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#696 - La Biotecnología Está en Problemas -- Parte 2, 10-May-2000

La semana pasada vimos que la industria de alimentos de ingeniería
genética pudiera estar cayendo en espiral. El pasado julio, el
Secretario de Agricultura de los E.U.A., Dan Glickman -un gran
partidario de los alimentos manipulados genéticamente- comenzó a
comparar la agricultura biotecnológica con la energía nuclear, una
industria severamente herida [1]. (La biotecnología médica es una
industria diferente y una historia diferente ya que está contenida
intencionalmente, mientras que los productos biotecnológicos agrícolas
son liberados de manera intencional al medio ambiente natural).

En Europa, los alimentos de ingeniería genética tienen que estar
etiquetados y pocas personas los están comprando. Como reportó el
diario NEW YORK TIMES hace dos meses: "En Europa, el sentimiento del
público en contra de los alimentos de ingeniería genética [GE, por sus
siglas en inglés] se volvió tan fuerte que la siembra y las ventas de
tales alimentos casi se han parado" [2]. También el gobierno japonés
exige que los alimentos de ingeniería genética sean etiquetados. Los
estadounidenses han indicado en cantidades abrumadoras (80% a 90% ó
más) que quieren que los alimentos de ingeniería genética sean
etiquetados, pero las empresas de ingeniería genética consideran a las
etiquetas equivalentes a una calavera con dos huesos cruzados, y la
administración de Clinton/Gore se ha puesto del lado de las
corporaciones biotecnológicas en contra del pueblo. Para ser justos, no
hay indicios de que un presidente republicano tendría un enfoque
distinto. Las empresas biotecnológicas han invertido fuertemente en las
elecciones de los E.U.A. y el gobierno resultante representa sus
intereses en casa de la misma manera que lo hace en el exterior. En
este aspecto, hasta un grado sorprendente, las empresas biotecnológicas
SON el gobierno.

Desde principios de la década de 1980, las corporaciones
biotecnológicas han estado metiendo a su propia gente en las agencias
del gobierno, lo que creó una estructura reguladora tan laxa y
permisiva que las empresas biotecnológicas han sido capaces de
introducir nuevos alimentos modificados genéticamente en las tiendas de
víveres de la nación a voluntad. Después, estos mismos "reguladores"
han dejado el gobierno y han aceptado empleos con salarios altos en las
empresas biotecnológicas. Esto representa un caso extremo del síndrome
de la "puerta giratoria".

El sistema regulador de los E.U.A. para los alimentos de ingeniería
genética, que fue creado en 1986, es voluntario [3, pág. 143]. El
Departamento de Agricultura de los E.U.A. (U.S. Department of
Agriculture, USDA) regula las plantas de ingeniería genética y la
Dirección de Alimentos y Drogas de los E.U.A. (U.S. Food and Drug
Administration, FDA) regula los alimentos fabricados a partir de esas
plantas. Si algunas de esas plantas son, ellas mismas, pesticidas, la
Agencia de Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental
Protection Agency, EPA) se involucra. Pero en ningún caso se ha
realizado ninguna evaluación de seguridad a largo plazo. Como reportó
el NEW YORK TIMES el pasado julio: "Glickman [el Secretario de
Agricultura de los E.U.A.] reconoció que ninguna de las agencias
responsables de la seguridad de los alimentos modificados
genéticamente -el Departamento de Agricultura, la F.D.A. y la Agencia
de Protección Ambiental- tiene suficiente personal o recursos para
llevar a cabo tales evaluaciones" [1]. En el momento en que Glickman
hizo esta declaración, 70 millones de acres en los E.U.A. ya habían
sido sembrados con cultivos modificados genéticamente y dos tercios de
los alimentos en las tiendas de víveres de los E.U.A. contenían
productos de plantas modificadas genéticamente [3, pág. 33].

