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#477 - Los Espermatozoides en las Noticias, 17-Jan-1996

Este parece ser el año de los espermatozoides. La revista NEW YORKER
publicó un largo artículo [1] el 15 de enero titulado "Silent Sperm"
("Espermatozoides Silenciosos") -como una referencia irónica al libro
SILENT SPRING ("Primavera Silenciosa") de Rachel Carson, el cual hizo
su debut en la misma revista hace 35 años. "Silent Sperm" describe la
disminución de 50% en la cuenta espermática que ha ocurrido en los
hombres en todo el mundo durante los pasados 40 años. Además, el
ejemplar de enero de la revista ESQUIRE publicó un artículo sobre la
pérdida de espermatozoides [2], titulado "Downward Motility". La
revista MOTHER JONES [3] también comenzó el año con un artículo sobre
los espermatozoides, titulado "Down for the Count". Y el diario más
leído de la nación, el NEW YORK TIMES, publicó una serie de primera
plana en cuatro partes, del 7 al 10 de enero, sobre el aumento de la
esterilidad en la población de los E.U.A.

Con mucho, los artículos más interesantes e informativos de los arriba
mencionados son el de Lawrence Wright en la revista NEW YORKER y el de
Daniel Pinchbeck en ESQUIRE. Wright y Pinchbeck entrevistaron docenas
de investigadores prominentes en el campo de la endocrinología
(hormonas) y de la salud reproductora en los E.U.A., Bretaña y Europa,
y sus artículos ofrecen nuevas perspectivas humanas sobre la
información científica que hemos estado presentando desde 1991 (ver
REHW #263, #264, #323, #343, #365, #372, #377, #432, #438, #446, #447,
#448).

He aquí algunos puntos de vista que no les hemos ofrecido previamente a
nuestros lectores en nuestra propia cobertura de este tema:

** El endocrinólogo (especialista de las hormonas) pediátrico danés,
Niels E. Skakkebaek, dice que, a finales de la década de
1980: "Nosotros también nos habíamos estado preguntando por qué era tan
difícil para los bancos de semen establecer un núcleo de donantes. En
algunas áreas de Dinamarca, había que reclutar diez donantes
potenciales para encontrar uno con semen de buena calidad" [1, pág. 43].

** Así que, en 1990, Skakkebaek estudió la calidad de los
espermatozoides de los hombres daneses. Comenzó con hombres que
trabajaban en empleos de oficina, sin riesgos, y con peones que no
trabajaban directamente con químicos industriales o pesticidas -hombres
que se pensaba eran sanos. Durante décadas se pensó que el hombre
promedio producía aproximadamente unos cien millones de espermatozoides
por mililitro de semen, y de esa cantidad se esperaba que
aproximadamente 20% fuesen inmóviles. Skakkebaek reportó que 84% de los
hombres daneses que estudió tenían espermatozoides cuya calidad estaba
por debajo de los parámetros establecidos por la Organización Mundial
de la Salud. Los mismos hombres parecían normales en todos los demás
aspectos [1, pág. 43].

** Tomando como base la literatura médica mundial, Skakkebaek calcula
que en 1940 la cuenta espermática promedio era de 113 millones por
mililitro, y que 50 años después había caído a 66 millones [1, pág. 44].

** Lo que es más serio aun es el aumento del triple en el número de
hombres cuya cuenta espermática estaba por debajo de los 20 millones -
el punto al cual su fertilidad está en peligro [1, pág. 44].

** En los Estados Unidos, al igual que en Dinamarca, el número de
donantes con espermatozoides de buena calidad se ha vuelto
angustiosamente bajo. Ya en 1981, los investigadores del Centro de
Estudios de la Fertilidad en Washington (Washington Fertility Study
Center) reportaron que las cuentas espermáticas de sus donantes,
quienes en su gran mayoría eran estudiantes de medicina, habían sufrido
una disminución a un ritmo constante durante los ocho años anteriores.
Los investigadores temían que, si la disminución continuaba al mismo
ritmo, en la misma década no habría donantes potenciales que cumplieran
con los parámetros aprobados o recomendados [1, pág. 44].

** El hecho es que el número de espermatozoides normales
morfológicamente [espermatozoides con una forma normal] producidos por
el hombre promedio ha caído por debajo del nivel de los hámster, cuyos
testículos son sólo una fracción del tamaño de los de un hombre [1,
pág. 44].

** En los Estados Unidos, según el Centro Nacional de Estadísticas de
la Salud (National Center for Health Statistics), el porcentaje de
parejas estériles ha aumentado desde 14,4 en 1965 hasta 18,5 en 1995.
La esterilidad se define como la incapacidad de procrear un hijo luego
de un año de relaciones sexuales normales [1, pág. 44].

