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#564 - La Ley del Control de las Substancias Tóxicas, 17-Sep-1997

Hace veintiún años, el Congreso de los EUA aprobó la Ley del Control de
Substancias Tóxicas (Toxic Substances Control Act, TSCA, y
pronunciado "tosca"). Como lo implica el nombre de la ley, el propósito
de la TSCA es controlar las substancias tóxicas. Pero por supuesto,
antes de que usted pueda controlar las substancias tóxicas, usted debe
saber cuáles químicos son tóxicos. Para esto se requiere hacer
análisis. De acuerdo con la Agencia de Protección Ambiental de los EUA
(U.S. Environmental Protection Agency, EPA), para octubre de 1996,
había 75.857 substancias químicas en uso comercial [1, pág. 20]. La
pregunta es, ¿cuántas han sido analizadas respecto a su toxicidad?

En principio, todos los químicos deberían haber sido analizados ya. La
TSCA dice: "Es la política de los Estados Unidos que... se deben
producir datos suficientes con respecto al efecto de substancias
químicas y mezclas sobre la salud y el ambiente, y que la producción de
esos datos debería ser responsabilidad de quienes las fabrican y de
quienes procesan tales substancias químicas y mezclas" [15 U.S.C.
párrafo 2601(b)] [1, págs. 23-24].

Ahora, un nuevo reporte del Fondo para la Defensa del Ambiente
(Environmental Defense Fund, EDF) compara los progresos de la industria
química y la EPA frente a las metas de la TSCA[1]. El EDF concluye
que "la política está caduca en gran parte" [1, pág. 24]. El EDF
dice: "Para la mayoría de los químicos importantes en el comercio
estadounidense, todavía no pueden encontrarse los datos de seguridad
más simples. Este reporte documenta que, hoy en día, no pueden
encontrarse en el registro público hasta los más básicos resultados de
análisis de toxicidad para cerca de un 75% de los químicos de mayor
volumen en uso comercial" [1, pág. 7].

El EDF repasó una pregunta que fue hecha por primera vez en 1984 por el
Consejo Nacional de Investigaciones (National Research Council, NRC) de
la Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences). En
1984, el NRC estudió una muestra aleatoria de 100 químicos, escogida
para representar imparcialmente a los casi 3000 químicos producidos
cada año en cantidades que exceden un millón de libras. El NRC
concluyó, en 1984, que un 78% de esos químicos carecían hasta de
la "información mínima sobre su toxicidad" [2]. Ahora, en 1997, el EDF
ha hecho la misma pregunta para ver si la industria química y la EPA
han hecho progresos desde 1984. El EDF reporta que, hoy en día, un 71%
de los químicos examinados carecen de la información mínima sobre su
toxicidad.

El EDF tomó sus muestras aleatorias de 100 químicos de una lista de 486
químicos que son TANTO de alta producción (mayor que un millón de
libras por año, de los que hay 2971 químicos) y que TAMBIEN han sido
identificados como sujetos a atención y regulación bajo las principales
leyes ambientales [3]. (El EDF excluyó los aditivos de alimentos, los
productos del tabaco, los fármacos y los pesticidas porque la TSCA
excluye estos químicos). Estos criterios influenciarían el muestreo del
EDF para incluir químicos que han sido analizados al menos en grado
mínimo, ya que un químico que no haya sido analizado del todo es poco
probable que haya sido el foco de atención y regulación. Así, el
estudio del EDF muy probablemente exagera la disponibilidad de la
información sobre la toxicidad de los químicos de gran volumen.

