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#695 - La Biotecnología Está en Problemas -- Parte 1, 03-May-2000

La situación de la industria de biotecnología agrícola es desesperada y
está deteriorándose. Por cierto que los alimentos de ingeniería
genética (GE, por sus siglas en inglés) continúan vendiéndose muy bien
en las tiendas de víveres de los E.U.A., pero esto probablemente sólo
es debido a que los productos de ingeniería genética no están
etiquetados, así que los consumidores no tienen idea de lo que están
comprando.

Actualmente se calcula que dos tercios de todos los productos que están
a la venta en las tiendas de víveres en los E.U.A. contienen cultivos
de ingeniería genética (GE), ninguno de los cuales está etiquetado como
tal [1]. Sin embargo, las encuestas muestran que una abrumadora mayoría
de los consumidores estadounidenses quiere que los alimentos de
ingeniería genética sean etiquetados. En una encuesta de la revista
TIME en enero de 1999, 81 por ciento de los encuestados dijeron que los
alimentos de ingeniería genética deberían ser etiquetados [2]. Un mes
antes, una encuesta realizada entre los consumidores estadounidenses
por la empresa suiza de medicamentos Novartis encontró que más de 90%
del público quiere el etiquetamiento [3]. El diario NEW YORK TIMES
reportó a finales del año pasado que una "encuesta de la industria de
la biotecnología" mostró que 93% de los estadounidenses quieren que los
alimentos de ingeniería genética sean etiquetados [4]. La legislación
que exige las etiquetas en los alimentos de ingeniería genética fue
introducida en el Congreso el pasado noviembre por un grupo bipartita
de 20 legisladores [5].

Durante cinco años la industria de alimentos de ingeniería genética ha
venido diciendo que estos alimentos no podrían ser etiquetados debido a
que esto requeriría separar los cultivos de ingeniería genética de los
que no lo son -algo imposible en la práctica, dijeron. Sin embargo, en
diciembre de 1999, Monsanto anunció que había desarrollado una nueva
variedad de semilla de colza (un cultivo usado para producir aceite de
canola para cocinar) que pudiera elevar los niveles de vitamina A en
los seres humanos [6]. ¿Cómo podrían los consumidores identificar (y
pagar un precio mayor por) un producto como ése si no estuviese
etiquetado? Obviamente el etiquetamiento será posible -de hecho,
esencial- cuando sirva a los intereses de las corporaciones de
biotecnología.

Muchos proveedores de alimentos parecen haber encontrado la manera de
separar los cultivos de ingeniería genética de los que no lo son. Según
el NEW YORK TIMES, las compañías Kellogg's, Kraft Foods, McDonald's,
Nestle USA y Quaker Oats venden alimentos alterados genéticamente en
los E.U.A. pero no en el exterior [7]. Gerber y H.J. Heinz anunciaron
hace algún tiempo que han logrado excluir de sus alimentos para bebés
los cultivos modificados genéticamente.

Por su parte, el gobierno de los E.U.A. ha mantenido categóricamente
que el etiquetamiento de los alimentos de ingeniería genética no es
necesario -y pudiera ser incluso engañoso- ya que los cultivos
tradicionales y los cultivos de ingeniería genética
son "substancialmente equivalentes". Por ejemplo, el gobierno ha
mantenido que la papa "New Leaf" de Monsanto -la cual ha sido
manipulada genéticamente para incorporar un pesticida en cada célula de
la papa, para matar a los escarabajos de la papa- es substancialmente
equivalente a las papas normales, a pesar de que se exige que la misma
papa New Leaf esté registrada como pesticida en la Agencia de
Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection
Agency, EPA). (Ver REHW #622).

Ahora la posición del gobierno se ha vuelto insostenible. En febrero de
este año, el gobierno firmó el Protocolo Internacional de Bioseguridad,
un tratado con otras 130 naciones, en el cual todos los signatarios
están de acuerdo en que los cultivos modificados genéticamente son
significativamente distintos de los cultivos tradicionales. Así que de
un plumazo, ahora el gobierno de los E.U.A. ha reconocido formalmente
que los cultivos de ingeniería genética no son "substancialmente
equivalentes" a los cultivos tradicionales.

Mientras tanto, una oleada de protestas de los consumidores alcanzó el
año pasado un punto culminante en Inglaterra y Europa, luego se
extendió a Japón y a los E.U.A. donde ha socavado seriamente la
confianza de los inversionistas en la industria. Las grandes empresas
estadounidenses que han invertido fuertemente en esta tecnología ahora
están siendo forzadas a retroceder. Como reportamos antes (REHW #685),
Monsanto, Novartis y AstraZeneca anunciaron a principios de enero que
se están alejando de -o abandonando por completo- el concepto de
las "ciencias biológicas" -un modelo de negocios que combina los
productos farmacéuticos y los productos agrícolas. El NEW YORK TIMES
reportó en enero que American Home Products -un gigante farmacéutico-
"ha estado buscando la manera de deshacerse de sus operaciones
agrícolas". En ese momento el TIMES también dijo: "Los analistas han
especulado que Monsanto eventualmente se deshará de toda su operación
agrícola" [8]. A finales de febrero, DuPont anunció que estaba
regresando a sus negocios tradicionales de químicos industriales para
generar ganancias. El diario WALL STREET JOURNAL dijo el 23 de
febrero: "Pero los grandes planes que DuPont anunció para sus secciones
farmacéutica y biotecnológica fracasaron cuando la fusión cambió el
panorama y el entusiasmo de los inversionistas se enfrió ante la
controversia sobre los cultivos de ingeniería genética" [9].

