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#334 - Nuevo Estudio Relaciona al DDT con el Cáncer de Seno, 21-Apr-1993

¿Perjudican las trazas de químicos industriales a los seres humanos?

Un nuevo estudio publicado ayer en la revista JOURNAL OF THE NATIONAL
CANCER INSTITUTE reporta que el cáncer de seno en las mujeres
estadounidenses está fuertemente relacionado con el DDE (una forma de
DDT) que llevan en la sangre [1]. El cáncer de seno ataca a 176.000
mujeres en los E.U.A. cada año, y cada año mueren 46.000 mujeres a
causa de ésta enfermedad. El DDE es un residuo derivado del muy
conocido pesticida DDT. El DDT fue prohibido en los E.U.A. a principios
de la década de 1970, pero todavía pueden medirse trazas de éste en
casi cualquier lugar del medio ambiente. Además, hoy en día el DDT
sigue siendo usado en gran cantidad en muchos lugares fuera de los
E.U.A.

La autora principal del nuevo estudio, la Dra. Mary Wolff del instituto
Mt. Sinai School of Medicine en Nueva York, dice: "[Nuestros] hallazgos
sugieren que la contaminación química del medio ambiente con residuos
organoclorados puede ser un factor etiológico [causal] importante en el
cáncer de seno. Dada la diseminación mundial de los insecticidas
organoclorados en el medio ambiente y en la cadena alimentaria, las
implicaciones para la intervención de la salud pública mundial son de
largo alcance".

El estudio muestra que las mujeres con altos niveles de DDE en sangre
tienen un riesgo cuatro veces mayor de padecer cáncer de seno frente a
las mujeres con bajos niveles de DDE en sangre. (En este caso, "alto"
significa 20 millardésimas de gramo de DDE en cada mililitro de sangre
y "bajo" significa 2 millardésimas de gramo en cada mililitro de
sangre. En una onza hay 28,3 gramos, y hay 4,7 mililitros en una
cucharilla).

El grupo estudiado fue seleccionado entre 14.290 mujeres de la ciudad
de Nueva York que se realizaron una mamografía (radiografía de las
mamas) y donaron 30 mililitros de sangre cada una. Dentro del grupo de
14.290, se seleccionó para un estudio de casos y controles a 58 mujeres
que después desarrollaron cáncer de seno. Los 58 "casos" se compararon
con 164 "controles"; mujeres del grupo grande que no tenían cáncer de
seno pero que fueron comparadas con las mujeres "casos" en varios
aspectos claves (tales como la edad, estado de menopausia, etcétera).
Todas las muestras de sangre fueron analizadas buscando DDE y PCB. El
DDE se forma cuando el DDT es metabolizado (procesado por un organismo
vivo que lo ha ingerido). Los PCB son químicos industriales usados
originalmente como aislantes en equipos eléctricos. Los PCB fueron
prohibidos en los E.U.A. en 1976 pero se siguen encontrando en todo el
medio ambiente. (En el estudio los PCB también se relacionaron con el
cáncer de seno, pero la relación no fue estadísticamente significativa.
Había una posibilidad en 6 de que la relación fuera debida al azar y la
significación estadística se definió como una posibilidad en 20 o
menos).

Durante cincuenta años, la incidencia de cáncer de seno en las mujeres
estadounidenses ha ido aumentando constantemente en 1 por ciento anual
[2]. En 1940, el riesgo que tenía una mujer estadounidense de
enfermarse de cáncer de seno durante toda su vida era una en 16. Hoy en
día es una en 8. (Ver la Tabla 1, que muestra el riesgo de cáncer de
seno hoy en día en los E.U.A. para las mujeres a diferentes edades).
Sin embargo, la muerte por cáncer de seno se ha mantenido constante a
lo largo de los pasados 20 años debido a tratamientos que, a pesar de
ser brutales, pueden salvarles la vida (quimioterapia, radioterapia y
cirugía).

Nadie pone en duda que algo en el medio ambiente es responsable del
aumento en la incidencia del cáncer de seno en los E.U.A. En Japón sólo
hay la quinta parte de los casos de cáncer de seno que hay en los
E.U.A.; pero cuando las mujeres japonesas se mudan a los E.U.A. son
atacadas por el cáncer de seno a la misma frecuencia que hay en los
E.U.A.

