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#449 - El Comportamiento Corporativo, 05-Jul-1995

En un editorial del mes pasado (18/06), el diario NEW YORK TIMES hizo
notar que el medio ambiente de los estados del oeste del país se
encuentra sitiado por los intereses comerciales (pastoreo, extracción
de minerales, industria maderera, promotores inmobiliarios, grandes
granjas comerciales) y un pequeño pero ruidoso grupo de activistas de
los derechos de propiedad, protagonizando un amotinamiento a gran
escala en contra de las regulaciones federales y estatales dirigidas a
proteger lo que queda de los recursos naturales de los E.U.A. "La
guerra en el Oeste y la guerra en el Congreso respecto a las
protecciones ambientales fundamentales tienen mucho en común", dice el
TIMES. "En primer lugar, ambas están siendo dirigidas y en algunos
casos financiadas por grandes empresas. En segundo lugar, ambas están
siendo peleadas para salvar a la 'persona común' de la tiranía Federal.
En tercer lugar, esta supuesta 'persona común' no se encuentra en
ningún lado a la hora de redactar legislación inhabilitadora. De hecho,
sus deseos han sido ignorados en buena parte. Una y otra vez, las
encuestas sugieren que lo que quieren los ciudadanos comunes es una
mayor protección ambiental si esto significa un medio ambiente más
limpio y una sociedad más sana".

La mayoría de los ciudadanos quiere que se proteja el medio ambiente,
pero el Congreso y los Estados están dando lo contrario. ¿Cómo puede
suceder algo así?

En pocas palabras, la respuesta es "el dinero en la política". Los
legisladores están en deuda con los individuos y las corporaciones que
proporcionan montañas de dinero para las campañas electorales. La
solución al problema es el financiamiento público de las elecciones.

Pero la respuesta completa es algo más compleja que eso. Los intereses
comerciales que están destruyendo el medio ambiente en todo el mundo no
son sólo "malas personas" o sinvergüenzas. Estos literalmente no pueden
hacer nada debido a la clase de organización que propulsa su
comportamiento: la corporación. El exitoso ejecutivo publicitario Jerry
Mander escribe: "La corporación no está tan sujeta al control humano
como la mayoría de la gente cree; más bien es una estructura técnica
autónoma que se comporta según una lógica excepcionalmente bien
apropiada para su función fundamental: darle vida e impulso a nuevas
formas tecnológicas y lucrativas, y divulgar la 'lógica técnica'
alrededor del globo" [1].

Mander sugiere 11 reglas que describen el comportamiento corporativo,
las cuales ofrecemos aquí en forma abreviada (le exhortamos a conseguir
y leer el libro original, el cual es elocuente):

1. El imperativo de las ganancias: la ganancia es la medida primordial
de todas las decisiones corporativas. Tiene prioridad sobre el
bienestar de la comunidad, la salud de los trabajadores, la salud
pública, la paz, la preservación ambiental y la seguridad nacional. Las
corporaciones incluso encontrarán maneras para comerciar con
los "enemigos" nacionales --Libia, Irán, la Unión Soviética, Cuba-- aún
cuando la política pública lo deteste. El imperativo de las ganancias y
el imperativo del crecimiento son los motores corporativos más
primordiales; juntos representan el instinto de "vivir" de la
corporación.

2. El imperativo del crecimiento: las corporaciones viven o mueren
según puedan mantener su crecimiento. De esto dependen las relaciones
con los inversionistas, con el mercado bursátil, con los bancos y con
la percepción pública. El imperativo del crecimiento también alimenta
el deseo corporativo de encontrar y desarrollar recursos escasos en
partes recónditas del mundo.

3. La competencia y la agresión: las corporaciones ponen a todo el
personal directivo en competencia feroz entre sí. Cualquiera que esté
interesado en una carrera corporativa tiene que poner sus aptitudes a
punto para aprovechar el momento. Esto se aplica a ganar una ventaja
frente a otra compañía o frente a un colega dentro de la misma
compañía. Como empleado, se espera que usted sea parte del "equipo";
pero usted también tiene que estar listo para pasar por encima de sus
colegas.

La ideología corporativa (o atlética) sostiene que la competencia
estimula a los trabajadores y al desempeño corporativo y por esto
beneficia a la sociedad. Nuestra sociedad ha aceptado esta premisa
totalmente. Desafortunadamente, sin embargo, también aflora en las
relaciones personales. Viviendo según los parámetros de competencia y
agresión en el trabajo, los seres humanos tienen pocas vías para
expresar sentimientos más delicados, más personales.

4. La amoralidad: al no ser humanas, las corporaciones no tienen moral
o fines altruistas. Así que las decisiones que pudieran ser opuestas a
las metas de la comunidad o a la salud ambiental se toman sin recelo.
De hecho, los ejecutivos corporativos alaban la "no emotividad" como
base para las decisiones "objetivas".