Los inversionistas no son los únicos que están apartándose de los
alimentos de ingeniería genética. El WALL STREET JOURNAL anunció a
finales de abril que "las cadenas de comida rápida tales como
McDonald's Corp. les están diciendo en voz baja a sus proveedores de
papas fritas que dejen de usar" la papa pesticida New Leaf de
Monsanto. "Virtualmente todas las cadenas [de comida rápida] nos han
dicho que prefieren usar papas no modificadas genéticamente", dijo un
vocero de la empresa J.M. Simplot Company, de Boise, Idaho, un
importante proveedor de papas [10]. El WALL STREET JOURNAL también
reportó que Procter and Gamble, fabricante de las papas Pringles, está
dejando de usar la papa pesticida de Monsanto. Y se reportó que Frito-
Lay -quien comercializa las marcas de papas fritas Lay's y Ruffles- les
ha pedido a sus agricultores que no siembren las papas de ingeniería
genética de Monsanto. Un vocero de Burger King le dijo al WALL STREET
JOURNAL que ya está usando solamente variedades tradicionales de papa.
Un vocero de la cadena de restaurantes Hardees le dijo al WALL STREET
JOURNAL que actualmente Hardees está usando la papa pesticida de
Monsanto, pero está considerando si la abandona o no.

A principios de este año, Frito Lay también les dijo a sus agricultores
del maíz que abandonen las variedades de maíz modificadas genéticamente
que son usadas en los Doritos, los Tostitos y los Fritos [7].

Según el NEW YORK TIMES, los agricultores estadounidenses han sufrido
un golpe financiero serio debido a que adoptaron los cultivos de
ingeniería genética con tanta rapidez. En 1996, los E.U.A. le vendieron
a Europa 3 millardos de dólares en maíz y semillas de soya. El año
pasado esas exportaciones se redujeron a 1 millardo de dólares -una
pérdida de 2 millardos. Los vendedores de semillas como Monsanto y
DuPont sí recibieron su dinero de los agricultores, de manera que son
los agricultores quienes han recibido el golpe, no las empresas de
agricultura biotecnológica [11].

El WALL STREET JOURNAL reportó el 28 de abril que: "Los agricultores
estadounidenses, preocupados por la controversia, se están apartando de
las semillas modificadas genéticamente que tanto se apuraron por
adoptar en la década de 1990... las encuestas del gobierno y la
industria muestran que los agricultores estadounidenses planean
cultivar muchos menos millones de acres del maíz, la soya y el algodón
modificados genéticamente, en comparación con lo que cultivaron el año
pasado" [10].

Las empresas de agricultura biotecnológica cuestionan este análisis.
Ellas dicen que la demanda por los cultivos modificados genéticamente
nunca ha sido más alta. Hace menos de un año, Robert Shapiro, el
director ejecutivo de Monsanto, dijo valientemente: "Esta es la
introducción más exitosa de tecnología en la historia de la
agricultura, incluyendo el arado" [12]. Este año un vocero de Monsanto
dice: "Estamos viendo un mercado muy estable. No hay un retroceso
importante; ahora es cuestión de cuánto cultivemos" [11]. Pero Gary
Goldberg, presidente de la Asociación Estadounidense de Cultivadores de
Maíz (American Corn Growers Association), recientemente le dijo al NEW
YORK TIMES que él cree que la siembra de maíz modificado genéticamente
(GM, por sus siglas en inglés) disminuirá aproximadamente 16% este año,
en comparación con el año pasado. Goldberg indicó que las empresas de
agricultura biotecnológica están recurriendo al engaño para mantener
las ventas: "Las compañías [de agricultura biotecnológica] están
engañando a los agricultores haciéndoles creer que sus vecinos están
plantando G.M.", le dijo al NEW YORK TIMES [11].

Es probable que los alimentos de ingeniería genética (GE) reciban más
atención del público en los próximos días. El mes pasado, la Academia
Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences) emitió un reporte
confirmando lo que los críticos han estado diciendo acerca de los
cultivos de ingeniería genética: ellos tienen la capacidad de producir
alergenos y compuestos tóxicos inesperados en los alimentos y la
capacidad de crear efectos ambientales de largo alcance, incluyendo los
daños a insectos beneficiosos, la creación de supermalezas y
posiblemente efectos adversos sobre los organismos del suelo. La
Academia dijo que no había evidencias fuertes de que los alimentos de
ingeniería genética que actualmente están en el mercado tengan efectos
perjudiciales sobre los seres humanos o sobre el medio ambiente, pero
también indicó que los procedimientos de evaluación de los que se
dispone han sido deplorablemente deficientes [13]. De hecho, el sistema
regulador actual es voluntario, no obligatorio, de manera que es
posible que el gobierno pueda incluso no saber cuáles son todos los
alimentos de ingeniería genética que se están vendiendo en los E.U.A.
hoy en día.

