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#678 - El Medio Ambiente de los Niños y el Síndrome de Inatención e Hiperactividad, 01-Dec-1999

El síndrome de inatención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en
inglés) afecta entre 10% y 15% de todos los niños escolares en los
E.U.A. (entre 1,8 millones y 2,7 millones de niños). El cálculo es
incierto debido a que la conducta de los niños puede ser errática aún
en las mejores circunstancias y por ello no es fácil diagnosticar el
síndrome. De hecho, se piensa que muchos casos no son diagnosticados
[1, 2].

Según cálculos recientes, actualmente en los E.U.A. entre 1,5 y 2
millones de niños diagnosticados con ADHD están tomando Ritalin
(metilfenidato hidrocloruro); una medicina con características
similares a las de la cocaína en venta bajo receta médica, para
calmarlos y/o ayudarlos a prestar atención [1, pág. 1; 2, pág. 3]. En
1997, más de 10 toneladas de Ritalin fueron ingeridas por niños
estadounidenses para controlar el ADHD. Recientemente se encontró que
el Ritalin causa cáncer del hígado en ratones (aunque no en ratas), así
que deben tenerse en cuenta las consecuencias a largo plazo del uso de
Ritalin por millones de niños [2, págs. 13-14].

Muchas evidencias sugieren que el problema del ADHD está creciendo. El
mes pasado, en una conferencia médica dedicada a este síndrome, los
organizadores calcularon que la incidencia del ADHD en los niños
estadounidenses se está duplicando cada 3 a 4 años [3]. El uso de
Ritalin se cuadruplicó entre 1990 y 1997 [1, pág. 1].

Frecuentemente, los niños con ADHD continúan presentando los síntomas
en la edad adulta, con consecuencias desafortunadas para el desempeño
laboral. Según un cálculo de 1997, entre 6,5 millones y 9 millones de
adultos en los E.U.A. tienen ADHD -convirtiéndolo en un problema tan
grande como la depresión clínica o el abuso de drogas. En 1997, unos
730.000 adultos en los E.U.A. estaban tomando Ritalin por prescripción
médica para el ADHD [4].

No se conocen las causas del ADHD, pero se piensa que son una
combinación de predisposición hereditaria y factores ambientales. En
años recientes, las investigaciones se han centrado en las exposiciones
prenatales a agentes como el plomo, los subproductos del cigarrillo y
el alcohol. Desde la década de 1970, los investigadores han estado
estudiando los efectos de ciertos alimentos y aditivos de alimentos
como los colorantes; durante los pasados 25 años, 16 de 23 estudios
encontraron que los aditivos de alimentos agravan los síntomas del ADHD
en algunos niños [2]. Una dieta pobre (la malnutrición) indudablemente
contribuye al ADHD [2, págs. 23, 37]. Más recientemente, las
investigaciones han implicado a los pesticidas y a la exposición a
niveles bajos de químicos industriales que puedan interferir con las
hormonas, especialmente con la hormona tiroidea [2, págs. 53, 59].
Obviamente, las combinaciones de todos estos factores podrían ser
importantes.

El ADHD fue identificado por primera vez como un desorden específico en
1902. La definición del síndrome ha cambiado con el tiempo. En 1902,
George Still describió 43 niños que presentaban agresividad, rebeldía,
desórdenes emocionales, atención continua limitada y mala conducta
respecto a atenerse a normas. Desde la década de 1930 hasta los años
50, se usaba el término "daño cerebral mínimo" para describir el
síndrome, aun cuando no había evidencias de daño cerebral en la mayoría
de los niños calificados de esta manera. A finales de los años 50, la
hiperactividad comenzó a dominar la descripción del síndrome y se
cambió el nombre oficial a "reacción hipercinética de la infancia"
o "hipercinesis". El uso de drogas estimulantes como el Ritalin y las
anfetaminas para tratar el ADHD comenzó en los años 60. (Algunas drogas
que actúan como estimulantes o "aceleradores" en la mayoría de los
adultos pueden tener un efecto calmante en los niños e incluso en
algunos adultos). En los años 70, los investigadores consideraron la
falta de atención como algo central del síndrome, y se conoció
oficialmente como "déficit de la atención" o ADD (por sus siglas en
inglés). En las décadas de los 80 y 90 ha resaltado la combinación del
déficit de la atención y la hiperactividad; de ahí el nombre
actual: "síndrome de inatención e hiperactividad" (ADHD, por sus siglas
en inglés) [5].

El "MANUAL ESTADISTICO Y DE DIAGNOSTICO DE DESORDENES MENTALES IV"
(DIAGNOSTIC AND STATISTICAL MANUAL OF MENTAL DISORDERS IV), publicado
por la Asociación Estadounidense de Psiquiatría (American Psychiatric
Association), describe 3 patrones de conducta que pueden indicar la
presencia del ADHD: la constante falta de atención, la hiperactividad y
la conducta impulsiva, o combinaciones de estas tres conductas.

