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  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#666 - La Mala Semilla, 01-Sep-1999

La Corporación Monsanto de St. Louis ha venido maniobrando durante más
de una década para controlar el suministro mundial de las semillas de
los cultivos principales (maíz, soya, papas) --un plan de negocios que
los críticos de Monsanto dicen es ni más ni menos que diabólico.
Monsanto dice que sólo es un negocio diabólicamente bueno.

En años recientes Monsanto ha invertido más de 8 mil millones de
dólares comprando muchas compañías de semillas estadounidenses. Como
resultado de esto, dos empresas, Monsanto y Pioneer (recientemente
adquirida por DuPont), controlan ahora el negocio de las semillas de
los E.U.A. Monsanto se especializa en semillas modificadas
genéticamente --semillas que tienen propiedades particulares que
Monsanto ha patentado.

El gobierno de los E.U.A. está muy entusiasmado respecto a estas nuevas
tecnologías. Desde el punto de vista de la política exterior de los
E.U.A., las semillas modificadas genéticamente ofrecen una ventaja
clave respecto a las semillas tradicionales: debido a que las semillas
modificadas genéticamente están patentadas, es ilegal que un agricultor
guarde semillas de la cosecha de este año para sembrarlas el próximo
año. Para usar estas semillas patentadas, los agricultores tienen que
comprarle semillas nuevas a Monsanto cada año. Así que un agricultor
que adopte las semillas modificadas genéticamente y no guarde una
reserva de semillas tradicionales podría volverse dependiente de una
corporación transnacional. Las naciones cuyos agricultores se vuelvan
dependientes de las corporaciones para obtener las semillas pudieran
perder considerablemente su independencia política. La administración
Clinton-Gore ha estado ayudando dinámicamente a Monsanto a promover la
biotecnología en la agricultura, eludiendo las regulaciones de los
E.U.A. sobre la salud y la seguridad para promocionar productos nuevos
alterados genéticamente y que no han sido analizados.

Un componente clave del plan E.U.A.-Monsanto para controlar la
agricultura mundial con semillas modificadas genéticamente es la
ausencia de etiquetamiento de los alimentos de ingeniería genética.
Todos los alimentos de los E.U.A. llevan etiquetas que enumeran sus
ingredientes: sal, azúcar, agua, vitaminas, etc. Pero tres agencias
ejecutivas por separado --la Dirección de Alimentos y Drogas de los
E.U.A. (U.S. Food and Drug Administration), el Departamento de
Agricultura de los E.U.A. (U.S. Department of Agriculture) y la Agencia
de Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection
Agency)-- han decidido que los alimentos modificados genéticamente
merecen una excepción: ellos pueden ser vendidos sin ser etiquetados
como "modificado genéticamente". Esta estrategia ha tenido éxito en
prevenir que los consumidores ejerzan su escogencia con fundamento en
el mercado, reduciendo la probabilidad de acciones por parte de los
consumidores; al menos en los E.U.A., al menos por ahora.

La oposición a los alimentos modificados genéticamente explotó en
Inglaterra a principios de este año y se dispersó rápidamente por el
continente europeo. (Ver REHW #649). Ahora, la creciente oposición de
los consumidores se ha extendido a Asia y ha regresado a Norteamérica.
El diario NEW YORK TIMES reportó la semana pasada que "los esfuerzos de
la Administración Clinton se han vuelto cada vez más insistentes
tratando de frenar la aversión a estos cultivos que está saltando de
continente a continente" [1].

** Recientemente Japón --el importador asiático más grande de alimentos
de los E.U.A.-- aprobó una ley exigiendo el etiquetamiento de los
alimentos modificados genéticamente [1]. Una subsidiaria de la Honda
Motor Company anunció inmediatamente que construirá una planta en Ohio
y que contratará agricultores para proporcionar las semillas de soya
tradicionales e inalteradas. La soya es la base del tofu, un alimento
básico en Japón.

