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#703 - Los E.U.A. Debilitan El Tratado Sobre COP's (POP's), 12-Jul-2000

Por Charlie Cray*

El mundo está yendo poco a poco hacia la aprobación de un tratado
internacional pionero dirigido a controlar o eliminar 12 Contaminantes
Orgánicos Persistentes (COPs) (Persistent Organic Pollutants, POPs),
incluyendo 8 pesticidas (DDT, aldrin, clordano, dieldrin, endrin,
heptacloro, mirex y toxafeno), dos químicos industriales (el
hexaclorobenceno y los bifenilos policlorados [PCBs, por sus siglas en
inglés]) y dos subproductos industriales (las dioxinas y los furanos).
Ver REHW #601. Está programado que el tratado sea firmado en Estocolmo
en mayo del 2001. Sin embargo, hay un problema: la administración
Clinton/Gore parece querer desbaratar el tratado si no se sale con la
suya en muchos sentidos, la mayoría de los cuales reflejan la agenda de
la industria química.

La cuarta sesión del Comité Intergubernamental para las Negociaciones
sobre los COPs (POPs Intergovernmental Negotiating Committee), INC-4,
tuvo lugar en Bonn del 20 al 25 de marzo de este año. La negociación
final, el INC-5, se llevará a cabo en diciembre en Suráfrica [1, 2].

Los COPs son químicos que persisten y se bioacumulan y por lo tanto
tienen el potencial para perjudicar la salud humana y el medio
ambiente. Los doce COPs iniciales son compuestos clorados. Se espera
que un mayor número de químicos sean agregados a la lista una vez que
se firme el tratado.

Los COPs pueden encontrarse casi en cualquier lugar del planeta, en
nuestros cuerpos y en muchos de nuestros alimentos [3]. Además, debido
a que los COPs migran espontáneamente hacia las regiones más frías del
planeta, los mismos representan una amenaza crítica para los pueblos
indígenas del norte, cuya supervivencia, salud y bienestar dependen de
su relación tradicional con el ecosistema y con los alimentos que este
proporciona. Algunas de las poblaciones más expuestas son grupos
indígenas que viven en regiones polares lejos de fuentes importantes de
COPs. Por ejemplo, los Inuit que viven en Baffin Island tienen siete
veces más PCBs en sus cuerpos que los grupos que viven en latitudes más
bajas [4].

Después de cuatro encuentros de negociaciones de los COPs, una gran
parte del texto del tratado sigue en negociación. Más que otra cosa,
esto refleja el hecho de que los E.U.A. y un puñado de sus aliados -
Canadá, Australia, Nueva Zelandia, Japón y Corea del Sur- han usado las
negociaciones para proteger las industrias contaminadoras insistiendo
en lagunas jurídicas y exenciones que debilitarían seriamente el
tratado [5]. Como notó un observador, estos países "se han vuelto una
parte significativa del problema, no la solución" [5], presionando para
que se adopte un lenguaje que no crearía ningunas obligaciones reales
para las naciones industrializadas, al tiempo que pondría serias cargas
sobre los países en desarrollo.

La posición de los E.U.A. estaba resumida en un comunicado del
Departamento de Estado de los E.U.A. a la Unión Europea, filtrado a
Greenpeace antes del INC-4, y fue evidente en la posición negociadora
de la delegación de los E.U.A. en el INC-4 [6]:

1. Aunque los E.U.A. aprueban el uso de la palabra "eliminación" en el
preámbulo y objetivo del tratado, quieren que tal lenguaje sea
eliminado del texto del tratado, incluyendo la sección que trata sobre
los subproductos industriales como la dioxina [7]. Al interpretar la
palabra "eliminación" como reducción a cero, los E.U.A. lo pintan como
una meta no realista para la dioxina. La Unión Europea (UE) alega, a
diferencia de esto, que la "eliminación" no significa reducción a cero,
sino evitar que se produzcan las dioxinas en varias actividades
humanas. Este tipo de "eliminación de la fuente" le daría prioridad a
la prevención de la contaminación, como por ejemplo en los cambios en
los procesos y las materias primas y en la sustitución de materiales,
en lugar de controlar las dioxinas después de que han sido creadas.