** Ha habido pocas investigaciones publicadas donde se comparan las
cuentas espermáticas según la raza y la etnia, particularmente en
Africa y en muchos países del Tercer Mundo. Pero los estudios que
tenemos muestran conteos bajos casi en todas partes: el último conteo
en Nigeria es 64 millones por mililitro; en Pakistán, 79,5 millones; en
Alemania, 78 millones; en Hong Kong, 62 millones [1, págs. 44-45].

** Pierre Jouannet, director del Centro de Estudio y Conservación de
los Ovulos y los Espermatozoides (Centre d'Etude et de Conservation des
Oeufs et du Sperme) en París, sencillamente no creyó las conclusiones
de Skakkebaek. Jouannet tenía datos de 1350 hombres parisinos, los
cuales habían procreado al menos un hijo y por lo tanto eran de
fertilidad comprobada; así que los analizó, esperando refutar los
estudios de Skakkebaek. Para su sorpresa, encontró que las cuentas
espermáticas en su grupo habían caído a un ritmo constante de 2% por
año en los últimos 20 años; en 1973 el conteo promedio era 89 millones
por mililitro y en 1992 era 60 millones [1, pág. 45].

** La cuenta espermática que se esperaba tuviera un hombre parisino
nacido en 1945 era de 102 millones, mientras que el conteo de aquellos
nacidos en 1962 era exactamente la mitad de ese número [1, pág. 45].

** Jouannet se ha convencido. Y cuando proyecta la disminución a
futuro, ve serios problemas para la especie humana. Dice gravemente que
al actual ritmo de disminución: "Tomará 70 u 80 años antes de que [la
cuenta espermática] llegue a cero" [1, pág. 45]. [La dificultad para
concebir sucede con 20 millones o menos; la esterilidad ocurre con
cinco millones o menos.]

** Stewart Irvine, ginecólogo de la Unidad de Biología Reproductora del
Consejo de Investigaciones Médicas (Medical Research Council's
Reproductive Biology Unit) en Edimburgo, Escocia, estudió la producción
de espermatozoides de los hombres escoceses. Los hombres nacidos en la
década de 1940 tenían una cuenta espermática promedio de 128 millones,
mientras aquellos nacidos en la segunda mitad de la década de 1960
promediaron sólo 75 millones -una disminución de más de 40% en una sola
generación.

** Irvine le dijo a Lawrence Wright: "Un colega me visitó desde
Australia y tenía consigo un computador portátil con muchos datos de
parejas estériles. Él me dijo: 'Estoy seguro de que estas caídas de las
cuentas espermáticas son tonterías. Estoy seguro de que hay otras
explicaciones para ello'. Y yo le dije: 'Bien, toma tus datos y
grafícalos contra el año de nacimiento y verás qué resulta'. Obtuvo el
mismo resultado" [1, pág. 46].

** "La esterilidad definitivamente está aumentando", dice el Dr. Marc
Goldstein, director del Centro de Medicina Reproductora Masculina
(Center for Male Reproductive Medicine) en el instituto New York
Hospital. "Yo lo veo en mi consultorio. Hay una disminución de la
fertilidad en los hombres y un aumento de esterilidad en las parejas
mayores. Los estudios muestran un aumento de la esterilidad desde 11
por ciento hasta 16 por ciento en todas las parejas casadas". Goldstein
cree que una parte de esto puede tener que ver con el estilo de vida:
la marijuana, la cocaína, el alcohol y las enfermedades transmitidas
por contacto sexual, todo esto puede reducir la cuenta espermática [2,
pág. 80].

** Pero los animales silvestres no fuman marijuana ni beben alcohol, y
hay numerosos reportes de problemas reproductores causados por los
químicos clorados en estos animales.

** Niels Skakkebaek, el investigador danés, piensa que se trata de algo
más fundamental que el estilo de vida. Piensa que una parte de lo que
les esté sucediendo a los hombres tiene que ocurrir durante las
primeras fases del desarrollo humano -en el útero o poco después del
nacimiento- debido a que los daños al sistema urogenital masculino son
evidentes en ciertos pacientes muy jóvenes [1, pág. 47].

** De igual manera, Richard M. Sharpe, fisiólogo investigador del
Consejo de Investigaciones Médicas (Medical Research Council) en
Edimburgo, Escocia, piensa que la disminución en los espermatozoides
está relacionada con algún evento que afecta al sistema endocrino, el
cual gobierna las hormonas del cuerpo. Esto debe suceder, piensa, bien
sea en el útero o poco después del nacimiento. "No tengo absolutamente
ninguna duda de que este es el momento más importante en la vida, sobre
todo si se trata de un varón", dice. "Este es el momento en el que se
determina de una vez y por todas cuál será su capacidad para producir
espermatozoides como adulto" [1, pág. 48]. Los cambios en el estilo de
vida no ayudarán a los hombres cuya capacidad para producir
espermatozoides haya sido reducida desde el nacimiento.