Posteriormente, la cervecería japonesa más grande, Kirin Brewery; y la
tercera en tamaño, Sapporo Breweries, Ltd., anunciaron que para el año
2001 dejarán de usar maíz modificado genéticamente. Se espera que otras
cervecerías japonesas hagan lo mismo.

** El servicio cablegráfico Reuters North America reportó el 1 de
septiembre que Corea del Sur, Australia y Nueva Zelandia han aprobado
leyes que exigen el etiquetamiento de los alimentos modificados
genéticamente. Reuters dice que el gobierno de los E.U.A. ha protestado
públicamente contra esas leyes de etiquetamiento y ha cabildeado
fuertemente en privado contra ellas, sin éxito.

** El Grupo Maseca, productor líder de la harina de maíz en México --
anunció recientemente que no continuará comprando maíz modificado
genéticamente. La harina de maíz se usa para hacer tortillas, un
alimento básico mexicano. México le compra maíz a los E.U.A. por 500
millones de dólares cada año, así que el anuncio del Grupo Maseca
desató pánico entre los agricultores de maíz del centrooeste que
sembraron las semillas de Monsanto modificadas genéticamente [1].
Aproximadamente 1/3 de los cultivos de maíz de los E.U.A. este año
están creciendo a partir de semillas modificadas genéticamente.

** Gerber y Heinz --los dos fabricantes líderes de alimentos para bebés
en los E.U.A.-- anunciaron en julio que no permitirían el maíz o las
semillas de soya modificados genéticamente en ninguno de sus alimentos
para bebés [2]. Después de los anuncios de los alimentos para bebés,
Iams, el productor de alimentos más costosos para mascotas, anunció que
no compraría ninguna de las siete variedades de maíz modificado
genéticamente que no han sido aprobadas por la Unión Europea. Este
anuncio truncó un uso alternativo que los agricultores estadounidenses
esperaban hacer del maíz rechazado por los compradores extranjeros.

** Al haber aumentado la demanda de maíz y soya tradicionales y no
modificados, se ha desarrollado un sistema de dos precios para las
cosechas en los E.U.A. --un precio mayor para las cosechas
tradicionales, no modificadas, y un precio menor para las cosechas
modificadas genéticamente. Por ejemplo, Archer Daniels Midland les está
pagando a algunos agricultores 18 centavos menos por fanega de semillas
de soya modificadas genéticamente, comparado con el producto
tradicional [1].

** La Asociación Estadounidense de Cultivadores de Maíz (American Corn
Growers Association), que representa principalmente granjas familiares,
les ha dicho a sus miembros que deberían considerar sembrar solamente
semillas tradicionales y no modificadas en la próxima primavera porque
pudiera no ser posible exportar el maíz modificado genéticamente [1].

** El banco más grande de Europa, Deutsche Bank, ha publicado dos
reportes en los últimos seis meses recomendándoles a sus grandes
inversionistas institucionales que abandonen las compañías de
agricultura biotecnológica como Monsanto y Novartis [3]. En julio de
1998, los valores de Monsanto se estaban vendiendo por 56 dólares la
acción; hoy en día están aproximadamente a 41 dólares, lo que
representa un 27% de disminución a pesar del éxito fenomenal de la
nueva medicina de Monsanto contra la artritis, Celebrex.

En su reporte más reciente, el Deutsche Bank dijo: "...Parece que las
compañías de alimentos, los minoristas, los procesadores de granos y
los gobiernos les están enviando a los productores de semillas la señal
de 'no estamos listos para los GMOs [organismos modificados
genéticamente, por sus siglas en inglés]'".

Los analistas del Deutsche Bank en Washington, D.C., Frank Mitsch y
Jennifer Mitchell, anunciaron hace nueve meses que la agricultura
biotecnológica "iba por el mismo camino de la industria nuclear en este
país". "Pero estamos sorprendidos de la rapidez con la que este
pronóstico parece estar terminando", le dijeron al diario London
GUARDIAN a finales de agosto [3].

