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#599 - Los Peligros del Agua Clorada, 20-May-1998

En 1992 hubo un poco más de 4 millones de nacimientos vivos en los EUA
(4.065.000, para ser exactos), según la publicación STATISTICAL
ABSTRACT OF THE UNITED STATES 1997 [1]. Además de estos nacimientos
vivos, hubo 30.000 muertes fetales en 1992, el año más reciente para el
que tenemos datos [2]. Una muerte fetal es aquella que sucede después
de al menos 20 semanas de gestación en el útero pero antes del
nacimiento. En realidad, muy probablemente hubo más de 30.000 muertes
fetales en 1992. La STATISTICAL ABSTRACT (Tabla 124) dice: "Existe
evidencia substancial de que no todas las muertes fetales que deben ser
reportadas obligatoriamente son realmente reportadas". En cualquier
caso, la expectativa de vida al momento de nacer en los EUA en 1992 fue
de 75,8 años [3], así que las muertes fetales ese año resultaron en la
pérdida de al menos 30.000 x 75,8 = 2,27 millones de personas-años de
vida. Además de esto, por supuesto, muchas de estas 30.000 muertes
fetales precipitaron una crisis personal para los padres.

Además de las muertes fetales existen los abortos espontáneos --los
embarazos que terminan espontáneamente antes de cumplir la semana
número 20 de gestación. Estas son mucho más comunes que las muertes
fetales, aunque no se conoce el número exacto. Varios estudios calculan
que los abortos espontáneos ocurren entre un 6,5% y un 21% de todos los
embarazos [4]. Así que en 1992, pudo haber habido al menos unos 265.000
a 855.000 abortos espontáneos en los EUA.

En conjunto, los abortos espontáneos y las muertes fetales se
denominan "abortos".

Estudios recientes indican que algunos abortos --así como también
algunos defectos serios de nacimiento-- pudieran ser causados por el
cloro añadido al agua potable como desinfectante.

En los EUA se agrega cloro a los suministros públicos de agua potable
como una medida de salud pública para matar las bacterias dañinas que
están en el agua. El cloro agregado reacciona con materia orgánica
presente naturalmente en el agua no tratada (principalmente ácidos
húmico y fúlvico), produciendo una gran cantidad de químicos clorados
como subproductos. Las oficinas de la salud, incluyendo la Agencia
federal de Protección Ambiental [Environmental Protection Agency, U.S.
EPA] simplemente ignoran la mayoría de estos subproductos y no saben
casi nada acerca de ellos. En vez de esto, ellos se concentran en
cuatro subproductos, permitiéndoles a estos cuatro actuar como
sustitutos para todos los otros. Los cuatro subproductos a los que la
EPA le presta atención son el cloroformo, el bromoformo, el
bromodiclorometano y el clorodibromometano. En conjunto, estos cuatro
se denominan "trihalometanos" o THMs. Según las regulaciones federales
del agua potable, si un suministro público de agua que sirve a más de
10.000 personas contiene más de 100 partes por billón (ppb) [en los
EUA, 1 billón = mil millones] de trihalometanos totales, el agua es
inaceptable. Sin embargo, en vista de que usualmente no hay otras
fuentes disponibles de agua potable, la EPA usualmente no está en
posición para hacer nada excepto exhortar al suplidor de agua para que
trate de limpiar su parte.

Un estudio realizado por el Departamento de Salud de California y
publicado en marzo de 1998, rastreó el consumo de agua potable y los
resultados de los embarazos de 5144 mujeres en un plan prepagado de
salud durante el lapso de 1989-1991 [5]. Este fue un estudio en
perspectiva --el consumo de agua potable de las mujeres fue establecido
tan pronto como sus embarazos fueron registrados en la base de datos
del estudio. Después, los resultados de sus embarazos fueron comparados
con la cantidad de agua que bebieron y la cantidad total de
trihalometanos que recibieron por beber el agua potable (información
recibida de las compañías de agua). El estudio encontró que un 16% de
las mujeres que bebieron 5 o más vasos de agua por día conteniendo más
de 75 ppb de THMs tuvieron abortos, mientras que sólo un 9,5% de las
mujeres que bebieron menos agua, o agua baja en THMs, tuvieron abortos.
De ésta manera, entre las mujeres con una alta exposición a THMs en el
agua potable, la probabilidad de abortos espontáneos fue 1,8 veces
mayor de lo que fue entre las mujeres con exposiciones bajas. Más aún,
los abortos espontáneos tuvieron lugar, en promedio, una semana antes
entre las mujeres con una exposición alta (10,2 frente a 11,2 semanas
de gestación). Lo convincente de este estudio fue su naturaleza de
perspectiva; no dependía de que las mujeres recordaran cuánta agua
bebieron en el pasado.

Para ver si sus resultados representaban un efecto real, los
investigadores compararon mujeres que filtraban su agua, o que la
dejaban reposando agua antes de beberla, con mujeres que la bebían
directamente del grifo. (Los THMs son volátiles y abandonarán
lentamente el agua que se deja reposando). Los resultados fueron
consistentes con los THMs que causan abortos espontáneos.