La importancia de las evaluaciones de seguridad fue recalcada por la
Academia Nacional de Ciencias (National Academy of Sciences, NAS) en su
último reporte (de abril del 2000) sobre los alimentos biotecnológicos.
La NAS [pág. 63] dijo que entre los problemas de seguridad se pudieran
incluir:

** Nuevos alergenos pudieran ser introducidos en los alimentos.

** Nuevas toxinas pudieran ser introducidas en los alimentos. La NAS
dijo: "...hay razones para esperar que los organismos de los
ecosistemas agrícolas y los seres humanos de los E.U.A. pudieran estar
expuestos a nuevas toxinas cuando se asocian con esas plantas o cuando
se alimentan de ellas" [pág. 129].

** Las toxinas existentes en los alimentos pueden alcanzar nuevos
niveles o pudieran moverse hacia las porciones comestibles de las
plantas. ("Los aumentos generales en las concentraciones de químicos
secundarios de las plantas pudieran hacer que los químicos tóxicos que
normalmente están presentes sólo en trazas en las partes comestibles
aumenten hasta el punto en que representen un peligro tóxico", dijo la
NAS en la pág. 72).

** Nuevos alergenos pudieran ser introducidos en el polen y después
esparcidos en el medio ambiente. [La NAS permanece callada respecto a
las implicaciones para la salud humana de los nuevos alergenos
esparcidos por medio del polen. Si las empresas biotecnológicas se
salen con la suya, aprenderemos esto por ensayo y error.
Desafortunadamente, el ensayo y error tiene una seria desventaja en
este caso: una vez que los nuevos materiales genéticos son liberados al
medio ambiente, no pueden ser recogidos. A diferencia de la
contaminación química, la contaminación biotecnológica es irreversible].

** Las combinaciones de proteínas que ahora se producen en las plantas
y que no han sido estudiadas antes pudieran tener efectos imprevistos
cuando se introducen genes nuevos en las plantas;

** El contenido nutritivo de una planta puede resultar reducido [pág.
140].

El mecanismo que originaría proteínas inesperadas o toxinas inesperadas
o alergenos sería la pleotropía, explicó la NAS [pág. 134]. La
pleotropía es la producción de múltiples efectos dentro de un organismo
agregándole un sólo gen nuevo. En otras palabras, poner un nuevo gen
dentro de un tomate buscando hacer al tomate más resistente al clima
frío, pudiera por casualidad, y muy inesperadamente, volver alérgicas
al nuevo tomate a algunas personas. "Tales efectos pleotrópicos a veces
son difíciles de predecir", dijo la NAS [pág. 134]. La NAS dijo que la
FDA, el USDA y la EPA tienen que prestar atención a tales "cambios no
intencionados en la composición" de los alimentos modificados
genéticamente.

Desafortunadamente, como señaló la NAS, las pruebas actuales no son
adecuadas para determinar todos los problemas que pudieran suceder
debido a los efectos pleotrópicos. Por ejemplo, si se crea una nueva
proteína que no se ha encontrado anteriormente en los alimentos,
entonces no hay una base confiable para predecir si causará reacciones
alérgicas. Las reacciones alérgicas no son algo trivial, señaló la
NAS: "...las alergias a los alimentos son relativamente comunes y
pueden tener numerosas manifestaciones clínicas, algunas de las cuales
son serias y pueden ocasionar la muerte" [pág. 67].

Deberían desarrollarse nuevas pruebas para determinar la alergenicidad
de los alimentos modificados genéticamente, dijo varias veces la NAS
(ver, por ejemplo, en la pág. 8, donde la NAS dice que estas pruebas
son "altamente deseables"). Específicamente, la NAS recomendó que se
desarrollen pruebas que midan verdaderamente las reacciones del sistema
inmune humano, que es el sistema humano en el cual se desarrollan las
reacciones alérgicas. Los alimentos modificados genéticamente que están
en el mercado hoy en día no han sido sometidos a experimentos
controlados con verdaderos sistemas inmunes humanos. (Poner tales
alimentos en las tiendas de víveres es una especie de experimento no
controlado, pero sin nadie que recopile los datos).

