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#627 - Desarrollo Sostenible -- Parte IV, 02-Dec-1998

El desarrollo sostenible significa lograr el bienestar humano sin
exceder las capacidades que tiene la Tierra para regenerarse (árboles y
agua, por ejemplo) y para absorber desechos (dióxido de carbono, por
ejemplo). Como hemos visto en semanas recientes (REHW #624, #625 y
#626), existen evidencias crecientes de que los seres humanos ya han
excedido ambas capacidades y que un mayor crecimiento en la capacidad
de flujo -o "throughput" en inglés- (es decir, fabricar más cosas
usando más energía), sólo va a empeorar las cosas. Por supuesto, un
aumento en la eficiencia (fabricar más cosas útiles con menos
materiales y menos energía) puede darnos un corto tiempo de gracia.
Pero pareciera que nos estamos aproximando (o ya hemos excedido) los
límites de la Tierra para "procesar" muchas clases de desechos. Más
temprano que tarde, el "throughput" total (medido como el número total
de seres humanos multiplicado por sus provisiones y la energía que
requieren) tiene que disminuir pronto o enfrentaremos un duro futuro
con (por ejemplo) tormentas más grandes y costosas y más vida silvestre
y gente envenenada. Recuerde que el huracán Mitch acaba de matar a más
de 10.000 personas y devastó varias economías nacionales.

Para equiparar la actividad económica humana con los límites de la
Tierra, tenemos que entender las fuerzas que nos empujan en las
direcciones equivocadas. Una de las principales fuerzas es el
movimiento hacia el "libre comercio", según el economista Herman Daly
[1, 2]. Si hay una cosa en la que están de acuerdo la mayoría de los
economistas, políticos y líderes de negocios, es en lo deseable del
libre comercio. Daly, por el otro lado, dice que el libre comercio
debilita los estándares ambientales, rebaja los salarios, debilita
nuestra capacidad para mejorar y debilita nuestro sentido de comunidad.

El libre comercio es la ausencia de barreras al comercio internacional.
Existen tres barreras comunes: los aranceles, las cuotas y las
restricciones en el flujo de capital. Un arancel es un impuesto a los
bienes que entran en un país --por ejemplo, un impuesto sobre el
algodón egipcio importado a los EUA. Una cuota es un límite a las
importaciones --por ejemplo, los EUA pudieran aceptar sólo un cierto
número de automóviles japoneses. Un tercer límite al libre comercio
pudiera restringir las cantidades de capital extranjero que podrían
entrar en un país. Por ejemplo, en respuesta a su crisis financiera
reciente (y en curso), Malasia está restringiendo ahora severamente la
cantidad de capital extranjero que aceptará.

Casi todos los economistas tradicionales (neoclásicos) favorecen el
libre comercio. Entre los economistas, el libre comercio ha tomado el
carácter de una fe religiosa, su poder de hacer el bien es
incuestionable. Entre los economistas tradicionales, Herman Daly es
visto como un hereje. El piensa que el libre comercio es malo para
todos (excepto para las corporaciones transnacionales) por las
siguientes razones:

** El libre comercio tiende a bajar internacionalmente los estándares
ambientales y sociales. Tome el ejemplo de dos naciones: una nación
absorbe en un alto grado sus costos de seguro ambiental y social
(haciendo cumplir leyes ambientales estrictas; proporcionando
beneficios tales como asistencia médica y seguridad social). La segunda
nación se niega a absorber estos costos --no proporcionando seguridad
social y tirando desechos tóxicos en sus ríos. Los productos del
segundo país se venderán más baratos y van a tender a sacar del negocio
a los competidores del primer país. Así, existe un conflicto claro
entre una política nacional de absorber los costos de seguro ambiental
y social, y una política de libre comercio. El país que explota su
ambiente y sus ciudadanos es recompensado. El país que protege su
ambiente y sus ciudadanos es penalizado.

Por supuesto, este problema desaparecería si tuviéramos un gobierno
mundial que hiciera cumplir las reglas ambientales y los estándares
mínimos para el bienestar humano. Pero no hay un gobierno como ése a la
vista. Más aún, en el mundo, los economistas ni siquiera pueden ponerse
de acuerdo respecto a cómo medir los costos del deterioro ambiental; la
inmensa mayoría de ellos siguen contabilizando el agotamiento de los
recursos naturales como si fuese un ingreso --una práctica de
contabilidad absurda y equivocada que es casi universal. (Cualquier
empresa que trate el agotamiento de sus activos como un ingreso estaría
en la bancarrota en poco tiempo).

Una solución sería un arancel sobre los bienes importados de países que
se nieguen a absorber los costos de seguro ambiental y social. Un
arancel como ése no estaría dirigido a proteger una industria doméstica
ineficiente, sino a proteger una política nacional eficiente de fijar
precios para reflejar los costos totales del mantenimiento de la
comunidad.