Las corporaciones, sin embargo, buscan esconder su amoralidad y tratan
de actuar como si fuesen altruistas. Ultimamente ha habido un esfuerzo
conjunto de la industria estadounidense por parecer interesada por la
limpieza del ambiente, las artes de la comunidad y los programas contra
las drogas.

Es una regla general que las corporaciones tienden a hacerles
publicidad a las mismas cualidades que no tienen para disipar las
percepciones públicas negativas. Cuando las corporaciones dicen "nos
importa", es casi siempre en respuesta a la percepción generalizada de
que algo no les importa. Y así es. ¿Cómo les podría importar? Ellas no
tienen sentimientos o moral.

5. Jerarquía: la ley corporativa exige que las corporaciones estén
estructuradas en clases de superiores y subordinados dentro de una
estructura piramidal centralizada: presidente, directores, directores
ejecutivos, vicepresidentes, gerentes de división, etc. La eficiencia
de esta forma jerárquica, que también caracteriza al ejército, al
gobierno y a la mayoría de las instituciones de nuestra sociedad, rara
vez es cuestionada.

El efecto que sobre la sociedad tienen todas las organizaciones que
adoptan la forma jerárquica es que se vea normal que todos hayamos sido
colocados dentro de una jerarquía nacional. Algunos empleos son mejores
que otros, algunos estilos de vida son mejores que otros, algunos
vecindarios, algunas razas, algunas clases de conocimiento. Los hombres
sobre las mujeres. Los occidentales sobre los no occidentales. Los
seres humanos sobre la naturaleza.

Para la mayoría de los estadounidenses es algo poco conocido que
existen modos de organización efectivos no jerárquicos en el planeta y
han sido exitosos por milenios.

6. La cuantificación, linealidad y segmentación: las corporaciones
exigen que la información subjetiva se traduzca a una forma objetiva,
esto es, a números. Los aspectos subjetivos o espirituales de los
bosques, por ejemplo, no pueden ser traducidos, y por lo tanto no
entran en las ecuaciones corporativas. Los bosques se evalúan sólo
como "metros de madera".

Cuando se les pide a las corporaciones que limpien sus emisiones de las
chimeneas, ellas cabildean para relajar los nuevos parámetros de manera
de frenar los costos. El resultado es que se espera que un número
predecible de personas se enfermen y mueran.

7. La deshumanización: en la gran mayoría de las corporaciones, los
empleados son vistos como cifras, como meras piezas en el mecanismo que
pueden reemplazarse por otros empleados o por máquinas.

Con respecto a los empleados administrativos, no sujetos a exactamente
las mismas humillaciones, ellos tienen que practicar un tipo de toma de
decisiones que "no deja que los sentimientos se interpongan en el
camino". Esto se aplica tanto para despedir a los empleados como para
tratar con las consecuencias del comportamiento corporativo en el medio
ambiente o la comunidad.

8. La explotación: todas las ganancias corporativas se obtienen
mediante una fórmula sencilla: las ganancias son iguales a la
diferencia entre el valor económico del rendimiento del empleado y la
cantidad que se le paga a este empleado, y/o la diferencia entre el
precio de venta final de los materiales crudos procesados y la cantidad
pagada por los materiales crudos usados en su producción (incluyendo
los costos del procesamiento).

Los capitalistas alegan que este es un trato justo, ya que tanto los
trabajadores como la gente que extrae o cultiva los recursos
(usualmente en el Tercer Mundo) reciben una paga. Pero este arreglo
tiene un desequilibrio intrínseco. El dueño del capital --la
corporación o el banco-- siempre obtiene un beneficio adicional.
Mientras el trabajador gana un salario, el dueño del capital recibe el
beneficio de la mano de obra del trabajador, más las ganancias
excedentes que produce el trabajador; las cuales son entonces
reinvertidas para producir aún más excedentes.

9. La transitoriedad: las corporaciones existen más allá del espacio y
el tiempo: ellas son creaciones legales que sólo existen en el papel.
No tienen una muerte natural; ellas sobreviven a sus propios creadores.
No tienen compromisos con el lugar, los empleados o los vecinos. No
teniendo moral, ni compromiso con el lugar, ni naturaleza física (una
fábrica, a pesar de ser una entidad física, no es la corporación), una
corporación puede reubicar todas sus operaciones a la primera señal de
inconveniencia: empleados exigentes, impuestos altos y leyes
ambientales restrictivas. El ideal tradicional del compromiso con la
comunidad es opuesto al comportamiento corporativo.