¿Qué constituye la información mínima de la investigación sobre la
toxicidad? El EDF usó unos criterios desarrollados por la Organización
para la Cooperación Económica y el Desarrollo (Organisation for
Economic Cooperation y Development, OECD), una organización
internacional formada por los 19 países más ricos, incluyendo los EUA.
En 1990, con extensa participación de la industria, la OECD definió los
criterios sobre la información mínima de la investigación sobre la
toxicidad de un químico. (La EPA, por el otro lado, nunca ha definido
la información mínima de la investigación sobre la toxicidad). La OECD
definió la información mínima de la investigación sobre la toxicidad
incluyendo:

** Toxicidad aguda

** Toxicidad por dosis repetida

** Toxicidad genética (analizada en un tubo de ensayo)

** Toxicidad genética (analizada en animales de laboratorio)

** Toxicidad reproductiva

** Toxicidad en el desarrollo/teratogenicidad

La OECD también incluyó dos categorías adicionales de información
mínima en su lista de requerimientos: destino ambiental y rutas por el
ambiente; y ecotoxicología [4]. El EDF ignoró estos criterios
ambientales y limitó su estudio a los efectos en la salud humana. De
esta manera, el estudio del EDF, de nuevo, muy probablemente exagera la
disponibilidad de la información mínima sobre la toxicidad.

Es importante notar, como dice el EDF, que la información mínima de la
investigación de la OECD para la salud humana no incluye suficiente
información para conducir una determinación integral de los riesgos
para la salud. Los datos que usó el EDF para juzgar la disponibilidad
de la información son informaciones mínimas de INVESTIGACIONES
PRELIMINARES, dirigidas a responder la pregunta: ¿es probable que este
químico represente un peligro para la salud humana? He aquí los
resultados del EDF:

** Faltan los análisis de carcinogenicidad para un 63% de los químicos
de gran volumen.

** Faltan los análisis de toxicidad reproductiva para un 53% de los
químicos de gran volumen.

** Faltan los análisis de neurotoxicidad para un 67% de los químicos de
gran volumen.

** Los análisis de la toxicidad en el sistema inmune no están
disponibles para un 86% de los químicos de gran volumen.

** No se han realizado estudios a más de un 90% de los químicos de alta
prioridad para evaluar los impactos sobre los niños (como el desarrollo
postnatal y la neurotoxicidad).

** Más de la mitad (58%) de los químicos de alta prioridad de la
muestra no han sido analizados con respecto a ninguna forma de
toxicidad crónica.

Sin duda, los químicos producidos en menor cantidad son analizados
incluso menos detalladamente que los químicos que estudió el EDF.

Obviamente, la TSCA ha fracasado. ¿Quién tiene la culpa aquí? El
problema básico está en la misma TSCA --otro intento bien intencionado
pero infructuoso para 'regular' el comportamiento corporativo. El
Congreso aprobó la TSCA con la ayuda de la industria y de la comunidad
ambientalista (incluido el EDF), luego la EPA le puso regulaciones a la
TSCA con el aporte de las mismas partes. El EDF reconoce ahora que la
TSCA "funciona mal en la práctica" y estaba "condenada al fracaso desde
el principio" [1, pág. 25].

La TSCA tiene tres secciones principales destinadas a recolectar
información sobre la toxicidad y a proteger la salud pública y el
ambiente:

** La Sección 4 faculta a la EPA para exigirles a las compañías
analizar los químicos que están en uso actualmente;

** La Sección 5 les exige a las compañías remitirle a la EPA
notificaciones previas a la fabricación (PMNs, por sus siglas en
inglés) 90 días antes de que un nuevo químico entre en el mercado
comercial;

** La Sección 6 le da a la EPA la autoridad para controlar cualquier
químico que presente un "riesgo injustificado de daños a la salud o al
ambiente" [15 U.S.C. Sección 2605(a)]. El control puede incluir
cualquier cosa, desde un requerimiento de etiquetamiento hasta una
prohibición total.