** Los niveles de los salarios están determinados principalmente por el
tamaño de la población y la velocidad de crecimiento. Los países con
poblaciones grandes, creciendo rápidamente, tienden a tener salarios
bajos. Esto es muy cierto debido a que la clase trabajadora tiende a
tener una tasa de nacimientos mucho mayor que la de la clase pudiente,
frecuentemente hasta del doble. La mano de obra es el principal costo
en la mayoría de los bienes de consumo. Debido a esto, una mano de obra
barata significa precios bajos, lo que crea una ventaja en el comercio.
Por esto, el capital tiende a ir hacia los países con salarios bajos.
Herman Daly cree que el efecto de la movilidad del capital sin
restricciones es igual al efecto de la movilidad de la mano de obra sin
restricciones. Si los EUA tuvieran fronteras sin restricciones
disfrutaríamos de mano de obra barata sin límite, pero los salarios se
desplomarían. Un flujo de capital sin restricciones tendrá el mismo
efecto, dice Daly. "El capital de los EUA se beneficiará de la mano de
obra barata en el exterior seguida por la mano de obra barata en casa,
al menos hasta que sea controlado por una crisis de demanda
insuficiente debida a una pérdida del poder adquisitivo de los
trabajadores como resultado de los salarios bajos", escribió Daly en
1996.

Las palabras de Daly tienen una resonancia especial hoy cuando las
economías asiáticas han sido devastadas por el rendimiento excesivo
para [fabricar] automóviles, químicos y artículos electrónicos. Como
escribió recientemente Louis Uchitelle, del diario NEW YORK TIMES: "En
una economía global de fronteras abiertas casi cada fabricante de
automóviles, por ejemplo, está tratando de tener una presencia en cada
mercado. Pero cuando todas las fábricas producen, en masa, más
automóviles que los que la gente puede comprar, los precios de los
automóviles bajan. Bajan las ganancias de las empresas de automóviles.
Los trabajadores quedan cesantes. Y baja el número de personas que
pueden comprar automóviles. Las economías pueden reducirse hasta llegar
a la recesión o peor... La economía global parece, de hecho, ser capaz
de autodestruirse" [3].

El problema de los salarios uniformemente bajos podría solucionarse
manteniendo un bajo crecimiento de la población en todas partes, más
una distribución justa de los beneficios, más políticas para absorber
los costos de protección ambiental y seguro social. Pero incluso si se
lograra todo esto, dice Daly, el libre comercio seguiría siendo dañino:

** El libre comercio y la libre movilidad de capital separan la
propiedad y el control de las empresas, y obligan a que la mano de obra
se vuelva móvil --ambos [factores] que debilitan la comunidad
humana. "La vida económica de la comunidad puede ser perturbada no sólo
por su conciudadano quien, aunque vive en otra parte de su país,
pudiera al menos compartir algunos lazos de comunidad indirectos con
usted, sino también por alguien al otro lado del mundo con quien usted
no tiene en común un lenguaje, una historia, una cultura ni unas leyes.
Estos extranjeros pueden ser personas maravillosas --ese no es el
punto. El punto es que ellos están muy apartados de la comunidad que
resulta afectada significativamente por sus decisiones. Su vida y su
comunidad puede ser perturbada por decisiones y eventos sobre los que
usted no tiene control, voz, ni voto" [4].

** Daly piensa que el libre comercio y la libre movilidad de capital
han creado una inestabilidad económica al permitir inmensos
desequilibrios en pagos internacionales y transferencias de capital que
resultan en deudas que son impagables o excesivamente pesadas. Los
esfuerzos para pagar préstamos mientras se siguen cubriendo las
necesidades domésticas han propiciado déficits en el gobierno y altas
tasas de inflación, favoreciendo la inestabilidad. Entonces, la
inflación toma un costo adicional: las devaluaciones de la moneda, la
especulación en el cambio de moneda extranjera, el rechazo de deudas y
los fracasos bancarios. Tailandia, Corea del Sur, Malasia, Indonesia,
las Filipinas. ¿Quién es el próximo?

** El libre comercio pareciera reducir las limitaciones del ecosistema,
pero esta es una impresión errada. Todos tenemos que vivir dentro de
las capacidades de absorción y regeneración del ecosistema. El comercio
nos permite importar servicios ambientales (incluyendo la absorción de
desechos) de otras partes. Esto tiene sentido dentro de ciertos
límites. La ciudad de Nueva York no puede producir sus propios
alimentos y tiene que importarlos de otras partes. Pero, dice Daly, el
libre comercio lleva a una situación en la cual cada nación está
tratando de vivir más allá de sus propias capacidades de absorción y
regeneración al importar estas capacidades de otros lugares.

Se requieren 12,6 acres de tierra por persona (5,1 hectáreas) para
crear el flujo de materiales y energía que se necesitan para mantener
el estilo de vida en los EUA, y los europeos requieren casi la misma
cantidad. Pero si usted divide toda la tierra cultivable del planeta
entre la población humana actual, encontrará que sólo hay disponibles
3,7 acres (1,5 hectáreas) por persona. Esto nos dice que no todos los
que están en la Tierra podrán disfrutar del estilo de vida hedonístico
al que nosotros estamos acostumbrados [5].

