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#636 - Dioxínas: La Visión de Europa, 03-Feb-1999

El término "dioxina" abarca una familia de 219 químicos tóxicos
diferentes, todos ellos con características similares pero con
distintas potencias [1]. En años recientes, la Agencia Internacional
para la Investigación del Cáncer (International Agency for Research on
Cancer, IARC), una división de la Organización Mundial de la Salud
(OMS), ha calificado la dioxina más potente, llamada TCDD, de
carcinógeno humano conocido [2]. La IARC ha calificado a muchas de las
dioxinas menos potentes de "probables" carcinógenos humanos.

Se sabe que las exposiciones de bajo nivel a las dioxinas también
interfieren con el sistema inmune, el sistema reproductor, el sistema
endocrino y el crecimiento temprano, y el desarrollo de los seres
humanos y los animales [3]. Resumiendo, las dioxinas son una familia de
venenos potentes que hacen de todo.

A principios de los '90, muchos gobiernos, incluyendo el de los EUA,
reportaron que en el mundo industrializado todos [los seres humanos]
están expuestos a cantidades substanciales de dioxinas todos los días
sin falta, reconociendo así un fracaso humillante del aparato mundial
de la salud pública.

En 1991, la Agencia de Protección Ambiental de los EUA (Environmental
Protection Agency, U.S. EPA) anunció con mucha fanfarria que estaba
llevando a cabo una verdadera reexaminación científica de la dioxina.
Nueve años después, esa reexaminación ha desaparecido de la vista y
pudo haber perecido, víctima de la política. (Ver REHW #390, #391). Los
grandes vertedores corporativos de dioxina también son importantes
contribuyentes en las campañas electorales federales, y la
administración Clinton/Gore en este momento de la historia parece
incapaz incluso de mordisquear levemente la mano que le da de comer.
Más aún, desde 1994, el Congreso dominado por los republicanos dejó de
pretender que actuaba independientemente de sus financistas
corporativos.

Mientras tanto, un encuentro de 40 científicos convocado en Suiza en
mayo del año pasado por la Organización Mundial de la Salud concluyó
que la dioxina es de 2 a 10 veces más tóxica de lo que parecía en 1990
[3], y un grupo de científicos alemanes concluyó en abril del año
pasado que la dioxina pudiera ser responsable de un 12% de los cánceres
humanos en los países industrializados [4]. Si este cálculo fuese
correcto, significaría que la dioxina es responsable de 120.000 casos
de cáncer cada año en los EUA. Este nuevo cálculo alemán es al menos 10
veces más alto que los cálculos previos realizados por los científicos
del gobierno de los EUA (ver REHW #390, #391).

La buena noticia es que los niveles de dioxina en el ambiente han caído
en la última década tanto como un 50% debido a que los gobiernos
europeos y los activistas locales de este país han forzado a la
industria a adoptar tecnologías más limpias [3]. Aún así, muchos de los
efectos de las dioxinas tienen un retraso de una década o más, de
manera que los efectos a la salud por las exposiciones pasadas
continuarán manifestándose por varias décadas.

Las dioxinas nunca son producidas intencionalmente excepto como
curiosidades de laboratorio debido a que no tienen valor comercial. Sin
embargo, ellas aparecen como subproductos no deseados en la mayoría de
los procesos de combustión; durante la producción de muchas clases de
químicos, pesticidas y preservativos de la madera; durante la
incineración de desechos médicos, municipales y peligrosos; en la
fundición de metales y en la fabricación de papel. Una manera
importante de esparcir dioxinas en el ambiente es usar los sedimentos
de las aguas residuales como complemento para la tierra o como
fertilizante.

Las dioxinas también están presentes en el humo del cigarrillo
aproximadamente a la misma concentración que la encontrada en el cañón
de la chimenea de un incinerador municipal, con la diferencia de que
nadie extrae el humo de un incinerador hacia sus pulmones sin diluirlo,
o exhala gases del tiro de un incinerador en un cuarto cerrado para que
otros lo respiren [5].

