Environmental Health News

What's Working

  • Garden Mosaics projects promote science education while connecting young and old people as they work together in local gardens.
  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#701 - La Libertad de Asociación -- Ultima Parte, 14-Jun-2000

[Esto concluye nuestra breve historia de los sindicatos en los E.U.A.
¿Cuál es la relación con el movimiento ambientalista? Los sindicatos
están progresando de nuevo y, como parte de ese ímpetu, están
reexaminando su historia para pensar en el futuro. Dadas las evidencias
abrumadoras del continuo deterioro ambiental, sería una buena idea que
el movimiento ambientalista se preguntara a sí mismo: "¿qué fue lo que
salió mal?" La respuesta a esta pregunta sólo puede encontrarse
examinando la historia. -P.M.]

Por Peter Kellman*

El aplastamiento de los sindicatos

En la década de 1920, el gran capital aplastó al movimiento de los
trabajadores. Los directores corporativos de ese período querían
establecer "El Plan Estadounidense", la idea corporativa de la visión
social para los trabajadores. El Plan Estadounidense pedía la empresa
con sindicato de afiliación optativa, instituciones de asistencia
social dirigidas por las compañías, instituciones sociales dirigidas
por las compañías y gobiernos locales dirigidos por las compañías. Para
hacer que el Plan Estadounidense funcionara, los sindicatos debían ser
destruidos. Industria tras industria requerían inmensas reducciones en
los salarios y los sindicatos fueron obligados a ir a la huelga. Usando
la "autoridad por medio de la orden judicial", las huelgas fueron
aplastadas. Mientras tanto, el Ministro de Justicia estaba haciendo
redadas, deteniendo y extraditando activistas sindicales nacidos en el
extranjero. Sacco y Vanzetti fueron incriminados injustamente, juzgados
y ejecutados, y cualquiera que se atreviera a desafiar el poder de la
élite corporativa era juzgado y condenado por los diarios y luego por
las cortes. Sin embargo, el tratamiento más severo le fue dado a los
afroamericanos; por ejemplo en los cuatro años de 1918-1921, 28
afroamericanos fueron quemados vivos públicamente y en 1932, 24
afroamericanos fueron linchados. Éstos no son números, son seres
humanos.

Algunos historiadores se refieren a este período como el "Little Red
Scare" ("Pequeño Pánico Rojo"), pero no tenía nada de pequeño. Cientos
de activistas sindicales fueron deportados, asesinados y encerrados, y
decenas de miles fueron puestos en la lista negra. Para 1933, la
afiliación sindical se había reducido a 5,2 % de los trabajadores
civiles.

El regreso de los sindicatos

En todas las depresiones previas en los E.U.A. la afiliación sindical
se había reducido, pero a medida que la Gran Depresión se profundizaba,
los sindicatos comenzaron a volver cuando los trabajadores no
organizados llamaron a las puertas de los sindicatos en números sin
precedentes. Los trabajadores que habían estado sufriendo en silencio
durante una década estaban moviéndose nuevamente.

El caso Norris-LaGuardia y la Ley Nacional de las Relaciones Sindicales
(National Labor Relations Act)

Como hemos visto, entre 1901 y 1928, las cortes federales emitieron 118
órdenes judiciales a los sindicatos, de las cuales 70 fueron concedidas
sobre la base de declaraciones juradas del empleador, sin que los
sindicatos tuvieran siquiera la oportunidad de ser escuchados [1]. Para
1932, el país estaba cansado de la "autoridad por medio de la orden
judicial" y el Congreso Republicano aprobó la Ley Norris-LaGuardia
Contra las Ordenes Judiciales, la cual fue firmada por el Presidente
Republicano Hoover. Esta Ley Contra las Ordenes Judiciales prohibió el
contrato "yellow dog" (una condición laboral según la cual un
trabajador es despedido automáticamente por unirse a un sindicato). En
la Sección 1, la Ley Contra las Ordenes Judiciales dice: "Ninguna corte
de los Estados Unidos... tendrá jurisdicción para emitir órdenes
judiciales restrictivas o temporales o permanentes en un caso que
involucre o que sea el resultado de una disputa laboral, excepto en
estricta conformidad con las provisiones de esta Ley". En la Sección 2
de la Ley Norris-LaGuardia, el Congreso describió la relación existente
entre los sindicatos y los propietarios en los Estados
Unidos: "Mientras está sujeto a las condiciones económicas imperantes,
desarrolladas con la ayuda de la autoridad gubernamental para que los
propietarios se organicen en la forma corporativa y en otras formas de
asociación propietaria, el trabajador no organizado comúnmente es
incapaz de ejercer la verdadera libertad de contrato y de proteger su
libertad de trabajo para obtener términos y condiciones de empleo
aceptables..."

