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#573 - La Verdad Sobre el Cancer de Seno -- Parte III, 19-Nov-1997

Como vimos en la primera parte de esta serie (REHW #571), quizás un 30%
(unos pocos dicen que tanto como un 50%) del cáncer de seno puede
explicarse por la herencia genética o por factores en la vida de una
mujer que aumentan su exposición a los estrógenos naturales en la
corriente sanguínea (las hormonas sexuales femeninas). Se calcula que
la herencia genética es responsable de un 5% a un 10% del total [1].

La evidencia que implica al estrógeno natural es bastante convincente.
Si una mujer empieza a tener su menstruación temprano en su vida o
atraviesa tardíamente por la menopausia, sus probabilidades de
enfermarse de cáncer de seno son mayores. No tener hijos, o tener el
primer hijo tarde en la vida, aumenta la probabilidad del cáncer de
seno. Tener más bebés protege más contra el cáncer de seno --tener más
de 5 confiere la mayor protección [2]. El amamantamiento parece
proteger contra el cáncer de seno (aunque no está claro exactamente por
qué). Extirparse los ovarios quirúrgicamente protege MUCHO; en mujeres
premenopáusicas, los ovarios son la principal fuente de estrógeno
natural. En resumen: por razones desconocidas, bajo algunas
circunstancias, la exposición prolongada al estrógeno natural aumenta
la probabilidad del cáncer de seno en algunas mujeres [1].

Aún, un 50% a un 70% (o más) del cáncer de seno sigue sin explicación.
Y considere esto: comparadas a sus abuelas, un mayor número de mujeres
de la generación que actualmente está en sus '50 años tuvieron hijos, y
los tuvieron antes --ambos factores que debieron haber reducido el
riesgo del cáncer de seno de esta generación. Sin embargo, la
incidencia de cáncer de seno de esta generación ha estado aumentando
constantemente [3]. Claramente, otra cosa está venciendo la protección
contra los "factores de riesgo" relacionada a la reproducción.

La "otra cosa" es, sin duda, una combinación de otros factores que
incluyen la irradiación médica [4], las exposiciones a químicos
causantes de cáncer o que promueven el cáncer (incluyendo el alcohol,
el humo del cigarrillo [5], los fármacos, los pesticidas, los aditivos
de alimentos como los aceites vegetales semi-insaturados [6,7], y otros
compuestos industriales), la falta de ejercicio, la obesidad
(especialmente entre las mujeres que eran delgadas a los 18 años y
subieron de peso seriamente después de la menopausia [8]) y tal vez
otros factores aún desconocidos. Estos factores muy probablemente
trabajan juntos, en unión con el estrógeno natural. Más aún, muchas
personas probablemente heredan una susceptibilidad a males
particulares --por ejemplo, algunas personas tienen un mecanismo
pobremente desarrollado de desintoxicación de los químicos que
ingieren. Para aquellas personas, ingerir químicos puede ser más
peligroso de lo que lo es para otras personas. Así, la herencia
genética y las exposiciones ambientales sin duda interaccionan de
maneras complejas para causar cáncer de seno y también otros cánceres.

Lo que es esperanzador es esto: nosotros no podemos cambiar nuestra
herencia genética, pero podemos limpiar el ambiente y reducir las
exposiciones a los carcinógenos conocidos. Pero primero, por supuesto,
necesitaríamos identificarlos. En este momento hay unos 75.000 químicos
diferentes en uso y sólo unos 1200 a 1500 de ellos han sido examinados
respecto a su carcinogenicidad [9]. Nadie sabe cuántos de los 75.000
químicos contribuyen al cáncer en humanos, pero mediante un cálculo
reciente se concluyó que deberíamos esperar que un 5% a un 10% de ellos
(3750 a 7500 químicos distintos) sean cancerígenos en humanos [10].
Actualmente, nuestro gobierno regula menos de 200 químicos sobre la
base de su carcinogenicidad. Tenemos un largo camino por recorrer --y
ahora agregamos cada año al uso comercial cerca de 2000 químicos nuevos
no estudiados. Sí, tenemos un largo camino por recorrer.

La irradiación médica es la causa más firmemente establecida de todas
las causas del cáncer de seno. Al menos 32 estudios positivos han
mostrado que irradiar la mama femenina aumenta la probabilidad de
enfermarse de cáncer de seno [11]. (En el caso de la mamografía,
después de los 50 años, los beneficios superan bastante claramente a
los riesgos, pero si usted es más joven de 50, investigue sobre el tema
antes de decidir. En cualquier caso, por favor, no tome nuestra palabra
sobre esto --consulte un médico calificado).