Algunas dioxinas son más tóxicas que otras, y la comunidad científica
ha establecido una manera para comparar las toxicidades y las
cantidades de varias mezclas de dioxinas. La técnica tiene el nombre de
TEQ, o equivalentes tóxicos (por sus siglas en inglés). El sistema TEQ
toma en cuenta las variaciones en las toxicidades y expresa la
toxicidad en términos de la dioxina más tóxica, que es la TCDD.

Por ejemplo, la U.S. EPA calcula que las emisiones totales de dioxina
en los EUA promediaron unos 3000 gramos (3 kilogramos, ó 6,6 libras)
por TEQ por año en 1995. Esto significa que todas las dioxinas
liberadas al ambiente en 1995 en los EUA tenían una toxicidad total
igual a la toxicidad de 3000 gramos de TCDD [6]. (La EPA admite una
incertidumbre considerable en este cálculo; el promedio real está en
algún lugar entre 1200 gramos y 7900 gramos TEQ, dice la EPA [6, pág. 2-
7])

Según la EPA, las principales fuentes de dioxinas en 1995 fueron los
incineradores municipales de basura (1100 gramos, un 36% del total
nacional); los incineradores de desechos médicos (477 gramos, un 16%);
los hornos de cemento donde se queman desechos peligrosos (153 gramos,
un 5%); la combustión industrial de carbón (73 gramos, un 2,4%); la
combustión residencial de madera (63 gramos, un 2%); la combustión
industrial de madera (29 gramos, un 1%); los motores diesel (33 gramos,
un 1%); la fundición de cobre (504 gramos, un 17%); la fundición de
aluminio (17 gramos, un 0,5%); los incendios forestales (208 gramos, un
7%); la incineración de desechos de aguas residuales (6 gramos, un
0,2%); más 375 gramos (un 12% del total nacional) distribuidos
directamente en los suelos de la nación en desechos de aguas residuales
[6, pág. 2-13]. (El total no es exactamente 100% debido a que se
redondeó).

Las dioxinas no se disuelven fácilmente en el agua, pero sí lo hacen en
las grasas. Debido a esto, los alimentos que contienen grasas tienden a
estar contaminados con dioxinas. Las personas adultas en los EUA
ingieren entre 1 y 10 picogramos TEQ de dioxina por kilogramo de peso
corporal por persona por día (pg/kg/día) [1, 3]. (Un kilogramo son 1000
gramos, ó 2,2 libras; un picogramo es la billonésima parte de un gramo
y hay 28 gramos en una onza). Entre un 80 y un 90 por ciento de nuestro
consumo diario de dioxina viene de consumir leche, carne y pescado.

Los bebés amamantados ingieren 70 picogramos de dioxina TEQ por
kilogramo de peso corporal por día -- de 7 a 70 veces más que el adulto
promedio [3]. A pesar de esto, los bebés amamantados son más sanos que
los bebés alimentados con biberones con leche de fórmula infantil.

El peligro del cáncer por la exposición rutinaria a la dioxina fue
calculado recientemente por un grupo de científicos alemanes [4]. Estos
científicos reportan que, para los adultos, el peligro del cáncer a lo
largo de la vida se encuentra en algún lugar entre un uno por ciento y
un uno por mil para cada picogramo de dioxina TEQ ingerido por
kilogramo de peso corporal por día (pg/kg/día). Debido a que la
ingestión diaria en los EUA abarca desde un 1 a un 10 pg/kg/día,
podemos calcular que el peligro del cáncer por la exposición ambiental
a la dioxina está entre un 1 por mil y un 100 por mil. La media de este
intervalo sería de un 50 por mil. Debido a que ahora el riesgo de la
persona promedio de contraer cáncer a lo largo de la vida es de
aproximadamente un 400 por mil (o de cuatro en 10), podemos ver que la
exposición rutinaria a las dioxinas ambientales pudiera estar haciendo
una contribución substancial (de un 12%) al riesgo del cáncer en este
país, si el cálculo alemán es cierto. Si es cierto, puede calificarse
como un desastre de salud pública.