En segundo lugar, si usted divide toda la tierra cultivable en los EUA
entre la población actual de los EUA, encontrará que sólo tenemos 6,9
acres (2,8 hectáreas) por persona. Esto significa que cada uno de
nosotros está "tomando prestado" 12,6-6,9=5,7 acres (2,3 hectáreas) de
la tierra de otra persona para mantener nuestro estilo de vida [5].
(¿Es ésta una de las razones por las cuales gastamos 250 mil millones
de dólares cada año --5 veces más que cualquier otro país-- para
mantener nuestras fuerzas armadas?)

Así, nosotros en el excesivamente desarrollado norte enfrentamos un
número de realidades morales incómodas: con al menos mil millones de
personas [en el sur] que no reciben suficientes calorías diarias en los
alimentos para subsistir, ellas requieren crecimiento económico --no
solamente desarrollo-- para cubrir sus necesidades. Sin embargo, el
crecimiento ya está presionando la capacidad del planeta para
regenerarse a sí mismo y absorber nuestros desechos. Pareciera que el
norte excesivamente desarrollado tendrá que dejar de crecer (y quizás
reducirse) antes de que el sur pueda tomar el puesto que le corresponde
en la mesa mundial.

Daly reconoce que las raíces de este problema son mucho más profundas
que la ideología del libre comercio. Pero dice: "El punto es que el
libre comercio hace que sea muy difícil tratar con éstas causas de raíz
a un nivel nacional, que es el único nivel al cual existen controles
sociales efectivos sobre la economía... La unidad de la comunidad es la
nación --la unidad en la cual existen instituciones y tradiciones de
acciones colectivas, responsabilidad y ayuda mutua, la unidad en la que
el gobierno trata de llevar a cabo políticas por el bien de sus
ciudadanos..."

Daly no favorece el libre comercio sino el comercio regional entre las
comunidades nacionales que compartan estándares comunitarios similares
en referencia a los salarios, asistencia social, control de la
población, protección ambiental y conservación. "La verdadera
eficiencia está en la protección de estos estándares comunitarios que
tanto costaron, de la competencia degenerativa del libre comercio
individualista, que descansa sólo en el más bajo común denominador",
escribe Daly [2, pág. 235].

Hoy en día un creciente movimiento de trabajadores, ambientalistas,
consumidores, agricultores y activistas sociales en todo el mundo están
pidiendo una alternativa a las prácticas destructivas llamadas "libre
comercio". En vez del libre comercio, ellos están promoviendo el
comercio limpio. El comercio limpio es un concepto desarrollado en los
EUA (y en otras partes) en la década de 1940. El comercio limpio es el
comercio internacional basado en principios firmes: a los trabajadores
se les paga un salario justo --siempre que sea posible no un salario
mínimo, sino un salario que pueda mantener a una familia; la unidad
empresarial es la cooperativa o asociación de productores; los
materiales crudos son derivados localmente y manejados de una manera
sostenible; las organizaciones de comercio limpio respetan la identidad
cultural de sus socios de negocios; y se insiste en la responsabilidad
ante el público para sus operaciones comerciales [6]. Esto es
diferente. Muy diferente.

--Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Herman E. Daly, BEYOND GROWTH (Boston: Beacon Press, 1996). ISBN 0-
8070-4708-2.

[2] Herman E. Daly y John B. Cobb, Jr., FOR THE COMMON GOOD [Segunda
Edición] (Boston: Beacon Press, 1994). ISBN 0-8070-4705-8.

[3] Louis Uchitelle, "Global Good Times, Meet the Global Glut," NEW
YORK TIMES November 16, 1997, Sección 4, pág. 3. Y ver William
Greider, "When Optimism Meets Overcapacity," NEW YORK TIMES October 1,
1997, pág. A27. Y ver William Greider, ONE WORLD, READY OR NOT: THE
MANIC LOGIC OF GLOBAL CAPITALISM (New York: Touchstone Books, 1998).
ISBN 0684835541.

[4] Daly, BEYOND GROWTH, citado arriba en la nota 1, pág. 163.

[5] Mathis Wackernagel y William Rees, OUR ECOLOGICAL FOOTPRINT;
REDUCING HUMAN IMPACT ON THE EARTH (Gabriola Island, British Columbia,
Canada: New Society Publishers, 1996). $14,95 más $3,00 para gastos de
envío desde: New Society Publishers, P.O. Box 189, Gabriola Island,
B.C., Canada V0R 1X0; teléfono (604) 247-9737.

[6] Entérese más acerca del comercio limpio por el world wide web:
http://www.fairtradefederation.com/ab_princ.html y
http://www.ifat.org/fair_trade_def.html.

Palabras claves: herman daly; crecimiento; desarrollo económico; libre
comercio; comercio limpio;

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