El Dr. John Gofman (un médico y especialista en radiación) explicó
detalladamente su punto de vista de que la irradiación médica --JUNTO
CON OTROS COFACTORES-- ha tenido un papel en un 65% a 75% del cáncer de
seno de hoy en día [11]. (Ver REHW #443). La última edición del libro
de Gofman pone en claro que el problema de la excesiva radiación de los
senos de niñas y mujeres NO es una cosa del pasado. Cualquiera que
desee saber cómo prevenir el cáncer de seno tiene que saber de qué está
hablando Gofman, de manera de que puedan protegerse a sí mismos y a sus
seres queridos de la irradiación médica excesiva. (Ver el capítulo 48
del libro de Gofman, págs. 353-372).

En años recientes, la atención ha estado dirigida a los químicos que
pueden bloquear el sistema hormonal. Frecuentemente, estos químicos
imitan u obstruyen el estrógeno. Por esto, debido a que el cáncer de
seno parece estar íntimamente asociado al estrógeno, parece razonable
preguntarse: ¿están contribuyendo al cáncer de seno los químicos
industriales que bloquean las hormonas? Como hemos visto (REHW #571,
#572), la industria química no se siente cómoda al hacerse esta
pregunta.

¿Es plausible que los organoclorados pudieran interferir con las
hormonas humanas? Algunas personas piensan que sí. Otros dicen que no,
argumentando que los organoclorados son de 100 a 10.000 veces menos
potentes que las hormonas naturales. Por el otro lado, los
organoclorados están presentes en la sangre humana en niveles de 40 a
250 veces más altos que las hormonas naturales [12]. Más aún, sólo un
1% a un 3% de las hormonas naturales son biológicamente activas (y a
veces mucho menos de un 1% son activas) --el restante 97% a 99% (o más)
está enlazado a proteínas y no está disponible para los receptores
hormonales del cuerpo [13]. Los organoclorados no están necesariamente
enlazados de esta manera. Por último, las hormonas naturales duran sólo
un corto tiempo; la mayoría tienen una vida media de menos de 30
minutos en la sangre [14]. Muchos organoclorados tienen vidas medias
que se miden en años. Por esto, los cálculos comienzan a poner a los
organoclorados en el terreno de juego donde pudieran competir con --e
interfirieran con-- las hormonas naturales.

Aquí comenzaremos a revisar algunas de las evidencias que indican (en
algunos casos, que NO indican) que la exposición a ciertos químicos
puede aumentar la probabilidad de una mujer de enfermarse de cáncer de
seno. Nadie ha sugerido que las exposiciones químicas expliquen TODO el
cáncer de seno sin explicación. Aún así, si de un 50% a un 70% del
cáncer de seno no tiene explicación, eso significa que de 91.000 a
127.000 casos nuevos de cáncer de seno no tienen explicación cada año.
Si las exposiciones químicas fueran responsables de sólo un 10% a un
20% de esos cánceres, entonces tendríamos la clave para prevenir entre
9.000 y 25.000 casos de cáncer de seno cada año. La posibilidad parece
demasiado importante como para ignorarla.

He aquí algunas evidencias:

** Respirar gases de cloruro de vinilo, incluso en dosis bajas, causa
cáncer de seno en ratas hembras [15].

** De igual manera, un estudio de mujeres que respiran gases de cloruro
de vinilo en el trabajo mostró un aumento del 36% en las muertes por
cáncer de seno [15].

** Algunas preparaciones farmacéuticas están asociadas con un aumento
en la probabilidad del cáncer de seno. Por ejemplo, un estudio de
501.536 mujeres que recibieron dietilestilbestrol (DES, por sus siglas
en inglés) --un estrógeno sintético-- reveló un 34% de aumento en la
probabilidad de enfermarse de cáncer de seno [16].

** Según se informa, un 85% de los fármacos incluyen químicos clorados
en su fabricación [17]. Un estudio realizado por el Instituto Nacional
del Cáncer (National Cancer Institute, NCI) en 1979 reveló excesivo
cáncer de seno (22 casos observados, 12,3 esperados) entre 1075 mujeres
caucásicas empleadas en la industria farmacéutica [18].

** Un estudio en Nueva Jersey reveló excesivo cáncer de seno entre
trabajadoras afroamericanas de la industria farmacéutica, trabajadoras
de la industria química, trabajadoras de equipos eléctricos y
trabajadoras de imprentas (las últimas dos industrias están asociadas
con exposiciones a solventes clorados) [19].

** Un estudio del estado de Nueva York de mujeres caucásicas en las
industrias de equipos eléctricos e imprentas (de nuevo, presumiblemente
expuestas a solventes clorados) mostró tasas elevadas de cáncer de seno
[20].

