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#508 - Cómo Eliminar la Dioxina, 21-Aug-1996

Un estudio de dos años sobre la dioxina en los Grandes Lagos concluyó
que 86% de las fuentes de dioxina podrían ser eliminadas sin
sacrificios económicos, y posiblemente incluso con ganancias económicas
[1, 2]. El estudio fue llevado a cabo por un equipo de investigadores
dirigido por el Dr. Barry Commoner en la Universidad de Queens, en
Nueva York.

En los pasados 15 años, la dioxina ha surgido como uno de los dos o
tres químicos más peligrosos jamás estudiados. El estudio intensivo de
la dioxina ha confirmado que la misma actúa como un
potente "desregulador del crecimiento", una "hormona ambiental" que
afecta el crecimiento y el desarrollo normales en peces, aves,
reptiles, anfibios y mamíferos, incluyendo los seres humanos. (Ver REHW
#279, #414.) La dioxina afecta el sistema nervioso central, el sistema
inmune, el sistema hormonal (endocrino) y el sistema reproductor,
impidiendo el crecimiento y el desarrollo normales de los jóvenes y
causando una variedad de cánceres. Además, este estudio intensivo
reveló que ahora los estadounidenses llevan suficiente dioxina en sus
cuerpos para crear un peligro de cáncer cientos de veces más grande que
el peligro "aceptable" definido por la Agencia de Protección Ambiental
de los E.U.A. [U.S. Environmental Protection Agency, EPA]. Además,
puede esperarse que las "cargas corporales" de dioxina existentes en
los estadounidenses causen otros efectos sobre la salud, tales como
daños al sistema inmune, en los miembros sensibles de la población. Por
lo tanto la dioxina es un serio problema de salud pública. (Ver REHW
#390, #391.)

La dioxina nunca se produce intencionalmente (excepto con fines de
investigaciones de laboratorio), pero aparece como un subproducto no
deseado de muchos procesos industriales. Un cálculo reciente de la
producción anual de dioxina en todo el mundo (la cual asciende a 3000
kilogramos [kg], ó 6614 libras [lb] por año) indica que las principales
fuentes de dioxina incluyen [3]:

** los incineradores municipales de desechos sólidos (1130 kg [2491
libras], ó 37,6% del total mundial);

** los hornos de cemento que queman desechos peligrosos (680 kg [1499
lb], ó 23%). En los E.U.A. sólo se queman desechos peligrosos en hornos
de cemento, y estos incineradores producen 13 veces más dioxina, por
libra de cemento fabricado, en comparación con los hornos de cemento
que no queman desechos peligrosos.

** las fundidoras de acero (350 kg [772 lb], ó 12% del total);

** los hornos de cemento que no queman desechos peligrosos (320 kg (706
lb), ó 11%);

** la combustión de biomasa (350 kg [772 lb], ó 12%). Esto viene de los
incendios forestales y de la quema de madera con fines comerciales y
residenciales. Los árboles no producen dioxina de manera natural. Pero
los bosques pueden estar tratados con pesticidas clorados, tales como
el Silvex, el cual entonces produce dioxinas cuando se quema. Por otro
lado, las dioxinas transportadas por el aire pueden depositarse sobre
los árboles y ser absorbidas por las hojas y la madera; cuando esto se
quema mas tarde, la dioxina puede ser liberada de nuevo a la atmósfera.
Los investigadores que desarrollaron estos cálculos globales no saben
cuál es la explicación correcta.

** los incineradores de desechos médicos (84 kg [185 lb], ó 2,8%);

** la fundición secundaria del cobre (78 kg (172 lb), ó 2,6%);

** los automóviles que queman gasolina con plomo (11 kg [24 lb], ó
0,4%); los automóviles que queman gasolina con plomo emiten 9 veces más
dioxina por galón de combustible, que los que queman gasolina sin plomo.

