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#498 - Los Peligros de las Combinaciones Químicas, 12-Jun-1996

La industria química recibió noticias extraordinariamente malas la
semana pasada. La revista SCIENCE publicó un nuevo estudio que muestra
que algunas COMBINACIONES de químicos bloqueadores hormonales son mucho
más potentes que cualquiera de los químicos por separado [1]. La
revista SCIENCE es la voz conservadora de la corriente dominante de la
ciencia en los E.U.A. Hasta la semana pasada, SCIENCE había ignorado en
gran parte la posibilidad de que los químicos industriales pudieran
estar afectando las hormonas de los animales silvestres y los seres
humanos.

El nuevo estudio muestra que las combinaciones de dos o tres pesticidas
comunes, a niveles bajos como los que pudieran encontrarse en el medio
ambiente, son hasta 1600 veces más potentes que cualquiera de los
pesticidas por separado. El estudio mostró que un químico, el clordano,
aunque no es capaz de bloquear las hormonas por sí mismo, magnifica
enormemente la capacidad de otros químicos para bloquear las hormonas.
Si estos hallazgos son confirmados por estudios posteriores, podrían
afectar profundamente la manera en que se ven los químicos; cómo se los
evalúa respecto a su toxicidad y cómo son regulados, debido a que
tendrán que considerarse las combinaciones de los mismos. Actualmente
el aparato de la protección ambiental de los E.U.A. y, en efecto, del
mundo, está basado en estudios de químicos individuales que actúan
solos.

Las hormonas son químicos naturales que actúan como mensajeros,
viajando por el torrente sanguíneo, regulando varios procesos
corporales, coordinando las actividades del cuerpo para mantener la
salud. Las hormonas son particularmente importantes durante el
crecimiento y el desarrollo de un huevo, un embrión, un feto, un bebé.
Hasta ahora se han identificado unas 100 hormonas distintas que
controlan el crecimiento, el desarrollo y el comportamiento en todos
los vertebrados (peces, aves, reptiles, anfibios y mamíferos),
incluyendo los seres humanos [2]. (Ver REHW #263, #264.)

Desde 1991, los estudios han mostrado que al menos 50 químicos
industriales sintéticos (creados por el ser humano) pueden afectar las
hormonas y bloquear el crecimiento y el desarrollo normales en aves,
peces, mamíferos, reptiles, anfibios y seres humanos [3]. Los
resultados de tales interferencias pueden incluir cambios en la
preferencia y el comportamiento sexuales, penes pequeños, disminución
en la cuenta espermática, diversos cánceres, desórdenes del sistema
nervioso, defectos de nacimiento y daños al sistema inmune, entre otros
efectos. Muchos de los 50 químicos bloqueadores hormonales se
encuentran comúnmente en los detergentes, los plásticos y los
pesticidas. En respuesta a estos estudios, la industria química ha
afirmado que las exposiciones ambientales de bajo nivel no son
suficientemente potentes para afectar a los seres humanos [4]. El nuevo
estudio publicado esta semana en SCIENCE muestra que no es probable que
la posición de la industria química resista una evaluación.

Los editores de SCIENCE evidentemente consideraron el nuevo estudio de
tanta importancia, que publicaron dos artículos simultáneamente
comentando sobre los hallazgos [5, 6]. (Además, en el mismo ejemplar,
publicaron una revisión favorecedora del reciente libro sobre los
químicos bloqueadores hormonales, OUR STOLEN FUTURE ["NUESTRO FUTURO
ROBADO"] [7]).

Incluso los editores del diario NEW YORK TIMES consideraron el nuevo
estudio suficientemente importante para reportar sobre él de una manera
imparcial [8]. En marzo y abril el TIMES publicó una serie de artículos
tendenciosos y erróneos por Gina Kolata, quien dijo que la teoría de
que los químicos industriales pudieran afectar las hormonas había
sido "refutada por estudios cuidadosos", de los cuales no cita ni
describe ninguno. (Ver REHW #486 y #492.) Cuando los científicos le
escribieron cartas al editor, buscando restaurar el equilibrio después
de los reportajes de la Sra. Kolata, el diario TIMES se negó a publicar
ninguna de sus cartas. Un grupo de científicos se frustró tanto, que
finalmente dio el muy inusual paso de pagar por espacio publicitario en
el TIMES para quejarse de las imprecisiones y la parcialidad de la Sra.
Kolata [9].