En enero de este año, la Oficina de Registro de Sustancias Tóxicas y
Enfermedades (Agency for Toxic Substances and Disease Registry) publicó
un estudio de casos y controles donde muestran que defectos serios de
nacimiento --espina bífida o defectos del tubo neural-- están asociados
con los trihalometanos totales ingeridos en el agua potable [6]. Los
defectos del tubo neural son defectos serios de nacimiento en los
cuales la médula espinal no está cubierta correctamente por hueso.

Este estudio en todo el estado de Nueva Jersey encontró un riesgo del
doble de defectos del tubo neural entre aquellos con las exposiciones
más altas a los THMs en el agua potable. Este estudio señaló que la
exposición a los THMs también puede ocurrir por la contaminación del
aire del interior de la casa. Tirar de la cadena del inodoro, ducharse,
y lavar platos y ropa, puede inyectar THMs al aire del interior de la
casa, exponiendo a los residentes.

Un estudio previo de 75 pueblos en Nueva Jersey realizado por Frank
Bove examinó 80.938 nacimientos vivos y 594 muertes fetales que
ocurrieron durante el lapso de 1985-1988. Este estudio examinó los
registros de compañías públicas de agua y comparó los resultados de los
embarazos con las cantidades de THMs llevadas al hogar en el agua
potable. No examinó la cantidad de agua ingerida. El estudio no
encontró una relación con las muertes fetales, pero la probabilidad de
los defectos del tubo neural se triplicó por la exposición a THMs a
niveles que excedían las 80 ppb.

Este estudio provocó una carta al editor de la revista AMERICAN JOURNAL
OF EPIDEMIOLOGY [8], en la cual los autores sugerían un mecanismo
biológico por medio del cual los trihalometanos pudieran causar
defectos del tubo neural. Se conoce que los defectos del tubo neural
están asociados con la deficiencia en vitamina B12 y la carta
mencionaba estudios que muestran que el uso de la vitamina B12 por el
cuerpo puede ser interrumpido por el cloroformo, uno de los cuatro
trihalometanos principales en el agua potable clorada.

Un estudio incluso anterior de casos y controles reportó sobre los
resultados de embarazos entre mujeres que parieron a sus bebés en el
Brigham y en el Hospital de Mujeres en Boston durante los años 1977-
1980. Se tomaron indicadores de la calidad del agua de las compañías
públicas suplidoras de agua. No habían datos disponibles acerca de la
cantidad de agua ingerida. Los indicadores de la calidad del agua
fueron comparados entre 1039 casos de bebés nacidos con defectos de
nacimiento, 77 nacimientos muertos y 55 muertes neonatales (bebés que
murieron dentro de la primera semana del nacimiento) frente a 1177
controles. Los nacimientos muertos fueron 2,6 veces más comunes entre
las mujeres expuestas al agua clorada de la superficie, en comparación
a los controles cuya agua fue desinfectada con cloramina en vez de
cloro [9].

Más recientemente, un estudio del agua potable y resultados de
embarazos en la parte central de Carolina del Norte reportó una
probabilidad de 2,8 veces mayor de abortos entre las mujeres en el
grupo de mayor exposición a los trihalometanos en el agua potable [10].

Muy recientemente, un segundo estudio del Departamento de Salud de
California mostró que, en un área de California, las mujeres que bebían
agua fría del grifo tenían un riesgo casi cinco veces mayor de abortar,
comparado a las mujeres que bebían principalmente agua embotellada muy
baja en trihalometanos [11]. El agua embotellada frecuentemente es
desinfectada por un proceso llamado ozonización, en vez de la
cloración. Hacer pasar burbujas de ozono a través del agua mata las
bacterias efectivamente, elimina el sabor y olor característico del
cloro en el agua tratada y no produce trihalometanos peligrosos. Muchas
personas compran agua embotellada simplemente para evitar el sabor a
cloro.

La U.S. EPA actualmente está definiendo nuevos parámetros para los
trihalometanos en el agua potable. Las nuevas regulaciones se
aplicarían a todas las compañías de agua, no sólo a aquellas que sirven
a 10.000 personas o más, y ellos limitarían los THMs totales a 80 ppb,
menos de los 100 ppb actuales [12]. Aún así, en vista de que varios
estudios relacionan los trihalometanos en cantidades de 75 ppb o
incluso menos con un aumento en los abortos, los nuevos parámetros de
la EPA parecen discutibles incluso antes de que se hayan establecido.

Los suplidores estadounidenses de agua parecen atascados en la
cloración como la mejor manera de desinfectar el agua potable. Sin
embargo, muchas ciudades europeas y algunas ciudades canadienses, como
Ottawa, han cambiado hace mucho tiempo la cloración en favor de la
ozonización para desinfectar su agua. En años recientes, unas pocas
ciudades estadounidenses han comenzado a usar la ozonización: Emporia,
Kansas y Littleton, Massachusetts, por ejemplo. El Distrito del Agua en
el Valle de Santa Clara, California, anunció que en los próximos 5 a 8
años se cambiarán a la ozonización, de igual manera que lo anunció la
ciudad de Las Vegas, Nevada.

