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#645 - El Excremento Ocurre -- Segunda Parte, 07-Apr-1999

La semana pasada comenzamos a recapitular la historia del manejo de los
excrementos humanos, narrada originalmente por Abby A. Rockefeller [1].
Las partes donde hemos complementado la historia de la Sra. Rockefeller
con hechos adicionales aparecen dentro de corchetes.

* * *

Recapitulando: las ciudades comenzaron a proporcionar agua corriente a
los hogares a principios del siglo 19. El agua llevada a las casas por
medio de tuberías tenía que salir de nuevo, frecuentemente hacia
cloacas abiertas que corrían por las calles. Ocurrieron epidemias de
cólera. Le siguió un debate: ¿deberían transportarse las aguas
residuales a las granjas, donde se habían originado los nutrientes, o
deberían deshacerse de ellas vertiéndolas en cuerpos de agua? Aunque
por un tiempo muchas ciudades transportaron aguas residuales a granjas,
para 1920 la mayor parte de las aguas residuales era llevada
directamente a los cuerpos de agua por medio de tuberías. Esta fue una
decisión crucial.

Una vez que la red de tuberías de las cloacas comenzó a crecer, la
industria vio estas tuberías públicas como un lugar barato para verter
los desechos industriales. Como resultado de esto, las corporaciones
comenzaron a verter toda clase de tóxicos en la corriente de aguas
residuales rica en nutrientes. Esta fue otra decisión crucial. Una vez
que se mezclaron, los nutrientes y los venenos industriales no podían
separarse a ningún precio razonable. Por ello, todo este desorden se
convirtió en un problema de cómo deshacerse de los desechos tóxicos, y
los excrementos perdieron su valor como fertilizante. Se aceleró el
hecho de verterlos en los cuerpos de agua.

Para la década de 1950, la mayor parte de las cloacas de la nación
estaban muy contaminadas con una combinación de nutrientes y tóxicos.
Esto dio pie a que se exigiera que se tratasen los desechos antes de
vertirlos. Las tuberías que solían llevar aguas residuales tóxicas a
las corrientes y océanos comenzaron a llevarlas entonces a "plantas de
tratamiento de aguas servidas" centralizadas o "plantas de tratamiento
de propiedad pública" (o POTWs, por sus siglas en inglés).

Las plantas de tratamiento de aguas servidas eliminan los sólidos y
algunos de los químicos, creando en el proceso un "sedimento" negro,
parecido al barro. Es un intercambio: mejorar el tratamiento de las
aguas servidas significa agua efluente más limpia, pero también
significa un mayor y peor sedimento (más tóxico). Entonces aparece un
problema nuevo y verdaderamente intratable: ¿qué hacer con las montañas
de sedimento tóxico?

Las comunidades con acceso al océano comenzaron a verter los sedimentos
allí. Nueva York vertió sus sedimentos de aguas residuales a 12 millas
de la costa; cuando ese sitio tuvo problemas obvios de contaminación se
cambió el lugar de vertimiento hacia un punto a 106 millas de la costa,
donde, para sorpresa de nadie, también se desarrolló la contaminación
en poco tiempo.

El uso del agua para transportar las aguas residuales, y el uso de
plantas centralizadas de tratamiento de aguas servidas tenía un gran
atractivo político por varias razones. La mayor parte de las
autoridades políticas tiende a favorecer soluciones centralizadas
debido a que básicamente no confía en que la gente resuelva sus propios
problemas. En segundo lugar, como hemos notado, la industria necesitaba
un lugar barato para verter sus desechos. [En 1997, según el Servicio
de Investigaciones del Congreso (Congressional Research Service), la
industria vertió 240 millones de libras de desechos con componentes
peligrosos" en las cloacas municipales [2]]. En tercer lugar, y quizás
lo más importante, poner tuberías de cloacas y construir plantas
centralizadas de tratamiento de aguas residuales es extremadamente
costoso, y las compañías de ingeniería reciben un 20% del costo
inicial. [Entre 1970 y 1993, el gobierno federal destinó 69,5 mil
millones de dólares para proyectos de construcción relacionados a las
aguas residuales. El Servicio de Investigaciones del Congreso
(Congressional Research Service) calculó recientemente que entre este
momento y el año 2016 (17 años), el gobierno federal gastará otros 126
mil millones de dólares en proyectos relacionados a las aguas
residuales [2]. Estas son cantidades de dinero serias]. Unicamente la
Administración Federal de Carreteras (Federal Highway Administration)
[y el ejército] gastan más dinero público en construcción. [Incluso si
una pequeña fracción del dinero de las cloacas se retribuye en época de
elecciones a los asesores, abogados, banqueros inversionistas y
compañías de ingeniería, esto puede ir en gran parte hacia mantener en
sus puestos al grupo actual de políticos].

