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#709 - El Virus del Oeste del Nilo -- Parte 1, 11-Oct-2000

por Rachel Massey*

El Virus del Oeste del Nilo (WNV, por sus siglas en inglés), una
enfermedad previamente desconocida en el Hemisferio Occidental,
apareció en la ciudad de Nueva York el año pasado y ahora se ha
extendido a poblaciones de animales en otros seis estados. Algunos
oficiales municipales han respondido a la enfermedad rociando
vecindarios enteros con pesticidas dirigidos a matar los mosquitos. El
WNV puede causar dolencias serias y muerte en algunos casos, pero
rociar pesticidas para matar a los mosquitos no es una buena solución.
Al rociar se expone a una gran cantidad de personas a toxinas que
tienen efectos sobre la salud tanto a corto como a largo plazo, y los
estudios sugieren que es improbable que [rociar pesticidas] sea
efectivo.

Transmitido por los mosquitos, el WNV ataca principalmente a las aves,
pero también puede infectar a los seres humanos y a otros animales. La
mayoría de las infecciones con WNV pasan desapercibidas o se sienten
como una gripe común, pero algunos casos llevan a la encefalitis
(inflamación del cerebro) o a la meningitis (inflamación de las
membranas que rodean el cerebro y la médula espinal) y pueden ser
fatales. Las personas mayores y los individuos que tienen sistemas
inmunes comprometidos pudieran ser especialmente vulnerables a las
dolencias serias que resultan del virus.

En el año 2000, el WNV ha reaparecido en la ciudad de Nueva York y se
han encontrado aves infectadas al norte de Nueva York, así como también
en Nueva Jersey, Massachusetts, Rhode Island, New Hampshire,
Connecticut y Maryland [1]. En la epidemia de 1999, sesenta y dos
personas se enfermaron seriamente y siete murieron. Las personas que
murieron por el virus tenían entre 68 y 87 años de edad [2]. De las
cincuenta y cinco personas que sobrevivieron casos severos del virus en
la ciudad de Nueva York, algunas continúan sufriendo problemas
neurológicos un año después [3].

Hasta el 7 de octubre, se han detectado un total de 17 casos humanos de
WNV este año; 3 en Nueva Jersey y 14 en Nueva York [4]. En Nueva
Jersey, un hombre de 82 años de edad murió este año a consecuencia del
virus [5]. También ha habido epidemias recientes en otros países; este
año, en Israel, más de 120 personas han mostrado síntomas de infección
con WNV y 10 han muerto [6].

En un estudio llevado a cabo el verano pasado, los investigadores
examinaron la sangre de 677 individuos escogidos al azar en un área de
4 millas cuadradas alrededor del punto focal de la epidemia en Queens,
N.Y. De estos 677, 19 mostraron evidencias de haber sido infectados con
el WNV. Basándose en estos resultados, los investigadores calcularon
que 2,6% de los individuos en el área estudiada estaban infectados con
el virus. Aproximadamente la quinta parte de estos individuos expuestos
habían experimentado síntomas atribuibles al virus. Este estudio apoya
el punto de vista de que la mayoría de los individuos infectados con el
virus nunca desarrolla síntomas perceptibles [7]. Los Centros para el
Control de Enfermedades (Centers for Disease Control, CDC) calculan que
la tasa de mortalidad/caso para el WNV (la proporción de individuos que
muestran los síntomas y que mueren de la enfermedad) es de tres a
quince por ciento, donde el quince por ciento corresponde a las
personas mayores [8].

Los mosquitos nacen de huevos puestos en aguas estancadas; luego se
convierten en larvas acuáticas, después en pupas y finalmente en
adultos. Así que pueden ser controlados de distintas maneras -
minimizando las aguas estancadas, manteniendo las poblaciones de los
peces que se alimentan de los huevos o larvas, o aplicando químicos que
maten a las larvas o a los adultos.

La ciudad de Nueva York respondió a la aparición del virus el año
pasado rociando el insecticida organofosfatado malatión desde camiones
y helicópteros para matar a los mosquitos adultos. Los organofosfatos
actúan como toxinas neurológicas bloqueando el sistema nervioso
mediante la inhibición de la enzima colinesterasa. Los síntomas a corto
plazo que resultan de la exposición humana a los organofosfatos pueden
incluir problemas respiratorios, dolores de cabeza, náuseas y mareos.
Las altas exposiciones pueden producir envenenamiento fatal [9]. En el
mes de abril del 2000, un comité de la Agencia de Protección Ambiental
de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection Agency, EPA) revisó una
serie de estudios en ratones y ratas expuestos al malatión. Basados en
esta revisión, el comité concluyó que había "evidencias indicativas de
carcinogenicidad" que "no eran suficientes para determinar el potencial
cancerígeno humano" [10]. Por el momento, el malatión figura en la EPA
como una sustancia "sin clasificación" respecto a la carcinogenicidad.
También se sospecha que el malatión es un bloqueador hormonal [11].

