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#614 - Fármacos en el Agua, 02-Sep-1998

Durante los últimos seis años se ha descubierto una nueva clase de
contaminantes del agua [1]. Los fármacos dados a la gente y a los
animales domésticos --incluyendo los antibióticos, las hormonas, los
analgésicos fuertes, los tranquilizantes y los químicos usados en
quimioterapia suministrados a pacientes con cáncer-- están siendo
medidos en las aguas de la superficie, en las aguas subterráneas y en
el agua potable de la cañería. Grandes cantidades de fármacos son
excretados por los seres humanos y los animales domésticos, y son
distribuidos en el ambiente al usar los inodoros y al diseminar
estiércol y sedimentos de aguas residuales sobre y dentro de la tierra.

Científicos alemanes reportan que en una muestra típica de agua pueden
medirse entre 30 a 60 fármacos, si alguien se toma el tiempo para hacer
los análisis adecuados [2]. Las concentraciones de algunos fármacos en
el agua pueden compararse a los niveles bajos de partes por "billón"
(ppb; en los EUA: 1 billón=mil millones) a las que se encuentran
típicamente los pesticidas [1]. Esto tranquiliza a algunas personas,
pero otros se están preguntando: "¿Cuál es el efecto a largo plazo de
beber, día tras día, un coctel diluido de pesticidas, antibióticos,
analgésicos, tranquilizantes y agentes de quimioterapia?" Por supuesto,
nadie sabe la respuesta a una pregunta como ésta --sencillamente está
más allá de la capacidad de la ciencia el separar las muchas
interacciones químicas que pudieran ocurrir en una sopa química
compleja como ésa. La única solución para un problema como este sería
la prevención.

El primer estudio que detectó fármacos en aguas servidas tuvo lugar en
la planta de tratamiento de aguas residuales Big Blue River, en la
ciudad de Kansas, en 1976. El problema fue registrado debidamente en la
literatura científica y luego fue ignorado por 15 años [3]. En 1992,
investigadores en Alemania estaban buscando herbicidas en el agua
cuando notaron un químico que no podían identificar [4]. Resultó ser
ácido clofíbrico (CA, por sus siglas en inglés), un fármaco usado por
muchas personas en grandes cantidades (1 a 2 gramos por día) para
reducir los niveles de colesterol en la sangre [1]. El ácido clofíbrico
es el ácido 2-(4)-clorofenoxi-2-metil propiónico, un químico de la
familia del popular herbicida 2,4-D [1]. Basándose en aquel
descubrimiento inicial, se intensificó la búsqueda del ácido clofíbrico
(CA) en el ambiente.

Desde 1992, investigadores en Alemania, Dinamarca y Suecia han estado
midiendo CA y otros fármacos en ríos, lagos y el Mar del Norte. Para
sorpresa de todos, resultó que todo el Mar del Norte contiene
cantidades medibles de ácido clofíbrico. Basándose en el volumen del
Mar del Norte, que es 1,27 trillones de galones (1,27 x 10E16 galones),
y la concentración promedio de CA, que es 1 a 2 partes por "trillón"
(ppt, en los EUA: 1 trillón=1 billón), los investigadores calculan que
el Mar del Norte contiene de 48 a 96 toneladas de ácido clofíbrico con
50 a 100 toneladas entrando nuevamente cada año [1]. El río Danubio en
Alemania y el río Pó en Italia también contienen cantidades medibles de
ácido clofíbrico [5, 6]. De un interés más inmediato para los seres
humanos es el hallazgo de que el agua de la cañería en todas partes de
la ciudad de Berlín contiene ácido clofíbrico a concentraciones de
entre 10 y 165 ppt [5]. Los suministros de agua de otras ciudades
importantes todavía deben ser analizados.

Como resultado de este trabajo europeo, unos pocos investigadores en
los EUA ahora están comenzando a prestar atención a los fármacos en el
ambiente. Por separado, científicos dentro de la Dirección de Alimentos
y Drogas de los EUA (U.S. Food and Drug Administration, FDA) se han
preocupado por este problema durante una década [7], pero hasta ahora,
la FDA ha tomado la posición oficial de que los fármacos excretados no
son un problema porque las concentraciones encontradas en el ambiente
generalmente están por debajo de una parte por "billón" (ppb) [2].

