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#596 - Una Nueva Campaña de Desinformación, 29-Apr-1998

Un nuevo estudio concluye que éste ha sido el siglo más cálido en 600
años, y que los años más calientes durante este siglo han sido 1990,
1995 y 1997 [1,2]. Esto es una evidencia más de que el calentamiento
global ha llegado, y que los seres humanos están contribuyendo con él
al quemar carbón y gasolina. (Ver REHW #430, #466). "Nuestra conclusión
fue que el calentamiento de las últimas décadas parece estar
estrechamente relacionado a la emisión de gases invernadero por los
seres humanos y no [por] ninguno de los factores naturales", dice
Michael E. Mann, autor principal del nuevo estudio [1].

La temperatura global varía a medida que el tiempo pasa debido a los
cambios naturales en la luz solar que llega a la Tierra, las cenizas de
los volcanes (que reflejan la luz del sol de nuevo hacia el espacio) y
las cantidades variables de gases invernadero en la atmósfera.

Los llamados gases invernadero (principalmente dióxido de carbono
[CO2], pero también metano y unos pocos otros que son menos
importantes) permiten que la luz del sol incida sobre la Tierra pero no
dejan que el calor escape tan fácilmente de regreso al espacio,
atrapando de esta manera el calor cerca de la superficie, de la misma
forma que lo hace un techo de vidrio en un invernadero. Los científicos
han reconocido la existencia de este "efecto invernadero" por alrededor
de 100 años y saben que, tarde o temprano, el aumento de la cantidad
de "gases invernadero" en la atmósfera tiene que calentar el planeta.
Así que los científicos no debaten si los gases invernadero causarán el
calentamiento global. Ellos debaten cuándo será evidente [el
calentamiento], qué tan grande será el calentamiento, y cuáles serían
sus consecuencias.

Durante los pasados 100 años, al quemar carbón y gasolina, los seres
humanos han aumentado la concentración de dióxido de carbono [CO2] --el
principal gas invernadero-- en la atmósfera en un 25%, y la
concentración continúa aumentando.

Las mediciones reales de temperatura llegan sólo a 150 años atrás, de
manera que las temperaturas anteriores a éstas deben ser inferidas a
partir de los anillos de árboles, de los corales y de los fósiles en
los océanos, de los depósitos dejados por glaciares, de la composición
química del hielo antiguo en los polos, y del polen fósil encontrado en
los sedimentos de lagos. El nuevo estudio, publicado en la revista
británica NATURE, usa muchas de estas técnicas para reconstruir la
temperatura de la Tierra hacia atrás hasta el año 1400 A.D. [2].

El nuevo estudio reafirma el consenso alcanzado en 1996 por una mayoría
aplastante de los climatólogos mundiales, de que (a) el calentamiento
global es probablemente notorio ahora; y (b) las actividades humanas
probablemente están contribuyendo al aumento en la temperatura promedio
del planeta. Esa conclusión consenso fue publicada en el segundo
Reporte de Evaluación de la Comisión Intergubernamental del Cambio
Climático (Intergovernmental Panel on Climate Change, IPCC) [3], que es
una oficina del Programa Ambiental de las Naciones Unidas (United
Nations Environment Programme) y la Organización Meteorológica Mundial
(World Meteorological Organization).

Por su parte, las corporaciones de carbón y gasolina no están tomando
este consenso científico tranquilamente. Ellas están contraatacando con
un plan multimillonario de relaciones públicas que se filtró
recientemente al diario NEW YORK TIMES [4]. Estas corporaciones podrían
perder por el acuerdo global del cambio climático al que se llegó el
pasado 11 de diciembre en Kyoto, Japón. El acuerdo de Kyoto obliga a
los EUA a reducir sus emisiones de dióxido de carbono a un 7% por
debajo de los niveles de 1990 para el lapso de los años 2008-2012. Para
un país como los EUA que tiene emisiones que aumentan continuamente, el
acuerdo de Kyoto requerirá recortes tan grandes como de un 30% a un 35%
por debajo de donde, de otra manera, estarían las emisiones para el año
2012. (Ver REHW #577).

En un intento por debilitar el acuerdo de Kyoto, las corporaciones de
la energía planean "reclutar un cuadro de científicos que compartan los
puntos de vista de la industria respecto a la ciencia del clima y
entrenarlos en relaciones públicas de manera que puedan ayudar a
convencer a periodistas, políticos y al público de que el riesgo del
calentamiento global es demasiado incierto para justificar los
controles sobre los gases invernadero como el dióxido de carbono que
atrapan el calor del sol cerca de la Tierra" [4]. El plan está siendo
encabezado por Joe Walker, un representante de relaciones públicas del
Instituto Estadounidense del Petróleo (American Petroleum Institute).

