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  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#570 - La Naturaleza de la Tercera Guerra Mundial -- Parte IV, 29-Oct-1997

ALGUNOS PRINCIPIOS PARA GUIARNOS

Esta es nuestra situación. Todos somos pasajeros (o tripulantes) en un
largo y destartalado tren a 40 millas por hora con dirección al sur,
sin correr hacia la muerte, pero marchando constantemente hacia el sur,
hacia la destrucción ambiental y social general. Muchos de nosotros
estamos alertas a los peligros y por varios años hemos estado caminando
fervientemente hacia el norte dentro del tren.

Al avanzar de vagón en vagón, nos detenemos para felicitarnos por
nuestro progreso. Unos a otros, nos damos palmadas en la espalda o nos
abrazamos, y contamos los muchos vagones que hemos logrado atravesar,
gracias a nuestra testaruda persistencia.

Pero si sólo hiciéramos una pausa para mirar a través de la ventana,
podríamos ver claramente que estamos ahora más al sur de lo que
estábamos la última vez que nos detuvimos para felicitarnos por nuestro
progreso. A pesar de nuestros mejores esfuerzos, hemos sido incapaces
de invertir la dirección de la marcha. Todos estamos siendo llevados
hacia el sur en contra de nuestra voluntad, violando profundamente
nuestro sentido de la justicia.

Tal vez esto nos está sucediendo porque hemos invertido nuestro tiempo
entablando una conversación con el conductor. Esto parece algo normal
de hacer. Después de todo, es el conductor quien determina y hace
cumplir las reglas dentro del tren --eso es lo que los conductores
hacen. Más aún, el conductor parece simpático e inteligente, y también
parece genuinamente interesado en ayudarnos a llegar al norte a través
del tren. El conductor sigue haciendo énfasis en lo bien que lo estamos
haciendo y, cuando nos desanimamos, nos alienta, recordándonos que
caminar hacia el norte es algo digno, y que eventualmente llegaremos al
lugar prometido.

Desafortunadamente, han pasado muchos años desde que nos hicimos las
preguntas fundamentales: ¿cuál es el combustible de la locomotora?
¿quién es el maquinista que tiene en sus manos el acelerador? y ¿qué se
necesita para hacerlo cambiar de dirección?

* * *

Hace mucho tiempo que el plazo se venció para preguntarnos qué se
necesita para cambiar nuestra trayectoria, para alterar permanentemente
nuestro rumbo. Incluso si en el momento no son visibles los medios para
cambiar realmente de dirección, nosotros sabemos que se necesita el
cambio y que éste tiene que venir.

También sabemos que las cosas pueden cambiar rápidamente, de forma
imprevista. Pero, si hoy se nos ofrece la oportunidad de poner a la
civilización en un nuevo camino, la mayoría de nosotros no tendría una
idea clara de qué hacer. Necesitamos considerar esto detenidamente.
Necesitamos vislumbrar una alternativa funcional al presente, unas
metas claras (y unos puntos de referencia) y algunos principios para
guiarnos, si es que vamos a hacer el cambio, cuando sea que se presente
la oportunidad.

(Sabemos de una sola organización que se está preparando para tratar de
resolver esta tarea difícil que abarca todo, y para hacerlo desde la
base, empezando con la reurbanización económica de las comunidades
locales: Sustainable America en la ciudad de Nueva York --llame a
Elaine Gross al teléfono (212) 239-4221 ó envíele un correo electrónico
a: sustamer@sanetwork.org ó http://www.sanetwork.org.

* * *

Sabemos algunas cosas. Por ejemplo:

Definir las grandes empresas técnicas

** Lo pequeño ES hermoso, pero en el mundo futuro necesitaremos siempre
algunas acumulaciones grandes de capital. Siempre necesitaremos grandes
empresas técnicas como los sistemas telefónicos, los sistemas de
energía, la radio y televisión, y los grandes parques de
reutilización/reciclaje para cubrir nuestras necesidades de materiales,
por ejemplo. ¿Cómo podemos estar seguros de que esos grupos seguirán
siendo receptivos a las necesidades de las personas y las comunidades y
no solamente a las elites acaudaladas? ¿Cómo pueden DEFINIRSE las
grandes empresas de manera que no puedan convertirse en tiranos en las
comunidades en las que se establecen para servir? Este es, tal vez,
nuestro problema más imperioso y uno de los que tenemos que considerar
detenidamente y resolver. (En los EUA, nuestros predecesores
discutieron estas preguntas continuamente desde por lo menos el año de
1770 hasta al menos 1920, pero no encontraron soluciones funcionales ni
duraderas --las grandes corporaciones derrotaron decisivamente a
aquellos que favorecieron los controles democráticos en las elecciones
de 1896 y nuestra democracia simplemente nunca se ha recuperado [1]).