Los mecanismos por los cuales la dioxina causa cáncer siguen siendo
poco comprendidos. En la mayoría de los estudios la dioxina parece ser
un poderoso promotor del cáncer, más que un iniciador. En otras
palabras, una vez que una célula se ha vuelto susceptible al cáncer
debido a otra causa, la dioxina puede darle el empujón final y
convertirla en un verdadero cáncer. Esto explicaría por qué la dioxina
pareciera causar un aumento general en muchos cánceres entre las
poblaciones expuestas [2].

Sin embargo, un estudio publicado durante 1998 puso en claro que la
dioxina puede causar cáncer de mama en ratas sin iniciarlo ni
promoverlo en el sentido tradicional. Como reportamos previamente (REHW
#630), investigadores en el Reino Unido expusieron ratas preñadas a
pequeñas cantidades de dioxina en el 15vo. día de embarazo [7].

Las crías hembras de las ratas preñadas expuestas a la dioxina nacieron
normales, pero para el momento en que tenían 7 semanas de edad, sus
glándulas mamarias habían desarrollado un número inusualmente alto
de "yemas del extremo terminal" -- los sitios en un seno donde se
desarrolla el cáncer. Cuatro estudios han mostrado que existe una
correlación directa entre la cantidad de yemas del extremo terminal en
un seno y su susceptibilidad al cáncer.

Luego, los investigadores británicos expusieron éstas ratas jóvenes (y
un grupo control) a un químico carcinógeno bien conocido, el
dimetilbenz [a]antraceno. Las ratas jóvenes expuestas a la dioxina
desarrollaron mucho más cáncer de mama que el grupo control.

De esta manera, un químico (como la dioxina) que en ciertas
circunstancias parece proteger contra el cáncer de seno puede, de
hecho, causarlo en otras circunstancias.

Basada en los efectos no cancerígenos a la salud, la reunión de la
Organización Mundial de la Salud sobre la dioxina en mayo de 1998
recomendó que el "consumo tolerable diario" de dioxina debería estar
entre 1 y 4 picogramos por kilogramo de peso corporal por día
(pg/kg/día). Para llegar a esta cantidad, tomaron el nivel más bajo
observado que causó problemas en animales de laboratorio y lo redujeron
en un factor de seguridad de 10. Lo que se hace normalmente en una
circunstancia como ésa es aplicar un factor de seguridad de 100, pero,
según una fuente conocedora que pidió no ser citada, si el grupo de la
OMS hubiese aplicado un factor de seguridad de 100, hubiesen declarado
peligrosamente contaminado gran parte del suministro de alimentos en
los países industriales, lo que se negaron a hacer por razones
políticas.

La media del intervalo que adoptaron -- de 1 a 4 pg/kg/día -- sería 2,5
pg/kg/día, 4 veces más baja que la recomendación de 1990 de la
Organización Mundial de la Salud, que era de 10 pg/kg/día como el
consumo tolerable diario. Así, el consumo tolerable diario recomendado
en el encuentro de mayo para un adulto de 70 kg de peso (154 libras)
sería de 2,5 x 70 = 175 picogramos por día, ó 175 x 365 = 63.875
picogramos por año.

Ahora que sabemos que un picogramo de dioxina tiene algún significado
en la salud pública, estamos en una mejor posición para apreciar que
3000 gramos de dioxina emitidos cada año por fuentes industriales en
los EUA es una cantidad muy grande. Si multiplicamos 3000 gramos por un
billón para convertirlos en picogramos y luego lo dividimos entre la
población de los EUA (260 millones), podemos ver que 3000 gramos TEQ de
dioxina representan 11 millones de picogramos TEQ de dioxina por cada
hombre, mujer y niño en los EUA cada año.

