Environmental Health News

What's Working

  • Garden Mosaics projects promote science education while connecting young and old people as they work together in local gardens.
  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#602 - Vuelta Tóxica, 10-Jun-1998

La Coalición de Salud Ambiental (Environmental Health Coalition, EHC),
que funciona en San Diego, California, y Tijuana, México, es uno de los
primeros grupos de justicia ambiental en los EUA. Fundado en 1980, la
EHC es una coalición de ciudadanos sagaces, muchos de ellos personas de
color de bajos ingresos, que comenzaron luchando contra la
contaminación tóxica en sus barrios. Con el paso del tiempo, se dieron
cuenta de que tenían que llegar a la fuente de estos problemas tóxicos
si querían llegar a hacer algún progreso permanente. Así que comenzaron
a pensar en cómo prevenir la contaminación. Ahora se volvieron expertos
en el tema, demostrándoles a otros cómo salirse de la rutina tóxica.

Desde 1980, la EHC ha recorrido un largo camino, como puede ver todo el
que lea su nuevo reporte, TOXIC TURNAROUND ("VUELTA TOXICA") [1]. TOXIC
TURNAROUND es una guía paso a paso para funcionarios de los gobiernos
locales (municipal o del condado), en la que se les enseña cómo reducir
la dependencia de materiales tóxicos en su departamento --solventes
tóxicos, preparaciones para la limpieza, pinturas, pesticidas, etc.

Como muestra este nuevo reporte, las oficinas de los gobiernos locales
usan los tóxicos de la misma manera que los usan las empresas privadas.
Muchos gobiernos locales y empresas privadas llevan inventarios, en un
momento dado, de alrededor de 300 libras de materiales tóxicos por
empleado [1, pág. 6]. Los gobiernos de las ciudades usan tóxicos para
mantener su flota de vehículos, para fines de mantenimiento (limpieza,
pintura y recubrimiento, desinfección y mantenimiento de edificios), en
su imprenta y en sus parques públicos (pesticidas y tóxicos
relacionados al mantenimiento de piscinas). En una ciudad del tamaño de
San Diego, con 12.400 empleados, esto significa que el gobierno de la
ciudad mantiene una reserva de 3,8 millones de libras de materiales
tóxicos o peligrosos en un momento dado (sin incluir la gasolina usada
en los vehículos públicos). Pero no tiene que ser así. Los gobiernos
locales pueden volverse líderes en reducir el uso de los materiales
tóxicos. Esto es importante, porque un gobierno que es adicto a los
tóxicos no está en una posición moral muy fuerte como para exigirle a
una empresa privada que se ajuste a las reglas.

La EHC está convencida de que dejar los tóxicos es la única manera en
que podemos solucionar nuestros problemas ambientales y de
salud. "Gradualmente", dice Diane Takvorian, la directora ejecutiva de
la EHC, "resultó evidente que los tóxicos causan problemas de salud y
seguridad en cada situación en la que se usan, y que las estrategias de
control y un mejor cumplimiento de las leyes no lo es todo. Necesitamos
soluciones de largo alcance que reduzcan la dependencia de la sociedad
a los químicos tóxicos. Debido a que los materiales tóxicos generan
contaminación y peligros en cada estadio de su ciclo de vida --
producción, transporte, incorporación a un producto, uso del producto y
su eliminación final-- hemos llegado a la conclusión de que la mejor
solución al problema de la contaminación tóxica es prevenir la
contaminación en primer lugar. Eliminar un material tóxico elimina sus
problemas en cada paso" [1, pág. 1].

Sorprendentemente, incluso la Agencia federal de Protección Ambiental
[U.S. Environmental Protection Agency, EPA] nunca elaboró una lista
oficial de prioridades que le diga a las personas cuáles materiales
tóxicos quieran eliminar primero. Así que la EHC elaboró una lista
propia, basada en la toxicidad a los seres humanos y el daño al
ambiente. La EHC dice que las metas más importantes de prevención de la
contaminación son éstas:

** Los compuestos orgánicos volátiles (que incluyen sustancias como el
benceno, el tolueno, los acetaldehídos, los xilenos, los fenoles, los
formaldehídos, la acroleína, el ácido acético, el ácido butírico, la
acetona, las metil etil cetonas, el etil acetato, el butil acetato, el
alcohol metílico, el alcohol etílico, el alcohol isopropílico, el
alcohol butílico y otros compuestos hidrocarbonados).

** Los pesticidas tóxicos, de los cuales hay muchos.

** Otros compuestos de cloro o bromo (por ejemplo, el percloroetileno,
el tetracloroetileno, el para-diclorobenceno, el 1,1,1-tricloroetano,
los clorofluorocarbonos [CFCs], etc.).