Evidentemente, la posición de los E.U.A. está basada en una fe
anticuada en los controles de la contaminación, incluyendo la costosa
incineración a alta temperatura. Este enfoque del control químico con
un gran capital no es práctico para la mayoría de los países en
desarrollo. Además, la experiencia industrial en los E.U.A. y en otras
partes demuestra más allá de toda duda que los mismos
incineradores "último modelo" son importantes fuentes de COPs.

Más aún, el enfoque del "final de la tubería" que tienen los E.U.A. no
puede controlar las dioxinas producidas durante los incendios
accidentales y las quemas de plásticos PVC (cloruro de polivinilo, por
sus siglas en inglés) en barriles abiertos -reconocidos por la Agencia
de Protección Ambiental de los E.U.A. [U.S. Environmental Protection
Agency, EPA] como una importante fuente de dioxinas en los E.U.A. y
probablemente una fuente incluso mayor en las naciones en desarrollo
donde, por ejemplo, se quema el PVC de los cables eléctricos para
recuperar el cobre [8].

Así, debido a que la industria química de los E.U.A. no tiene que
cumplir con ningunos mandatos nuevos para la prevención de la
contaminación, la administración Clinton/Gore se niega a aceptar el
lenguaje de la "sustitución de materiales" propuesto por otros países
como una estrategia para evitar los COPs.

Todo esto es consistente con la posición de la U.S. EPA. La EPA declaró
recientemente que en los ciudadanos estadounidenses el riesgo de cáncer
por la exposición a la dioxina es de 1 en 100 [9]. Aún, en lugar de
abogar por la eliminación de muchas fuentes conocidas de dioxina, la
EPA señala la disminución reciente en los niveles de dioxina en los
seres humanos y sugiere que los estadounidenses deberían adoptar una
dieta baja en grasas para reducir su exposición a la dioxina.

Recientemente Kip Howlett, director ejecutivo del Consejo de la Química
del Cloro (Chlorine Chemistry Council, CCC), se regodeó diciéndole a la
revista CHEMICAL WEEK que "la EPA le ha dicho al CCC que no impondría
regulaciones a la industria del cloro respecto a la emisión de dioxina"
[10]. En efecto, la EPA ha representado un asunto de poder político
como un asunto del estilo de vida, quitándole responsabilidad a la
fuente de dioxina en la industria química y poniéndola sobre los
ciudadanos inocentes. Es la clásica táctica de "culpe a la víctima".

2. Los E.U.A. también han propuesto añadir la expresión "donde sea
factible" para debilitar partes específicas del texto del tratado y ha
patrocinado toda una nueva vuelta de "exenciones generales" -lagunas
jurídicas que debilitarían el objetivo de la eliminación. Estas
exenciones permitirían que los COPs aparecieran como contaminantes de
bajo nivel ("mínimos") en los productos, permitirían su uso
en "sistemas cerrados" (por ejemplo, los PCBs en transformadores
eléctricos) y como "intermediarios en el sitio". Muchas personas
resultarán perjudicadas si se adopta el lenguaje de los E.U.A.

3. Los E.U.A. están presionando para debilitar la fuerza del Principio
de la Precaución en el tratado sobre COPs. (Ver REHW #586.) Según un
observador del INC-4, los E.U.A., Rusia, Canadá, Japón y Australia
parecen "determinados a ignorar la euforia que hay con el Protocolo de
Bioseguridad concluido recientemente...donde el Principio de la
Precaución está en el texto" [1, pág. 13]. Los E.U.A. y sus aliados
nuevamente estaban en minoría, abogando por que el Principio de la
Precaución sea mencionado sólo en el preámbulo, para reducir su fuerza
legal.

La industria química se opone fuertemente a mencionar el Principio de
la Precaución en la sección del tratado sobre los químicos que son
evaluados para su posible adición a la lista de los COPs. Ya que la
certeza científica sobre los daños de la mayoría de los químicos es, y
permanecerá, escurridiza, el Principio de la Precaución es la clave
para evaluar el peso de las evidencias.