Ahora que la supervivencia de la especie humana (junto con muchas otras
especies) está en peligro por enormes acumulaciones de riquezas y poder
privados, es esencial que se le de una nueva vida a nuestra democracia.
Al contemplar la naturaleza de la corporación transnacional, tenemos
que preguntarnos, si pudiéramos sustituirla, con qué lo haríamos? ¿Cómo
evitaríamos crear tan sólo otra Monsanto u otra Union Carbide,
sustituyendo así un grupo de formas mortíferas con otro?

Aprender a medir el bienestar

** Muchos de nuestros problemas están empeorando --los salarios están
declinando, las desigualdades de los ingresos y las riquezas están
aumentando, las enfermedades crónicas están aumentando, nuestras
ciudades principales se están desmoronando, un enorme número de
nuestros niños está pobremente atendido, pobremente educado, e
indisciplinado. Sin embargo, el gobierno insiste en que la economía y
la vida en los EUA nunca han estado mejor. Esto sólo puede ser porque
nuestras mediciones oficiales del bienestar están contando las cosas
equivocadas.

Nacionalmente, nuestra principal medición del bienestar es el Producto
Doméstico Bruto (Gross Domestic Product, GDP) --la cantidad de dinero
gastado por los hogares para adquirir bienes y servicios, más la
cantidad gastada por los negocios en inversiones, más la cantidad
gastada por los gobiernos federal, estatal y local, en bienes y
servicios.

El GDP cuenta todo esto como crecimiento positivo. Funciona como una
máquina de calcular sin el signo de sustracción. Los costos de los
servicios de las salas de emergencias, las prisiones, la limpieza de
desechos tóxicos, los albergues para vagabundos, las demandas
judiciales y los tratamientos de cáncer son todos contados en el GDP
como adiciones positivas. No es de extrañar que la gente se sienta
desconectada y apartada --el Presidente sigue diciéndonos que la
economía nunca ha marchado mejor (medida por el GDP), pero la gente
sabe por experiencia propia que algo no está bien.

Como resultado de este sistema de contabilidad defectuoso, tomamos
medidas compensatorias que no ayudan --medidas dirigidas a aumentar el
GDP. Como señaló el economista Herman Daly [2], cuando trabajamos para
maximizar el GDP, estamos realmente trabajando para maximizar el
agotamiento de nuestros recursos naturales, y estamos trabajando para
maximizar la contaminación. (Como vimos en los REHW #516 y #518, hay
mejores medidas del bienestar disponibles, y ellas indican que los EUA
no han estado haciendo progresos por alrededor de 20 años). Mientras
tanto, la gente siente los poderosos "males" en sus vidas y saben que
las cosas no son correctas.

Como Herman Daly [2] y Paul Hawken[3] han señalado, la razón de que
necesitemos nuevos indicadores del bienestar es que nuestra situación
ha cambiado drásticamente. Doscientos años atrás, cuando la revolución
industrial estaba empezando, los recursos naturales eran abundantes y
los humanos eran relativamente escasos. Ahora lo que sucede es lo
contrario --los recursos naturales han sido agotados estrepitosamente y
no hay escasez de humanos. Por lo tanto, las políticas antiguas
dirigidas a la substitución del trabajo humano por la energía y los
recursos naturales ya no tienen sentido. Necesitamos incluir el
agotamiento de los recursos naturales entre los "males", y tenemos que
idear formas de usar más trabajo humano (no menos) para construir un
mundo mejor. Esto significa --como mínimo-- redefinir
la "productividad" del trabajo.

Podemos comenzar estos cambios al nivel local, donde vivimos.
Felizmente, personas inteligentes están desarrollando "libros de
cocina" que nos pueden guiar cuando nosotros desarrollemos mediciones
locales del bienestar. Por ejemplo, la organización llamada
Redefiniendo el Progreso (Redefining Progress) en San Francisco, ha
publicado un excelente manual del "cómo hacer..." llamado THE COMMUNITY
INDICATORS HANDBOOK (MANUAL DE LOS INDICADORES DE LA COMUNIDAD) [4].
Tales mediciones locales pueden decirnos dónde estamos, adónde vamos
(incluyendo dónde nos estamos equivocando), y pueden dirigir nuestra
atención política y nuestras inversiones públicas a hacer mejoras
reales.

Si no medimos dónde hemos estado y dónde estamos, no sabremos hacia
dónde estamos yendo. Esto parece fundamental --sin embargo,
relativamente pocas comunidades hoy en día están haciendo tales
mediciones. Jacksonville (Florida), Seattle (Washington), y Pasadena
(California) están liderizando un nuevo movimiento que ha comenzado a
medir la calidad de vida y a usar las mediciones para guiar la
inversión y el esfuerzo [4].

