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#644 - El Excremento Ocurre -- Primera Parte, 31-Mar-1999

Recientemente nos encontramos con una historia sobre el manejo de los
excrementos humanos --orina y heces-- empezando desde el principio de
los tiempos y llegando hasta hoy en día [1]. Resulta ser que este
insólito tópico puede decirnos algo importante acerca de la manera en
que los seres humanos toman decisiones ambientales. Por esa razón vamos
a recapitular la historia aquí. La autora original, Abby A.
Rockefeller, merece el crédito por todo el trabajo original, y por
supuesto que no se le puede culpar por ninguna de nuestras fallas o
malas interpretaciones en el recuento. Las partes donde hemos
complementado la historia de la Sra. Rockefeller con hechos adicionales
aparecen dentro de corchetes.

* * *

Los seres humanos comenzaron a llevar una vida sedentaria, cultivando
para complementar la cacería y la pesca, hace sólo unos 10.000 años
aproximadamente. Antes de ese momento, los seres humanos "depositaron
sus excrementos --orina y heces-- sobre el suelo, aquí y allá, de la
misma manera que todas las otras criaturas terrestres". La tierra y sus
comunidades (incluyendo las plantas, los animales pequeños y los
microorganismos) tomaban casi todos los nutrientes que estaban en los
excrementos animales y los reciclaban como nuevos componentes para la
tierra. De esta manera, los nutrientes eran reciclados infinitamente
dentro del ecosistema del suelo y mantenidos en gran parte fuera de las
aguas superficiales.

Como resultado de esto, lo que nosotros llamamos "agua pura" es pobre
en nutrientes, particularmente los nutrientes principales nitrógeno y
fósforo. Debido a que estas condiciones han existido por un tiempo muy
largo, la vida en lagos, ríos y océanos está habituada a la relativa
ausencia de estos nutrientes. La vida ha florecido en este ambiente
pobre en nutrientes a lo largo de los últimos dos mil millones de años,
volviéndose compleja e interdependiente en el proceso --una condición
acuática que llamamos "limpia" y "sana".

Cuando un cuerpo de agua se inunda repentinamente con nutrientes --
especialmente con nitrógeno y fósforo-- las cosas cambian
drásticamente. Uno o pocos organismos prosperan y comienzan a desalojar
a los otros. Todos recordamos haber visto un cuerpo de agua que está
verde por la gran cantidad de algas. Un cuerpo de agua como ése
evidentemente está enfermo, asfixiado y su diversidad se encuentra
disminuida en gran parte.

Hoy en día, una gran parte del agua de la superficie del planeta se
encuentra en un estado poco saludable debido a nutrientes que no
deberían estar allí. Y una de las razones principales que contribuye a
esto son los excrementos humanos que están donde no deberían estar.

Hace mucho tiempo, las civilizaciones humanas se dividieron en dos
grupos respecto al manejo de los excrementos. Muchas sociedades
asiáticas reconocieron el valor en cuanto a nutrientes de la "tierra
nocturna" (como se le llamó). Por varios miles de años y hasta hace muy
poco tiempo, la agricultura asiática prosperó al reciclar los desechos
de los seres humanos sobre las tierras de cultivo.

El otro grupo, particularmente en Europa, tenía sentimientos ambiguos
acerca de los desechos de los seres humanos --¿era un fertilizante
valioso o era un problema asqueroso y embarazoso del que había que
deshacerse?

En Europa fue evolucionando un patrón: la primera fase fue orinar y
defecar en el suelo cerca de las viviendas. Al aumentar la densidad de
la población, esto se volvió intolerable y evolucionó el pozo
comunitario. Por razones de privacidad, éste evolucionó hacia la
letrina o "excusado exterior" --una estructura privada sobre un hoyo en
el suelo. A pesar de lo que mucha gente pueda pensar, la letrina no es
infalible ambientalmente --ella impide que los nutrientes que están en
los excrementos lleguen al suelo y, al concentrar los desechos,
promueve la contaminación del agua subterránea por esos mismos
nutrientes.

Antes de la llegada del agua de tubería a finales del siglo 18, los
pueblos europeos almacenaban los excrementos en pozos sépticos (hoyos
alineados con algo de drenaje de líquido) o en retretes de bóveda
(tanques cerrados sin drenaje). La "tierra nocturna" era eliminada
por "carroñeros" y era llevada a las granjas o vertida en hoyos o en
ríos. En general, los europeos nunca desarrollaron una percepción clara
y consistente del valor de los excrementos en cuanto a nutrientes, como
hicieron los asiáticos.

En la Roma antigua, la élite acaudalada tenía baños internos y agua
corriente para eliminar los excrementos por medio de cloacas. Más
tarde, las ciudades europeas desarrollaron sistemas rudimentarios de
cloacas --usualmente alcantarillas abiertas, pero a veces zanjas
cubiertas a lo largo del centro o los lados de las calles-- sin
embargo, no tuvieron agua corriente hasta el siglo 18 o incluso 19. La
materia putrefacta en estas zanjas estancadas no se movía hasta que
llovía --de ahí el nombre "cloacas de tormenta"-- y muchas ciudades
prohibieron el vertimiento de desechos de los seres humanos en tales
cloacas.

