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#542 - Madre Activista Gana el Premio Goldman, 16-Apr-1997

[Los habitantes del Valle de Ohio han invertido 15 años luchando contra
uno de los incineradores de desechos tóxicos más grandes del mundo,
conocido como WTI [1]. Terri Swearingen, líder comunitaria en la lucha
contra el WTI, fue honrada esta semana al recibir el Premio Ambiental
Goldman para Norteamérica (Goldman Environmental Prize for North
America) --equivalente al Premio Nobel en el área ambiental.

El incinerador WTI, en East Liverpool, Ohio, fue iniciado en 1982 por
uno de los acaudalados patrocinadores políticos del Presidente Clinton
en Arkansas --Jackson Stephens, de Stephens, Inc., en Little Rock.

El Presidente Clinton y el Vicepresidente Gore visitaron East Liverpool
en su campaña electoral de 1992. En ese momento, el Sr. Clinton dijo
que, si él fuese electo, el WTI nunca tendría permiso para operar. El
Sr. Clinton fue electo en 1992.

En 1992, la Agencia de Protección Ambiental de los EUA (U.S.
Environmental Protection Agency, EPA) admitió, durante unas audiencias
del Congreso, haber otorgado de manera ilegal un permiso al WTI para
operar. El gigantesco incinerador comenzó a quemar desechos peligrosos
en 1993, a 1100 pies de una escuela primaria. El Sr. Clinton no ha
regresado a East Liverpool desde que se hizo Presidente.

A continuación, el discurso de Terri Swearingen al recibir el Premio
Ambiental Goldman, el 14 de abril de 1997.]

Por Terri Swearingen

Yo soy como una tortuga sobre una cerca. No llegué aquí sola. Además de
las muchas personas valientes y solícitas con las que trabajo en el
Valle de Ohio, quisiera darle un reconocimiento especial a Greenpeace,
y al Dr. Paul Connett y su esposa Ellen [2]. Y todo mi amor, respeto y
mi más profunda gratitud son para mi esposo, Lee; mi hija, Jaime y mi
familia. Yo acepto este premio en su nombre, y en el nombre de todos
los activistas ambientales del país que están trabajando igual de duro,
pero cuyo trabajo no ha sido reconocido de una manera tan profunda. Es
bueno que el trabajo de los activistas comunitarios sea reconocido.
Estoy emocionada por este premio, no sólo por razones personales, sino
porque pienso que justifica los esfuerzos de miles de activistas
comunitarios en este país, y alrededor del mundo, que trabajan
diariamente en asuntos ambientales. A la familia Goldman, les doy las
gracias de todo corazón.

No soy científica ni doctora. Soy enfermera y ama de casa, pero mi
credencial más importante es que soy madre. En 1982, estaba embarazada
con nuestra única hija. Fue entonces cuando escuché por primera vez
acerca de los planes de construir en mi comunidad uno de los
incineradores de desechos tóxicos más grandes del mundo. Cuando
empezaron a preparar el lugar para comenzar a construir el incinerador
en 1990, mi vida cambió para siempre. Quisiera compartir con ustedes
algunas de las lecciones que aprendí de mis experiencias en los últimos
siete años.

Una de las lecciones principales que aprendí de mi experiencia con el
WTI es que estamos perdiendo nuestra democracia. ¿Cómo llegué a esta
triste conclusión? Merriam Webster define la democracia como "gobierno
ejercido por el pueblo, especialmente el poder de la mayoría", y "la
persona común que constituye el origen de la autoridad política". La
definición de democracia ya no se ajusta más a la realidad de lo que
está sucediendo en East Liverpool, Ohio. Primero que todo, está en los
registros que la mayoría de las personas en el Valle de Ohio no quieren
el incinerador de desechos tóxicos WTI en su área, y se han opuesto al
proyecto desde el principio. Algunos de nuestros oficiales electos han
tratado de ayudarnos, pero las fuerzas alineadas contra nosotros han
sido más potentes de lo que ellos o nosotros imaginamos. Las
preocupaciones y protestas públicas han sido disfrazadas con audiencias
públicas sin objeto, determinaciones simplistas de los riesgos y
maniobras legales tramposas. Las agencias del Gobierno que fueron
creadas para proteger la salud pública y el ambiente sólo hacen su
trabajo si no se opone a los intereses corporativos. Nuestra realidad
actual es que vivimos en una "riquezacracia" --el gran dinero
simplemente logra lo que quiere. En esta "riquezacracia", vemos tres
dinámicas en juego: las corporaciones contra el planeta, el gobierno
contra la gente, y los asesores de las corporaciones o "expertos"
contra el sentido común. En el caso del WTI, hemos visto las tres.