Este año, Nueva York y otros municipios han usado insecticidas
piretroides tales como Scourge (ingrediente activo: resmetrin) y Anvil
(ingrediente activo: sumitrin) para matar los mosquitos adultos. Los
piretroides también actúan como toxinas neurológicas y pueden tener
otros efectos sobre la salud a largo plazo. En estudios en tubos de
ensayo se ha encontrado que el resmetrin actúa como un imitador
hormonal débil [12]. Un estudio de 1999 sobre la manera en que los
piretroides afectaban las células de cáncer de seno en el laboratorio
llevó a los investigadores a sugerir que los piretroides, como grupo,
deberían ser considerados bloqueadores hormonales [13]. En el año 2002
la EPA planea reevaluar los efectos de los piretroides sobre la salud.

Los piretroides también son muy tóxicos para los peces y las abejas, y
existen regulaciones que impiden aplicarlos sobre o cerca de los
cuerpos de agua [14]. Es particularmente importante prestar atención a
sus efectos sobre los peces cuando se diseña un programa para el
control de los mosquitos, en vista de que las poblaciones de peces
sanos pueden servir como un control natural importante para los
mosquitos.

Al igual que varios otros insecticidas piretroides, el Scourge y el
Anvil contienen butóxido de piperonilo (PBO, por sus siglas en inglés),
el cual se agrega para aumentar la toxicidad de los ingredientes
activos. Diversos estudios han relacionado la exposición al PBO con el
cáncer del hígado en ratas y ratones [15], y está clasificado por la
EPA como un posible carcinógeno humano. También hay algunas evidencias
de que las mezclas de PBO y piretroides pueden afectar el sistema
inmune humano [16].

Rociar de manera intencional a miles de personas con sustancias que se
sospecha son carcinógenos o bloqueadores hormonales parece cuestionable
desde la perspectiva de la salud pública. Los efectos potenciales sobre
los fetos, los bebés y los niños son de especial preocupación. Cada vez
más evidencias apoyan el punto de vista de que incluso pequeñas
exposiciones a químicos tóxicos pueden tener efectos devastadores sobre
los bebés y los fetos en desarrollo, dependiendo de cuándo sucedan las
exposiciones [17].

Este año ha habido considerable variación en cuanto a las respuestas al
WNV. Cuando comenzaron a aparecer aves infectadas en el área de Boston,
varias municipalidades comenzaron a rociar agresivamente para matar los
mosquitos adultos en un área definida por un radio de dos millas a la
redonda del sitio donde se encontró un pájaro infectado. Buffalo, N.Y.,
por el otro lado, se ha limitado al uso de larvicidas en aguas
estancadas, sin rociar [18].

Algunas municipalidades han usado larvicidas químicos como Altosid
(ingrediente activo: metopreno), para matar larvas de mosquito en
trampas de agua y otras aguas estancadas. Cuando se expone a la luz del
sol, el metopreno se descompone en una clase de químicos estrechamente
relacionados con la vitamina A, conocidos como retinoides, los cuales
pueden causar defectos de nacimiento en seres humanos y pueden estar
contribuyendo con la epidemia global de deformidades esqueléticas en
ranas (ver REHW #590 y #623 ). Otros municipios han optado por las
medidas de control menos tóxicas, incluyendo el uso de BACILLUS
THURINGIENSIS ISRAELENSIS (BTI) y BACILLUS SPHAERICUS, bacterias
presentes de manera natural en el medio ambiente que son tóxicas para
las larvas de los mosquitos.

Los efectos sobre la salud a largo plazo por rociar pesticidas en áreas
urbanas probablemente constituyen la mayor preocupación, pero las
exposiciones agudas también pueden ser un problema. Los oficiales
municipales a cargo de los programas de rociamiento en Nueva York y
otras ciudades les advirtieron a los residentes que permanecieran
dentro de sus casas durante los horarios de rociamiento, que cerraran
las ventanas y que apagaran los aires acondicionados para evitar que
los químicos entraran en sus hogares. Pero en un caso se roció muy
cerca de un residente de Nueva York, cuando los camiones comenzaron a
rociar a las 10:00 p.m. en lugar de hacerlo a la medianoche, como
estaba previsto [19]. En una reunión en Nueva York en abril del 2000,
varias personas dijeron que pensaban estaban sufriendo problemas
neurológicos como resultado del rociamiento, y un médico dijo que había
visto 160 pacientes con problemas neurológicos menores posiblemente
atribuibles al rociamiento [20].

[Continuará.]

=====

* Rachel Massey es asesora para Environmental Research Foundation.

[1] "Update: West Nile Virus Activity --- Northeastern United States,
2000", MORBIDITY AND MORTALITY WEEKLY REPORTS 49: 36, September 15,
2000, págs. 820-2. Y ver: "West Nile virus continues to spread south in
US", Reuters Health Information, September 22, 2000. Ver
www.reutershealth.com.