** Las mujeres empleadas por más de 5 años como esteticistas tienen una
probabilidad tres veces mayor de enfermarse de cáncer de seno [21].

** El cáncer de seno está aumentado en 339 condados de los EUA que
tienen vertederos de desechos peligrosos y manantiales contaminados en
comparación a condados que no tienen esos sitios. En este estudio de
vertederos de basura y cáncer (durante el lapso de 1970 a 1979) en los
condados de EUA, el cáncer de seno fue el tipo de cáncer más alto entre
las mujeres [22].

** Las mujeres de los pescadores, quienes comen pescado contaminado con
organoclorados del mar Báltico (costa oriental de Suecia) tienen una
incidencia elevada de cáncer de seno, en comparación a las mujeres que
comen pescado menos contaminado de la costa occidental de Suecia [23].
Entre el grupo de 2175 mujeres, se esperaban 38 cánceres y se
observaron 49.

** Las mujeres expuestas laboralmente al triclorofenol, al 2,4,5-T (el
herbicida que constituía la mitad del Agente Naranja en Vietnam) y a la
dioxina tenían una incidencia elevada de cáncer de seno (9 casos
observados frente a 4,2 esperados)[24] aunque la dioxina es considerada
usualmente como un "antiestrógeno" que algunas veces pudiera proteger
contra los cánceres relacionados al estrógeno.

[Continuará].

--Peter Montague (National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Jennifer L. Kelsey y Leslie Bernstein, "Epidemiology and Prevention
of Breast Cancer," ANNUAL REVIEW OF PUBLIC HEALTH Vol. 17 (1996), págs.
47-67.

[2] Jennifer L. Kelsey y otros, "Reproductive and Hormonal Risk
Factors," EPIDEMIOLOGIC REVIEWS Vol. 15, No. 1 (1993), págs. 36-47.

[3] Robert A. Hahn y otros, "Nulliparity, Decade of First Birth, and
Breast Cancer in Connecticut Cohorts, 1855 to 1945: An Ecological
Study," AMERICAN JOURNAL OF PUBLIC HEALTH Vol. 79, No. 1 (November
1989), págs. 1503-1507.

[4] Esther M. John y Jennifer L. Kelsey, "Radiation and Other
Environmental Exposures and Breast Cancer," EPIDEMIOLOGIC REVIEWS Vol.
15, No. 1 (1993), págs. 157-162.

[5] Alfredo Morabia y otros, "Relation of Breast Cancer with Passive
and Active Exposure to Tobacco Smoke," AMERICAN JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY
Vol. 143, No. 9 (1996), págs. 918-928.

[6] Lenore Kohlmeier y otros, "Adipose Tissue TRANS Fatty Acids and
Breast Cancer in the European Community Multicenter Study on
Antioxidants, Myocardial Infarction, and Breast Cancer," CANCER
EPIDEMIOLOGY, BIOMARKERS & PREVENTION Vol. 6 (September 1997), págs.
705-710.

[7] Z.Y. Chen y otros, "Similar distribution of TRANS fatty acid
isomers in partially hydrogenated vegetable oils and adipose tissue of
Canadians," CANADIAN JOURNAL OF PHYSIOLOGY AND PHARMACOLOGY Vol. 73
(1995), págs. 718-723.

[8] Zhiping Huang y otros, "Dual Effects of Weight and Weight Gain on
Breast Cancer Risk," JOURNAL OF THE AMERICAN MEDICAL ASSOCIATION Vol.
278, No. 17 (November 5, 1997), págs. 1407-1411.

[9] Sandra Steingraber, LIVING DOWNSTREAM (N.Y.: Addison-Wesley, 1997),
pág. 99, citando un cálculo hecho por la Academia Nacional de Ciencias
(National Academy of Sciences) en 1984 y un cálculo de 1997,
proporcionado por un oficial de la Agencia de Protección Ambiental de
los EUA (U.S. Environmental Protection Agency).

[10] Victor A. Fung y otros, "The Carcinogenesis Bioassay in
perspective: Application in Identifying Human Cancer Hazards,"
ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 103, Number 7-8 (July-August
1995), págs. 680-683.

[11] John W. Gofman, PREVENTING BREAST CANCER: THE STORY OF A MAJOR,
PROVEN, PREVENTABLE CAUSE OF THIS DISEASE [Segunda Edición] (San
Francisco: Committee for Nuclear Responsibility, 1996). Disponible por
$17,00 a través del: Committee for Nuclear Responsibility, P.O. Box
421993, San Francisco, CA 94142. Su discusión sobre los cofactores
aparece en las págs. 350-351. Los 32 estudios positivos que relacionan
a la radiación con el cáncer de seno están marcados con un signo (#) en
la bibliografía, págs. 383-402.