** los automóviles que queman gasolina sin plomo (1 kg [2,2 lb], ó
0,03%).

Estos cálculos están sujetos a grandes incertidumbres debido a que no
se sabe casi nada acerca de las fuentes de dioxina en la antigua Unión
Soviética, China e India, que juntos tienen aproximadamente 43% de la
población mundial. Además, los cálculos de la dioxina total que cae
sobre la superficie de la Tierra en todo el mundo (13.100 kg, ó 28.880
lb) son aproximadamente 4 veces mayores que los cálculos de las
emisiones totales en todo el mundo (3000 kg, ó 6614 lb). Por lo tanto,
nadie está completamente seguro de dónde viene toda la dioxina del
mundo. Pero una cosa SI es cierta: la dioxina no viene de fuentes
naturales. El estudio de los sedimentos de los lagos ha mostrado que
había muy poca dioxina en el medio ambiente antes de 1940 [4].

A pesar de estas importantes incertidumbres, las emisiones de dioxina
en los Grandes Lagos han sido estudiadas cuidadosamente por Commoner y
sus colegas, quienes identificaron 1329 fuentes de dioxina. De estas
1329 fuentes, 106 son responsables de 86% de la dioxina que entra en
los Lagos:

** 48% de la dioxina que entra en los Grandes Lagos se origina en 609
incineradores de desechos hospitalarios y en 14 incineradores
comerciales de desechos médicos.

** 22% de la dioxina de los Grandes Lagos se origina en 52
incineradores municipales de desechos sólidos que queman 11,7 millones
de toneladas de basura al año.

** 8% se origina en las plantas de sinterización del hierro.
(Sinterizar es formar una masa sólida de un metal usando calor pero sin
llegar a la temperatura de fusión.)

** 8% se origina en los hornos de cemento que queman desechos
peligrosos.

** 4% se origina en la fundición secundaria del cobre.

** 3% se origina en la combustión de carbón.

** 2% se origina en la combustión de la madera.

** 2% se origina en los hornos de cemento que no queman desechos
peligrosos.

** 1% se origina en los vehículos diesel de trabajo.

** 0,8% se origina en los incineradores de desechos peligrosos.

** 0,7% se origina en la incineración de los sedimentos de las aguas
residuales.

** 2,2% se origina en otras fuentes (la refinación secundaria del
cobre; la incineración de desechos de hexaclorobenceno; la combustión
de gasolina con y sin plomo).

La mayor parte del reporte de Commoner es un análisis económico de la
viabilidad de eliminar las fuentes de dioxina de los incineradores de
desechos médicos, los incineradores municipales de desechos sólidos,
las plantas de sinterización del hierro, las fábricas de papel y los
hornos de cemento que queman desechos peligrosos.

Commoner adopta un enfoque moderno de "prevención de la contaminación"
respecto a la dioxina: busca las maneras de cambiar los procesos de
producción para evitar la creación de dioxina. A lo largo del estudio,
Commoner discute el enfoque alternativo -el control de la contaminación-
y muestra que no puede reducir las emisiones de dioxina a cero. Sólo
la prevención de la contaminación -eliminando la creación de la dioxina
cambiando las tecnologías de producción- puede lograr la descarga cero
de las dioxinas.

Curiosamente, a pesar del prominente uso del término "prevención de la
contaminación" dentro de la EPA (donde incluso lo convirtieron en la
expresión de moda, "P2"), Commoner muestra una y otra vez que la EPA y
ciertos de los "10 grandes" grupos ambientalistas que están hablando
acerca de reducir las emisiones de dioxina según la Ley del Aire Limpio
de 1990 están todos metidos en debates a la antigua sobre el "control
de la contaminación". Las organizaciones Sierra Club, Natural Resources
Defense Council (NRDC) y EPA están gastando sus escasos recursos
peleando en la corte sobre el significado de la "tecnología del CONTROL
máximo disponible" -ni siquiera están discutiendo la prevención real de
la contaminación, que exige EMPEZAR POR NO PRODUCIR CONTAMINACION. (La
Administración de Clinton y algunos de sus acólitos en la comunidad
ambientalista de Washington revelaron su desprecio por la verdadera
prevención de la contaminación el mes pasado, cuando ayudaron a que el
Congreso revocara la cláusula Delaney. Desde 1958, la cláusula Delaney
había prohibido la adición de carcinógenos conocidos a los alimentos
procesados -la única ley ambientalista de los E.U.A. verdaderamente
basada en la PREVENCION. Ahora la prohibición Delaney ha sido revocada,
sustituida por un proceso de evaluación de los riesgos que permite que
a nuestros alimentos se les agreguen cantidades "seguras" de químicos
que causan cáncer. Esto se está promocionado como progreso en el mundo
sin principios de la política y el dinero ambientalistas en Washington,
D.C. La trampa es que ninguno de los que están promocionando el nuevo
enfoque de "evaluación de los riesgos" realmente cree que puedan
establecerse cantidades "seguras" de carcinógenos, mucho menos cuando a
los alimentos de decenas de millones de personas se les agregan
simultáneamente varios carcinógenos y otros venenos. Así que la EPA y
otros operarios cínicos de Washington están promoviendo políticas de
salud pública fundadas en la evaluación de los riesgos, que no tienen
ninguna base científica, que no se basan de ninguna manera en la
prevención y que por supuesto no pueden "garantizar la protección para
los niños", como un grupo ambientalista anunció que lo harían [5]. Se
supone que una postura cínica como ésta es el precio que se paga por
seguir siendo alguien "de adentro" -una triste manifestación de
oportunismo político y colapso ético de nuestros amigos.) Actualmente,
en Washington, la P2 es sólo un cuento chino.