La segunda lección que aprendí está directamente ligada a la primera, y
es que las corporaciones pueden controlar a la oficina más alta del
país. Cuando Bill Clinton y Al Gore fueron al Valle de Ohio,
calificaron la ubicación del incinerador de desechos tóxicos WTI --al
lado de una escuela primaria con 400 niños, en el centro de un
vecindario apalache empobrecido, en una planicie inundable directamente
a la orilla del río Ohio-- como una "IDEA INCONCEBIBLE". Ellos dijeron
que nosotros debemos tener el control sobre el sitio donde se van a
ubicar estas cosas. Ellos incluso llegaron a decir que lo detendrían.
¡Pero después no lo hicieron! Lo que se ha descubierto con todo esto es
que hay fuerzas que llevan a este país, que son mucho más poderosas que
el Presidente y el Vicepresidente. Este país le pregona al mundo lo
democrático que es, pero es curioso que yo venga de una comunidad que
el Presidente no se atreve a visitar porque no puede ser testigo de la
injusticia que él mismo ha permitido en el interés de una corporación
multinacional, la Von Roll de Suiza. Y el Union Bank de Suiza. Y
Jackson Stephens, un banquero de inversiones privadas en Arkansas.
¡Estas fuerzas son mucho más relevantes para nuestro pequeño pueblo que
el Presidente de los Estados Unidos! Y es él quien lo hizo de esa
forma. El escogió ese camino. Nosotros no lo hicimos por él. Nosotros
le pedimos que viniera a East Liverpool, pero él se negó. Nosotros le
pedimos a la directora de la EPA que viniera, pero ella se negó. Ella
se esconde detrás de las hábiles maniobras de los abogados y asesores,
que ocultan los peligros de la ubicación descuidada de estas
instalaciones con la determinación teórica de los riesgos.

Siempre pensé en el Presidente de los Estados Unidos como una persona
omnipotente, que podía incluso, si era necesario, comenzar una guerra
para proteger al pueblo de su nación. Pero en el caso del WTI, tenemos
esta situación peculiar donde el Presidente no se atreve a venir a East
Liverpool, Ohio. Este puede ser el único lugar en todo el país, quizás
incluso en el mundo, donde él no puede ir. El no puede ir a East
Liverpool para ver por sí mismo lo que él permitió. El no puede ir a
East Liverpool para ver con sus propios ojos dónde está operando el
incinerador. Nosotros sabemos que si él viene a East Liverpool para
verlo por sí mismo, no sería capaz de decir que está bien. Nosotros
sabemos que él nunca le habría permitido a su propia hija, Chelsea, ir
a la escuela a la sombra de este incinerador de desechos tóxicos. Y es
precisamente por esto que él no se atreve a venir East Liverpool. El
sabe que está mal. El sabe que es inaceptable. La decisión de construir
el incinerador allí fue política, y la decisión de permitir su
operación, a pesar de lo estúpido de su ubicación, es política. La
responsabilidad final la tiene el Presidente Clinton. Ningún niño
debería tener que ir a una escuela que esté a 1000 pies de una
instalación de desechos tóxicos, y ningún presidente debería
permitirlo. El no puede dejarle la responsabilidad a una burocracia. Yo
creo que no se puede tener poder sin responsabilidad.