El talento científico para la campaña de relaciones públicas está
siendo reclutado por Frederick Seitz, quien es un físico, no un
climatólogo, pero que tiene un curriculum científico imponente como ex
presidente de la Sociedad Estadounidense de Física (American Physical
Society), ex presidente de la Academia Nacional de Ciencias (National
Academy of Sciences, NAS), y presidente emérito de la Universidad de
Rockefeller. El Dr. Seitz se ha distinguido también por ser uno de los
últimos científicos que quedan que insisten en que los seres humanos no
han alterado la capa de ozono de la estratósfera, pese a un cuerpo de
evidencia contraria aplastante. El Dr. Seitz está asociado actualmente
con dos comités asesores libertarios, el George C. Marshall Institute y
la Advancement of Sound Science Coalition (ver www.marshall.org,
www.tassc.org, y www.junkscience.com).

El Dr. Seitz participó en el debate del clima con fuerza al atacar a la
IPCC pocos días después de la publicación de la conclusión consenso de
la IPCC de que los seres humanos probablemente estaban contribuyendo
con el calentamiento global. Al escribir el 12 de junio de 1996 en el
diario WALL STREET JOURNAL, el Dr. Seitz llamó al reporte de la IPCC
una "gran decepción respecto al calentamiento global". El Dr. Seitz
acusó a los científicos de la IPCC de la mayor "deformación
perturbadora del proceso de revisión crítica" que él jamás haya
presenciado. Y acusó a un científico en particular, Benjamin Santer, de
haber hecho "cambios no autorizados" al reporte de la IPCC con
propósitos políticos. Resultó que Seitz no había asistido a ninguna de
las reuniones de la IPCC, y no había contactado a Santer para averiguar
si los cambios al documento de la IPCC estaban "autorizados" o no.
También resultó que todos los cargos de Seitz estaban equivocados --el
reporte de la IPCC ha sido revisado críticamente por alrededor de mil
científicos calificados y todo lo escrito en el reporte final estaba
totalmente autorizado [5].

El Dr. Seitz y sus asociados en el George C. Marshall Institute se
están preparando ahora para publicar una petición que, según se ha
reportado, han enviado "virtualmente a cada científico en cada campo"
en los EUA [6]. Hay 10 millones de personas con grados universitarios
en ciencias en los EUA, y medio millón con doctorados en ciencias. De
éstos, se ha reportado que 15.000 graduados en ciencias y 6000 con
títulos de doctorados firmaron la petición, la cual rechaza el acuerdo
de Kyoto y alega que el aumento de los niveles de dióxido de carbono en
la atmósfera beneficiará al planeta. El envío postal a gran escala a
científicos incluía una copia de un artículo presentado para que
pareciera que hubiese sido publicado en la prestigiosa revista,
revisada críticamente, PROCEEDINGS OF THE NATIONAL ACADEMY OF SCIENCES.
No lo fue. El artículo, que ni ha sido revisado críticamente ni tampoco
publicado, alega que la liberación de más dióxido de carbono "ayudará a
mantener y mejorar la salud, longevidad, prosperidad y productividad de
toda la gente". La Unión de Científicos Conscientes (Union of Concerned
Scientists) (www.ucsusa.org) ha tildado esta acción como "un intento
deliberado para engañar a la comunidad científica con información
equivocada en el tema del cambio climático".

Según el NEW YORK TIMES, las corporaciones de energía planean gastar 5
millones de dólares a lo largo de los próximos dos años para "maximizar
el impacto de los puntos de vista científicos consistentes con los
nuestros en el Congreso, los medios y otros públicos claves". Su plan
convoca a gastar 600.000 dólares (sin incluir los costos de publicidad)
en una campaña en los medios para influir sobre los escritores de
ciencia, editores, columnistas y corresponsales de cadenas de
televisión, usando tanto como 20 "respetables científicos del clima"
reclutados específicamente "para inyectarle ciencia creíble e
importancia científica al debate sobre la ciencia del clima, y creando
interrogantes con esto y rebajando la 'sabiduría científica
prevaleciente'". Las corporaciones de energía dicen que intentan
proporcionar "un recurso integrado para los miembros del Congreso, la
industria de los medios y todos aquellos interesados".

Este último plan para "educar" a los estadounidenses acerca del
calentamiento global será pagado por Exxon, Chevron y otros que apoyan
financieramente al American Petroleum Institute. Intentos previos
similares en años recientes han sido financiados por Exxon, Shell Oil,
Unocal, ARCO, la Corporación Británica del Carbón, la Asociación
Alemana de la Minería del Carbón y Cyprus Minerals, una compañía minera
del oeste que es la financista más grande del así llamado movimiento
anti-ambiental Wise Use en los EUA [7].