4. Hasta ahora, los E.U.A. y sus aliados se han opuesto a usar un
lenguaje que impondría obligaciones financieras sobre las naciones
ricas para ayudar a países que de otra manera no podrían cumplir con el
tratado. El comunicado filtrado del Departamento de Estado de los
E.U.A. sugiere que los E.U.A. están dispuestos a hundir todo el tratado
a causa de este punto [6].

Muchos países en desarrollo acogen un tratado fuerte sobre los COPs
precisamente debido a que creen puede fortalecer su capacidad para
proteger la salud humana y su medio ambiente. Es bien sabido, sin
embargo, que muchos países no pueden eliminar los COPs sin una cantidad
significativa de ayuda externa financiera y/o técnica. Los países más
ricos tendrán que proporcionar los tan necesitados recursos.

Como lo subrayó Klaus Topfer, Director Ejecutivo del Programa Ambiental
de las Naciones Unidas (United Nations Environmental Program, UNEP) en
el INC-4, los COPs son un ejemplo de la exportación de las desventajas
del crecimiento económico a los países en desarrollo [1, pág. 2], los
cuales sufren de la más severa y generalizada contaminación por COPs.
Los E.U.A. y otras naciones desarrolladas están obligadas a
proporcionar ayuda, no sólo debido a que pueden hacerlo económicamente,
sino en primer lugar porque históricamente exportaron COPs y
tecnologías generadoras de COPs a los países en desarrollo. Por
ejemplo, como parte de la "revolución verde", las compañías químicas de
los E.U.A. y Europa (con la ayuda de las fundaciones y bancos del
desarrollo dominados por la UE y los E.U.A.) presionaron a las naciones
en desarrollo a usar DDT y otros pesticidas poco después de la segunda
Guerra Mundial. Hasta el día de hoy, las corporaciones multinacionales
con sede en el occidente continúan promocionando materiales y
tecnologías generadores de COPs en las naciones en desarrollo (por
ejemplo, instalaciones productoras de vinilo y producción de papel con
base de cloro).

Los ciudadanos de los E.U.A. también tienen un interés propio en ayudar
a las naciones en desarrollo debido a que la salud y el medio ambiente
de los estadounidenses resultan perjudicados por los COPs que entran al
medio ambiente en países muy lejanos (particularmente en las regiones
tropicales del mundo) y eventualmente se dirigen hacia el norte. El
cinturón de veneno del pesticida -por el cual los pesticidas que están
prohibidos en este país aún nos llegan a través del aire o en nuestros
alimentos- es sólo un ejemplo.

Sin embargo, el gobierno de los E.U.A. se opone fuertemente al lenguaje
del tratado que permitiría que la Conferencia de las Partes del acuerdo
impusiera obligaciones financieras sobre las naciones industrializadas.
De igual manera, los E.U.A. se oponen a cualquier límite nuevo a la
manera en que las corporaciones transnacionales hacen sus negocios.

En última instancia, las obligaciones financieras deberían ser
transferidas a las compañías que producen y usan los COPs. El Principio
del Pago del Contaminador, si se aplica debidamente, generaría los
fondos necesarios para ayudar a los países en desarrollo a encontrar
alternativas a los COPs (por ejemplo, encontrar substitutos efectivos
del DDT para combatir la malaria). Gravar los procesos industriales
específicos aseguraría que los contaminadores, en lugar de los
gobiernos o los contribuyentes promedio, lleven la carga financiera.

En este momento, no es realista esperar que el tratado lleve una
disposición del "Pago del Contaminador" -los delegados saben que las
obligaciones financieras casi han hundido acuerdos internacionales
previos. Sin embargo, el tratado propuesto de los COPs no detendría a
nadie respecto a promulgar una política como ésa más adelante.

La buena nueva es que aún hay potencial para un tratado COPs efectivo y
fuerte. Muchos países en la UE, Africa y Asia están molestos por la
posición de los E.U.A. respecto a muchos de estos puntos. Pero como
dice la organización World Wildlife Fund (un observador del
tratado): "El tiempo se está terminando. Son críticas las
deliberaciones sustanciales entre las sesiones -tanto entre los
gobiernos como también entre las facciones legislativas políticas- para
asegurar que la INC-5 concluya con un resultado productivo y exitoso...
Sin un cese en la producción y una meta de eliminación para COPs
intencionales y subproductos COPs, el tratado amenaza con encauzar mal
nuestros esfuerzos y someter a las naciones en desarrollo a los mismos
errores que ya cometieron los países industrializados".