** Los gases tóxicos como el cloro.

** Los metales pesados tóxicos como el plomo, el mercurio y el cadmio.

Reducir el uso de los materiales tóxicos puede merecer la pena en
muchas formas. En Massachusetts, donde una ley estatal de 1989 obligaba
hacer reducciones en el uso de los tóxicos, un sondeo de 434 empresas
encontró que un 67% de las empresas que redujeron su uso de tóxicos
ahorraron dinero en la eliminación de desechos y/o materiales durante
el lapso de 1990 a 1995. Aproximadamente un 66% de estas empresas
también reportaron mejoras en la salud y seguridad de sus trabajadores.
Alrededor de un 45% de las empresas reportaron una reducción en los
requerimientos de conformidad. Y un 27% dijo que reducir los tóxicos le
dio una ventaja en el mercado [2].

Para los gobiernos, las tres áreas principales de ahorros en los costos
serían:

(a) La reducción en el costo de los materiales. Donde funcionan, el
agua y el jabón son más baratos que las soluciones tóxicas de limpieza.

(b) La reducción en los costos relacionados a los problemas de salud de
los trabajadores, incluyendo los costos médicos directos, los reclamos
de compensación de los trabajadores, las pérdidas y la pérdida en la
productividad por enfermedad, además de costos no cuantificables que
resultan de la reducción en la calidad de vida causada por dolencias
como dolores de cabeza y erupciones de la piel.

(c) La reducción en los costos administrativos. Los gobiernos que
reducen su uso de materiales tóxicos pueden ahorrar substancialmente en
los costos administrativos. Un gobierno que usa materiales tóxicos en
cantidades significativas probablemente genera desechos peligrosos como
resultado. Los desechos deben ser evaluados para ver si son peligrosos.
Todo sitio en donde se produzcan desechos peligrosos tiene que tener
asignado un número federal de identificación, para rastrear los
desechos producidos en el lugar. Los desechos peligrosos deben ser
almacenados en contenedores que no goteen y que tengan tapas que
ajusten bien al cerrar. Los contenedores deben ser marcados con
etiquetas resistentes al agua en las que se identifique el tipo de
desecho. Los contenedores tienen que ser inspeccionados rutinariamente.
Los desechos incompatibles, como los cianuros y los ácidos, no pueden
ser almacenados juntos porque pudieran crear peligros mortales si se
ponen en contacto entre sí. Todo sitio que genere desechos peligrosos
tiene que tener un plan de contingencia para incendios, explosiones u
otras liberaciones no planeadas de materiales tóxicos. El personal debe
ser entrenado para manipular materiales peligrosos. Y así
sucesivamente. Los materiales peligrosos y tóxicos crean problemas
administrativos que los gobiernos tienen que solucionar. Frecuentemente
es más simple --en algunos casos MUCHO MAS simple-- acabar con los
químicos problemáticos, previniendo así las molestias y los gastos
administrativos.

Sin duda alguna, la prevención de la contaminación ahorra dinero de los
contribuyentes. Es una manera de reducir los costos del gobierno sin
sacrificar los servicios públicos.

Más aún, existen evidencias de que reducir el uso de los tóxicos puede
subir la moral entre los empleados porque no tienen que preocuparse
tanto por las condiciones en el trabajo, y empiezan a sentir que su
empleador es parte de la solución y ya no del problema. La reducción en
el uso de los tóxicos se convierte en una fuente de esperanza para los
empleados del gobierno y para los ciudadanos. Más aún, como se mencionó
antes, la prevención de la contaminación le da credibilidad al gobierno
cuando le pide a la comunidad comercial que reduzca su uso de
materiales tóxicos. Y les puede dar a los empleados del gobierno una
nueva determinación para presionar al sector privado para que se
deshaga de la rutina tóxica. Los funcionarios del gobierno comienzan a
pensar: "Listo, lo hicimos --ahora ustedes también deberían hacerlo".

Si los funcionarios del gobierno quieren evaluar las prácticas locales
para ver si es posible reducir su uso de materiales tóxicos, pueden
comenzar por recoger una copia de este nuevo reporte [1]. Todo lo que
necesitan para empezar está aquí.

El reporte TOXIC TURNAROUND incluye una media docena de estudios de
ciudades de California que van en tamaño desde Santa Mónica (población:
87.000) y Chula Vista (población: 160.000) hasta Los Angeles
(población: 3,4 millones de habitantes). Algunas informaciones son
realmente fascinantes. Por ejemplo, la Ciudad de San Francisco a
finales de 1996 aprobó una ordenanza exigiendo la prohibición inmediata
sobre los pesticidas más tóxicos y una prohibición completa sobre todos
el uso de pesticidas por el gobierno de la ciudad para el año 2000 [1,
pág. 29]. Es posible dar pasos enormes. (La ordenanza de San Francisco
está impresa como Apéndice A de TOXIC TURNAROUND).