¿Quién sabe? Con suficiente dinero, puede ser posible convencer al
Congreso y a los medios que el calentamiento global no está ocurriendo,
a pesar de la evidencia, que es considerable (ver REHW #430, #466):

** Las temperaturas promedio del aire del planeta han aumentado en este
siglo.

** Los océanos se han calentado en este siglo.

** El nivel de los océanos ha ido subiendo en este siglo debido a que
el agua se expande cuando se calienta.

** Muchos glaciares se han reducido en este siglo en respuesta al
calentamiento.

** Las plantas se están moviendo hacia arriba por las laderas de las
montañas con el aumento de las temperaturas.

** Las lluvias --particularmente las lluvias torrenciales-- han ido
aumentando en este siglo debido a que el calentamiento global ha puesto
más vapor de agua en el aire.

** Las inundaciones están aumentando debido al aumento de las lluvias.

** En Inglaterra, donde los registros climatológicos llegan a varios
cientos de años atrás, la primavera ha ido llegando más temprano en
décadas recientes.

** La IPCC y la Organización Mundial de la Salud dicen que el
calentamiento global está expandiendo el alcance de los mosquitos que
transmiten la malaria, la fiebre amarilla y el dengue, una tendencia
que pondrá a más millones de seres humanos en riesgo frente a estas
enfermedades. (Ver REHW #466).

** Los modelos de computadora predicen que el calentamiento global
estará acompañado por una mayor cantidad de tormentas y tormentas más
intensas, y, de hecho, esto ha estado sucediendo. Para protegerse, la
industria de los seguros en los EUA dejó de asegurar ciertas áreas
propensas a las tormentas en la costa este y a lo largo de la costa del
Golfo en 1996 [8].

Tormentas severas ya están perjudicando a gente en California, Alabama,
el alto centrooeste y Nueva Inglaterra, por mencionar solamente
localidades de los EUA donde han sucedido eventos climatológicos
extremos en meses recientes. Personas de carne y hueso está sufriendo.
Los individuos afectados, y todos los residentes, están pagando enormes
costos. Si el consenso científico mundial es correcto, esto continuará
hasta que nuestro uso del carbón y la gasolina sea reducido en un 60% ó
70% y la atmósfera pueda estabilizarse de nuevo. En el presente no
existe posibilidad --ninguna-- de lograr cortes drásticos como ésos
debido a que las compañías de gasolina y carbón son demasiado poderosas.

El calentamiento global es el problema más importante que enfrentamos
debido a que tiene el potencial de perturbar todas las partes del
ecosistema global. También es el más importante debido a que promete
revelar las fallas fundamentales en la manera permisiva en la que
tratamos a las corporaciones: (1) les damos las protecciones de
libertad de expresión de la Declaración de Derechos, permitiéndoles
gastar millones en campañas de desinformación dirigidas a mantener un
statu quo dañino. Y (2) les permitimos manipular nuestras instituciones
democráticas más básicas cuando inyectan millones de dólares a las
campañas electorales. Parece claro que si vamos a solucionar el
problema del calentamiento global, estas dos prácticas tendrán que
cambiar.

--Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] William K. Stevens, "New Evidence Finds This is the Warmest Century
in 600 years," NEW YORK TIMES April 28, 1998, pág. C3.

[2] Michael E. Mann y otros, "Global-scale temperature patterns and
climate forcing over the past six centuries," NATURE Vol. 392 (April
23, 1998), págs. 779-787. Ver también: Gabriele Hegerl, "The past as a
guide to the future," NATURE Vol. 392 (April 23, 1998), págs. 758-759.

[3] J.J. Houghton y otros, editores, CLIMATE CHANGE 1995: THE SCIENCE
OF CLIMATE CHANGE (Cambridge, UK: Cambridge University Press, 1996).

[4] John H. Cushman, Jr., "Industrial Group Plans to Battle Climate
Treaty," NEW YORK TIMES April 26, 1998, págs. A1, A24.

[5] Paul N. Edwards y Stephen H. Schneider, "The 1995 IPCC Report:
Broad Consensus or 'Scientific Cleansing,' ECOFABLES/ECOSCIENCE No. 1
(Fall 1997), págs. 3-9. ECOFABLES/ECOSCIENCE la publica el Center for
Conservation Biology, Department of Biological Sciences, Stanford
University, Stanford, CA 94305-5020. E-mail:
ecofable@bing.stanford.edu; teléfono (415) 723-5924; fax: (415) 723-
5920.

[6] Colin Macilwain, "Petition strengthens hand of global warming
skeptics," NATURE Vol. 392 (April 16, 1998), pág. 639.

[7] Ross Gelbspan, "Hot Air on Global Warming; Science and Academia in
the Service of the Fossil Fuel Industry," MULTINATIONAL MONITOR Vol.
18, No. 11 (November 1997), págs. 14-17.

[8] Joseph B. Treaster, "Insurer Curbing Sales of Policies in Storm
Areas," NEW YORK TIMES October 10, 1996, págs. A1, D6.

Palabras claves: calentamiento global; efecto invernadero;
corporaciones; kyoto; industria de seguros; libertarios; comités
asesores; ipcc;

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