Con la llegada del agua de tubería, las cosas cambiaron dramáticamente.
En este país, las primeras plantas de agua se instalaron en Filadelfia
en 1802, y para 1860, 136 ciudades estaban disfrutando de los sistemas
de agua de tubería. Para 1880, el número había subido a 598. Con el
agua de tubería, el uso de agua per cápita aumentó al menos 10 veces,
desde 3 a 5 galones por persona diarios hasta 30 a 50 galones por
persona diarios o hasta más.

El agua llevada por medio de tuberías a las casas tenía que salir de
nuevo. Esto hizo que los pozos sépticos se desbordaran, aumentando así
los problemas de olores y enfermedades traídas por el agua. Para
solucionar estos problemas, los pozos sépticos se conectaron a los
sistemas de cloacas rudimentarios de la ciudad, que iban a lo largo de
las calles. Los resultados fueron epidemias de cólera. En París en
1832, unas 20.000 personas murieron de cólera. Alrededor del mundo, la
combinación de agua de tubería y cloacas abiertas ha llevado
consistentemente a epidemias de cólera.

Para solucionar este problema, los ingenieros diseñaron sistemas
cerrados de cloacas, tuberías que usaban agua como el vehículo para
llevarse los excrementos. Esta solución engendró un debate entre los
ingenieros: algunos querían regresar las aguas residuales a las tierras
agrícolas, otros sostenían que "el agua se purifica a sí misma" y
querían llevar las aguas residuales directamente a los lagos, ríos y
océanos. Para 1910, el debate había terminado y las aguas residuales
eran vertidas en los cuerpos de agua a una gran escala.

En las ciudades, las epidemias de cólera disminuyeron. Sin embargo, las
ciudades que extraían su agua potable río abajo de descargas de aguas
residuales comenzaron a tener epidemias de fiebre tifoidea. Esto dio
pie a otro debate: si se trataban las aguas residuales antes de
verterlas dentro de los cuerpos de agua usados para beber, o si se
filtraba el agua potable. Los oficiales de la salud pública estaban a
favor de tratar las aguas residuales antes de verterlas; los ingenieros
sanitarios favorecían verter las aguas residuales crudas y filtrar el
agua antes de beberla. Los ingenieros se impusieron. Cuando las
ciudades comenzaron a filtrar y desinfectar su agua potable, la fiebre
tifoidea disminuyó.

A lo largo del siglo 20, los EUA y Europa se industrializaron
rápidamente. La industria desarrolló una inmensa demanda de métodos de
bajo costo para deshacerse de la basura, y las cloacas eran los lugares
más baratos para verterlas debido a que el público las pagaba. Al
intensificarse la presión para aumentar la capacidad de las maneras de
deshacerse de la basura, las naciones industrializadas asignaron
grandes sumas de dinero para construir sistemas centralizados de
cloacas que sirvieran las necesidades de hogares y fábricas juntos.

Como resultado, los nutrientes de los excrementos se mezclaron con los
desechos industriales, muchos de ellos tóxicos. Así que para la década
de 1950, básicamente todo cuerpo de agua que recibía desechos por
tuberías se encontraba muy contaminado con una combinación excesiva de
nutrientes y tóxicos. Esto conllevó a que se exigiera que se trataran
los desechos antes de verterlos en el agua. Entonces comenzó la fase
de "tratamiento" del enfoque de "cómo deshacerse" de los desechos de
los seres humanos.

Al ir evolucionando los sistemas centralizados de cloacas, primero vino
el "tratamiento primario". Este consiste en eliminar mecánicamente los
gatos muertos y otros "cuerpos flotantes". Todos los otros nutrientes y
químicos tóxicos permanecen en el agua de desecho que se vierte en un
río u océano.

Luego vino el "tratamiento secundario", que acelera la descomposición
biológica de los desechos al inyectarles oxígeno a la fuerza, al
promover el crecimiento bacteriano, y por otros medios. Este es un
proceso que requiere mucha energía y por lo tanto es caro.
Desafortunadamente, también deja muchos de los nutrientes y químicos
tóxicos en el agua efluente.

[El Servicio de Investigaciones del Congreso (Congressional Research
Service) calculó recientemente que el gobierno federal gastó 69,5 mil
millones de dólares en plantas de tratamiento de aguas residuales
centralizadas, desde 1973 hasta 1999.

A pesar de este gasto inmenso, el Servicio de Investigaciones del
Congreso (Congressional Research Service) dijo en 1999: "Los Estados
reportan que los desechos municipales son la segunda fuente importante
que afecta negativamente la calidad del agua en todas las aguas de la
nación (ríos y corrientes, lagos y estuarios y aguas costeras). Los
contaminantes asociados con los desechos municipales incluyen
nutrientes..., bacterias y otros patógenos, así como también metales y
químicos tóxicos de actividades industriales y comerciales y de
hogares" [2]].

