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#698 - La Organización Sindical y la Libertad de Asociación - Parte 2, 24-May-2000

[Debido a que las grandes desigualdades económicas originan serios
problemas de salud pública y crean inestabilidad social, y debido a que
los sindicatos ayudan a reducir las desigualdades económicas, estamos
publicando esta esclarecedora serie sobre la historia de los E.U.A.
desde la perspectiva laboral --P.M.]

Por Peter Kellman*

Como vimos la semana pasada (REHW #697), en 1776 los propietarios
acaudalados estadounidenses querían ser libres de los impuestos y
controles ingleses. Querían ser libres para explotar los recursos de
América y no compartir la riqueza con la clase gobernante inglesa.

La Revolución Estadounidense fue promovida principalmente por dos
grupos de personas que tenían tres cosas en común: (1) tenían
propiedades; (2) eran blancos y (3) eran hombres. El primer grupo
consistía de especuladores, grandes terratenientes, hacendados y
aquellos que tenían grandes intereses comerciales. En el segundo grupo
estaban los tenderos y los artesanos especializados, los pequeños
comerciantes de esos días. Estos dos grupos formaban a lo sumo 10% de
la población. Ellos organizaron la revolución y dirigieron los
gobiernos estatales que tomaron el poder cuando las 13 colonias
declararon la independencia en 1776. Ellos moldearon la República de
los Estados Unidos.

Sin embargo, la mayor parte de la población estaba excluida de
participar en la República. Quienes se encontraban afuera eran personas
que indiscutiblemente eran propiedad de otras personas. Algunos de
ellos eran esclavos africanos y sus descendientes norteamericanos que
representaban 20% de la población. Otro grupo era el de los sirvientes
obligados, personas que indiscutiblemente eran propiedad de otras
personas por una cantidad determinada de años. Los sirvientes obligados
constituían 10% de la población. A todas las mujeres, hombres oriundos
de Norteamérica y hombres libres sin muchas propiedades se les negaba
el derecho a votar. En Carolina del Sur en 1787, por ejemplo: "todo
hombre blanco libre de la edad de 21 años... y que tenga una propiedad
de cincuenta acres" reunía los requisitos necesarios para registrarse
para votar [1]. Pero para ser Gobernador de Carolina del Sur el
obstáculo era aún mayor: las propiedades tenían que valer 10.000 libras
[2].

La Constitución de los E.U.A.

En 1776, las 13 colonias declararon su independencia de la Corona
inglesa y en 1781 las antiguas colonias, ahora estados, ratificaron una
serie de reglas llamadas Artículos de la Confederación, que establecían
las relaciones entre los estados. En 1787 las asambleas legislativas
estatales enviaron delegados a una reunión para discutir las enmiendas
a los Artículos de la Confederación. Ahora esta reunión se conoce como
la Convención Constitucional de 1787. Fue una reunión a puerta cerrada,
cuyas minutas se hicieron públicas 53 años después [3].

Entre 1781 y 1787 sucedieron muchas cosas que hicieron que la clase de
los que fomentaron la revolución estuviera preocupada por su futuro.
Hubo divisiones dentro de la clase propietaria en las asambleas
legislativas estatales y los conflictos de clases se manifestaron como
insurrecciones armadas en contra de la autoridad de los gobiernos
estatales.

En las asambleas legislativas estatales, los intereses de los artesanos
y los propietarios de pequeños negocios chocaban con los de las grandes
organizaciones comerciales. Los pequeños comerciantes querían altos
aranceles estatales para proteger sus pequeños negocios, mientras que
aquellos con grandes intereses comerciales demandaban el así
llamado "libre comercio" entre los estados. Mientras tanto, la gente
que estaba limpiando la tierra quería poseerla y en muchos lugares
estallaron insurrecciones armadas en contra de la autoridad estatal.
Por ejemplo, la rebelión de Vermont's Green Mountain Boys contra los
terratenientes de Nueva York eventualmente llevó al establecimiento de
Vermont como el 14o. Estado en 1777. Pero fue la Rebelión de Shays, la
insurrección armada de los agricultores del occidente de Massachusetts
contra las políticas de la clase comercial en Boston en 1786-1787, la
que cayó con mayor peso sobre los dueños de grandes propiedades,
quienes se sentaron a escribir la Constitución de los Estados Unidos en
1787. Aquellos que querían el libre comercio entre los estados vieron
la necesidad de tener un gobierno y un ejército federales fuertes que
siempre estarían disponible para sofocar las rebeliones que no se
podían sofocar con las milicias estatales.