Las señales de la falta de atención incluyen:

(1) la persona es incapaz de prestar mucha atención a los detalles o
comete errores por descuidos en los trabajos escolares, en el trabajo o
en otras actividades;

(2) la persona tiene dificultad en mantener la atención en actividades
como tareas o juegos;

(3) la persona frecuentemente parece no escuchar cuando se le habla;

(4) la persona frecuentemente no sigue instrucciones y es incapaz de
terminar trabajos escolares, tareas o deberes en el lugar de trabajo;

(5) la persona frecuentemente tiene problemas organizando tareas y
actividades;

(6) la persona evita, o no le gusta, o se niega a dedicarse a tareas
que requieren un esfuerzo mental continuo;

(7) la persona frecuentemente pierde objetos necesarios para realizar
tareas o actividades, tales como lápices o herramientas;

(8) la persona se distrae fácilmente con estímulos externos -la bocina
de un automóvil o un pájaro volando.

Una persona que presente 6 o más de estos síntomas de falta de atención
durante más de seis meses pudiera ser candidata a ser diagnosticada con
ADHD.

Las señales de la hiperactividad y la impulsividad incluyen:

(1) sentirse impaciente, jugueteando frecuentemente con las manos o los
pies, o retorcerse en el asiento;

(2) correr o trepar excesivamente en momentos inapropiados;

(3) levantarse anticipadamente del asiento en el salón de clases o en
otras situaciones;

(4) la persona tiene dificultad para dedicarse a actividades
recreativas tranquilamente;

(5) la persona frecuentemente está "de pasada" o actúa como si
funcionara con un motor;

(6) la persona frecuentemente habla en exceso;

(7) la persona espeta respuestas antes de escuchar la pregunta completa;

(8) la persona tiene dificultad para esperar en fila o por un turno;

(9) la persona frecuentemente interrumpe o importuna a otros.

Una persona que presente 6 o más de estos síntomas de hiperactividad
durante más de seis meses pudiera ser candidata a ser diagnosticada con
ADHD.

Debido a que todos exhibimos algunas de estas conductas de tiempo en
tiempo, el "MANUAL ESTADISTICO Y DE DIAGNOSTICO" especifica directrices
adicionales para determinar cuándo estas conductas indican el ADHD:

(1) algunas de las conductas tienen que haber comenzado muy temprano en
la vida de la persona, antes de los 7 años de edad;

(2) en los niños las conductas tienen que ser más pronunciadas que en
otros niños de la misma edad;

(3) Sobre todo, las conductas deben crear un verdadero impedimento en
por lo menos dos áreas de la vida de la persona, tales como la escuela,
el hogar, el trabajo o el ámbito social. Así que, por ejemplo, un niño
no sería diagnosticado con ADHD si parece muy activo en la escuela pero
funciona bien en las demás áreas.

Estudios de gemelos idénticos revelan que los factores ambientales
contribuyen significativamente con el ADHD. No se sabe si los factores
ambientales pueden causar ADHD en una persona por lo demás normal, o si
los factores ambientales sólo agravan el ADHD en quienes están
predispuestos genéticamente. En cada caso, las personas con ADHD
frecuentemente tienen bajos rendimientos escolares (muchos abandonan la
escuela temprano), tienen una baja autoestima y tienen dificultad para
relacionarse con otras personas. Frecuentemente, las personas con ADHD
son descritas como desordenadas, desorganizadas, faltas de atención,
irritables y agresivas. Debido a que sus vidas pueden ser frustrantes y
poco gratificantes, algunas personas que sufren de ADHD pueden volverse
hostiles y hasta violentas. En el mes de mayo de este año, T.J.
Solomon, de 15 años, le disparó a seis compañeros de clases de la
Escuela Secundaria Heritage en Conyers, Georgia; un barrio de las
afueras de Atlanta [6]. En ese momento, Solomon estaba tomando el
fármaco Ritalin para el ADHD, de venta bajo prescripción médica.

La malnutrición puede disparar el ADHD, y grandes cantidades de niños
estadounidenses están malnutridos. El Departamento de Agricultura de
los E.U.A. (U.S. Department of Agriculture, USDA) publica
las "cantidades diarias recomendadas" (o RDA, por sus siglas en inglés)
para varios nutrientes. La USDA considera que las RDA exceden los
requerimientos nutricios promedio de la gente promedio; se supone que
una persona está malnutrida si recibe menos de 60% de un RDA para un
nutriente en especial. Notablemente, el número de niños estadounidenses
que consumen menos de 50% de los RDA se ha reportado como sigue:
vitamina A (9%); vitamina E (15%); vitamina C (6%); calcio (7%) y cinc
(6%) [7]. Hay aproximadamente 18 millones de niños en los E.U.A., de
manera que estos porcentajes representan grandes cantidades de
individuos malnutridos. Estos porcentajes pueden incluso ser algo
optimistas; muchos científicos consideran que las RDA son mediciones
inadecuadas del estado nutricio debido a que los requerimientos
nutricios varían considerablemente de un individuo a otro, de manera
que los promedios pueden ser engañosos. Más aun, la forma química de un
nutriente es importante pero frecuentemente no se considera en las
evaluaciones típicas del estado de los nutrientes [8].