Los fármacos se diseñan con características particulares. Por ejemplo,
un 30% de los fármacos producidos entre 1992 y 1995 son lipofílicos, lo
que significa que tienden a disolverse en las grasas pero no en el agua
[8]. Esto les da la capacidad para pasar a través de membranas
celulares y actuar dentro de las células. Desafortunadamente, también
significa que, una vez que son excretados al ambiente, entran en las
cadenas alimentarias y se van concentrando a medida que van subiendo
hacia los depredadores más grandes. Muchos fármacos también están
diseñados para ser persistentes, de manera que puedan retener su
estructura química por suficiente tiempo para ejercer su función
terapéutica. Desafortunadamente, después de que son excretados, tales
fármacos también tienden a persistir en el ambiente. Un relleno
sanitario usado por la Estación Naval de Aviación Jackson, en Florida,
contaminó agua subterránea con un grupo de químicos que se han ido
moviendo lentamente bajo la tierra durante más de 20 años. Los fármacos
pentobarbital (un barbitúrico), meprobamato (un tranquilizante vendido
bajo los nombres Equanil y Miltown) y fensuximida (un anticonvulsivo)
siguen siendo medibles en ese penacho de agua subterránea [8, pág.
362].

Cuando a un ser humano o a un animal se le da un fármaco, algo entre un
50% a un 90% de éste es excretado sin sufrir cambios. El resto es
excretado en forma de metabolitos --químicos producidos como
subproductos de la interacción del cuerpo con el fármaco. Los
investigadores reportan que algunos de los metabolitos son más
lipofílicos y más persistentes que los fármacos originales de los
cuales se derivaron. Debido a la complejidad de la química involucrada
en el metabolismo de los fármacos y a las interacciones de los
metabolitos con el ambiente natural, los investigadores daneses dicen
que con los conocimientos disponibles es "prácticamente imposible
calcular las concentraciones ambientales predichas (PEC, por sus siglas
en inglés) de ninguna sustancia médica" [8, pág. 385].

Sin embargo, en los EUA la política reguladora para los nuevos fármacos
depende completamente de los cálculos de las concentraciones que
pudieran resultar de la excreción. Cuando se propone lanzar al mercado
un nuevo fármaco, la FDA exige que el fabricante lleve a cabo una
determinación de los riesgos que calcule las concentraciones que se
encontrarán en el ambiente. Si la determinación de los riesgos concluye
que la concentración será menor de una parte por "billón", se asume que
el fármaco presenta riesgos aceptables [2]. La FDA nunca ha rechazado
un nuevo fármaco propuesto basándose en los cálculos de las
concentraciones ambientales, y no se lleva a cabo ningún análisis real
después de que un fármaco es lanzado al mercado para ver si la
concentración ambiental fue calculada correctamente.

Químicos alemanes encontraron que pueden medirse muchos fármacos a
concentraciones ambientales que excedan una ppb. Y por supuesto varios
fármacos medidos juntos pueden exceder una ppb. Más aún, existen
amplias evidencias de investigaciones llevadas a cabo durante la década
pasada que muestran que algunos químicos tienen efectos potentes sobre
la vida silvestre a concentraciones muy por debajo de una ppb. Por
ejemplo, el estradiol, la hormona sexual femenina (y un contaminante
común del agua), puede alterar las características sexuales de ciertos
peces a concentraciones de 20 ppt, lo que es 1/50 de una ppb [2].

Otro problema que resulta de los fármacos en el ambiente es que las
bacterias desarrollan resistencia a los antibióticos. El problema
general de las bacterias resistentes a los antibióticos fue reconocido
hace más de una década. (Ver REHW #402). Los antibióticos sólo son
útiles para los seres humanos mientras las bacterias no se vuelvan
resistentes a sus efectos. Los sistemas de aguas residuales de los
hospitales descargan cantidades sustanciales de antibióticos en el
ambiente [9]. Las bacterias expuestas a antibióticos en los sedimentos
de las aguas residuales o en el agua, tienen la oportunidad de
desarrollar resistencia. Janet Raloff, de SCIENCE NEWS, cita a Stuart
Levy, quien dirige el Centro para las Adaptaciones Genéticas y la
Resistencia a Drogas (Center for Adaptation Genetics and Drug
Resistance) en la Universidad Tufts en Boston, diciendo: "Estos
antibióticos pueden estar presentes a niveles importantes para las
bacterias --niveles que pudieran no sólo alterar la ecología del
ambiente sino también originar resistencia a los antibióticos" [2].

¿Qué podemos aprender de la aparición de este nuevo problema?

1) Los hospitales y la industria de la salud son las fuentes más
importantes de estos problemas, especialmente de los antibióticos y los
químicos de quimioterapia [10]. La gran coalición nacional de grupos
ambientales y de salud, Asistencia Sanitaria Sin Daños (Health Care
Without Harm) [11], pudiera considerar atacar este problema difícil
pero importante.