Todos los hombres que se reunieron en Philadelphia en 1787 para
escribir la constitución eran propietarios acaudalados. El conocido
historiador Charles Beard dice que James Madison, autor principal de la
Constitución,..."en más de un discurso señaló que el conflicto de
intereses era inevitable. Madison dijo en la convención que el mayor
conflicto de todos en el país era entre quienes tenían propiedades y
aquellos que no tenían". Beard continúa diciendo: "Los líderes que
moldearon la constitución querían, entre otras cosas, primero mantener
unidos a los estados; segundo, erigir un gobierno que protegería,
regularía y promovería distintas clases de empresa económica; tercero,
poner frenos a las asambleas legislativas estatales que habían estado
atacando los intereses de las clases protegidas" [4].

He aquí algunas de las cosas que idearon los padres fundadores:

La Cláusula Comercial - El primer NAFTA

La Cláusula Comercial de la Constitución, Artículo 1 Sec. 8(3), fue
escrita "para regular el comercio con las naciones extranjeras, entre
los diferentes estados y con las tribus indígenas" y fue creada para
eliminar el conflicto de intereses entre los pequeños y grandes
propietarios. Después de ratificarse la Constitución, las asambleas
legislativas estatales independientes ya no eran capaces de imponer
aranceles protectores que "dificultaban" el flujo de bienes entre los
estados. Los grandes intereses comerciales de esos días habían
triunfado sobre las pequeñas empresas que intentaban hacer "crecer" los
negocios locales.

Recientemente tuvo lugar un evento similar cuando los grandes intereses
corporativos transnacionales triunfaron sobre los intereses y la mano
de obra de las empresas nacionales con la aprobación del Acuerdo de
América del Norte para el Libre Comercio (North American Free Trade
Agreement, NAFTA). La Cláusula Comercial fue el primer acuerdo
de "libre comercio" en Norteamérica y al igual que el NAFTA, fue
negociado en una reunión a puerta cerrada [5].

La Cláusula Contractual

La Cláusula Contractual de la Constitución, Artículo 1 Sec. 10(1), en
parte dice que: "Ningún Estado... aprobará ninguna... ley que reduzca
la obligación de los contratos". La teoría legal mantiene que los
contratos son acuerdos hechos entre partes iguales, y por lo tanto el
estado no debería interferir [6]. Si un estado fuese a aprobar una ley
PUBLICA que, por ejemplo, determine la cantidad máxima de horas que un
empleador pudiera exigirle a la gente que trabaje, sería visto por las
cortes como algo que DISMINUYE el derecho de los ciudadanos para
negociar contratos sin interferencia externa. Los contratos son leyes
PRIVADAS. Y de esta manera la mayoría de las leyes laborales aprobadas
por las asambleas legislativas estatales y el Congreso antes de 1937
fueron declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema de los E.U.A.
debido a que violaban la Cláusula Contractual. Estas eran LEYES
PUBLICAS que violaban LEYES PRIVADAS. El significado está claro. La
obligación del gobierno de promover el "bienestar general", como está
establecido en el preámbulo de la Constitución, es secundaria a la ley
PRIVADA, la ley de contratos.

Nuevamente, la teoría de los contratos se basa en la suposición de que
las distintas partes son iguales. Los padres fundadores querían que
pensáramos que un sirviente obligado que negociaba un contrato con su
amo de alguna manera era igual al amo en la mesa de negociaciones. La
situación es similar a un pequeño sindicato local con 200 miembros que
negocia un contrato con un gran empleador que trae suficientes recursos
para mudar la planta. En la práctica esto difícilmente puede llamarse
un contrato negociado entre partes iguales. Pero esta es la ficción
legal, y las cortes, el congreso, la guardia nacional, el ejército y la
policía defienden esta distorsión del sentido común.

El caso de LOCHNER CONTRA NUEVA YORK, de 1905, es un ejemplo clásico de
cómo la Cláusula Contractual suprimió las actividades legislativas
democráticas de la gente de la clase trabajadora. Como resultado de la
agitación popular, la Asamblea Legislativa del Estado de Nueva York
aprobó una ley limitando las horas laborales de la gente empleada en
panaderías a no más de 10 horas por día y 60 horas por semana. La Corte
Suprema de los E.U.A. dictaminó: "Bajo tales circunstancias, la
libertad del patrón y el empleado para realizar contratos entre sí en
relación al trabajo y a la definición del mismo, no puede ser prohibida
ni interferida sin violar la Constitución Federal". ¿Conoce usted hoy
en día alguna ley estatal o federal que limite el número horas que un
empleador puede exigir que trabaje un adulto?