** En una serie de experimentos, Sharpe expuso ratas preñadas
a "cantidades diminutas" de DES y a otros estrógenos [hormonas sexuales
femeninas] sintéticos; mostró una disminución de 5 a 15% en la cuenta
espermática en las crías machos cuando maduraron. [El DES, o
dietilestilbestrol, es una hormona sexual femenina sintética que le fue
dada médicamente a las mujeres en los E.U.A. en las décadas de 1950 y
1960; muchos de los hijos varones de estas mujeres tienen cuentas
espermáticas reducidas.][1, pág. 48].

** Philippe Grandjean, profesor de medicina ambiental en la Universidad
de Odense, en Dinamarca, resumió la situación en una entrevista con
Lawrence Wright: "En el pasado pensamos que estas substancias tóxicas
actuarían sobre un blanco -una enzima o el ADN o la membrana celular, o
algo así. Pero lo que estos endocrinólogos nos han sugerido es que los
químicos industriales realmente pueden imitar las hormonas. Parece que
los receptores no son muy buenos reconociendo qué cosa es una hormona y
qué cosa no lo es -quizás porque nunca antes fueron puestos a prueba.
Estos receptores se han mantenido casi sin cambiar en el mundo de los
mamíferos, ya que funcionaban bien. Funcionaban muy bien. Pero en este
siglo hemos generado todos estos químicos nuevos y los hemos inyectado
en el medio ambiente, y de repente el cuerpo resulta expuesto a
substancias nuevas que en algunos casos pueden interaccionar con ese
receptor. La especie humana no está preparada para esto, ya que nunca
antes había sucedido. Creo que la perspectiva es tanto muy fascinante
como también muy, muy aterradora" [1, pág. 51].

** La mayoría de los químicos que imitan el estrógeno -aunque no todos-
involucran el cloro.

** Si, como especula Theo Colborn, el número de químicos que pueden
perjudicar la reproducción totaliza los cientos, si no miles, la única
manera de regularlos todos será "invirtiendo la obligación" que en este
momento cae sobre los individuos para que prueben que han sido
perjudicados por una substancia tóxica. "La responsabilidad no debería
ser de las personas expuestas a los químicos para que prueben que han
sido perjudicadas", dice David LaRoche, secretario de la Comisión Mixta
Internacional (International Joint Commission, IJC). "La
responsabilidad debería ser de la industria para que pruebe que los
químicos no causan daños" [2, pág. 84].

** "He escuchado que el presupuesto del Consejo de la Química del Cloro
(Chlorine Chemistry Council) es de aproximadamente 100 millones de
dólares", le dijo Gordon Durnil a Daniel Pinchbeck. Durnil es el ex
director de la IJC y es autor de THE MAKING OF A CONSERVATIVE
ENVIRONMENTALIST ("HACIENDO UN AMBIENTALISTA CONSERVADOR"). (Ver REHW
#423, #424.) "Es mucho dinero. Podría usarse para comprar algunas
investigaciones. ¿Por qué no realizan algunas investigaciones para
poder decir que lo que están haciendo es seguro?" pregunta Durnil [2,
pág. 84].

** Desafortunadamente, la verdad acerca de la cuenta espermática es que
resulta atacada por muchas fuentes distintas. La dioxina, por ejemplo,
es un químico clorado que no imita las hormonas. Sin embargo disminuye
la cuenta espermática en los animales.

** Earl Gray, biólogo investigador adjunto de la Agencia de Protección
Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection Agency, EPA),
testificó ante el Congreso en 1993 que: "Nuestros estudios [en ratas]
muestran que una sola dosis de dioxina administrada durante la preñez
reduce la cuenta espermática en los machos de manera permanente en
aproximadamente 60 por ciento" [1, pág. 53].

** "En cuanto a las cuentas espermáticas he quedado más impresionado
por las dioxinas y los PCB que por los estrógenos y los
antiandrógenos", dijo Gray. "Nosotros obtenemos efectos sorprendentes a
dosis relativamente bajas" [1, pág. 53].

** "Probablemente la mitad de los empleos en el mundo están
relacionados de alguna manera con el cloro", dice Gordon Durnil. "Como
sociedad, vamos a tener que afrontar nuestra dependencia de este
químico" [2, pág. 82].

--Peter Montague

=====

[1] Lawrence Wright, "Silent Sperm", NEW YORKER (January 15, 1996),
págs. 42-48, 50-53, 55.

[2] Daniel Pinchbeck, "Downward Motility", ESQUIRE (January 1996),
págs. 79-84.

[3] Michael Castleman, "Down for the Count", MOTHER JONES
(January/February 1996), págs. 20-21.

Palabras claves: cuenta espermática; bloqueadores endocrinos; new
yorker magazine; esquire magazine; mother jones magazine; fertilidad;
esterilidad; compuestos organoclorados; cloro; francia; dinamarca;
escocia; us; nigeria; pakistán; alemania; niels skakkebaek; hong kong;
gordon durnil; ijc;

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