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#507 - Una Oportunidad Política, 14-Aug-1996

Ha llegado una oportunidad política. En los pasados 15 años los
estadounidenses han estado enojados con el gobierno. Ahora, una nueva
encuesta muestra que también están enojados con las grandes
corporaciones. Los estadounidenses no han dejado de estar enojados con
el gobierno, pero ahora han decidido que las grandes corporaciones son
los causantes principales de su creciente inseguridad económica y están
echando chispas por la conducta corporativa reciente.

Esta nueva información dará pie a preguntas estratégicas en los
próximos años: ¿Puede canalizarse el enojo popular para con las
corporaciones hacia la protección ambiental? ¿Puede utilizarse para
darle a la gente un mayor control sobre sus propias vidas (en otras
palabras, para hacer más democráticos a los Estados Unidos)? ¿Puede
ayudar a que los estadounidenses vean que se podría regresar a una
época en la que el público se tomaba la responsabilidad de DEFINIR las
corporaciones, en lugar de permitir que las corporaciones lo definieran
a él?

Una encuesta telefónica realizada a 800 votantes durante el mes de
junio de 1996, acompañada de seis grupos indicadores, revelaron que los
estadounidenses de todas las edades, todos los niveles de ingresos,
todas las razas y ambos partidos políticos están furiosos por la manera
en que las grandes corporaciones han estado tratando a sus trabajadores
en años recientes. Específicamente, los votantes están enojados por el
siguiente tipo de conducta:

** despidos masivos en un momento en el que las ganancias y los
salarios de los directores ejecutivos han estado aumentando
astronómicamente;

** despidos de trabajadores a tiempo completo, reemplazándolos con
trabajadores temporeros que no reciben ni beneficios médicos ni
pensiones;

** despidos de trabajadores veteranos, sustituyéndolos con trabajadores
más jóvenes que se conforman con salarios más bajos.

Resumiendo: la gente está enojada porque las corporaciones están
mostrando un irrespeto por, y una deslealtad hacia, la fuerza laboral
estadounidense.

La encuesta y los análisis de los grupos indicadores fueron llevados a
cabo por EDK Associates y Peter D. Hart Research, quienes trabajaron
por contrato para el Centro de Preámbulo para la Política Pública
(Preamble Center for Public Policy) en Washington, D.C.[1]. El tamaño
de la muestra de 800 significa que los encuestadores pueden tener una
confianza de 95% de que sus resultados son exactos en más o menos un
3,5%.

Casi sin excepción, la gente que está molesta con las corporaciones
está MUY molesta. Y muchísimas personas están molestas. La gran mayoría
ve el comportamiento corporativo como un "problema nacional serio".
Cuando se le pregunta a la gente si una reducción en los beneficios
(asistencia médica y pensiones) es un "problema serio" o no, un 82%
dice que sí lo es. Los grandes despidos en épocas lucrativas son
considerados un "problema serio" por un 81%; los inmensos salarios de
los directores ejecutivos (los cuales en este momento son 200 veces más
altos que el salario promedio de un trabajador) son un "problema serio"
para un 79%, y los salarios estancados (salarios que no se mantienen al
día con el aumento del costo de la vida) son un "problema serio" para
un 76%.

La gente no se traga la explicación de que el comportamiento
corporativo reciente sea necesario para una economía global
competitiva. Sólo un 22% de los encuestados piensa que la conducta
corporativa está motivada por la competitividad; un 70% piensa que el
factor que la motiva es la codicia (mientras que un 7% dijo que no
sabe). Este punto de vista --que es la codicia y no la competitividad
lo que motiva a las corporaciones-- está presente en todos los grupos,
todas las razas, todos los niveles académicos y todos los niveles de
ingresos. Incluso está presente en los partidos políticos: un 79% de
los demócratas y un 63% de los republicanos piensa que la codicia
corporativa explica las reducciones de personal, los salarios
congelados y las reducciones en los beneficios.

Más aún, la mayoría de la gente ve ahora la codicia corporativa como un
problema más grande para la economía que la corrupción, el despilfarro
y la ineficiencia del gobierno. Al pedirles a los encuestados que
escogieran entre un gobierno despilfarrador y la codicia corporativa
como el principal obstáculo que impide el avance de la clase media,
éstos escogieron la codicia corporativa (un 46%) frente al despilfarro
del gobierno (un 28%), con un porcentaje substancial (un 22%) que opinó
que ambos eran responsables. Así, a pesar de una alta y prolongada
insatisfacción pública con el gobierno, un 68% de los estadounidenses
cree que las grandes corporaciones son igual de responsables o hasta
más responsables que el gobierno por los problemas económicos de la
clase media. Incluso entre los republicanos, un 55% dice que las
corporaciones son por lo menos un problema tan grande como el gobierno.