Hasta donde los tratamientos primario y secundario tienen éxito, estos
cambian los nutrientes y los tóxicos (juntos) a una nueva forma:
sedimentos. Los sedimentos son la masa negra, desecada y pegajosa
creada en grandes cantidades por las plantas de tratamiento de aguas
residuales modernas. Los sedimentos contienen todo lo que puede irse
por los drenajes en los hogares e industrias y que una planta de
tratamiento es capaz de volver a extraer.

En la publicación FEDERAL REGISTER del 9 de noviembre de 1990, la
Agencia de Protección Ambiental de los EUA (U.S. Environmental
Protection Agency) describe los sedimentos de esta manera:

"La composición química y los constituyentes biológicos de los
sedimentos dependen de la composición de las aguas residuales que
entran en las instalaciones de tratamiento y el subsiguiente proceso de
tratamiento. Típicamente, estos constituyentes pueden incluir
sustancias volátiles, sólidos orgánicos, nutrientes, organismos
patógenos causantes de enfermedades (por ejemplo, bacterias, virus,
etc.), metales pesados e iones inorgánicos y químicos orgánicos tóxicos
de desechos industriales, químicos del hogar y pesticidas".

Actualmente, la industria está usando 70.000 químicos distintos en
cantidades comerciales; todos ellos pueden aparecer en los sedimentos.
Cada año entran en uso comercial unos 1000 químicos nuevos, así que
también todos ellos pueden aparecer en los sedimentos. Una descripción
de los tóxicos que pueden encontrarse en los sedimentos llenaría varios
libros. La Oficina General de Contabilidad de los EUA (U.S. General
Accounting Office) reportó --sin ocasionar sorpresa alguna-- que los
sedimentos municipales contienen desechos radioactivos (tanto de
fuentes médicas como militares) [3].

Con cientos de plantas de tratamiento de aguas residuales produciendo
sedimentos tóxicos en cantidades inmensas, la siguiente pregunta era:
¿qué podía hacerse con ellos?

Durante muchos años, las ciudades costeras vertieron los sedimentos de
las aguas residuales en los océanos, donde crearon grandes "zonas
muertas" que no podían mantener la vida marina. Otras comunidades
vertieron sus sedimentos en rellenos sanitarios, donde podían
contaminar sus aguas subterráneas. Otras más incineraron sus
sedimentos, creando así problemas serios de contaminación del aire,
luego enterraron las cenizas restantes o simplemente amontonaron las
cenizas sobre el suelo para que el viento las dispersara.

En 1988, el Congreso prohibió el vertimiento de sedimentos de las aguas
residuales en los océanos. En ese momento, muchas comunidades
enfrentaron una verdadera crisis de desechos. No había un lugar seguro
(o ni siquiera prudente) para poner las montañas de sedimentos tóxicos
que se generan cada día en los sistemas centralizados de tratamiento de
aguas residuales.

Fue en ese momento de la historia que la Agencia de Protección
Ambiental de los EUA (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) --
teniendo una inmensa presión para "resolver" el problema de cómo
deshacerse de los sedimentos-- descubrió que los sedimentos de las
aguas residuales realmente son "tierra nocturna" --el producto rico en
nutrientes que ha fertilizado los cultivos en Asia por varios miles de
años. La EPA decidió que lo mejor que podía hacerse con los sedimentos
de las aguas residuales era ponerlos en la tierra.

Poco después de 1992, cuando entró en efecto la prohibición de verter
desechos en el océano, la EPA rebautizó los sedimentos tóxicos
como "sólidos biológicos beneficiosos", y comenzó una campaña agresiva
para vendérselos al pueblo estadounidense como fertilizantes. (Ver REHW
#561).

[Continuará].

--Peter Montague

=====

[1] Abby A. Rockefeller, "Civilization and Sludge: Notes on the History
of the Management of Human Excreta," CURRENT WORLD LEADERS Vol. 39, No.
6 (December 1996), págs. 99-113. La Sra. Rockefeller es presidenta de
la organización ReSource Institute for Low Entropy Systems, 179
Boylston St., Boston, MA 02130; teléfono (617) 524-7258.

[2] U.S. General Accounting Office, NUCLEAR REGULATION; ACTION NEEDED
TO CONTROL RADIOACTIVE CONTAMINATION AT SEWAGE TREATMENT PLANTS
[GAO/RCED-94-133 (Washington, D.C.: U.S. General Accounting Office, May
1994).

[3] Claudia Copeland, WASTEWATER TREATMENT: OVERVIEW AND BACKGROUND [98-
323 ENR] (Washington, D.C.: Congressional Research service, January 20,
1999). Disponible en: http://- www.cnie.org/nle/h2o-29.html .

Palabras claves: basura de los seres humanos; historia; historias;
tratamiento de aguas residuales; potws; abby a. rockefeller; resource
institute; sedimentos de las aguas residuales;

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