La idea de que los químicos industriales comunes pueden estar afectando
las hormonas de los animales silvestres y los seres humanos tiene
implicaciones de largo alcance. Si esto es cierto, significa que la
industria química como la conocemos es una amenaza para toda la vida
sobre la tierra. ¿Cómo podemos saber si esto es verdad?

Hay químicos con estructuras moleculares muy diferentes que han probado
ser bloqueadores hormonales [10]. Esto significa que la capacidad de un
químico para bloquear las hormonas no puede saberse simplemente
examinando un diagrama de la molécula. En otras palabras, el estudio de
la así llamada relación estructura/función no es de ayuda en el caso de
los bloqueadores hormonales. Por esto, miles de químicos tendrán que
ser examinados individualmente respecto a su capacidad para bloquear
las hormonas. Aún no se ha diseñado una serie de evaluaciones que sea
rigurosa, y actualmente hay 70.000 químicos en uso comercial, con unos
1000 químicos nuevos agregados cada año. La posibilidad de evaluar la
toxicidad de este número de químicos, incluso uno por uno, es
intimidante. Nadie sabe de dónde saldrían los recursos para llevar a
cabo una cantidad de evaluaciones tan grande. El nuevo estudio en
SCIENCE hace que el enorme problema de evaluar individualmente 70.000
químicos se vea pequeño en comparación. Si los científicos tienen que
estudiar las COMBINACIONES de los químicos, su trabajo se verá
aumentado inmensamente [11]. Por ejemplo, evaluar sólo los 1000
químicos tóxicos más comunes en combinaciones de 3, requeriría por lo
menos 166 millones de experimentos distintos (esto ignorando la
necesidad de estudiar dosis variables) [12]. Incluso si cada
experimento tomara sólo una hora y 100 laboratorios trabajaran 24
horas, 7 días a la semana, evaluar todas las posibles combinaciones de
3 químicos de los 1000 todavía tomaría más de 180 años para completarse.

Esta no es la primera evidencia de que algunas combinaciones de
químicos son más potentes que cualquiera de los químicos por separado.
A principios de este año, investigadores en el Centro Médico de la
Universidad de Duke (Duke University Medical Center) publicaron un
estudio de tres químicos a los cuales estuvieron expuestos los soldados
estadounidenses durante la Guerra del Golfo. Ninguno de estos tres
químicos, por separado, causó daños a los nervios en animales de
laboratorio, pero los tres químicos JUNTOS mostraron potentes efectos
de daños a los nervios -efectos tan fuertes que los investigadores
concluyeron que pudieron haber encontrado la causa del "Síndrome de la
Guerra del Golfo", que afecta por lo menos a 30.000 estadounidenses
veteranos de esa guerra [13].

Incluso antes, hubo estudios que mostraron que la exposición a la
radiación incrementa la toxicidad de ciertos químicos [14] y que el
humo del tabaco y los asbestos potencian cada uno la toxicidad del otro
[15]. Sin embargo, los E.U.A. nunca evalúan las combinaciones químicas
para determinar los peligros químicos. Por ejemplo, el Consejo Nacional
de Investigaciones (National Research Council, NRC) estudió
recientemente el problema de llevar a cabo "evaluaciones de los
riesgos" para las combinaciones de químicos. El NRC concluyó que la
manera de manejar las combinaciones era simplemente sumando las
toxicidades individuales. El NRC dijo que este enfoque subestimaría la
toxicidad de las combinaciones de químicos en un factor no mayor de 10
[16].