En Europa la controversia de la agricultura biotecnológica se está
llevando a cabo en un escenario creado por una disputa científica
anterior --y aún actual-- sobre las hormonas sexuales en la carne de
res [4]. Aproximadamente un 90% del ganado vacuno de los E.U.A. es
tratado con hormonas sexuales --tres de ellas están presentes en la
naturaleza (estradiol, progesterona y testosterona) y tres hormonas
sintéticas que imitan las naturales (zeranol, melengesterol acetato y
trenbolone acetato). El tratamiento con hormonas hace que las reses
crezcan más rápido y produzcan cortes de carne más tiernos y más
gustosos.

Desde 1995 la Unión Europea ha prohibido el tratamiento de todos los
animales de granjas con hormonas sexuales dirigidas a promover el
crecimiento, basándose en que se sabe que las hormonas sexuales causan
varias clases de cánceres humanos. Como resultado indirecto de esa
prohibición, la UE se niega a permitir la importación de carne de res
tratada con hormonas de los E.U.A. y Canadá.

Los E.U.A. afirman que la carne de res tratada con hormonas es
completamente segura y que la prohibición europea viola el régimen
global de libre comercio, el cual fue creado con el trabajo arduo de
los E.U.A. durante 20 años. Los E.U.A. alegan que las hormonas sexuales
sólo promueven cánceres humanos en tejidos sensibles a las hormonas,
como los senos y el útero. Por esto, alegan los E.U.A., el mecanismo de
acción carcinógena tiene que ser la activación de "receptores"
hormonales y por lo tanto existe un "umbral" --un nivel de hormonas por
debajo del cual no aparecerá el cáncer. Basándose en evaluaciones de
los riesgos, el gobierno de los E.U.A. alega saber en dónde se
encuentra ese nivel umbral. Más aún, los E.U.A. alegan haber
establecido un proceso regulador que le impide a todo agricultor
exceder el nivel umbral en sus reses.

En un reporte de 136 páginas emitido a finales de abril, un comité
científico de la UE alega que las hormonas pueden causar algunos
cánceres humanos mediante un mecanismo completamente diferente --
interfiriendo directamente con el ADN [5]. Si eso fuese cierto, no
habría umbral para la seguridad y la única dosis segura de hormonas
sexuales en la carne de res sería cero. "Si usted supone que no hay
umbral, usted debería dar pasos continuamente para bajar a niveles
menores, porque ningún nivel es seguro", dice James Bridges, un
toxicólogo de la Universidad de Surrey en Guilford, Inglaterra [4].

En segundo lugar, la UE inspeccionó al azar 258 muestras de carne del
programa Ganado Libre de Hormonas (Hormone Free Cattle) llevado a cabo
conjuntamente por la industria estadounidense de la carne de res y el
Departamento de Agricultura de los E.U.A (U.S. Department of
Agriculture, USDA). Este programa está dirigido a criar ganado vacuno
sin el uso de hormonas, produciendo de esta manera la carne de res que
reúne los requisitos necesarios para exportar a Europa. La inspección
encontró que un 12% del ganado "libre de hormonas" en realidad había
sido tratado con hormonas sexuales. Oficiales de la UE citan esto como
evidencia de que las hormonas de crecimiento están mal reguladas en la
industria estadounidense de la carne de res, y que los europeos podrían
estar expuestos a concentraciones más altas de las permitidas si se
levanta la prohibición a las importaciones norteamericanas. "Estas
revelaciones son embarazosas para los oficiales estadounidenses",
reporta la revista SCIENCE [4]. Sin embargo, los E.U.A. continúan
afirmando que su carne de res tratada con hormonas es 100% segura.

De manera que tenemos una clásica controversia científica caracterizada
por una incertidumbre científica considerable. Esta disputa en
particular tiene profundas implicaciones para el futuro de toda
regulación que se encuentre bajo un régimen global de libre comercio --
incluyendo la regulación de los químicos tóxicos-- ya que la Unión
Europea está basando su oposición a la carne de res tratada con
hormonas en el principio de la precaución. Los E.U.A. insisten en que
este enfoque preventivo es una restricción ilegal al libre comercio.