Veamos cómo funciona en realidad cada sección de la ley:

La Sección 4 de la TSCA dice que la EPA puede emitir "reglas para los
análisis" (requerimientos para los análisis de toxicidad), pero pone a
la agencia en una situación sin salida: la agencia tiene que tener
datos para poder exigir datos. Antes de que la EPA pueda emitir
una "regla para los análisis" (por ej., para pedir un análisis) de un
químico específico, la agencia primero tiene que demostrar o (1) que el
químico puede presentar un 'riesgo injustificado', o (2) que es
producido tanto en grandes cantidades Y que están ocurriendo
exposiciones 'substanciales' en términos cuantitativos (bien sea el
número de personas expuestas, o las libras de material que son
liberadas), o que están ocurriendo exposiciones 'significativas' en
términos cualitativos (una evaluación caso por caso del impacto de las
exposiciones). Obviamente, no pueden probarse las
exposiciones 'substanciales' si se carece de la información
cuantitativa sobre las liberaciones del químico o las exposiciones al
químico. Y las exposiciones 'significativas' no pueden probarse sin la
información sobre la toxicidad del químico. Además, antes de emitir
una 'regla para los análisis', la EPA también tiene que demostrar que
los datos existentes son insuficientes y que el análisis
es 'necesario'. En los tribunales, las corporaciones químicas hacen
equivocarse a la EPA en todos esos puntos [1, págs. 26, 30-31, nota
26]. La EPA ha desarrollado "acciones de análisis" para sólo unos 263
químicos a lo largo de los últimos 20 años, un período durante el cual
han entrado en uso al menos 20.000 químicos nuevos.

La sección 5 de la TSCA exige que la EPA reciba "notificaciones previas
a la fabricación" (PMN) 90 días antes de que un nuevo químico salga al
mercado. La EPA tiene entonces 45 días en los que puede incitar al
productor para que provea más datos de análisis. Sin embargo, la ley no
exige que ningún dato de la toxicidad acompañe la PMN original --los
datos son opcionales-- de manera que la EPA usualmente no tiene una
base científica sobre la cual pueda exigir datos adicionales. Más de la
mitad de todas las PMNs son presentadas sin ningún dato de la toxicidad.

No es obligatorio cumplir con el contenido de una PMN y, de esta
manera, el productor no tiene un incentivo para asegurar que su informe
original es preciso o confiable. Una vez que la EPA ha concluido la
revisión de una PMN, el productor no tiene que limitar el uso o los
niveles de producción a los que describe la PMN. A los fabricadores se
les permite incluso corregir las PMNs mientras la EPA las está
revisando. Cuando se han enterado de que la EPA estaba considerando
ponerle controles a un químico, los fabricadores han ido atrás y han
corregido las estimaciones de exposición para un químico, para evitar
la acción de la EPA. También han corregido PMNs para mostrar emisiones
más bajas que las estimadas previamente y han añadido afirmaciones de
que los químicos serían usados en sistemas de cero descarga.

La sección 6 de la TSCA le da a la EPA amplios poderes para controlar
los químicos. Bajo la sección 6 de la TSCA, la EPA tiene la autoridad
para controlar cualquier químico que represente un "riesgo
injustificado de daño para la salud o el ambiente". Pero por supuesto,
probar un "riesgo injustificado" en un tribunal es un reto que el
gobierno usualmente no es capaz de asumir. En comparación a la EPA,
hasta una corporación de mediano tamaño tiene muchos más abogados y
mucho más dinero para gastar defendiendo su 'derecho' a exponer al
público a toxinas. En 20 años, la EPA ha tomado las acciones de la
Sección 6 contra sólo 5 químicos o clases de químicos. Estos incluyen
la eliminación de desechos de dioxina; el uso del cromo hexavalente en
torres de enfriamiento; poner fin a la producción de los PCBs (una
regulación exigida en el texto de la misma TSCA); los fluidos metálicos
y las revelaciones de la pintura con plomo.

En resumen: las secciones 4, 5 y 6 --la carne y los huesos de la TSCA--
simplemente no funcionan. La ley es un fracaso.

Dentro de las corporaciones químicas, la ausencia de datos de toxicidad
es tomada como una prueba de la seguridad. Por ejemplo, la Asociación
de Productores Químicos (Chemical Manufacturers Association) dijo en
1996: "Hablando en líneas generales, la filosofía del manejo de
químicos... basada en los riesgos... tiene en cuenta el uso seguro
continuo de los químicos.... A través de [este] enfoque, podemos
garantizar que los químicos son usados de manera segura". Pero no hay
datos para respaldar una afirmación de ciencia chatarra como ésa.