Además de los problemas para la salud humana, el reporte de la NAS
discutió algunos de los problemas agrícolas y ambientales que pudieran
suceder por las plantas modificadas genéticamente (GM, por sus siglas
en inglés):

** Los nuevos químicos de las plantas modificadas genéticamente
pudieran matar a los predadores y a los parásitos de los insectos
plaga, llevando así a la pérdida de los propios controles biológicos
naturales sobre ciertas plagas [pág. 74].

** Las mismas plantas pudieran volverse tóxicas para los animales [pág.
75].

** Las hojas que caen de las plantas modificadas genéticamente pudieran
cambiar la composición biológica de la tierra, conllevando a cambios en
la toma de nutrientes por las plantas o incluso volviéndola tóxica para
las criaturas que viven en ella [pág. 75].

** Los genes de las plantas de ingeniería genética se escaparán y
entrarán en las especies silvestres. Esto se denomina flujo genético, y
la NAS dice: "No se considera viable la contención total de los genes
de cultivo cuando las semillas son distribuidas y cultivadas a escala
comercial" [pág. 92]. En otras palabras, sucederá el flujo genético.
Las plantas silvestres recibirán genes de los organismos modificados
genéticamente. Las empresas biotecnológicas están reinventando la
naturaleza sin entender el fin ni los medios.

** Cuando una planta es manipulada genéticamente de manera que ella
misma se vuelve un pesticida (por ejemplo, el maíz y las papas y otros
cultivos que contienen el gen Bt, sembrados ahora en decenas de
millones de acres en los E.U.A.), pueden haber efectos sobre organismos
a los que no va dirigido el pesticida. En otras palabras, los cultivos
pesticidas pueden afectar a otras criaturas además de las plagas
específicas a las que estaban supuestas a matar. La NAS
dice: "Frecuentemente, los efectos no dirigidos son difíciles de
predecir o son desconocidos" [pág. 136].

Resumiendo, la agricultura biotecnológica ha avanzado a la velocidad
del rayo (yendo desde cero acres sembrados con cultivos de ingeniería
genética en 1994, hasta 70 millones de acres sembrados en 1999) sin
ninguna evaluación a largo plazo y con muy poco entendimiento acerca de
las consecuencias. La NAS se refiere a esto cortésmente
llamándolo "incertidumbres" y reconoce que estas
incertidumbres "frecuentemente obligan a las agencias a basar sus
decisiones en grupos de datos muy pequeños" [pág. 139].

Así que dos tercios de los alimentos que están en las tiendas de
víveres de los E.U.A. contienen productos de plantas que fueron
manipuladas genéticamente. Si ellos estuvieran sujetos a la aprobación
del gobierno, sería sobre una base estrictamente voluntaria y el
gobierno "frecuentemente" aprueba nuevas plantas y nuevos alimentos
basado en "grupos muy pequeños de datos", según la Academia Nacional de
Ciencias. Algunos de los aspectos más importantes de estos nuevos
alimentos tienen que ser ignorados debido a que actualmente no hay
manera de examinarlos.

Resumiendo, la industria biotecnológica y sus acólitos en el gobierno
están volando a ciegas y todos nosotros somos pasajeros involuntarios
en su avión destartalado. Este no es un registro histórico que inspire
confianza. No es de extrañar que la administración de Clinton/Gore y
las corporaciones biotecnológicas no quieran que nadie sepa cuáles
alimentos han sido manipulados genéticamente. Ninguna de las empresas
biotecnológicas está siquiera ALEGANDO que hay ventajas de sabor o
nutritivas en los alimentos biotecnológicos que se venden hoy en día,
así que, para ser francos, los consumidores tendrían que estar locos
para comérselos o para servírselos a sus hijos.

Dados los problemas serios que la NAS dijo que pueden suceder al
introducir entre los alimentos de los E.U.A. miles de nuevos alimentos
modificados genéticamente que no llevan etiquetas, por supuesto que uno
se pregunta respecto al seguro de responsabilidad de la industria
biotecnológica. Usted no encontrará una discusión sobre el seguro de
responsabilidad en el sitio web de la industria biotecnológica,
www.whybiotech.com, de manera que probablemente es uno de los problemas
más serios de la industria.

