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#638 - Contra el Grano -- Parte 2, 17-Feb-1999

Las corporaciones que están introduciendo cultivos modificados
genéticamente dentro del ecosistema global quieren que usted piense en
la ingeniería genética como una ciencia bien comprendida, similar a la
cirugía laparoscópica. En efecto, la frase "ingeniería genética" da la
impresión que transferir genes de un organismo a otro es igual de
sencillo como diseñar un cohete o un aparato de televisión. Este no es
el caso.

Básicamente, el genoma de una planta (el conjunto de todos sus genes)
es una caja negra. La ingeniería genética toma un gen de una caja negra
y lo mete por la fuerza en una segunda caja negra (la planta
recipiente), esperando que el nuevo gen "agarre". La mayoría de las
veces, el experimento falla [1]. Una vez en miles de intentos, el gen
ajeno se inserta en el genoma de la planta recipiente y la planta
recién modificada adquiere la característica deseada. Pero eso es todo
lo que saben los técnicos. Ellos no tienen idea de en qué lugar del
genoma de la planta recipiente ha encontrado un hogar el nuevo gen.
Esta ignorancia fundamental, combinada con la velocidad y la escala a
la cual los organismos modificados están siendo liberados dentro del
ecosistema global, da lugar a una gran cantidad de preguntas acerca de
la seguridad de la agricultura futura, del ambiente y de la salud
humana.

** Para comenzar, los genes no necesariamente controlan una sola
característica. Un gen puede controlar varias características
diferentes en una planta. Sin un estudio cuidadoso, las plantas con
características indeseables pudieran ser liberadas dentro del
ecosistema global. Y la biotecnología no es como un derrame químico que
puede limpiarse --una vez que usted libera una nueva secuencia genética
en la naturaleza, sus nietos van a vivir con ella porque no hay manera
de echarla atrás.

** La manera en que un gen afecta a una planta depende del ambiente. El
mismo gen puede tener diferentes efectos, dependiendo del ambiente en
el cual crece la nueva planta [2]. Lo que parece predecible y seguro
luego de unos pocos años de observación de un pequeño terreno de prueba
puede que resulte tener consecuencias muy diferentes cuando es
introducido en millones de acres de tierras de cultivo en los EUA y en
otras partes, donde las condiciones varían mucho.

** ¿Desestabiliza el nuevo gen la totalidad del genoma de la planta de
alguna manera imprevista, conllevando un día a problemas en ese
cultivo? Sólo el tiempo lo dirá.

** Los genes pueden viajar por cuenta propia a plantas cercanas de la
misma familia. Esto se llama flujo genético. En 1996 se descubrió que
el flujo genético era mucho más común de lo que se pensaba
anteriormente [3].

Según la revista SCIENCE, muchos ecólogos dicen que es sólo cuestión de
tiempo para que un gen de ingeniería genética dé el salto hacia una
especie de maleza, creando así una nueva maleza o volviendo más
vigorosa una maleza existente. "Probablemente sucederá en mucho menos
de un 1% de los productos", advierte el genetista ecólogo Norm
Ellstrand, de la Universidad de California en Riverside: "pero dentro
de 10 años tendremos una catástrofe ecológica o económica de escala
moderada a grande, debido a que habrá demasiados productos
[genéticamente modificados] siendo liberados" [3], predice Ellstrand.
Vale la pena hacer notar que los agricultores estadounidenses ya están
gastando 4,3 mil millones de dólares en comprar 628 millones de libras
de herbicidas (solamente ingredientes activos) para controlar las
malezas [4, pág. 32].

La Oficina del Congreso para la Evaluación de la Tecnología
(Congressional Office of Technology Assessment, OTA) recomendó que
todas las plantas modificadas genéticamente deberían ser consideradas
especies exóticas, no autóctonas, capaces de interferir en los
ecosistemas [4, pág. 29]. Las especies introducidas, no autóctonas, han
proporcionado grandes beneficios para la humanidad (la mayor parte de
la agricultura de los EUA depende de especies introducidas), pero
también deberíamos aprender del "kudzu", la violeta de pantano, la
polilla gitana, la hormiga de fuego, y el gorgojo de las vainas, que
las especies exóticas pueden ser extremadamente perjudiciales y muy
costosas de controlar (si es que pueden ser controladas).

** En 1996 logró evitarse un desastre de salud pública cuando un grupo
de investigadores intentaron mejorar la soya introduciéndole un gen de
la castaña de Brasil [5]. Lo que se intentaba era mejorar el valor
nutritivo de la soya induciéndola a producir más metionina, un
aminoácido esencial. El gen de la castaña de Brasil fue transferido
exitosamente a la soya. Luego de haber logrado esto, pero antes de que
la soya fuese vendida comercialmente, investigadores independientes
examinaron la soya para ver si podría causar reacciones alérgicas en la
gente. Muchas personas son alérgicas a las nueces, particularmente a la
castaña de Brasil. En algunas personas, la reacción alérgica a la
castaña de Brasil es rápida y fatal.