La posición de la UE es claramente preventiva: "Donde la evidencia
científica no esté clara, las políticas deberían pecar de cautelosas de
manera que no haya riesgo para el consumidor", dice la UE [6]. El
investigador pediátrico danés, Niels Skakkebaek, dice que la carga de
las pruebas descansa sobre quienes ponen las hormonas en la carne de
res: "Los posibles efectos a la salud a consecuencia de las hormonas
han sido estudiados escasamente --la carga de las pruebas debería
descansar sobre la industria estadounidense de la carne de res", le
dijo Skakkebaek a la revista CHEMICAL WEEK, una publicación de la
industria química de los E.U.A. que está siguiendo de cerca la
controversia de la carne de res [6].

Parece que los activistas europeos han aprovechado el tema de las
hormonas en la carne de res y el tema del plan de Monsanto para
controlar las semillas como un medio para oponerse a un régimen "global
de libre comercio"; en el que las naciones pierden su poder para
regular los mercados con el fin de proteger la salud pública o el
ambiente. El diario NEW YORK TIMES reporta que la Confederación
Campesina de agricultores europeos deriva una gran parte de su
inspiración y dirección intelectual de una nueva organización llamada
Attac, formada el año pasado en Francia para luchar en contra de la
propagación de los sistemas globales de libre comercio [7]. La
Confederación ha destruido varios restaurantes McDonald's y ha lanzado
verduras podridas en otros. Patrice Vidieu, el secretario general de la
Confederación Campesina, le dijo al TIMES: "Lo que rechazamos es la
idea de que el poder del mercado se convierta en la fuerza dominante en
todas las sociedades, y que empresas multinacionales como McDonald's o
Monsanto impongan los alimentos que comemos y las semillas que
plantamos".

Lo que comenzó como una oposición de los consumidores a las semillas
modificadas genéticamente parece estar convirtiéndose en una acción
abierta en contra del esfuerzo de 25 años dirigido por los E.U.A. para
imponer sistemas de libre comercio en todo el mundo, entronando a las
corporaciones transnacionales en el proceso. Si se enfoca
estratégicamente mediante ALIANZAS de activistas estadounidenses y sus
equivalentes en el extranjero (y NO DEBE visualizarse sólo como una
disputa de etiquetamiento), la ingeniería genética podría convertirse
en la lucha más importante en más de un siglo.

--Peter Montague(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] "Melody Petersen, "New Trade Threat for U.S. Farmers," NEW YORK
TIMES August 29, 1999, págs. A1, A18.

[2] Lucette Lagnado, "Strained Peace: Gerber Baby Food, Grilled by
Greenpeace, Plans Swift Overhaul -- Gene-Modified Corn and Soy Will Go,
Although Firm Feels Sure They Are Safe -- Heinz Takes Action, Too,"
WALL STREET JOURNAL July 30, 1999, pág. A1.

[3] Paul Brown y John Vidal, "GM Investors Told to Sell Their Shares,"
THE GUARDIAN [London] August 25, 1999, pág. desconocida.

[4] Michael Balter, "Scientific Cross-Claims Fly in Continuing Beef
War," SCIENCE Vol. 284 (May 28, 1999), págs. 1453-1455.

[5] "Opinion of the Scientific Committee on Veterinary Measures
Relating to Public Health; Assessment of Potential Risks to Human
Health from Hormone Residues in Bovine Meat and Meat Products."
European Commission, April 30, 1999. 139 págs. El reporte está
disponible en formato PDF de:
http://europa.eu.int/comm/dg24/health/sc/scv/out21_en.html

[6] "Europe's Beef Ban Tests Precautionary Principle," CHEMICAL WEEK
August 11, 1999, pág. desconocida.

[7] Roger Cohen, "Fearful Over the Future, Europe Seizes on Food," NEW
YORK TIMES August 29, 1999, pág. desconocida.

Palabras claves: ingeniería genética; cultivos; agricultura; monsanto;
pioneer; francia; peasant confederation; industria de la carne;
hormonas;

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