[12] Larry G. Hansen y Heiko T. Jansen, "[Letter]," SCIENCE Vol. 266
(October 28, 1994), pág. 526.

[13] David V. Schapira y otros, "Obesity, Body Fat Distribution, and
Sex Hormones in Breast Cancer Patients," CANCER Vol. 67, No. 8 (April
15, 1991), págs. 2215-2218.

[14] H. Maurice Goodman, BASIC MEDICAL ENDOCRINOLOGY [Segunda Edición]
(New York: Raven Press, 1994), pág. 8.

[15] Sandra Steingraber, "Mechanisms, Proof, and Unmet Needs: The
Perspective of a Cancer Activist," ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES
Vol. 105, Suplemento 3 (Abril, 1997), págs. 685-687, citando a P.F.
Infante y otros, "A historical perspective on some occupationally
related diseases of women," JOURNAL OF OCCUPATIONAL MEDICINE Vol. 36
(1994), págs. 826-831, y a L. Chiazze y otros, "Mortality among
employees in PVC fabricators," JOURNAL OF OCCUPATIONAL MEDICINE Vol. 19
(1977), págs. 623-628.

[16] E.E. Calle, "Diethylstilbestrol and risk of fatal breast cancer in
a prospective cohort of U.S. women," AMERICAN JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY
Vol. 144, No. 7 (October 1, 1996), págs. 645-652.

[17] Ferdinand Engelbeen, comunicación personal, 16 de noviembre de
1997. Englebeen es presidente de un grupo llamado "Clorofilos", quienes
dicen que representan a los trabajadores de las industrias del cloro y
los PVC "que quieren reaccionar a las acusaciones hechas contra los
productos que ellos fabrican responsable y cuidadosamente por el
beneficio de la humanidad". Su página web está en
http://www.ping.be/chlorophiles/ . E-mail: Ferdinand.Engelbeen@ping.de.

[18] T.L. Thomas y P. Decoufle, "Mortality among Workers Employed in
the Pharmaceutical Industry: A Preliminary Investigation," JOURNAL OF
OCCUPATIONAL MEDICINE Vol. 21, No. 9 (September 1979), págs. 619-623.

[19] Nancy E.L. Hall y Kenneth D. Rosenman, "Cancer by Industry:
Analysis of a Population-Based Cancer Registry With an Emphasis on Blue-
Collar Workers," AMERICAN JOURNAL OF INDUSTRIAL MEDICINE Vol. 19
(1991), págs. 145-159.

[20] Hall y Rosenman, citado arriba, citando a P.A. MacCubbin y otros,
MORTALITY IN NEW YORK STATE, 1980-1982: A REPORT BY OCCUPATION AND
INDUSTRY [Monografía No. 21] (Albany, N.Y.: New York Department of
Health, 1986).

[21] K.L. Koenig y otros, "Hair dye use and breast cancer: a case-
control study among screening participants," AMERICAN JOURNAL OF
EPIDEMIOLOGY Vol. 133, No. 10 (May 15, 1991), págs. 985-995.

[22] Jack Griffith y Wilson B. Riggan, "Cancer Mortality in U.S.
Counties with Hazardous Waste Sites and Ground Water Pollution,"
ARCHIVES OF ENVIRONMENTAL HEALTH Vol. 44, No. 2 (March/April 1989),
págs. 69-74.

[23] Lars Rylander y Lars Hagmar, "Mortality and cancer incidence among
women with a high consumption of fatty fish contaminated with
persistent organochlorine compounds," SCANDINAVIAN JOURNAL OF WORK,
ENVIRONMENT AND HEALTH Vol. 21, No. 6 (1995), págs. 419-426.

[24] A. Manz y otros, "Cancer mortality among workers in a chemical
plant contaminated with dioxin," THE LANCET Vol. 338, No. 8773 (October
19, 1991), págs. 959-964.

Palabras claves: cáncer de seno; carcinógenos; radiación; tabaco;
cigarrillos; ejercicio; genes; estrógeno; fármacos; pesticidas;
aditivos de alimentos; ácidos grasos 'trans'; aceites vegetales
parcialmente hidrogenados; obesidad; cloruro de vinilo; des; rellenos
sanitarios peligrosos y cáncer; trabajadores farmacéuticos;
trabajadores eléctricos; trabajadores químicos; trabajadores de
imprentas; seguridad industrial y salud; dioxina; 2,4,5-t;
triclorofenol; seguridad de los alimentos;

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