2) Los sedimentos de las aguas residuales proporcionan una importante
ruta por medio de la cual los fármacos entran en el ambiente. Hasta que
se entienda y se controle el problema de los fármacos, éste proporciona
una base científica sólida para calificar a los sedimentos de las aguas
residuales como una peligrosa alteración de la tierra, el uso de los
cuales debería estar prohibido.

3) Por mucho tiempo, la gente se ha preocupado porque al mundo se le
van a acabar los recursos naturales. Ahora está claro que se nos han
acabado los sitios para tirar las cosas. No queda un lugar donde
podamos tirar sustancias exóticas sin afectar a la gente o a la vida
silvestre (de cuyo bienestar dependemos en última instancia).

>Desde el punto de vista de la disposición [de los desechos], no hace
muchas décadas el mundo se seguía viendo bastante vacío. Hoy en día no
puede haber duda que el mundo está lleno --lleno de gente armada con
tecnologías de doble filo. Sobrevivir en un mundo lleno requerirá
actitudes muy diferentes. Necesitamos controlar nuestras cifras.
Necesitamos controlar nuestras tecnologías. Necesitamos controlar
nuestros apetitos. Y necesitamos obrar desde una posición de humildad.
Deberíamos asumir que cualquier cosa que hagamos tendrá consecuencias
negativas sobre el resto del planeta. Tenemos que limitar nuestras
intervenciones tecnológicas en la naturaleza mucho antes de tener
pruebas científicas definitivas de los daños. Este es el principio de
la acción preventiva, y si no lo adoptamos, la naturaleza seguirá
adelante muy bien sin nosotros.

--Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Hans-Rudolf Buser y Markus D. Muller, "Occurrence of the
Pharmaceutical Drug Clofibric Acid and the Herbicide Mecoprop in
Various Swiss Lakes and in the North Sea," ENVIRONMENTAL SCIENCE AND
TECHNOLOGY Vol. 32, No. 1 (1998), págs. 188-192.

[2] Janet Raloff, "Drugged Waters," SCIENCE NEWS Vol. 153, No. 12
(March 21, 1998), págs. 187-189.

[3] C. Hignite y D.L. Azarnoff, "Drugs and drug metabolites as
environmental contaminants: chlorophenoxyisobutyrate and salicyclic
acid in sewage water effluent," LIFE SCIENCES Vol. 20, No. 2 (January
15, 1977), págs. 337-341.

[4] H.J. Stan y Thomas Heberer, "Pharmaceuticals in the Aquatic
Environment," ANALUSIS MAGAZINE Vol. 25, No. 7 (1997), págs. M20-M23.

[5] Thomas Heberer y H.-J. Stan, "Determination of Clofibric Acid and N-
(phenylsulfonyl)-Sarcosine in Sewage, River, and Drinking Water,"
INTERNATIONAL JOURNAL OF ENVIRONMENTAL ANALYTICAL CHEMISTRY Vol. 67
(1997), págs. 113-124. Y ver: Thomas Heberer y otros, "Detection of
Drugs and Drug Metabolites in Ground Water Samples of a Drinking Water
Treatment Plant," FRESENIUS ENVIRONMENTAL BULLETIN Vol. 6 (1997), págs.
438-443.

[6] "Pille im Brunnen [Pills in the Fountain]," DER SPIEGEL No. 26
(June 24, 1996), págs. 154-155, traducido para nosotros por Thea
Lindauer, Annapolis, Maryland.

[7] Comunicación personal de Maurice Zeeman, U.S. Environmental
Protection Agency, marzo de 1998.

[8] B. Halling-Sorensen y otros, "Occurrence, Fate and Effects of
Pharmaceutical Substances in the Environment --A Review," CHEMOSPHERE
Vol. 36, No. 2 (1998), págs. 357-393.

[9] Andreas Hartmann y otros, "Identification of Fluoroquinone
Antibiotics as the Main Source of umuC Genotoxicity in Native Hospital
Wastewater," ENVIRONMENTAL TOXICOLOGY AND CHEMISTRY Vol. 17, No. 3
(1998), págs. 377-382.

[10] T. Steger-Hartmann y otros, "Biological Degradation of
Cyclophosphamide and Its Occurrence in Sewage Water," ECOTOXICOLOGY AND
ENVIRONMENTAL SAFETY Vol. 36 (1997), págs. 174-179.

[11] Contacte a: Charlotte Brody, Health Care Without Harm, c/o CCHW
Center for Health, Environment and Justice, P.O. Box 6806, Falls
Church, Virginia 22040. Teléfono (703) 237-2249. Ver www.noharm.org.

Palabras claves: fármacos; contaminación del agua; sedimentos de aguas
residuales; principio de la precaución; fda; mar del norte; alemania;

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