La encuesta telefónica y los grupos indicadores mostraron que los
estadounidenses están enojados debido a sus experiencias personales con
la grandes corporaciones. Algunos economistas han descrito las
actitudes anticorporativas como un "gimoteo" de una fuerza
laboral "mimada" que tiene expectativas irrazonablemente altas. Sin
embargo, los resultados de la encuesta sugieren que esto no es cierto.
La gente no está enojada simplemente porque se le haya negado un
ascenso o un aumento de sueldo. De hecho, la encuesta muestra que se
han reducido las expectativas del nivel de vida de los estadounidenses.
En los grupos indicadores la gente declaró que ya no esperan mejorar y
echar adelante; que sólo están esperando --a veces desesperadamente--
no perder pie. Lo que SI los hace enojar es cuando ellos, o alguien
cercano a ellos, resulta perjudicado por una corporación --como al
perder el empleo, al ser forzado a hacer el doble del trabajo para
hacerse cargo de las responsabilidades de otra persona que ha sido
despedida, o al enfrentar pagos exorbitantes para la asistencia médica
y otros pagos deducibles. Estas experiencias de primera mano son las
que están alimentando el enojo hacia las corporaciones.

Lo que es sorprendente --los miembros del equipo encuestador dijeron
que se "asombraron" y se "escandalizaron" por estos hallazgos-- es que
el público está listo para apoyar la acción del gobierno para controlar
el comportamiento corporativo. La mayoría de las personas encuestadas
(un 69%) dicen que en general prefieren la intervención del gobierno
para asegurar que las corporaciones actúen con mayor responsabilidad.
Un 42% favorece esta posición fuertemente. Este es un importante cambio
en las ideas políticas que han dominado a los E.U.A. durante 15 años.

Como lo describiera recientemente Garry Wills en el diario NEW YORK
TIMES, Ronald Reagan desarrolló una estrategia política ganadora que
hoy en día continúa dominando la agenda del Partido Republicano (y no
en pequeña medida domina también la agenda de ciertos demócratas) [2].
Reagan tuvo éxito en echarle la culpa a la corrupción, al despilfarro y
a la ineficiencia del gobierno por todos los problemas de la nación.
Luego de ganar la Presidencia al promocionar estas ideas, manejó su
propio gobierno de una manera que era inusualmente corrupta,
despilfarradora e ineficiente, triplicando la deuda nacional a la vez
que proporcionaba menos beneficios, mermando así aún más el apoyo
público al gobierno. De esta manera, Reagan echó las bases para nuevos
ataques al gobierno como el enemigo de la gente, dando lugar a Newt
Gingrich, al Contrato con los Estados Unidos de América, y a las
actitudes extremistas en contra del gobierno que se expresaron
eventualmente en el atentado con bombas en la Ciudad de Oklahoma y en
el surgimiento de los movimientos del "Uso Sensato" y de la milicia
libertaria [2].

Los estadounidenses siguen estando enojados con su gobierno, pero ahora
también están enojados con las grandes corporaciones; tan enojados, en
realidad, que están dispuestos a correr el riesgo de una acción del
gobierno para que controle los abusos corporativos a la gente
trabajadora. Esto es importante. La implacable "postura" de las
corporaciones ha tratado de convencer a los estadounidenses que el
control corporativo de sus vidas es natural e inevitable, que las
relaciones alternas son impensables y que las decisiones que afectan
las vidas de la gente trabajadora son tomadas por "el mercado", el cual
está más allá del control de los puros seres humanos. Ahora hay
evidencias de que los estadounidenses no se lo están tragando; según
esta nueva encuesta, la gente está comenzando a ver una esperanza para
cambiar sus vidas por medio de la acción colectiva.

Sin embargo, sería un error exagerar los hallazgos de esta encuesta. No
es que la gente piense que las corporaciones no tienen derecho de hacer
grandes ganancias. La gente sencillamente está enojada porque las
grandes corporaciones no están compartiendo aquellas ganancias con sus
trabajadores que, después de todo, hacen posibles las ganancias.

La gente no está enojada porque los directores ejecutivos ganen sueldos
enormes. Está enojada porque los directores ejecutivos ganan sueldos
enormes despidiendo a miles de trabajadores. Esto es "obsceno", dice la
gente.

Los estadounidenses admiran las grandes corporaciones que juegan
siguiendo las viejas reglas, las cuales son percibidas como una clase
de "contrato social" tácito entre los trabajadores y la gerencia: "Yo
trabajaré duro para usted toda mi vida y usted me pagará un salario con
el que se pueda mantener una familia. Para mantener una ventaja frente
a la inflación, usted me pagará un poco más cada año, me garantizará un
empleo mientras yo cumpla con las reglas y me proporcionará asistencia
médica y eventualmente una pensión para mi retiro". Cuando una
corporación es lucrativa y sin embargo rompe el contrato social tácito,
esto se convierte en un motivo de enojo para los estadounidenses.