El dominio de la ley PRIVADA sobre la ley PUBLICA en nuestra
Constitución ha hecho muy difícil que la gente trabajadora use el
proceso político para mejorar sus condiciones. Esto es cierto debido a
que la Constitución restringe nuestra actividad colectiva
principalmente a las relaciones contractuales con los empleadores, y la
Ley Nacional de las Relaciones Sindicales (National Labor Relations
Act) limita más aún nuestra actividad. Nada significa "nosotros el
pueblo", que formamos un Gobierno para "promover el bienestar general"
que promete el Preámbulo de la Constitución. La pregunta es: ¿quién
define el "bienestar general"? Hasta ahora han sido los abogados de la
élite quienes se convierten en magistrados de la Corte Suprema, no los
representantes del sindicato, los maestros o las amas de casa. Cuando
la constitucionalidad de una ley es cuestionada, son los cinco
magistrados de la Corte Suprema quienes deciden por el resto de
nosotros en asuntos como: ¿es constitucional una semana de máximo 40
horas? ¿Tienen los trabajadores libertad de expresión en el trabajo?
¿Tienen los empleadores libertad de expresión en las elecciones de
certificación de los sindicatos?

La Cláusula del Retorno de los Sirvientes

Los derechos humanos no parecen estar en un lugar importante en la
agenda de los padres constitucionales, pero los trabajadores sí
lograron entrar en la Constitución.

El Artículo IV Sec. 2(3) dice: "Ninguna persona mantenida en servicio o
laborando en un Estado, bajo las leyes de este, que se escape a otro
Estado, debe, en consecuencia con ninguna regulación de allí, ser
dispensada de tal servicio o labor, sino que debe ser entregada a
petición de la parte a cuyo servicio o labor haya estado".

Hombres como James Madison y George Washington querían que sus
propiedades humanas, los esclavos y los sirvientes obligados, supieran
que si se escapaban a otro estado la Constitución de los Estados Unidos
garantizaría su regreso. James Madison, cuarto Presidente de los
Estados Unidos y "maestro de obras de la Constitución", tenía un gran
interés financiero en proteger su propiedad. Madison "le contó a un
visitante británico poco después de la Revolución Estadounidense que
podía ganar 257 dólares anuales por cada negro y gastar sólo 12 ó 13
dólares en su mantenimiento" [7]. En un momento James Madison tuvo 116
seres humanos esclavizados. Basándonos en esta declaración, Madison
hubiera recibido una ganancia anual de 28.304 dólares por mano de obra
esclava y los esclavos no se hubieran dado cuenta de nada sino de lo
inhumano que era ser un esclavo. Si usted fuese un esclavo o un
sirviente obligado ¿cómo se sentiría en relación a que este "maestro de
obras de la Constitución" escribiera SU constitución?

[Continuará].

=====

*Peter Kellman trabaja para el Programa sobre Corporaciones, Leyes y
Democracia (Program on Corporations, Law and Democracy, POCLAD). Para
obtener información sobre el POCLAD, envíe un correo electrónico a:
people@poclad.org; o visite su sitio en la red: www.poclad.org; o llame
al: (508) 398-1145; o escriba a: P.O. Box 246, So. Yarmouth, MA 02664-
0246.

[1] Minor v. Happersett, 88 U.S. 162 (1875), 172-173.

[2] Francis N. Thorpe, THE STORY OF THE CONSTITUTION OF THE UNITED
STATES (N.Y.: Chautauqua Press, 1891), pág. 48.

[3] Jerry Fresia, TOWARD AN AMERICAN REVOLUTION (Boston: South End
Press, 1988), pág. 47.

[4] Charles Beard, THE REPUBLIC -- CONVERSATIONS ON FUNDAMENTALS (New
York: Viking Press, 1943), pág. 285.

[5] El "libre comercio" es el equivalente internacional del "derecho al
trabajo". Una ley de "derecho al trabajo" es una ley estatal que como
condición de empleo prohibe ser miembro de un sindicato, aun cuando
todos aquellos en un lugar de trabajo reciban todos los beneficios que
logra el sindicato por medio de un acuerdo de negociación colectiva.
Como sabe la gente de los sindicatos, el "derecho al trabajo" significa
el derecho a trabajar por menos. La realidad del libre comercio es que
los trabajadores de un país son obligados a trabajar por menos para
competir con los trabajadores de otro país. "Libre comercio" = derecho
a trabajar por menos.

[6] Un contrato es un acuerdo entre dos o más partes, una ley privada
que se hace cumplir mediante la acción de la corte. Cuando un sindicato
negocia un contrato con un empleador privado, el contrato no se somete
a votación en la asamblea legislativa estatal. Sin embargo si una de
las partes incumple, la parte agraviada irá a la corte para hacer que
la parte incumplida cumpla, haciendo honor a la "ley privada".

[7] Howard Zinn, A PEOPLE'S HISTORY OF THE UNITED STATES, 1492-PRESENT
(N.Y.: Harper Perennial, 1995), pág. 33.

Palabras claves: historia de los e.u.a.; trabajo; organización; nafta;
esclavitud; sirvientes obligados; ley de contratos; constitución de los
e.u.a.; constitución; cláusula comercial; cláusula contractual;

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