"Males" gravables, no bienes

Herman Daly [2] y Paul Hawken [3] también coinciden en que debemos
gravar las cosas que no nos gustan --el agotamiento, la contaminación y
los desechos-- y deberíamos evitar gravar las cosas que SI nos gustan,
como las inversiones y el trabajo. (Todavía tendríamos que gravar los
ingresos más altos para reducir las desigualdades de oportunidad y
poder, con el propósito de conservar la democracia).

Como dice Paul Hawken: la meta del sistema tributario debería ser
cerrar la brecha entre los precios (que pagan los individuos) y los
costos (que paga la sociedad). Los individuos pagan el precio de la
gasolina, pero la sociedad paga el costo de los huracanes, sequías e
inundaciones causadas por el calentamiento global que resulta de los
automóviles que funcionan con gasolina. Si los impuestos hicieron que
los precios reflejaran los costos totales, entonces las alternativas a
los automóviles que funcionan con gasolina (como los vehículos livianos
híbridos eléctricos y a gas) podrían ser competitivos hoy --lo que es
bueno para la economía y bueno para el ambiente.

Un impuesto sobre el vertimiento de sustancias tóxicas desalentaría
esta práctica antisocial. Mejor aún: un impuesto sobre los materiales
tóxicos crudos induciría a los usuarios a buscar alternativas menos
tóxicas, eliminando así la posibilidad de los problemas, más que
solamente la reducción de su probabilidad.

Buscar alternativas menos dañinas

Debemos insistir en que todas las alternativas razonables sean
examinadas antes de tomar las decisiones, y que se le de el mayor peso
a la alternativa menos dañina. Ciertamente podríamos incluir este
principio de toma de decisiones en nuestras instituciones públicas,
comenzando al nivel local --y eventualmente también tendríamos que
incluir este principio guía en la toma de decisiones privadas.

Como dice Mary O'Brien, biólogo: "Nuestra sociedad avanza suponiendo
que las substancias tóxicas SERAN usadas y el único punto es: qué
tanto. En el sistema actual, los químicos tóxicos son usados, vertidos,
incinerados y enterrados sin nunca se exija una prueba de que estas
actividades sean necesarias" [6]. Nosotros tenemos que
institucionalizar la búsqueda de las alternativas menos dañinas y
darles prioridad una vez que han sido identificadas. (¿Cómo medimos
algo menos perjudicial? Con esto volvemos a la medición del bienestar,
discutida arriba).

Catalogar lo que funciona

Necesitamos un catálogo actualizado de "lo que funciona". ¿Cuáles
innovaciones al nivel local están funcionando? Necesitamos un sitio en
el que todos podamos encontrar las respuestas. Un esfuerzo en este
sentido es la revista llamada YES! A JOURNAL OF POSITIVE FUTURES [7]
pero también necesitamos una base de datos mucho más ambiciosa y
acumulativa de "lo que funciona" para el desarrollo sostenible.

[Existen otros principios que deberían guiarnos, pero vamos a postergar
esta serie por un tiempo y volveremos a ella después].

--Peter Montague (Unión Nacional de Escritores, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Ver Lawrence Goodwyn, THE POPULIST MOMENT (New York: Oxford
University Press, 1978), y Gabriel Kolko, THE TRIUMPH OF CONSERVATISM
(New York: The Free Press, 1963).

[2] Herman E. Daly, BEYOND GROWTH (Boston: Beacon Press, 1996).

[3] Paul Hawken, "Natural Capitalism," MOTHER JONES (March/April,
1997), págs. 40-53.

[4] Alan AtKisson, Kate Besleme y otros, THE COMMUNITY INDICATORS
HANDBOOK (San Francisco: Redefining Progress, 1997). $19,95 más $3,00
envío; una ganga a ese precio. Teléfono: (800) 896-2100. Esta
publicación describe la mayoría de los proyectos de "mediciones"
actuales en los EUA.

[5] Ver M. Jeff Hamond, TAX WASTE, NOT WORK (San Francisco: Redefining
Progress, April, 1997). Disponible por $10,95 más $3,00 envío. Teléfono
1-800-896-2100.

[6] O'Brien citado en Sandra Steingraber, LIVING DOWNSTREAM (New York:
Addison-Wesley, 1997), pág. 271.

[7] YES! A JOURNAL OF POSITIVE FUTURES, P.O. Box 10818, Bainbridge
Island, WA 98110; teléfono (206) 842-0216; fax: (206) 842-5208. E-mail:
yes@futurenet.org; web: http://www.futurenet.org. Subscripciones:
$24/año --teléfono 1-800-937-4451.

Palabras claves: world war iii; lo que funciona; yes! a journal of
positive futures; midiendo progreso; redefiniendo progreso; midiendo
bienestar; sistema fiscal; impuestos; impuestos ambientales;
sustainable america; democracia; control de capital; gdp; gross
domestic product; manual indicadores comunidad; herman daly; paul
hawken; mary o'brien;

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