¿Adónde nos lleva esto? ¿Qué clase de estrategias de campaña les
sugiere a los políticos, a los ambientalistas y a quienes buscan darles
a los estadounidenses una voz en las decisiones que afectan sus vidas?
He aquí algunas ideas:

** De manera importante, el enojo hacia el comportamiento corporativo
es un tema que no se divide a lo largo de las líneas raciales. Trabajar
para controlar el comportamiento corporativo podría proporcionar una
base común entre los estadounidenses afroamericanos y los caucásicos.

** Ayuda el hablar sobre todas las cosas malas que las corporaciones
solían hacer (la mano de obra infantil; las jornadas laborales de 14
horas; el uso de los ríos como cloacas abiertas, por ejemplo) y de qué
manera se juntó la gente y le puso fin a estas cosas. Hoy en día, la
barrera más grande al progreso en los E.U.A. probablemente es el
sentimiento de desesperanza de la gente. La desesperanza conduce a la
parálisis. Contar historias ciertas acerca de victorias reales puede
ayudar a que la gente tenga esperanzas. La esperanza hace que la acción
colectiva se vuelva pensable y por lo tanto posible.

** Los ambientalistas y las otras personas que buscan reformas pueden
aumentar el enojo de la gente hacia el gobierno Y hacia las
corporaciones, haciendo énfasis en cómo el gobierno intenta satisfacer
los intereses de las grandes corporaciones despilfarrando el dinero de
los contribuyentes en el trato. La verdadera relación entre las
corporaciones y el gobierno es una relación recíproca: las
corporaciones arrojan montañas de dinero en las elecciones,
corrompiendo las instituciones básicas de nuestra democracia a la vez
que pone en el cargo a extremistas que están en contra del gobierno y a
favor de las corporaciones. A su vez, el gobierno subsidia entonces a
las grandes corporaciones y alivia su carga impositiva. Entonces, las
corporaciones codiciosas se dan vuelta y abusan de sus trabajadores,
quienes ya están llevando el peso del sistema impositivo injusto de la
nación. Esta clase de abuso de los subsidios por las corporaciones --y
el proceso electoral corrupto que lo alimenta-- podría convertirse
fácilmente en el blanco de una rabia significativa. Con un poco de
esfuerzo, el resultado sería una ley para sacar de nuestras elecciones
el dinero corporativo y otros dineros privados. La democracia en este
país avanzaría de una manera importante, como también lo haría la
protección ambiental.

** Es improbable que las corporaciones cambien su conducta
voluntariamente. Parece seguro decir que no pueden. Por lo tanto, a
medida que pasa el tiempo, parece probable que continúe y que empeore
el abuso corporativo a los trabajadores. Algunas corporaciones pudieran
tratar de esconder su comportamiento; por ejemplo, algunas
probablemente se despabilarán y dejarán de ANUNCIAR sus inmensos
despidos. Pero el comportamiento corporativo continuará provocando
enojo ya que la gente resulta perjudicada. Resumiendo, el abuso
continuo de la lealtad y la confianza de los trabajadores será difícil
de ocultar. ¿Cuál es el potencial total que ofrece esta situación para
las reformas? Parece muy probable que, hoy en día, nadie sepa la
respuesta a esta pregunta. Para sacarle el mayor provecho a esta
oportunidad política es necesario considerarla cuidadosamente.

--Peter Montague(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Los resultados fueron publicados así: EDK Associates, CORPORATE
IRRESPONSIBILITY: THERE OUGHT TO BE SOME LAWS (New York: EDK Associates
[235 West 48th St., NY, NY 10036; teléfono: (212) 582-4504; fax: (212)
265-9348.], July 29, 1996). Las copias están disponibles en: The
Preamble Center for Public Policy, 1737 21st Street, N.W., Washington,
DC 20009; teléfono (202) 265-3263; fax: (202) 265-3647. Son gratuitas,
pero se agradecería una donación de $5,00 para cubrir los costos.

Se analizaron tres grupos indicadores en Hartford, Conn., San Jose,
Calif., y Oak Brook, Ill. con hombres y mujeres caucásicos, de la clase
trabajadora, sin educación universitaria; dos en Iselin, N.J. y en San
Jose, Cal. con hombres y mujeres caucásicos, de la clase media con
educación universitaria; y uno en Oak Brook, Ill. entre hombres y
mujeres afroamericanos, de la clase trabajadora, de niveles académicos
mixtos. Un "grupo indicador" es una conversación entre oyentes
entrenados y los miembros del grupo, que responden a preguntas
formuladas por los oyentes. La conversación se graba en video y después
se analiza y se evalúa.

[2] Garry Wills, "It's His Party," NEW YORK TIMES MAGAZINE August 11,
1996, págs. 30-37, 52, 55, 57-59.

Palabras claves: corporaciones; economía; desigualdad; encuestas;

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