La Academia señaló que, hasta ahora, aproximadamente 40 productos
alimenticios de ingeniería genética han sido aprobados para su venta en
los E.U.A., pero también se han aprobado 6.700 pruebas de campo
adicionales de plantas modificadas genéticamente [13, pág. 35]. Y el 3
de mayo, un artículo en el NEW YORK TIMES sobre el salmón de ingeniería
genética de crecimiento acelerado notó que "está en obras una colección
de otros animales modificados genéticamente... Tomando prestados genes
de varias criaturas e implantándolas en otras, los científicos están
creando truchas y bagres de crecimiento rápido, ostras que pueden
resistir virus y un 'cerdo ecológico' cuyas heces son menos
perjudiciales para el medio ambiente debido a que contienen menos
fósforo" [14]. El TIMES continuó diciendo que: "...los críticos e
incluso algunos oficiales de la administración de Clinton dicen que las
criaturas de ingeniería genética están amenazando con escurrirse a
través de una red de regulaciones federales cuyo tejido es
sorprendentemente grande... Los reguladores estadounidenses
entrevistados no pudieron señalar ninguna ley federal que regule
específicamente el uso o el lanzamiento de animales de ingeniería
genética".

La administración de Clinton/Gore anunció la semana pasada
que "fortalecerá" el sistema de regulaciones para los alimentos de
ingeniería genética, pero dijo que las nuevas regulaciones
definitivamente no exigirán que los productos de ingeniería genética
lleven una etiqueta, a pesar de la aplastante demanda pública por las
etiquetas. De manera que la última iniciativa reguladora del gobierno
pone una cosa tan clara como el agua: a lo que más temen la
administración de Clinton/Gore y las compañías de biotecnología es a un
público informado.

Tomará años antes de que alguien sepa lo que implican las nuevas
regulaciones o qué tan efectivas prueben ser. Para ese momento,
pudieran haber cientos de plantas y animales modificados genéticamente
introducidos en el medio ambiente con poca o ninguna supervisión
reguladora. El público está legítimamente preocupado respecto a esto.

En respuesta a estas preocupaciones legítimas, las corporaciones
biotecnológicas han comenzado a gastar decenas de millones de dólares
en una campaña de relaciones públicas ya que "el público tiene el
derecho a conocer más acerca de los beneficios de la biotecnología".
Detalles la próxima semana.

--Peter Montague

=====

[1] Carey Goldberg, "1,500 March in Boston to Protest Biotech Food,"
NEW YORK TIMES March 27, 2000, pág. A14.

[2] Marian Burros, "Eating Well; Different Genes, Same Old Label," NEW
YORK TIMES September 8, 1999, pág. F5.

[3] Marian Burros, "Eating Well; Chefs Join Effort to Label Engineered
Food," NEW YORK TIMES December 9, 1998, pág. F14.

[4] Marian Burros, "U.S. Plans Long-term Studies on Safety of
Genetically Altered Foods," NEW YORK TIMES July 14, 1999, pág. A18.

[5] David Barboza, "Biotech Companies Take On Critics of Gene-Altered
Food," NEW YORK TIMES November 12, 1999, pág. A1.

[6] Bloomberg News, "New Crop is Said to Aid Nutrition," NEW YORK TIMES
December 10, 1999, pág. C20.

[7] "Eating Well; What Labels Don't Tell You (Yet)," NEW YORK TIMES
February 9, 2000, pág. F5.

[8] David J. Morrow, "Rise and Fall of 'Life Sciences'; Drugmakers
Scramble to Unload Agricultural Units," NEW YORK TIMES January 20,
2000, pág. C1.

[9] Susan Warren, "DuPont Returns to More-Reliable Chemical Business --
Plans for Biotech, Drug Divisions Fizzle as Mergers Change Landscape,"
WALL STREET JOURNAL February 23, 1000, pág. B4.

[10] Scott Kilman, "McDonald's, Other fast-Food Chains Pull Monsanto's
Bio-Engineered Potato," WALL STREET JOURNAL April 28, 2000, pág. B4.

[11] David Barboza, "In the Heartland, Genetic Promises," NEW YORK
TIMES March 17, 2000, pág. C1.

[12] David Barboza, "Monsanto Faces Growing Skepticism On Two Fronts,"
NEW YORK TIMES August 5, 1999, pág. C1.

[13] National Research Council, GENETICALLY MODIFIED PEST-PROTECTED
PLANTS: SCIENCE AND REGULATION (Washington, D.C.: National Academy
Press, 2000). ISBN 0309069300. La copia previa a la publicación está
disponible en: http://www.nap.edu/html/gmpp/ .

[14] Carol Kaesuk Yoon, "Altered Salmon Leading Way to Dinner Plates,
But Rules Lag," NEW YORK TIMES May 1, 2000, pág. A1.

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