El Congreso continuó entonces para diseñar la solución: "...por esta
razón, aunque debería ser libre de negarse a asociarse con sus
compañeros, es necesario que tenga total libertad de asociación, de
organización y de designación de representantes de su propia
escogencia, para negociar los términos y condiciones de su empleo, y
debe estar libre de la interferencia, limitación o coacción de los
empleadores, o de sus agentes, en la designación de tales
representantes o en su organización o en otras actividades concertadas
con el propósito de negociar colectivamente o para otra ayuda o
protección mutua; por lo tanto, son promulgadas las siguientes
definiciones y las limitaciones de la jurisdicción y de la autoridad de
las cortes de los Estados Unidos".

En un acto legislativo la orden judicial fue revocada en relación a los
sindicatos, el contrato "yellow dog" fue abolido y ahora un trabajador
podía disfrutar, como enunciaba la ley, "total libertad de
asociación... y debe estar libre de la interferencia, limitación o
coacción de los empleadores... en su organización o en otras
actividades concertadas para el propósito de negociar colectivamente o
para otra ayuda o protección mutua". Ahora los sindicatos tenían su
Carta Magna. La libertad de asociación era la ley. Las metas de la
Federación Estadounidense de los Trabajadores (American Federation of
Labor) de poner fin a las órdenes judiciales a los sindicatos y tener
una ley que reconociera el derecho de los trabajadores a asociarse
libremente estaban registradas. Los sindicatos podían organizar, los
sindicatos podían boicotear, los sindicatos podían ir a la huelga y los
empleadores ya no podían depender de las cortes federales para las
órdenes judiciales ni del poder policial del estado para interferir en
defensa del empleador [2].

A pesar de estas victorias legislativas, no hubo muchos cambios. Era el
año 1932 el país pasaba por la Gran Depresión, los sindicatos eran
débiles y los empleadores aún tenían la mayoría de las cartas en la
mano. El año siguiente, el Presidente Franklin Roosevelt trajo al país
el "New Deal" ("Nuevo Acuerdo"). El Nuevo Acuerdo incluía el
establecimiento de una Junta Sindical, pero lo que es más importante,
la administración de Roosevelt apoyó la organización sindical como una
forma de ayudar a sacar al país de la Depresión. El propósito de la
Junta Sindical de Roosevelt (y poco después la Junta Nacional de
Relaciones Sindicales [National Labor Relations Board, NLRB]) era
reducir las huelgas, que perjudicaban la producción. Sin embargo, los
sindicatos SI ERAN fomentados ya que la Administración de Roosevelt
creía que mientras más trabajadores estuvieran organizados, los
salarios subirían. Los trabajadores tendrían entonces más dinero para
gastar en bienes y por lo tanto se produciría más y el país "crecería"
y poco a poco saldría de la Depresión. Muchos de los programas de
Roosevelt fueron declarados inconstitucionales hasta que Roosevelt
amenazó con cambiar la composición de la Corte Suprema [3]. La Ley
Nacional de las Relaciones Sindicales (National Labor Relations Act) de
1935 fue pronunciada constitucional en el caso de NLRB CONTRA JONES &
LAUGHLIN STEEL CORP (1937). La opinión de la corte reflejó el lenguaje
de la Ley Norris-LaGuardia Contra las Ordenes Judiciales:

"Los empleados tienen el mismo derecho a organizarse y a escoger a sus
representantes para propósitos lícitos, como el demandado lo tiene a
organizar su empresa y a escoger a sus propios oficiales y agentes. La
discriminación y coacción para impedir el libre ejercicio del derecho
de los empleados a la organización y representación es un verdadero
motivo para ser condenado por una autoridad legislativa competente.
Hace mucho tiempo expusimos la razón de las organizaciones sindicales.
Dijimos que los empleados estaban organizados por la necesidad de la
situación; que un solo empleado estaba indefenso al tratar con un
empleador; que normalmente dependía de su jornal para mantenerse a sí
mismo y a su familia; que si el empleador se negaba a pagarle el
salario que él consideraba justo, era sin embargo incapaz de dejar el
empleo y resistir arbitrariedades y tratamiento injusto; que los
sindicatos eran esenciales para darles a los peones la oportunidad de
tratar en igualdad con su empleador".