Debido a que la EHC ha estado trabajando durante tanto tiempo en San
Diego, el grupo está cimentado en todos los aspectos de la lucha. Ellos
saben qué se necesita para hacer mover a los gobiernos. Así que TOXIC
TURNAROUND incluye todo lo necesario para que un gobierno local
comience a reducir su uso de materiales tóxicos. La prevención de la
contaminación empieza con una Política de Reducción del Uso de los
Tóxicos. Ningún plan de prevención de la contaminación puede funcionar
a menos que se convierta en la política de un organismo oficial. El
reporte TOXIC TURNAROUND ofrece una Política Modelo de Prevención de la
Contaminación en las págs. 35-36.

El siguiente paso es identificar los materiales alternativos menos
tóxicos o no tóxicos. TOXIC TURNAROUND ofrece recomendaciones
específicas para:

(a) hacer un inventario para saber cuáles tóxicos están siendo usados;

(b) fijar prioridades;

(c) examinar y seleccionar alternativas;

(d) fijar metas, asignar responsabilidades y programar el cambio;

(e) evaluar el progreso.

Los capítulos 7 hasta 12 explican en detalle cómo elaborar
especificaciones para el departamento de compras, luego cómo localizar
fuentes de productos de limpieza menos tóxicos o no tóxicos,
desinfectantes, agentes para el control de plagas, productos para el
mantenimiento de las flotas, suministros para imprentas, y químicos
para piscinas. (El Apéndice C presenta un ejemplo de especificación de
compras).

El reporte finaliza con una excelente lista de recursos impresos,
sitios "web" útiles y organizaciones que se especializan en aspectos
específicos de la prevención de la contaminación.

Por último, si su gobierno local no está listo para reducir su propio
uso de materiales tóxicos, TOXIC TURNAROUND incluye un Apéndice D
especial para los ciudadanos: "Organizarse para Lograr la Prevención de
la Contaminación en su Comunidad". Cómo hacer que su gobierno actúe.

Si nosotros esperamos que las empresas cambien a prácticas sustentables
de negocios, nuestros gobiernos locales tienen que dar el ejemplo.
Después de todo, en gran medida, los gobiernos locales somos nosotros.
Los funcionarios municipales y del condado pueden definir el tono y
carácter de la discusión acerca de las comunidades sustentables --pero
si sus propios hábitos y prácticas no son sustentables debido a que son
tóxicos, ¿quién va a aceptar su liderazgo?

A todo lo largo y ancho del país, las economías locales y regionales se
están volviendo más democráticas y más receptivas a las necesidades
locales, a medida que son reestructuradas por activistas del desarrollo
comunitario, como aquellos que están reunidos bajo la sombra de
Sustainable America (www.sustamer.org). TOXIC TURNAROUND de la
Coalición de Salud Ambiental (Environmental Health Coalition) [1]
ofrece a todos estos grupos de desarrollo comunitario y sus gobiernos
locales, pasos prácticos para hacer sus economías locales más sensatas
ambientalmente y sustentables.

Debemos quitarnos el sombrero ante la Coalición de Salud Ambiental. Un
trabajo de primera categoría de los activistas comunitarios. ¿Dónde
estaríamos sin ellos?

--Peter Montague (National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Joy Williams, Sonya Holmquist y Diane Takvorian, TOXIC TURNAROUND
(San Diego, California: Environmental Health Coalition, 1998).
Disponible por $28 de la EHC, 1717 Kettner Boulevard, Suite 100, San
Diego, CA 92101; teléfono (619) 235-0281; fax: (619) 232-3670; E-mail:
ehcoalition@igc.apc.org; ó www.environmentalhealth.org.

[2] Monica Becker y Ken Geiser, EVALUATING PROGRESS: A REPORT ON THE
FINDINGS OF THE MASSACHUSETTS TOXICS USE REDUCTION PROGRAM EVALUATION
(Lowell, Massachusetts: University of Massachusetts at Lowell, Toxics
Use Reduction Institute, March, 1997). Disponible a través del Toxics
Use Reduction Institute, One University Avenue, Lowell, MA 01854-2886.
Teléfono (508) 934-3275; fax: (508) 934-3050.

Palabras claves: ehc; environmental health coalition; san diego, ca;
environmental justice; estudios; diane takvorian; prevención de la
contaminación; reducción en el uso de los tóxicos; guías; méxico;
tijuana;

Error. Page cannot be displayed. Please contact your service provider for more details. (28)