El lapso de 10 meses entre este momento y mayo del 2001 será un tiempo
crucial para las negociaciones COPs en el cual se ganará o se perderá
un tratado pionero para el medio ambiente y para la salud pública. Para
seguir en contacto con los últimos desarrollos del tratado sobre COPs y
para enterarse de lo que usted puede hacer para crear presión con el
fin de lograr el éxito del tratado, contacte la organización
International POPs Elimination Network (www.ipen.org), visite el sitio
web Stop POPs (www.stoppops.org), y/o venga a Berkeley, California, del
10 al 13 de agosto para la 4ta. Cumbre del Pueblo de Acción Contra la
Dioxina (4th. People's Dioxin Action Summit) (ver www.chej.org).

=====

*Charlie Cray es editor asociado de MULTINATIONAL MONITOR
(www.essential.org/monitor/).

[1] EARTH NEGOTIATIONS BULLETIN Vol. 15, No. 34 (March 27, 2000).
Disponible en: http://www.iisd.ca/linkages/download/pdf/enb1534e.pdf.

[2] Ver http://www.ipen.org/.

[3] Ver Michelle Allsopp y otros, A RECIPE FOR DISASTER: A REVIEW OF
PERSISTENT ORGANIC POLLUTANTS IN FOOD (Exeter, UK: Greenpeace Research
Laboratories, March 2000). ISBN 90-73361-63-X. Disponible en
www.greenpeace.org/~toxics/ bajo "reports".

[4] Indigenous Environmental Network, "Indigenous Peoples and POPs"
(Artículo informativo para el INC-4), February 2000; disponible en
http://www.alphacdc.com/ien/pops_bonn_ien11.html. Ver también: "Drum
Beat for Mother Earth: Persistent Organic Pollutants Threatening
Indigenous Peoples", un video de Indigenous Environmental Network y
Greenpeace, 1999. Disponible a través de Greenpeace USA; teléfono 800-
326-0959.

[5] Para más información acerca del papel obstruccionista de los E.U.A.
y sus países aliados en las negociaciones de los COPs y otros tratados
globales ver: Kevin Stairs, THE OBSTRUCTIVE ROLE OF THE U.S., CANADA,
AND AUSTRALIA IN NEGOTIATING INTERNATIONAL ENVIRONMENTAL POLICY AND LAW
MAKING (Greenpeace International. Feb. 2000). Disponible en
www.greenpeace.org/~toxics bajo "reports".

[6] U.S. Department of State, "U.S. Concern Over POPs Negotiations". Un
memorándum sin fecha de una página de largo que circuló por varios
gobiernos antes del INC-4.

[7] Para una discusión a fondo de las estrategias para eliminar la
dioxina y otros COPs ver: Pat Costner, DIOXIN ELIMINATION: A GLOBAL
IMPERATIVE (Amsterdam, The Netherlands: Greenpeace International,
March, 2000). ISBN 90-73361-55-9. Disponible en:
www.greenpeace.org/~toxics bajo "reports".

[8] Paul M. Lemieux, EVALUATION OF EMISSIONS FROM THE OPEN BURNING OF
HOUSEHOLD WASTE IN BARRELS. VOLUME 1. TECHNICAL REPORT [EPA-600/R-97-
134A] (Washington, D.C.: U.S. Environmental Protection Agency, Office
of Research and Development, November 1997). Disponible en:
www.epa.gov/ttn/catc/dir1/barlbrn1.pdf.

[9] La Reexaminación de la Dioxina por la EPA (EPA's Dioxin
Reassessment) está disponible en
http://www.epa.gov/ncea/pdfs/dioxin/dioxreass.htm; los hallazgos claves
pueden encontrarse en http://www.chej.org/

[10] Neil Franz, "EPA Sets Course to Complete Dioxin Reassessment",
CHEMICAL WEEK, June 21, 2000, pág. 18.

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