Más aún, la Ley Norris-LaGuardia Contra las Ordenes Judiciales fue
aprobada constitucionalmente en febrero de 1938. Esto significó que los
trabajadores eran libres de organizarse y de ir a la huelga; los
boicots eran legales y los sustitutos permanentes no lo eran. Significó
que el contrato "yellow dog" y las temidas órdenes judiciales para los
sindicatos eran historia. A pesar de estas importantes victorias
sindicales, no significaba que los grandes empleadores iban a reconocer
automáticamente a los sindicatos. Tener al gobierno fuera del camino
era una cosa, tener al gobierno de su lado era otra. Así que los
trabajadores eran forzados a cerrar ciudades enteras con huelgas
generales y tomar el mando de las fábricas para ganarse el
reconocimiento de los empleadores.

Al ir profundizándose la depresión, los trabajadores continuaron
organizándose y su fuerza aumentó hasta el punto que el Presidente
Roosevelt estaba en deuda con los sindicatos para su reelección a la
presidencia en 1936. Los sindicatos se habían vuelto tan fuertes que a
finales de 1936, cuando los trabajadores tomaron el mando de la fábrica
de la Corporación General Motors en Flint, Michigan, ni el gobernador
del estado ni el Presidente Roosevelt enviaron tropas para sacar a los
huelguistas de la propiedad de la corporación. Los huelguistas ganaron
y siguieron 18 huelgas de brazos caídos en otras instalaciones de
General Motors, culminando en el reconocimiento de los sindicatos. Pero
en mayo de 1938 la Corte dio un gran paso atrás en NLRB CONTRA MACKAY
RADIO, dictaminando que la sustitución permanente de los huelguistas
era legal; de manera que el derecho a la huelga se convirtió en no
mucho más que el derecho a la renuncia [4]. La Corte continuó en la
misma dirección en NLRB CONTRA VIRGINIA ELECTRIC & POWER (1941),
concediéndole el derecho a la libre expresión a los empleadores en las
elecciones de certificación de los sindicatos.

Entonces, en 1947, el Congreso aprobó la Ley "Explotadora" Taft-Hartley
(Taft-Hartley "Slave Labor" Act), la cual:

** creó la orden judicial Taft-Hartley por la cual el Presidente puede
poner en marcha órdenes judiciales contra "huelgas de emergencia
nacional" que "pongan en peligro la salud o la seguridad nacional",
anulando así los triunfos alcanzados con la Ley Norris-LaGuardia en
1932;

** les permitió a las asambleas legislativas estatales que prohibieran
la empresa sindicalizada;

** prohibió la empresa con sindicato de afiliación obligatoria;

** volvieron ilegales las huelgas de solidaridad y los boicots
secundarios para todos los propósitos prácticos;

** prohibieron participar en las elecciones de la NLRB a los sindicatos
que no le negaban la entrada a los comunistas;

** les quitó a los sindicatos el control de las pensiones y de los
fondos de salud y asistencia social;

** les permitió a los EMPLEADORES el derecho de oponerse activamente y
vocalmente a tener sindicatos en sus empresas;

** forzó la salida de los capataces de los sindicatos;

** creó la elección de descertificación.

Durante la década de 1930, los trabajadores continuaron organizándose y
durante un breve lapso de nuestra historia el gobierno estuvo del lado
de los sindicatos. La afiliación sindical creció desde 5,2% de la
fuerza laboral privada no profesional en 1933 hasta 15,9% en 1939 y
alcanzó un máximo de 26,9% en 1953. Hoy en día tiene alrededor de 10%.
Junto con la reducción en el poder económico y político de los
sindicatos ha venido una disminución en el nivel de vida para la
mayoría de los trabajadores, cuyos salarios reales han venido
disminuyendo desde 1973.