10. La oposición a la naturaleza: aunque las personas que trabajan para
las corporaciones personalmente puede que amen la naturaleza, las
corporaciones en sí, y las sociedades corporativas, están comprometidas
intrínsecamente para intervenir en, alterar y transformar la
naturaleza. Para las corporaciones que se ocupan de la fabricación de
mercancía, las ganancias vienen de transformar [cambiar] los materiales
crudos en formas vendibles. Los metales del suelo son convertidos en
automóviles. Los árboles son convertidos en tablas, casas, muebles y
productos de papel. El petróleo es convertido en energía. En todas
estas actividades, una parte de la naturaleza se toma de donde
pertenece y es procesada a una nueva forma. Toda la fabricación depende
de la intervención y reorganización de la naturaleza. Después de que
los recursos naturales se acaban en una parte del globo, la corporación
se muda a otra parte.

Esta transformación de la naturaleza sucede en todas las sociedades en
las que la comunidad toma parte en la producción. Pero en las
sociedades corporativas capitalistas, el proceso resulta acelerado
debido a que las sociedades y corporaciones capitalistas TIENEN que
crecer mediante la extracción de los recursos de la naturaleza y
volverlos a procesar a un ritmo cada vez más rápido. Mientras tanto, el
consumo al final del ciclo también resulta acelerado --por las
corporaciones que tienen interés en convencer a la gente de que la
mercancía trae satisfacción. La satisfacción interna, la
autosuficiencia, la satisfacción por la naturaleza o la falta de deseo
de adquirir riqueza son subversivas a las metas corporativas.

11. La homogeneización: la retórica estadounidense alega que la
sociedad de mercadería proporciona mayores opciones y diversidad que
otras sociedades. En este contexto, la "opción" significa la escogencia
del PRODUCTO en el mercado: muchas marcas de las cuales escoger y
diversas características en productos que de otra manera serían
idénticos. En realidad, las corporaciones tienen interés en que todos
nosotros vivamos nuestras vidas de un modo parecido, deleitándonos con
las cosas que compramos en un mundo en el que cada familia vive aislada
en una vivienda unifamiliar y tiene las mismas máquinas que todas las
demás familias en la manzana. El fenómeno de los "solteros" ha probado
ser incluso más productivo que la familia nuclear, ya que cada persona
imita el patrón de consumo de las demás personas.

Las sociedades indígenas --que celebran una relación totalmente no
material con la vida, el planeta y el espíritu-- son consideradas
atrasadas, inferiores y oscurantistas. Se nos dice que ellas envidian
las opciones que tenemos nosotros. Mientras estas sociedades continúen
existiendo, ellas representarán una amenaza para la homogeneización de
los mercados mundiales y la cultura.

La forma es el fondo: el aspecto más importante de estas 11 reglas es
el grado al cual ellas son inherentes a la estructura corporativa. Las
corporaciones son INTRINSECAMENTE atrevidas, agresivas y competitivas.
Aunque ellas existen en una sociedad que alega operar según principios
morales, ellas son estructuralmente amorales. Es inevitable que
deshumanizarán a la gente que trabaja para ellas y también a la
sociedad en general. Son desleales para con los trabajadores,
incluyendo a sus propios gerentes. Las corporaciones pueden ser
desleales con las comunidades de las que han sido parte por muchos
años. A las corporaciones no les importan las naciones; ellas viven más
allá de las fronteras. Están intrínsecamente comprometidas en destruir
la naturaleza. Y tienen una necesidad de crecer y de expandirse
inexorable, inabatible y voraz. Para dominar otras culturas, para
extraer lo que quieren de la Tierra, las corporaciones siguen
ciegamente los códigos que han sido empotrados en ellas como si fuesen
genes.

Tenemos que abandonar la idea de que las corporaciones pueden
reformarse a sí mismas. Pedirles a los ejecutivos corporativos que se
comporten de una manera moralmente justificable es absurdo. Las
corporaciones, y las personas dentro de ellas, están siguiendo una
lógica que conduce inexorablemente hacia los comportamientos
dominantes. Pedirles a las corporaciones que se comporten de otro modo
es como pedirle a un ejército que adopte el pacifismo. La forma es el
fondo.

--Peter Montague

=====

[1] ADQUIERA: Jerry Mander, IN THE ABSENCE OF THE SACRED; THE FAILURE
OF TECHNOLOGY AND THE SURVIVAL OF THE INDIAN NATIONS (San Francisco:
Sierra Club Books, 1991). Su costo es de $14,00; teléfono: (415) 923-
5600. (El Capítulo 7 se llama: "Corporations as Machines" ["Las
corporaciones como máquinas"]).

Palabras claves: wise use movement; property rights movement;
regulaciones ambientales; contragolpe; agricultura; minería; pastoreo;
industria maderera; tala; recursos naturales; jerry mander; dinero en
la política; corporaciones; forma corporativa; indígenas;

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