Recientemente la compañía suiza, Swiss Re, emitió un reporte sobre los
alimentos de ingeniería genética [4]. Swiss Re es una compañía
reaseguradora -asegura a las compañías aseguradoras contra pérdidas
catastróficas. Swiss Re dijo que la ingeniería genética "representa un
riesgo de gran exposición a largo plazo" y "las pérdidas por la
ingeniería genética son de la clase de pérdidas que no han sucedido
aún, o sólo rara vez y cuyas consecuencias son extremadamente difíciles
de predecir".

Swiss Re se preguntó entonces (y se respondió) la pregunta: "...así que
¿cómo pueden asegurarse los riesgos de la ingeniería genética?" He aquí
la respuesta:

"Actualmente no es posible dar una respuesta directa a esta pregunta.
Mucho depende de si se puede alcanzar un consenso en los panoramas de
pérdidas relevantes en un diálogo entre la industria de la ingeniería
genética, la sociedad y la industria de seguros. Esto hará los riesgos
de la ingeniería genética más y más interesantes para los modelos
tradicionales de seguros. A este respecto, desde el punto de vista de
la industria de los seguros, ACTUALMENTE NOS FALTA MUCHO" [Énfasis
añadido].

"Hoy en día debemos suponer que la aceptación de riesgos incalculables
por una de las partes significa que cualquier participante en el
mercado de los seguros corre el riesgo no sólo de sufrir grandes
pérdidas, sino también de perder el control sobre su exposición".

Sin proponérselo, el reporte de Swiss Re trae a la mente una agenda
para los ciudadanos que se oponen a la expansión de la agricultura
biotecnológica:

(a) Según el principio de que el contaminador debe pagar, las empresas
biotecnológicas deberían ser responsabilizadas estrictamente por
cualquier daño que puedan causar, sin que se exija prueba de
negligencia;

(b) A las corporaciones de agricultura biotecnológica no se les debería
permitir autoasegurarse; como sabemos por la industria del asbesto, la
autoaseguración puede llevar a la bancarrota y cientos de miles de
reclamos legítimos nunca resultan pagados;

(c) Las demandas deberían buscar daños por flujo genético, movimiento
del polen, evaluaciones inadecuadas para la alergenicidad, pérdidas de
las cosechas, etcétera. Una serie de demandas contra las empresas
privadas o las agencias del gobierno recibirían la atención de la
industria de los seguros.

(d) Los accionistas de las empresas de agricultura biotecnológica
deberían expresar preocupación (a la junta de directores y a la
Comisión de Valores y Cambio [Securities and Exchange Commission])
respecto a la incapacidad de revelar los riesgos incalculables. Los
accionistas de las compañías de seguros deberían expresar preocupación
respecto al potencial de las "grandes pérdidas" y de "perder el control
sobre su exposición" si se extiende la cobertura a las empresas de
agricultura biotecnológica.

--Peter Montague

=====

[1] Marian Burros, "U.S. Plans Long-Term Studies on Safety of
Genetically Altered Foods," NEW YORK TIMES July 14, 1999, pág. A18.

[2] Carey Goldberg, "1,500 March in Boston to Protest Biotech Food,"
NEW YORK TIMES March 27, 2000, pág. A14.

[3] National Research Council, GENETICALLY MODIFIED PEST-PROTECTED
PLANTS: SCIENCE AND REGULATION (Washington, D.C.: National Academy
Press, 2000). ISBN 0309069300. Copia previa a su publicación disponible
en: http://www.nap.edu/html/gmpp/ .

[4] Swiss Re, GENETIC ENGINEERING AND LIABILITY INSURANCE; THE POWER OF
PUBLIC PERCEPTION (UNDATED). Disponible en:
http://www.swissre.com/e/publications/publications/flyers1/genetic.html

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