En la década de 1970, muchos ambientalistas y oficiales de la salud
pública favorecieron el tratamiento centralizado de las aguas
residuales porque parecía ofrecer una mejora frente al vertimiento de
los desechos crudos en los acueductos. La Ley del Agua Limpia de 1977
(Clean Water Act of 1977) era esencialmente una ley para las cloacas.
Entonces todos quedaron atrapados en los sistemas centralizados de
tratamiento de aguas servidas.

En 1988, el Congreso descubrió que el vertimiento de sedimentos en los
océanos estaba perjudicando la vida marina, y desde 1992 se prohibió
esta práctica. Esto originó un problema enorme para las ciudades
estadounidenses: [11,6 mil millones de libras de sedimento (ése es el
peso seco, sin contar el agua que contiene [3]) tienen que ir a alguna
parte, año tras año].

En ese momento, la Agencia de Protección Ambiental (Environmental
Protection Agency, EPA) decidió que los EUA ahora tienen que imitar a
100 generaciones de agricultores exitosos en Asia, devolviendo los
excrementos humanos a las tierras de cultivo.

Sin embargo, la EPA ha pasado por alto dos diferencias importantes
entre los sedimentos modernos de las aguas residuales y la "tierra
nocturna" tradicional (los desechos naturales de los seres humanos):

(1) La mayor parte del nitrógeno en los desechos de los seres humanos
está en la orina y es soluble en agua, de manera que no es atrapado en
el sedimento. Por esto, si el sedimento va a sustituir al fertilizante
comercial, usted tendrá que usar mucho para recibir suficiente
nitrógeno. Y (2) cuando usted agrega una gran cantidad de sedimento a
la tierra, usted también está agregando una gran cantidad de metales
tóxicos y una mezcla rica (aunque muy poco comprendida) de químicos
orgánicos, y muy probablemente también está agregando desechos
radioactivos.

La EPA ha tratado el tema de los metales tóxicos diciéndoles a los
agricultores que agreguen cal a su tierra junto con los sedimentos de
las aguas residuales, para prevenir que la tierra se vuelva ácida. Si
la tierra se vuelve ácida, entonces los metales tóxicos comienzan a
moverse, bien sea drenando hacia abajo al agua subterránea o subiendo
hacia los cultivos (los que, por definición, son parte de alguna cadena
alimenticia). Si la tierra es alcalina (lo opuesto de ácida), los
metales se mueven más lentamente.

[Lo que la EPA ha pasado por alto es el hecho de que la lluvia
corriente es ligeramente ácida, sin contar el exceso de acidez
proporcionada por la "lluvia ácida". Las gotas de lluvia normales que
caen por la atmósfera disuelven pequeñas cantidades de dióxido de
carbono, formando ácido carbónico. La lluvia corriente tiene un pH de
5.6; mientras que 7 es el valor neutro. Debido a esto, si los suelos no
se mantienen alcalinos por la adición metódica de cal, más tarde o más
temprano la lluvia corriente comenzará a drenar los metales en exceso
hacia afuera de muchos suelos. La única manera de prevenir esto es
mantener los metales en exceso fuera de los suelos en primer lugar].

Resumiendo, introducir sedimentos de aguas residuales en los suelos
garantiza esencialmente que se perjudicarán muchos de aquellos suelos
con el paso del tiempo. [Ver REHW #561]. [Como sabemos de nuestros
antepasados que envenenaron sus suelos con sales de irrigación, una
nación que envenena sus tierras agrícolas es una nación que no tiene un
futuro a largo plazo].