Parte 4

De qué manera el Movimiento de los Trabajadores puede ampliar la
Constitución

Pero no todo ha sido malo. Debido a que la abolición, el sufragio y los
Movimientos de los Trabajadores en la década de 1830 tomaron en serio
las palabras "Nosotros, el Pueblo" del Preámbulo de la Constitución,
sucede que ya no hay esclavitud; y no sólo los hombres blancos con
propiedades, sino todos los ciudadanos pueden votar, sin importar la
raza, el género o las propiedades. Las victorias de estos movimientos
fueron hechas parte de la Constitución con la aprobación de la 13a.,
14a., 15a. y 19a. Enmiendas.

Un número de las metas legislativas establecidas y defendidas por el
movimiento de los trabajadores desde la década de 1830, como las leyes
que protegen a los niños en el lugar de trabajo, la protección
sanitaria y la seguridad para los trabajadores y la educación pública
gratuita, han sido promulgadas constitucionales. Sin embargo, el
derecho a la libre asociación -el derecho a organizarse- todavía no ha
logrado entrar en la Constitución. Pero por momentos los sindicatos han
tenido el PODER para ejercer la libertad de asociación. Así que ahora
la pregunta es: dada toda nuestra historia -¿COMO QUEREMOS NOSOTROS QUE
SEA LA PROXIMA LEY NACIONAL DE LAS RELACIONES SINDICALES (NATIONAL
LABOR RELATIONS ACT, NLRA)?

Para comenzar, una nueva Ley Nacional de las Relaciones Sindicales
tiene que estar arraigada en la Primera Enmienda, la 13a. Enmienda, la
Ley Norris-LaGuardia y la Sección 7 de la NLRA, no en la Cláusula
Comercial de la Constitución de la manera que está la Ley actual [5].
En otras palabras, la ley que protege el derecho de los trabajadores a
organizarse no puede ser un subconjunto de la ley básica que protege a
los empleadores. Los trabajadores no participan en la decisión de una
corporación de unirse a la Cámara de Comercio. La corporación no
debería participar en el proceso mediante el cual los trabajadores
forman un sindicato.

=====

*Peter Kellman trabaja para el Programa sobre Corporaciones, Leyes y
Democracia (Program on Corporations, Law and Democracy, POCLAD). Para
obtener información sobre el POCLAD, envíe un correo electrónico a:
people@poclad.org; o visite su sitio en la red: www.poclad.org; o llame
al: (508) 398-1145; o escriba a: P.O. Box 246, So. Yarmouth, MA 02664-
0246.

[1] Leon Fink, IN SEARCH OF THE AMERICAN WORKING CLASS: ESSAYS IN
AMERICAN LABOR HISTORY AND POLITICAL CULTURE (Urbana, Ill.: University
of Illinois Press, 1994), pág. 251.

[2] La Ley Norris-LaGuardia no prevenía que las cortes estatales
emitieran órdenes judiciales en disputas laborales, pero para 1941, 24
estados habían aprobado sus propias leyes contra las órdenes
judiciales; ver Harry Millis y Royal Montgomery, ORGANIZED LABOR (N.Y.:
McGraw Hill, 1945), pág. 647.

[3] La amenaza de Roosevelt de cambiar la composición de la corte (la
cual tomó la forma de ley, que fracasó) simplemente representa la clase
de presión política que sentía la Corte, presión que venía de muchas
direcciones.

[4] NATIONAL LABOR RELATIONS BOARD V. MACKAY RADIO , 304 U.S. 333
(1938). Caso de libertad de expresión del empleador: NATIONAL LABOR
RELATIONS BOARD V. VIRGINIA ELECTRIC & POWER CO., 314 U.S. 469 (1941).

[5] En principio, la Sección 7 les da a los empleados el derecho "a la
organización, a formar, a unirse a, o a ayudar a organizaciones
sindicales, a negociar colectivamente mediante representantes de su
propia elección y a dedicarse a otras actividades concertadas para el
propósito de la negociación colectiva u otras ayudas o protecciones
mutuas".

Palabras claves: trabajo; ley constitucional; derechos humanos;
libertad de asociación; boicots; huelgas; órdenes judiciales; cláusula
contractual; corporaciones; propiedad intangible; ley nacional de las
relaciones sindicales; norris-laguardia;

Error. Page cannot be displayed. Please contact your service provider for more details. (27)