Desde la década de 1960 los especialistas médicos han intentado
encontrar las causas del cáncer de seno. A lo largo de los años 80, la
mayoría de los científicos creían que una dieta alta en grasas causaba
el cáncer de seno. Ahora un estudio sobre la dieta y el cáncer de seno
en 120.000 mujeres desacreditó esta teoría y ha sido desechada [2].

Ahora los investigadores están enfocados en las hormonas femeninas
estrógeno y progesterona; las cuales ellos sospechan pueden jugar un
importante papel en el cáncer de seno.

Desde principios de la década de 1970 se ha sabido que el cáncer de
seno está relacionado de alguna manera al estrógeno. Empezando en la
menarquía (el comienzo de la menstruación) y siguiendo hasta la
menopausia, la mujer experimenta cambios drásticos de subidas y caídas
en la exposición, primero al estrógeno y luego a la progesterona, en un
ciclo de ovulación que se repite cada 4 semanas.

La menarquía tardía y la menopausia temprana (ambas reducen la
exposición al estrógeno en la vida de la mujer) están relacionadas con
el riesgo reducido del cáncer de seno. Además de esto, las mujeres a
las que se les extraen los ovarios temprano en la vida y que por
consiguiente están expuestas a mucho menos estrógeno que otras mujeres,
casi nunca tienen cáncer de seno.

Además, las mujeres con "terapia de sustitución de estrógeno" (esto es,
que toman píldoras de estrógeno) tienen un riesgo 40 por ciento mayor
de sufrir de cáncer de seno, y las mujeres que usan píldoras
anticonceptivas tienen un riesgo 50 por ciento mayor de sufrir de
cáncer de seno. Todas estas pistas relacionan al estrógeno con el
cáncer de seno.

Pero la relación EXACTA no se entiende.

En años recientes, la menarquía en las mujeres estadounidenses ha ido
ocurriendo a edades cada vez más tempranas. (Las mujeres chinas llegan
a la menarquía a la edad de 17 años; hoy en día las mujeres
estadounidenses llegan a la menarquía a un promedio de 12,8 años, pero
hace 200 años las mujeres norteamericanas llegaban a la menarquía a la
edad de 17 años). La reducción en la edad de la menarquía en las
mujeres estadounidenses aumenta la exposición al estrógeno en toda su
vida, lo que posiblemente aumenta su riesgo de sufrir cáncer de seno.

¿Qué está causando la disminución en la edad de la menarquía? Algunos
científicos dicen simplemente que es la mejoría en la nutrición. Otros
dicen que esta disminución puede ser causada por los químicos
industriales en nuestros alimentos, que imitan las hormonas e
interfieren con los mecanismos internos que regulan nuestros cuerpos.
El DDT, el DDE, los PCB y la dioxina son ejemplos de químicos que ahora
se sabe que imitan las hormonas y bloquean el sistema endocrino de
peces, aves y mamíferos, incluyendo los seres humanos [3].

La Dra. Patricia Whitten, de la Universidad Emory en Atlanta, Ga.,
estudió registros históricos que se extendían 200 años atrás en varios
países. La Dra. Whitten concluye que la mejoría en la nutrición no
puede ser la responsable de todos los cambios en la reproducción humana
que se observan en el registro histórico. Ella cree que los químicos
industriales imitadores de hormonas en el medio ambiente proporcionan
una explicación más satisfactoria [4].

El debate sobre la menarquía tiene consecuencias reales en la clase de
investigaciones que están llevando a cabo los científicos. Los
científicos que creen que los químicos industriales imitadores de
hormonas pueden tener un papel importante están haciendo estudios como
el reportado hoy en la revista JOURNAL OF THE NATIONAL CANCER
INSTITUTE, investigando los químicos imitadores de hormonas, como el
DDT, en relación al cáncer de seno.