Una serie de pruebas de laboratorio en seres humanos confirmó que la
soya modificada genéticamente provocó alergia a la castaña de Brasil en
las personas. La soya modificada genéticamente no se le pudo dar de
comer a la gente por miedo a matarlos, pero por medio de pruebas
cutáneas confirmaron sin lugar a dudas que las personas alérgicas a la
castaña de Brasil eran alérgicas a la soya modificada. Cuando
discutieron sus hallazgos en la revista NEW ENGLAND JOURNAL OF
MEDICINE, los investigadores señalaron que las pruebas con animales de
laboratorio no necesariamente descubren reacciones alérgicas a
organismos modificados genéticamente. Solamente son adecuadas las
pruebas con seres humanos.

La Dirección de Alimentos y Drogas de los EUA (U.S. Food and Drug
Administration, FDA) sólo exige pruebas para reacciones alérgicas si se
toma un gen de una fuente que se sabe que causa reacciones alérgicas en
seres humanos. Ahora, se toman muchos genes de las bacterias y otros
organismos cuyo potencial alérgico es completamente desconocido, de
manera que las regulaciones federales no exigen pruebas de alergias en
estos casos. Esto reduce los costos de regulaciones para las
corporaciones, pero deja desprotegido al público.

** Los cultivos están siendo modificados con ingeniería genética
principalmente como una forma para vender más pesticidas. [Ver REHW
#637]. En algunos casos, los cultivos modificados cambian a los mismos
pesticidas, dándoles una nueva toxicidad. El herbicida bromoxinilo está
dentro de esta categoría [1, pág. 41]. El bromoxinilo ya fue reconocido
por la Agencia de Protección Ambiental de los EUA (Environmental
Protection Agency, U.S. EPA] como un posible carcinógeno y como un
teratógeno (esto es, que causa defectos de nacimiento). La compañía
Calgene (ahora propiedad de Monsanto) desarrolló una variedad de planta
de algodón (llamada Algodón BXN) que puede resistir el rociado directo
con bromoxinilo. Desafortunadamente, el gen de resistencia al
bromoxinilo en el algodón modifica el bromoxinilo, convirtiéndolo en un
subproducto químico llamado DBHA, el cual es al menos tan tóxico como
el mismo bromoxinilo.

Aunque los seres humanos no comen algodón, el ensilado tradicional para
el ganado contiene hasta un 50% de briznas de algodón, restos de los
almarrás y las fábricas de tejidos de algodón, y desechos de algodón.
Tanto el bromoxinilo y el DBHA son solubles en las grasas, así que
pueden acumularse en la grasa de los animales. Debido a esto, es
probable que el DBHA entre en la cadena alimenticia humana a través de
la carne. Más aún, el aceite de semillas de algodón se usa ampliamente
como un alimento humano directo y como un aditivo para cocinar. Al
emitir la licencia para usar el bromoxinilo con el Algodón BXN
modificado genéticamente de Monsanto, la EPA llevó a cabo una
evaluación de los riesgos en la que se asumió que el bromoxinilo y el
DBHA no tenían manera de entrar en la cadena alimenticia humana.
Finalmente, el polvo de algodón --la causa de la bisinosis
(o "enfermedad del pulmón marrón")-- ahora llevará consigo el peligro
sumado del bromoxinilo y del DBHA, otro peligro que la EPA ha ignorado.
De ésta manera, la ingeniería genética --que se está promocionando como
una tecnología que reducirá los peligros de los pesticidas-- en algunos
casos los aumentará.

El bromoxinilo causa serios defectos de nacimiento en ratas y en
conejos, incluyendo cambios en los huesos de la espina dorsal y el
cráneo, e hidrocefalia ("agua en el cerebro"). Estos defectos de
nacimiento aparecen en las crías a dosis de bromoxinilo que no son
tóxicas para la madre. A pesar de estos hallazgos, y a pesar de una ley
(la Ley de 1996 para la Protección de la Calidad de los Alimentos [Food
Quality Protection Act of 1996]) que le da a la EPA de manera explícita
el poder de rebajar los niveles de exposición para proteger a los
bebés, en 1997 la EPA se negó a exigir un factor de seguridad especial
para proteger del bromoxinilo a los niños.

Por último, cuando la EPA sumó el potencial causante de cáncer del
bromoxinilo, encontró que era de 2,7 por millón, y declaró
inmediatamente que esto estaba "bien dentro" del límite de regulación
de uno en un millón [1, pág. 46]. ¿Es 2,7 menor que uno?