La conclusión del NRC no vale nada frente al nuevo estudio publicado en
SCIENCE. Las combinaciones de dos y tres pesticidas resultaron ser de
160 a 1600 veces más potentes que cualquiera de los pesticidas
individuales. La evaluación de los riesgos que supone que las
combinaciones de químicos son sólo 10 veces más potentes que los
químicos individuales, puede subestimar los peligros en 100 veces o más.

Lo que es más importante, un químico (el clordano) por separado no
mostró efectos bloqueadores hormonales; sin embargo intensificó el
poder bloqueador hormonal de otros químicos cuando se combinó con
ellos. Esto significa que debemos identificar y protegernos incluso
contra los químicos bloqueadores hormonales muy débiles, debido a que
pueden no ser tan débiles cuando se combinan con otros químicos
comunes. Es difícil imaginarse un programa de evaluaciones práctico y
manejable que pueda considerar estos problemas y producir resultados
confiables y completos en menos de un siglo. Para ese momento, si el
daño está ocurriendo ahora, como muchos científicos creen que es el
caso, será demasiado tarde.

¿Cuál es la solución a este problema inmenso y complejo? Theo Colborn y
Pete Myers sugieren algunos pasos iniciales en su reciente libro OUR
STOLEN FUTURE ["NUESTRO FUTURO ROBADO"] (ver REHW #486, #487, #490):

** Reducir enormemente el número de químicos en el mercado (pág. 226).

** Reducir el número de químicos usados en un producto dado; hacer los
productos más sencillos (pág. 226).

** Producir y comercializar solamente químicos que pueden ser
fácilmente detectados a niveles relevantes en el mundo real con la
tecnología actual (pág. 226).

** No producir un químico a menos que se comprenda bien su degradación
en el medio ambiente (pág. 227).

** Restringir la introducción de miles de nuevos químicos sintéticos
cada año (pág. 247).

** Reducir el uso de pesticidas tanto como sea posible (pág. 247). Los
pesticidas deberían usarse sólo en emergencias reales (pág. 217).

** Colocar la carga de las pruebas sobre los productores... A un grado
perturbador, el sistema actual supone que los químicos son inocentes
hasta que se pruebe lo contrario. Esto no está bien. La carga de las
pruebas debería funcionar al revés; debido al enfoque actual, la
presunción de la inocencia ha enfermado a las personas y ha dañado los
ecosistemas una y otra vez (pág. 219).

** La herramienta para la evaluación de los riesgos se usa ahora para
mantener los compuestos cuestionables en el mercado hasta que se pruebe
que son culpables. [La evaluación de los riesgos] debería redefinirse
como una manera de mantener los químicos no evaluados fuera del mercado
y eliminar los más preocupantes de una manera ordenada y oportuna (pág.
219).

** La ciencia sola no siempre tiene la respuesta... Ha llegado el
momento de detenerse y finalmente hacer las preguntas éticas que han
sido pasadas por alto en la precipitada carrera del siglo 20. ¿Es
correcto cambiar la atmósfera de la Tierra? ¿Es correcto alterar el
medio ambiente químico en el útero para todos los niños que aún no han
nacido? (pág. 247).

** Ahora que sabemos que esto es cierto, tenemos que tener el coraje
para ser precavidos, ya que hay mucho en juego (pág. 249).

--Peter Montague

=====

[1] Steven F. Arnold y otros, "Synergistic Activation of Estrogen
Receptor with Combinations of Environmental Chemicals", SCIENCE Vol.
272 (June 7, 1996), págs. 1489-1492.

[2] Anthony W. Norman y Gerald Litwack, HORMONES (San Diego, Ca.:
Academic Press, 1987). Ver el Apéndice A.

[3] Theo Colborn, Frederick S. vom Saal y Ana M. Soto, "Developmental
Effects of Endocrine-Disrupting Chemicals in Wildlife and Humans",
ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 101, No. 5 (October, 1993),
págs. 378-384.

[4] Stephen H. Safe, "Environmental and Dietary Estrogens and Human
Health: Is There a Problem?" ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol.
103, No. 4 (April, 1995), págs. 346-351.

[5] Jocelyn Kaiser, "New Yeast Study Finds Strength in Numbers",
SCIENCE Vol. 272 (June 7, 1996), pág. 1418.