Una serie de malas decisiones tomadas durante este siglo nos ha llevado
a un callejón sin salida: los sedimentos de las aguas residuales son
inmanejables debido a que usted no puede saber de un día para el otro
qué va a haber en ellos, y de esta manera usted tampoco puede
monitorizar su contenido [4]. (Incluso si usted pudiera manejar los
problemas científicos inherentes a monitorizar una mezcla desconocida
de sustancias desconocidas, en la práctica no existe ninguna agencia
del gobierno con suficiente personal para monitorizar los sedimentos de
la nación).

Debido a esto --tan heroica como parezca ser esa tarea-- es tiempo de
volver a concebir los sistemas centralizados de tratamiento de las
aguas residuales transportadas por el agua. Los sistemas actuales no
fueron diseñados para producir productos utilizables y por esto la raíz
del problema es el DISEÑO de los sistemas actuales.

Se necesitan tres metas políticas: (1) Evitar las cloacas (abstenerse
de usarlas o eliminar los sistemas centralizados de cloacas
transportadas por agua). (2) Promover las tecnologías de reciclaje de
bajo costo y que se llevan a cabo en el mismo lugar donde se utilizan
los recursos, tales como los retretes que producen abono, que evitan la
contaminación del agua y evitan malgastar los recursos. (3) Ponerle el
precio justo al agua de manera que el mercado intente mantenerla
limpia, no contaminarla con excrementos [4].

[Para los hogares individuales, ya hay soluciones reales disponibles:
sistemas para el hogar de cero descarga de desechos. Un excelente libro
nuevo por David del Porto y Carol Steinfeld, THE COMPOSTING TOILET
SYSTEM ("El sistema de retrete productor de abono"), disipará cualquier
temor que usted pueda tener acerca de que los retretes de estiércol
sean un paso atrás [5]. Con retretes de micro chorro y retretes de
chorro de vacío disponibles fácilmente ahora, usted puede tener el baño
de sus sueños, y sin embargo convertir sus desechos del hogar en un
producto sin olor que es completamente satisfactorio como fertilizante
agrícola. Hoy en día existen compañías que manejarán el sistema por
usted, incluyendo la eliminación del estiércol. El sistema de desechos
de su hogar puede ser instalado, mantenido y manejado por
profesionales, de la misma manera que sus sistemas eléctrico y de
calefacción.

¿Pero qué hay de los edificios de apartamentos y oficinas en las
ciudades? Aunque no conocemos a nadie que lo haya aplicado, ciertamente
existe la tecnología para fabricar sistemas de desechos a la escala de
edificios basada en organismos de digestión anaerobia, lo que
produciría gas metano y fertilizante. Como dijo Abby A. Rockefeller
recientemente en una entrevista: "Seguro, el ingenio humano puede hacer
esto". Tales sistemas serían más baratos que los sistemas actuales de
aguas residuales debido a que no requerirían millas de tuberías
subterráneas para conectarlas a una planta centralizada de tratamiento
de aguas residuales, y conservarían cientos de miles de millones de
galones de agua cada año.

[Cada vez que ponemos a funcionar el retrete se gastan 3,3 galones de
agua potable. A 5,2 chorros por día (en promedio), cada uno de nosotros
gasta actualmente 6260 galones de agua potable cada año para mover
nuestras 1300 libras de excrementos --1,6 billones de galones de agua
por año en los EUA].

Naturalmente, necesitaríamos mantener los tóxicos fuera de estos
sistemas de estiércol, pero eso siempre ha sido una realidad (incluso a
pesar de que hemos ignorado este hecho) y deberíamos enfrentarlo ahora
también. Los productos tóxicos del hogar tendrán que ser retirados
paulatinamente como parte de todo plan de una vida sustentable.

Los desechos industriales tóxicos deberían ser manejados por las
industrias que los producen, no vertidos en el ambiente que sostiene
toda la vida. Los desechos que no pueden usarse son un verdadero signo
de ineficiencia.