[2] New York City Department of Health, "West Nile Virus: A Briefing",
CITY HEALTH INFORMATION Vol. 19, No. 1, May 2000, pág. 2

[3] David W. Chen, "Lives that have been changed forever from the
aftereffects of a mosquito bite", NEW YORK TIMES August 19, 2000, pág.
B1

[4] United States Department of Agriculture Animal and Plant Health
Inspection Service (APHIS), "Update on Current Status of West Nile
Virus, Week of 1 October through 7 October, 2000". Disponible en
http:www.aphis.usda.gov/oa/wnv/wnvstats.html.

[5] Grant McCool, "N.Y. reports its 14th case of West Nile virus",
Reuters Health Information, October 5, 2000. Ver www.reutershealth.com.

[6] "West Nile virus continues to spread south in US", Reuters Health
Information September 22, 2000. Ver www.reutershealth.com.

[7] New York City Department of Health, "West Nile Virus: A Briefing",
CITY HEALTH INFORMATION Vol. 19, No. 1, May 2000, pág. 2.

[8] Centers for Disease Control, "West Nile Virus: Questions and
Answers". Disponible en http:www.cdc.gov/ncidod/dvbid/westnile/q&a.htm.

[9] J. Routt Reigart y James R. Roberts, RECOGNITION AND MANAGEMENT OF
PESTICIDE POISONINGS. (Washington, D.C.: U.S. Environmental Protection
Agency Office of Pesticide Programs, 1999). Disponible en
http:www.epa.gov/oppfead1/safety/healthcare/handbook/handbook.htm. Para
una revisión minuciosa sobre los efectos sobre la salud por el malatión
ver Loretta Brenner, "Malathion", JOURNAL OF PESTICIDE REFORM Vol. 12,
No. 4, Winter 1992, págs. 29-37.

[10] Cancer Assessment Review Committee, Health Effects Division,
Office of Pesticide Programs, "Cancer Assessment Document #2: Report of
the 12-April-2000 Meeting: Evaluation of the Carcinogenic Potential of
Malathion". Disponible en http:www.epa.gov/pesticides/op/malathion.htm.

[11] Stephen Orme y Susan Kegley, PAN Pesticide Database. San
Francisco: Pesticide Action Network, 2000.

[12] Ted Schettler y otros, GENERATIONS AT RISK: REPRODUCTIVE HEALTH
AND THE ENVIRONMENT. (Cambridge, Mass.: MIT Press, 1999), pág. 186.

[13] Vera Go y otros, "Estrogenic Potential of Certain Pyrethroid
Compounds in the MCF-7 Human Breast Carcinoma Cell Line", ENVIRONMENTAL
HEALTH PERSPECTIVES Vol. 107, No. 3, March 1999, págs. 173-177.

[14] U.S. Environmental Protection Agency, "For Your Information:
Synthetic Pyrethroids for Mosquito Control", (Washington, D.C.: U.S.
Environmental Protection Agency, May 2000). Publication #735-F-00-004.

[15] O. Takahashi y otros, "Chronic Toxicity Studies of Piperonyl
Butoxide in F344 Rats: Induction of Hepatocellular Carcinoma",
FUNDAMENTAL AND APPLIED TOXICOLOGY Vol. 22, No. 2, February 1994, págs.
293-303. Y ver: O.Takahashi y otros, "Piperonyl butoxide induces
hepatocellular carcinoma in male CD-1 mice". ARCHIVES OF TOXICOLOGY
Vol. 68, No. 7, July 1994, págs. 467-9.

[16] F. Diel y otros, "Pyrethroids and piperonyl butoxide affect human
T-lymphocytes in vitro". TOXICOLOGY LETTERS , Vol. 107, Nos. 1-3, June
1999, págs. 65-74.

[17] Ver Schettler, citado arriba en la nota 12, págs. 12-16, o John
Wargo, OUR CHILDREN'S TOXIC LEGACY (New Haven: Yale University Press,
1998), págs. 173-8.

[18] Megan Scott y Beth Daley, "Spraying for West Nile Begins", BOSTON
GLOBE July 28, 2000, pág. A1. Y ver: Raja Mishra, "Researchers Mark
West Nile Hot Spots", BOSTON GLOBE August 11, 2000, pág. B2. Y ver:
Kevin Collinson y Henry L. Davis, "More Funds Allocated to Fight West
Nile Virus", BUFFALO NEWS September 1, 2000, [Local, pág. 1C].

[19] Elisabeth Bumiller, "Mayor Says Pesticide Spraying Victim Was
Right", NEW YORK TIMES September 12, 2000, pág. B5.

[20] "Officials Defend Spraying to Curb West Nile Virus", NEW YORK
TIMES April 1, 2000, pág. 3.

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