[6] S. Stoney Simons, Jr., "Environmental Estrogens: Can Two 'Alrights'
Make a Wrong?" SCIENCE Vol. 272 (June 7, 1996), pág. 1451.

[7] Anne N. Hirschfield y otros, "Problems Beyond Pesticides [review of
OUR STOLEN FUTURE]", SCIENCE Vol. 272 (June 7, 1996), págs. 1444-1445.

[8] Warren E. Leary, "Test Developed to Weigh Impact of Hormone-Like
Pollutants", NEW YORK TIMES June 7, 1996, pág. A15.

[9] "When It Comes to Chemicals, Is Only Good News Fit to Print?
[publicidad]" NEW YORK TIMES May 29, 1996, pág. A19.

[10] John A. McLachlan, "Functional Toxicology: A New Approach to
Detect Biologically Active Xenobiotics", ENVIRONMENTAL HEALTH
PERSPECTIVES Vol. 101, No. 5 (October, 1993), págs. 386-387.

[11] Leslie Lang, "Strange Brew: Assessing Risk of Chemical Mixtures",
ENVIRONMENTAL HEALTH PERSPECTIVES Vol. 103, No. 2 (February, 1995),
págs. 142-145

[12] La fórmula para calcular cuántos subgrupos distintos de tamaño k
pueden formarse a partir de un grupo de n químicos distintos es (n!)/
((k!)*((n-k)!)); donde n! significa n factorial y *
significa "multiplicado por". En el caso en discusión, k es 3 y n es
1000. Ver, por ejemplo, Michael Orkin y Richard Drogin, VITAL
STATISTICS (New York: McGraw-Hill, 1975), pág. 285.

[13] Mohamed B. Abou-Donia y otros, "Neurotoxicity Resulting From
Coexposure to Pyridostigmine Bromide, DEET and Permethrin: Implications
of Gulf War Chemical Exposures", JOURNAL OF TOXICOLOGY AND
ENVIRONMENTAL HEALTH Vol. 48 (1996), págs. 35-56. Para tener versiones
más sencillas de este estudio, ver Elizabeth Pennisi, "Chemicals Behind
Gulf War Syndrome?" SCIENCE Vol. 272 (April 26, 1996), págs. 479-480, y
Philip J. Hilts, "Chemical Mix May Be Cause of Illnesses in Gulf War",
NEW YORK TIMES April 17, 1996, pág. A17.

[14] J.G. Sharp y D.A. Crouse, "Apparent Synergism between Radiation
and the Carcinogen 1,2-Dimethylhydrazine in the Induction of Colonic
Tumors in Rats", RADIATION RESEARCH Vol. 117 (1989), págs. 304-317. Y
ver Frank E. Lundin, Jr., y otros, RADON DAUGHTER EXPOSURE AND
RESPIRATORY CANCER; QUANTITATIVE AND TEMPORAL ASPECTS (Springfield,
Va.: National Technical Information Service, 1971).

[15] Agency for Toxic Substances and Disease Registry, TOXICOLOGICAL
PROFILE FOR ASBESTOS (UPDATE) (Atlanta, Ga.: Agency for Toxic
Substances and Disease Registry, Public Health Service, U.S. Department
of Health & Human Services [1600 Clifton Rd. -Mail Stop E-29, Atlanta,
GA 30333; teléfono (404) 639-0730], August, 1995), pág. 75.

[16] SCIENCE AND JUDGMENT IN RISK ASSESSMENT (Washington, D.C.:
National Academy Press, 1994). Ver el Capítulo 11.

Palabras claves: science magazine; hormonas; bloqueadores endocrinos;
bloqueadores hormonales; pesticidas; sinergismo; endosulfano; clordano;
animales silvestres; detergentes; plásticos; our stolen future; theo
colborn; john peterson myers; new york times; gina kolata; síndrome de
la guerra del golfo; radiación; tabaco; cigarrillos; asbestos;
evaluación de los riesgos; evaluación de la toxicidad;

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