Aún la inmensa mayoría del agua suministrada en los EUA permanece
clorada. Y los expertos en calidad de agua continúan a oscuras acerca
de los niveles de trihalometanos en el agua distribuida a los
consumidores. Kellyn S. Betts, en un artículo para ENVIRONMENTAL
SCIENCE & TECHNOLOGY cita al funcionario de la EPA a cargo de las
nuevas regulaciones de los THM diciendo que nadie sabe cuántos sistemas
de agua en los EUA distribuyen agua que exceda las 75 ppb de THMs [12].
Betts dice que la Asociación Estadounidense de las Plantas
Purificadoras de Agua (American Waterworks Association) le confirmó la
ausencia de datos sobre los niveles de THM en los sistemas de agua
potable de los EUA. El sistema actual de reportes sólo le sigue el
rastro a los sistemas de agua que exceden las 100 ppb en un promedio
anual.

Erik Olson, un experto en calidad del agua del Consejo para la Defensa
de los Recursos Naturales (Natural Resources Defense Council, NRDC), un
grupo ambiental en la ciudad de Nueva York, señala que los niveles de
THM en el agua suministrada aumentan típicamente por un factor de tanto
como 1,5 a 2 durante los meses de verano. Y dice que una exposición a
corto plazo pudiera ser muy importante en producir algunos de los
resultados de embarazos revisados aquí --abortos espontáneos, muertes
fetales y defectos serios de nacimiento. "Pudiéramos estar pasando por
alto totalmente el riesgo de las exposiciones a corto plazo", dijo
Olson [12].

--Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] STATISTICAL ABSTRACT OF THE UNITED STATES 1997 [117th edición]
(Washington, D.C.: U.S. Government Printing Office, October, 1997). Ver
la Tabla 88.

[2] El STATISTICAL ABSTRACT de 1997, citado arriba, Tabla 123, dice que
hubo 7,4 muertes fetales por 1000 nacimientos vivos en 1992, así que el
número total de muertes fetales ese año fue 7,4 * 4.065 = 30.000.

[3] STATISTICAL ABSTRACT for 1997, citado arriba, Tabla 117.

[4] S. Hamamah y otros, "The effect of male factors in repeated
spontaneous abortion: lessons from in-vitro fertilization and
intracytoplasmic sperm injection," HUMAN REPRODUCTION UPDATE Vol. 3,
No. 4 (July 1997), págs. 393-400.

[5] Kirsten Waller y otros, "Trihalomethanes in Drinking Water and
Spontaneous Abortion," EPIDEMIOLOGY Vol. 9, No. 2 (March 1998), págs.
134-140.

[6] Judith B. Klotz y Laurie A. Pyrch, A CASE-CONTROL STUDY OF NEURAL
TUBE DEFECTS AND DRINKING WATER CONTAMINANTS (Atlanta, Ga.: Agency for
Toxic Substances and Disease Registry, January, 1998).

[7] Frank L. Bove y otros, "Public Drinking Water Contamination and
Birth Outcomes," AMERICAN JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY Vol. 141, No. 9 (May
1, 1995), págs. 850-862.

[8] Andrew T. L. Chen y otros, "RE: 'Public Drinking Water
Contamination and Birth Outcomes,'" AMERICAN JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY
Vol. 143, No. 11 (June 1, 1996), págs. 1179-1180.

[9] Ann Aschengrau y otros, "Quality of Community Drinking Water and
the Occurrence of Late Adverse Pregnancy Outcomes," ARCHIVES OF
ENVIRONMENTAL HEALTH Vol. 48, No. 2 (March/April 1993), págs. 105-113.

[10] David A. Savitz y otros, "Drinking Water and Pregnancy Outcome in
Central North Carolina: Source, Amount, and Trihalomethane Levels,"
ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 103, No. 6 (June 1995), págs.
592-596.

[11] Shanna H. Swan y otros, "A Prospective Study of Spontaneous
Abortion: Relation to Amount and Source of Drinking Water Consumed in
Early Pregnancy," EPIDEMIOLOGY Vol. 9, No. 2 (March 1998), págs. 126-
133.

[12] Kellyn S. Betts, "Miscarriages associated with drinking water
disinfection byproducts, study says," ENVIRONMENTAL SCIENCE &
TECHNOLOGY [ES&T] April 1, 1998, págs. 169A-170A.

Palabras claves: agua potable; trihalometanos; cloroformo; muertes
fetales; abortos; estadísticas; bromoformo; bromodiclorometano;
clorodibromometano; thms; california; ca; atsdr; nj; new jersey;
defectos del tubo neural; espina bífida; defectos de nacimiento; epa;
ottawa, cn; emporia, ks; littleton, ma; santa clara, ca; las vegas, nv;

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