La tercera cosa que aprendí de esta situación, que está ligada a las
dos primeras, es que tenemos que revaluar lo que es la experiencia y
quién califica como un experto. Hay dos tipos de expertos. Están los
expertos que trabajan para el interés corporativo, quienes se dedican
frecuentemente a confundir las cosas obvias y a desafiar el sentido
común; y están los expertos y los no expertos quienes trabajan por el
interés público. Por mi experiencia, estoy desconfiando más y más de
los expertos profesionales, no porque no sean inteligentes, sino porque
ellos no hacen las preguntas adecuadas. Y esa es la diferencia entre
ser inteligente y ser sabio. Einstein dijo: "Una persona inteligente
soluciona un problema; una persona sabia lo evita". Esta lección es
extremadamente relevante para la nación, y para otros países también,
especialmente para las economías en desarrollo. Nosotros hemos
aprendido que la diferencia entre ser inteligente y ser sabio es la
diferencia entre trabajar antes de que ocurra el problema y trabajar
después. El Gobierno que de verdad represente los mejores intereses de
su gente no debe ser seducido por las corporaciones que trabajan
después del problema --con químicos, pesticidas, incineradores, equipos
para el control de la contaminación del aire, etc. El sistema de
valores de las corporaciones está amenazando nuestra salud, nuestro
planeta y nuestra existencia misma. Como dice mi gran amigo, el Dr.
Paul Connett: "ESTAMOS VIVIENDO EN ESTE PLANETA COMO SI TUVIERAMOS OTRO
AL CUAL IR". Tenemos que cambiar la manera en la que vemos el mundo.
Tenemos que cambiar nuestra forma de pensar y nuestra actitud. Esto es
sumamente importante. TENEMOS que cambiar el sistema de valores.
¡Tenemos que vivir en este planeta asumiendo el hecho de que no tenemos
otro al cual ir! Tenemos que llegar antes de que ocurran los problemas
para así evitar los errores del pasado. Pensar de esta manera sobre
nuestro planeta le da una perspectiva totalmente nueva a lo que hacemos
y a la forma en que actuamos. Por ejemplo, si estamos tratando con
asuntos agrícolas, necesitamos pensar en agricultura sostenible con
poco uso de químicos. Si estamos buscando energía, necesitamos buscar
energía solar, energía que sea sustentable. Si estamos discutiendo
transporte, deberíamos buscar maneras de diseñar ciudades para evitar
el uso de los automóviles. Y si se trata de desechos tóxicos,
deberíamos hablar acerca de producción limpia, no de ubicar nuevos
incineradores. Deberíamos tratar de llegar antes que los problemas. La
gente a nivel de la comunidad aprende esta lección de una manera dura --
son envenenados por los razonamientos de los que llegan después del
problema. Ellos aprenden que tenemos que desplazarnos hacia soluciones
preventivas si queremos salvar a nuestras comunidades y a nuestro
planeta. Los ciudadanos que están trabajando en este círculo de acción -
-gente que está luchando por detener las proposiciones para nuevos
lugares de basureros o incineradores; personas que están arriesgando
sus vidas para prevenir la destrucción de la selva lluviosa, o
trabajando para prohibir los usos industriales del cloro y los
plásticos polivinílicos PVC-- frecuentemente son llamados
obstruccionistas y en contra del progreso. Pero de hecho, nosotros
representamos el progreso --no el progreso tecnológico, sino el
progreso social. Nos hemos convertido en los expertos reales, no por
nuestro título o la universidad a la que asistimos, sino porque hemos
sido amenazados y tenemos una manera diferente de ver el mundo.
Nosotros sabemos lo que está en juego. Hemos sido obligados a
instruirnos a nosotros mismos, y el examen final representa el futuro
de nuestros hijos. Sabemos que tenemos que aprobar el examen, porque si
se trata de nuestros niños, no podemos darnos el lujo de reprobar.
Debido a esto, nos enfrentamos al problema con sentido común y con
pasión. Nosotros no compartimos la idea de que todo lo que se necesita
son mejores regulaciones y normas, mejores aparatos para el control de
la contaminación del aire y más silbatos y campanas. No creemos que la
tecnología vaya a solucionar todos nuestros problemas. Sabemos que
tenemos que llegar al frente de los problemas, y que lo que necesitamos
es la prevención. Estamos guiando el camino hacia la supervivencia en
el siglo 21. Nuestro planeta no puede sostener a una "sociedad
malgastadora". Para sobrevivir tenemos que ser sabios, no solamente
inteligentes. Este es el por qué, finalmente, es tan desastroso que
haya personas que piensan que ellos resolvieron el problema del WTI con
más tecnología. No se puede enmendar una injusticia --una situación
injusta-- con tecnología. Los encargados del desarrollo del WTI
cometieron un error fundamental al principio cuando construyeron el
incinerador al lado de una escuela primaria y en el centro de un
vecindario. Esto es una violación de los derechos humanos y de la
decencia. Como dijo Martin Luther King: "LA INJUSTICIA EN CUALQUIER
PARTE ES LA INJUSTICIA EN TODAS PARTES".

Aún después de ver tanto abuso del sistema en el que yo creía, sigo
aferrada a la tenue esperanza de que mi gobierno pueda volver una vez
más, a representar a ciudadanos como yo, en lugar de intereses
corporativos rapaces. Si ellos lo hacen, entonces puede que haya un
futuro para nuestra especie; si no lo hacen, estamos sentenciados.

=====

[1] Ver RACHEL'S #255, #287, #288, #298, #315, #320, #325, #326, #328,
#341.

[2] Ellen y Paul Connett publican el semanario WASTE NOT, 82 Hudson
Street, Canton, NY 13617; teléfono: (315) 379-9200; fax: (315) 379-
0448; E-mail: wastenot@northnet.org. $48/año para particulares, y bien
vale el precio.

Palabras claves: incineración de desechos tóxicos; wti; activismo de
ciudadanos; terri swearingen; premio ambiental goldman; paul connett;
ellen connett; waste not; jackson stephens; bill clinton; carol
browner; epa; discursos

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