Por el otro lado, quienes creen que la mejoría en la nutrición
proporciona suficiente explicación para el cambio en la menarquía
tienden a ignorar las influencias externas, tales como los químicos
ambientales. Malcolm Pike, de la Escuela de Medicina de la Universidad
del Sur de California ha surgido como uno de los líderes de esta
corriente de opinión. Pike sostiene lo siguiente: la nutrición es la
causa de la reducción en la edad de la menarquía; es improbable que la
nutrición empeore, así que estamos atrapados en la reducción de la edad
de la menarquía y por lo tanto en el aumento de la exposición al
estrógeno. Pike está experimentando con un arreglo técnico, dándoles
químicos (fármacos) adicionales a las mujeres para bloquear su
producción natural de estrógeno, luego les da dosis controladas de
estrógeno para mantener su equilibrio químico de manera artificial. La
revista SCIENCE reportó el 29 de enero de 1993 que: "Hasta donde es
posible ver la tendencia que está emergiendo en los 90, esta
estrategia "antiestrógeno" parece ser un candidato líder". El Dr.
Walter Willett, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de
Harvard está del lado de Pike. El Dr. Willett dice: "Al final, creo que
vamos a terminar con un arreglo farmacológico". SCIENCE comenta: "Puede
que haya alguna renuencia a apoyar tales experimentos debido a que la
gente piensa que 'no es algo natural'". Pero Willett dice, "todo
nuestro estilo de vida no es natural".

El nuevo estudio de la Dra. Wolff no prueba definitivamente que los
residuos químicos causen cáncer de seno. El número de "casos" es
pequeño. Se necesitará realizar investigaciones adicionales. Sin
embargo, ayer un editorial en la revista JOURNAL OF THE NATIONAL CANCER
INSTITUTE decía: "Debido a que los hallazgos de Wolff [y asociados]
pueden tener implicaciones globales extraordinarias en la prevención
del cáncer de seno, su estudio debería servir como un llamado para
investigaciones urgentes futuras" [5].

--Peter Montague, Ph.D.

=====

[1] Mary S. Wolff y otros, "Blood Levels of Organochlorine Residues and
Risk of Breast Cancer", JOURNAL OF THE NATIONAL CANCER INSTITUTE Vol.
85 (April 21, 1993), págs. 648-652.

[2] Eliot Marshall, "Search for a Killer: Focus Shifts From Fats to
Hormones", SCIENCE Vol. 259 (January 29, 1993), págs. 618-621. Ver
también, Eliot Marshall, "The Politics of Breast Cancer", SCIENCE Vol.
259 (January 29, 1993), págs. 616-617.

[3] Todo el que esté interesado en los químicos que imitan las hormonas
deben leer: Theo Colborn y Coralie Clement, editores, CHEMICALLY-
INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL DEVELOPMENT: THE
WILDLIFE/HUMAN CONNECTION [Advances in Modern Environmental Toxicology
Vol. XXI] (Princeton, N.J.: Princeton Scientific Publishing Co., 1992).

[4] Patricia L. Whitten, "Chemical Revolution to Sexual Revolution:
Historical Changes in Human Reproductive Development", en Theo Colborn
y Coralie Clement, citada arriba, págs. 311-334.

[5] David J. Hunter y Karl T. Kelsey, "Pesticide Residues and Breast
Cancer: The Harvest of a Silent Spring?" JOURNAL OF THE NATIONAL CANCER
INSTITUTE Vol. 85 (April 21, 1993), págs. 598-599.

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Tabla 1

Riesgo de que una mujer en los E.U.A. desarrolle cáncer de seno hoy en
día

A los 25 años: una en 19.608
A los 30: años: una en 2525
A los 35: años: una en 622
A los 40: años: una en 217
A los 45: años: una en 93
A los 50: años: una en 50
A los 55: años: una en 33
A los 60: años: una en 24
A los 65: años: una en 17
A los 70: años: una en 14
A los 75: años: una en 11
A los 80: años: una en 10
A los 85: años: una en 9
Siempre: una en 8

Fuente: ver nota 2.

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Palabras claves: pesticidas; ddt; dde; cáncer de seno; morbilidad;
mortalidad; mary wolff; mt sinai school of medicine; new york, ny;
mujeres; hormonas; estrógeno; bloqueadores endocrinos; menarquía;
menopausia; terapia de sustitución de estrógeno; píldora
anticonceptiva; patricia whitten;

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