Los científicos en el encuentro de la Organización Mundial de la Salud
en mayo de 1998, concluyeron que, basados en experimentos con animales,
pudieran esperarse los siguientes efectos en los seres humanos:
descenso en la cuenta espermática en los hombres que tienen un consumo
diario de dioxina de 14 pg/kg/día; dificultades de aprendizaje y
endometriosis en personas con un consumo de dioxina de 21 pg/kg/día; y
supresión del sistema inmune en los hijos de personas con un consumo de
37 pg/kg/día [3, pág. 25]. El encuentro de la OMS en mayo de
1998 "reconoció que ya pudieran haber efectos sutiles en la población
general en los países desarrollados a niveles basales actuales [de
dioxina] de 2 a 6 pg/kg peso corporal. Por ello, se recomienda que
deberían hacerse todos los esfuerzos para reducir la exposición [a la
dioxina] al nivel más bajo posible", según un comunicado de la
Organización Mundial de la Salud [3].

En conjunto, concluimos que las noticias que vienen desde Europa sobre
la dioxina no son muy tranquilizadoras.

=====

[1] Jean A. Grassman y otros, "Animal Models of Human Response to
Dioxins," ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 106, Supplement 2
(April 1998), págs. 761-775. Existen 75 dibenzodioxinas policloradas
(PCDDs, por sus siglas en inglés), la más potente de las cuales es la
TCDD; más 135 dibenzofuranos policlorados (PCDFs, por sus siglas en
inglés), más 9 bifenilos policlorados (PCBs, por sus siglas en inglés)
que son similares estructuralmente a las PCDDs y los PCDFs.

[2] Douglas B. McGregor y otros, "An IARC Evaluation of Polychlorinated
Dibenzo-P-dioxins and Polychlorinated Dibenzofurans as Risk Factors in
Human Carcinogenesis," ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 106,
Supplement 2 (April 1998), págs. 755-760.

[3] "Executive Summary; Assessment of the health risk of dioxins: re-
evaluation of the Tolerable Daily Intake (TDI); WHO Consultation, May
25-29 1998, Geneva, Switzerland." World Health Organization, WHO
European Centre for Environment and Health, International Programme on
Chemical Safety, Final December, 1998. Este artículo está marcado
así: "Este reporte no constituye una publicación formal de la OMS. No
debería ser citado y sólo es para uso personal". Sin embargo, vea el
sitio http://www.who.org/inf- pr-1998/en/pr98-45.html, una nota de
prensa de la OMS anunciando los resultados del encuentro de mayo.
Nosotros le podemos enviar el artículo de la OMS gratis como un archivo
Adobe Acrobat a todo el que lo pida por correo electrónico. Si usted
desea que se le envíe el artículo por el correo de los EUA, por favor
envíe $3,00 para el manejo y envío a: Rachel's, P.O. Box 5036,
Annapolis, MD 21403 con una nota diciendo lo que desea.

[4] Heiko Becher, Karen Steindorf, y Dieter Flesch-Janys, "Quantitative
Cancer Risk Assessment for Dioxins Using an Occupational Cohort,"
ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 106, Supplement 2 (April 1998),
págs. 663-670.

[5] H. Muto y Y. Takizawa, "Dioxins in Cigarette Smoke," ARCHIVES OF
ENVIRONMENTAL HEALTH Vol. 44, No. 3 (May/June 1989), págs. 171-174.

[6] U.S. Environmental Protection Agency, THE INVENTORY OF SOURCES OF
DIOXIN IN THE UNITED STATES [EPA/600/P-98/002Aa External Review Draft]
(Washington, D.C.: U.S. Environmental Protection Agency, April, 1998).

[7] Nadine M. Brown y otros, "Prenatal TCDD and predisposition to
mammary cancer in rats," CARCINOGENESIS Vol. 19, No. 9 (1998), págs.
1623-1629.

Palabras claves: dioxina; oms; epa; parámetros; consumo tolerable
diario; tdi; pcbs; tabaco; cigarrillos; iarc; carcinógenos; cáncer;
endometriosis; cuenta espermática; inmunotoxinas; sistema inmune;

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