Por último, ¿qué hacer con las montañas de sedimentos tóxicos de hoy?
Obviamente tienen que ser manejados como desechos peligrosos ya que eso
es lo que son. [Probablemente el almacenamiento sobre la superficie
dentro de edificios de concreto sea la única solución satisfactoria en
los momentos actuales. (Ver REHW #260)].

[¿Usted dice que no podemos hacer nada de esto debido a que hemos
estado haciéndolo de otra manera por 100 años? Pregúntese a sí mismo:
en primer lugar, ¿qué clase de gente vertería sus excrementos en su
agua potable? Y: ¿qué clase de gente, enfrentada con alternativas que
funcionan y son más baratas y más sensatas ambientalmente, continuaría
insistiendo en que verter sus excrementos en su agua potable es la
única manera de vivir?]

========== [1] Abby A. Rockefeller, "Civilization and Sludge: Notes on
the History of the Management of Human Excreta," CURRENT WORLD LEADERS
Vol. 39, No. 6 (December 1996), págs. 99-113. La Sra. Rockefeller es
presidenta de la organización ReSource Institute for Low Entropy
Systems, 179 Boylston St., Boston, MA 02130; teléfono (617) 524-7258.

[2] Claudia Copeland, WASTEWATER TREATMENT: OVERVIEW AND BACKGROUND [98-
323 ENR] (Washington, D.C.: Congressional Research Service, January 20,
1999). Disponible en: http://- www.cnie.org/nle/h2o-29.html .

[3] Gary D. Krauss y Albert L. Page, "Wastewater, Sludge and Food
Crops," BIOCYCLE (February 1997), págs. 74-82. Krauss fue director del
estudio del National Research Council: USE OF RECLAIMED WATER AND
SLUDGE IN FOOD CROP PRODUCTION (Washington, D.C.: National Academy
Press, 1996).

[4] Robert Goodland y Abby Rockefeller, "What is Environmental
Sustainability in Sanitation?" IETC'S INSIGHT [publicación del Programa
Ambiental de las Naciones Unidas (United Nations Environment
Programme), Centro Internacional de Tecnología Ambiental (International
Environmental Technology Centre)] Summer, 1996), págs. 5-8. El
International Environmental Technology Centre puede contactarse en la
siguiente dirección: UNEP-IETC, 2-1110 Ryokuchikoen, Tsurumi-ku, Osaka
538, Japón. Teléfono: (81-6) 915-4580; fax: (81-6) 915-0304; E-mail:
cstrohma@unep.or.jp; URL: http://www.unep.or.jp/. Ver también: Abby A.
Rockefeller, "Sewage Treatment Plants vs. the Environment", un artículo
inédito fechado en septiembre de 1997. Y ver: Abby A.
Rockefeller: "Sludge is Sludge; The Illusion of Safety," un artículo
inédito fechado en 26 de junio de 1996. La Sra. Rockefeller es
presidenta de la organización ReSource Institute for Low Entropy
Systems, 179 Boylston St., Boston, MA 02130; teléfono (617) 524-7258.

[5] David Del Porto y Carol Steinfeld, THE COMPOSTING TOILET SYSTEM
BOOK (Concord, Mass.: Center for Ecological Pollution Prevention,
1999). ISBN 0-9666783-0-3. Ver http://www.ecological-
engineering.com/ctbook.html; $29,95 más $3,30 para gastos de envío ($12
para gastos de envío al exterior) del: Center for Ecological Pollution
Prevention, 50 Beharrell St., P.O. Box 1330, Concord, Mass. USA 01742.
Teléfono (978) 369-9440. Fax: (978) 368-2484. E-mail:
ecop2@hotmail.com. Ver también: Carol Steinfeld, "Composting Toilets
Come to the Rescue in Massachusetts," BIOCYCLE (April 1996), págs.
desconocidas. Ver http://- www.ecological- Steinfeld, "Composting
Toilets Emerge as Viable Alternatives," Environmental Design &
Construction (July/August 1998), págs. desconocidas. Ver
http://www.edcmag.com/archives/7-98-14.htm.

Palabras claves: aguas residuales; desechos de los seres humanos;
sedimentos; agricultura; desechos peligrosos; estiércol; sistemas de
tratamiento de aguas residuales;

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