Pareciera que la EPA está más interesada en proteger las inversiones de
Monsanto en esta nueva tecnología que en proteger la salud pública.

** Debido a que la soya de ingeniería genética será ahogada en grandes
cantidades de herbicidas tales como el Roundup (glifosato), la soya y
los productos de soya llevarán consigo mayores cantidades de residuos
químicos. Los bebés que tienen que ser criados con leche de soya,
porque no toleran la lactosa en la leche normal, estarán en mayor
peligro.

** Los cultivos que son modificados genéticamente para resistir los
herbicidas eliminan la toxicidad de estos herbicidas al producir
proteínas que serán incorporadas en nuestros alimentos con resultados
desconocidos [1, pág. 143].

** Cuando los cultivos son modificados genéticamente para incorporar en
sus células la toxina Bt que se encuentra en la naturaleza (ver REHW
#636), aquella toxina Bt es incorporada en los alimentos fabricados a
partir de esos cultivos. ¿Cuál será el efecto de estas toxinas y
productos genéticos sobre las bacterias y otros organismos (la llamada
microflora) que vive en el tracto digestivo humano? El tiempo lo dirá.

** Las compañías de las "ciencias de la vida" tienen grandes planes
para convertir los cultivos agrícolas en "fábricas" para producir, en
campos abiertos, fármacos y químicos especializados. Ellas planean
producir vacunas, medicinas, detergentes, enzimas y otros químicos
poniendo los genes apropiados dentro de las plantas apropiadas.

El efecto neto de todo esto será exponer a los insectos y los
microorganismos del suelo, los animales de forraje y de madrigueras,
las aves comedoras de semillas y miles de otros organismos que no son
los "blancos de tiro" a estos químicos y a los productos genéticos que
los originan. La Unión de Científicos Conscientes (Union of Concerned
Scientists) dice: "Los herbívoros consumirán los químicos al
alimentarse de las plantas. Los microbios, insectos y gusanos de la
tierra estarán expuestos al degradar los desechos de las plantas. Los
organismos acuáticos se enfrentarán a los medicamentos y químicos que
son lavados desde los campos hacia las corrientes, los lagos y los
ríos" [4, pág. 6].

** Más fundamentalmente, los cultivos de ingeniería genética
substituyen la sabiduría de la naturaleza por la sabiduría humana. Al
plantarse los cultivos de ingeniería genética en decenas de millones de
acres, la diversidad de nuestros sistemas agrícolas está reduciéndose
más. ¿Sabemos nosotros lo suficiente como para seleccionar la
combinación "correcta" de genes para asegurar el rendimiento estable y
a largo plazo de nuestros sistemas agrícolas? Nuestras experiencias
recientes con los PCBs, los CFCs, el DDT, el Agente Naranja y el
calentamiento global deberían hacernos parar. La ingeniería genética es
con mucha ventaja la tecnología más poderosa que los seres humanos han
descubierto nunca, y está siendo utilizada por las mismas corporaciones
que, históricamente, han producido una calamidad de gran escala tras
otra. ¿Existe alguna buena razón para pensar que las cosas serán
distintas esta vez?

=====

[1] Marc Lappe y Britt Bailey, AGAINST THE GRAIN; BIOTECHNOLOGY AND THE
CORPORATE TAKEOVER OF YOUR FOOD [ISBN 1567511503] (Monroe, Maine:
Common Courage Press, 1998). Disponible a través de Common Courage
Press, P.O. Box 207, Monroe, ME 04951. Teléfono: (207) 525-0900 ó (800)
497-3207.

[2] Craig Holdrege, GENETICS AND THE MANIPULATION OF LIFE: THE
FORGOTTEN FACTOR OF CONTEXT (Hudson, N.Y.: Lindisfarne Press, 1996).
ISBN 0-940262-77-0. Disponible a través de Lindisfarne Press, RR4 Box
94 A-1, Hudson, NY 12534.

[3] James Kling, "Could Transgenic Supercrops One Day Breed
Superweeds?" SCIENCE Vol. 274 (October 11, 1996), págs. 180-181.

[4] Jane Rissler y Margaret Mellon, THE ECOLOGICAL RISKS OF ENGINEERED
CROPS (Cambridge, Massachusetts: MIT Press, 1996).

[5] Julie A. Nordlee y otros, "Identification of a Brazil-nut Allergen
in Transgenic Soybeans," NEW ENGLAND JOURNAL OF MEDICINE Vol. 334, No.
11 (March 14, 1996), págs. 688-692.

Palabras claves: agricultura; biotecnología; ingeniería genética;
regulación; epa; seguridad de los alimentos; pesticidas; bt; glifosato;
roundup; monsanto; bromoxinilo; dbha; herbicidas; alergenos; algodón
bxn; soya;

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