Existen evidencias considerables de que los colorantes de alimentos
pueden empeorar los síntomas del ADHD en algunos niños, pero las
autoridades del gobierno niegan estas evidencias. La Dirección de
Alimentos y Drogas de los E.U.A. (U.S. Food and Drug Administration,
FDA) publicó un panfleto llamado FOOD COLOR FACTS ("VERDADES ACERCA DE
LOS COLORANTES DE ALIMENTOS") que dice que "no existen evidencias de
que los aditivos de color de los alimentos causen hiperactividad o
déficit del aprendizaje en los niños". El panfleto, aunque fue
publicado por la FDA, en realidad fue escrito por el Consejo
Internacional de la Información sobre los Alimentos (International Food
Information Council), una asociación comercial que representa a muchos
fabricantes de aditivos de alimentos y que incluye a General Mills,
Kraft, Procter and Gamble, Pepsi-Cola, Coca Cola, Monsanto (fabricante
de aspartame) y Ajinomoto (fabricante de glutamato monosódico) [2, pág.
25]. Para poder decir que no existen evidencias de que los colorantes
de alimentos causan hiperactividad o déficit de aprendizaje en los
niños, la FDA tuvo que ignorar 16 estudios dobles ciegos que han
mostrado que los colorantes de alimentos empeoran los síntomas del ADHD
en algunos niños [2]. (Un estudio doble ciego es aquel en al cual ni
los participantes, ni aquellos que observan y registran la conducta de
los niños, saben cuáles niños han estado expuestos a los colorantes de
alimentos y cuáles no, con el propósito de evitar la predisposición).

En 1976, un estudio de niños estadounidenses de edades entre 6 y 11
años encontró que los mismos ingerían un promedio de 76 miligramos de
colorantes de alimentos al día (mg/día). Diez por ciento de los niños
estudiados ingerían el doble de esa cantidad, o 146 mg cada día. Desde
ese momento, la cantidad de colorantes de alimentos fabricados por
persona en los E.U.A. ha aumentado 50% [2, pág. 11].

Ahora que los estadounidenses están buscando las causas de la agresión
y la violencia en los niños, tendría sentido considerar la
malnutrición, los aditivos de los alimentos, los aditivos del tabaco,
los metales tóxicos, los pesticidas y otros tóxicos industriales
bloqueadores endocrinos -a todo lo cual están expuestos muchos niños
estadounidenses desde el momento de la concepción.

--Peter Montague

=====

[1] Joseph A. Bellanti, William G. Crook, y Richard E. Layton,
editores, ADHD ATTENTION DEFICIT HYPERACTIVITY DISORDER, CAUSES AND
POSSIBLE SOLUTIONS, CONFERENCE SYLLABUS OF PRESENTATION PAPERS NOVEMBER
4-7, 1999, KEY BRIDGE MARRIOTT HOTEL, ARLINGTON, VIRGINIA (Alexandria,
Virginia: International Research Consultants, November, 1999).
Disponible por $25 a través de: International Research Consultants,
Suite 2J, 4600 King Street, Alexandria, Virginia 22302. Teléfono (703)
998-6091; fax: (301) 320-4688; E-mail: irconsult@aol.com. La
conferencia fue patrocinada por el Centro Médico de la Universidad de
Georgetown (Georgetown University Medical Center) en Washington, D.C. y
la Fundación Internacional para la Salud (International Health
Foundation) en Jackson, Tennessee.

[2] Michael F. Jacobson y David Schardt, DIET, ADHD & BEHAVIOR; A
QUARTER-CENTURY REVIEW (Washington, D.C.: Center for Science in the
Public Interest, November, 1999). Disponible por $8.00 a través de:
Center for Science in the Public Interest, No. 300, 1875 Connecticut
Avenue, N.W., Washington, D.C. 20009; teléfono (202) 332-9110; fax:
(202) 265-4954; E-mail: cspi@cspinet.org. Disponible también sin costo
alguno en: www.cspinet.org .

[3] Joseph A. Bellanti y William G. Crook, "Introductory Remarks" en el
programa citado arriba en la nota 1, pág. 1.

[4] David J. Morrow, "Attention Disorder Is Found In Growing Number of
Adults," NEW YORK TIMES September 2, 1997, págs. A1, D4.

[5] Marianne Mercugliano Glanzman, "What is ADHD," en el programa
citado arriba en la nota 1, págs. 3-16.

[6] Associated Press, "Boy's Mother Apologizes Over Shooting in
Georgia," New York Times May 25, 1999, pág. A19.

[7] Donald R. Davis, "Nutritional Deficiencies in American Children,"
en el programa citado arriba en la nota 1, págs. 17-21.

[8] Por ejemplo, ver Roger J. Williams, NUTRITION IN A NUTSHELL (Garden
City, New York: Doubleday, 1962).

Palabras claves: adhd; déficit de la atención; hiperactividad; niños;
ritalin; cáncer; carcinógenos;

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