Mientras tanto, entre 1987 y 1992, la producción de químicos básicos en
los EUA aumentó en un 18%, una tasa de crecimiento de 3,3% anual.

Habiendo demostrado concluyentemente que la regulación de la industria
química no ha funcionado, ¿cuál es la solución del EDF para este gran
problema que sigue creciendo? Más regulaciones. El EDF está a favor de
expandir las provisiones de la ley federal del "derecho a saber" para
darle a los ciudadanos más información acerca de los venenos que la
industria está vertiendo en las comunidades día tras día.

Este pequeño reporte del EDF es un trabajo de primera categoría.
Desafortunadamente, los autores del reporte parecen incapaces de
imaginarse nada más allá de las estrategias fracasadas de los últimos
20 años. Parecen estar diciendo: "Aquello en lo que nos especializamos
durante 20 años no funcionó. Estaba destinado al fracaso desde el
principio. Así que ahora tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para
tratar de lograr que el Congreso y la EPA nos den más de lo mismo". Una
forma de pensar muy misteriosa.

--Peter Montague (Unión Nacional de Escritores, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] David Roe y otros, TOXIC IGNORANCE; THE CONTINUING ABSENCE OF BASIC
HEALTH TESTING FOR TOP-SELLING CHEMICALS IN THE UNITED STATES (New
York: Environmental Defense Fund, 1997). Disponible a través del EDF,
257 Park Avenue South, New York, N.Y. 10010; teléfono (212) 505-2100.

[2] National Research Council, TOXICITY TESTING (Washington, D.C.:
National Academy Press, 1984).

[3] Las 'leyes principales' incluyen estos estatutos federales: la Ley
del Aire Limpio (Clean Air Act); la Ley del Agua Limpia (Clean Water
Act); la Ley Integral de Respuesta a Emergencias, Compensaciones y
Responsabilidades (Comprehensive Emergency Response, Compensation y
Liability Act) (llamada "Superfund"); la Ley de Planificación para
Emergencias y el Derecho de la Comunidad a Saber (Emergency Planning
and Community Right to Know Act) (llamada "TRI"); la Ley Federal de
Insecticidas, Fungicidas y Químicos Contra Roedores (Federal
Insecticide, Fungicide y Rodenticide Act); la Ley de Salud y Seguridad
Ocupacional (Occupational Safety and Health Act); y la Ley de la
Seguridad del Agua Potable (Safe Drinking Water Act) y los siguientes
estatutos de California: la Ley de Información y Determinación de
Tóxicos del Aire (Air Toxics 'Hot Spots' Information and Assessment
Act); la Ley de Salud y Seguridad Ocupacional de California (California
Occupational Safety and Health Act); la Ley de la Seguridad del Agua
Potable de California (California Safe Drinking Water Act); y la Ley de
la Seguridad del Agua Potable y su Cumplimiento en Materia Toxicológica
(Safe Drinking Water and Toxic Enforcement Act) (Proposición 65).

[4] Respecto al destino ambiental y las rutas, la OECD hace una lista
de los siguientes requerimientos básicos de información:
fotodegradación (por estimación); estabilidad en el agua (por
estimación); monitoreo de datos (ambiental); transporte y distribución
entre compartimientos ambientales; y biodegradabilidad aeróbica. Para
la ecotoxicología, la OECD hace una lista de los requerimientos de los
siguientes datos: toxicidad aguda para peces; toxicidad aguda para
dáfnidos (toxicidad crónica si existe la inquietud de posibles efectos
a largo plazo); toxicidad para algas; análisis apropiados de toxicidad
terrestre (si se espera una exposición significativa en el
compartimiento ambiental terrestre o si el análisis acuático no es
posible) [1, pág. 34].

Palabras claves: edf; estudios; tsca; ley del control de las
substancias tóxicas; regulación; epa; ambiental defense fund; toxic
ignorance; análisis de la toxicidad;

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