Commoner, por el otro lado, aplica el principio de la prevención de la
contaminación de manera agresiva y novedosa:

** Los desechos médicos son incinerados, básicamente, para matar los
gérmenes y reducir el volumen. Commoner muestra que resultaría
asequible cerrar todos los incineradores de desechos médicos alrededor
de los Grandes Lagos y sustituirlos por autoclaves (básicamente, un
autoclave es una gran olla a presión que esteriliza) seguidos de
rellenos sanitarios. Autoclavar y depositar en rellenos sanitarios son
alternativas asequibles, libres de dioxina, frente a los incineradores
de desechos médicos.

** Commoner muestra que todos los incineradores municipales de desechos
sólidos podrían cerrarse y abandonarse (el resto de su deuda en bonos
podría pagarse con los fondos públicos) y ser sustituidos por programas
intensivos de reciclaje libres de dioxina -todo esto con un AHORRO neto
de 536 millones de dólares cada año para las comunidades de los Grandes
Lagos.

** Commoner muestra que -a pesar de las regulaciones anti-P2 impuestas
por la EPA- las fábricas de papel y pulpa podrían cambiarse fácilmente
a tecnologías totalmente libres de cloro, ELIMINANDO ASI COMPLETAMENTE
LAS FUENTES DE DIOXINA EN LAS FABRICAS DE PAPEL. La prevención real de
la contaminación es asequible.

** Commoner muestra que los solventes y los aceites clorados podrían
ser eliminados de las plantas de sinterización del hierro, ELIMINANDO
así las fuentes de dioxina de estas instalaciones.

** Commoner muestra que 75% de todo el cemento es fabricado sin usar
los desechos peligrosos como combustible, y que por lo tanto sería
relativamente fácil para el gobierno prohibir el uso de los desechos
peligrosos como combustible en los hornos de cemento, para proteger la
salud y la seguridad públicas.

El análisis cuantitativo y claro, y la defensa mesurada que da
Commoner, ofrecen una verdadera esperanza de que la dioxina pudiera ser
controlada en toda la nación. Desafortunadamente, la línea de
pensamiento de Commoner comienza en un lugar bastante diferente del
lugar donde comienza la de la EPA y de los grandes grupos de presión
ambientalistas. Commoner examina audazmente los procesos de producción
que están creando la dioxina -procesos de producción que son
tradicionalmente considerados del dominio exclusivo del así
llamado "sector privado"- y sugiere de qué manera podrían ser
modificados para prevenir la contaminación. (Parece extraño que este
sector mantenga el nombre de "privado" a pesar de que sus decisiones
han contaminado cada pie cuadrado del planeta con venenos potentes.)
Hasta que la comunidad ambientalista adopte un enfoque tan audaz como
el de Commoner, las discusiones de moda sobre la P2 no seguirán siendo
más que una forma indirecta de disimular el hecho de que nada ha
cambiado.

--Peter Montague(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Barry Commoner y otros, DIOXIN FALLOUT IN THE GREAT LAKES. WHERE IT
COMES FROM; HOW TO PREVENT IT; AT WHAT COST. (Flushing, N.Y.: Queens
College, Center for the Biology of Natural Systems, June, 1996).
Teléfono (718) 670-4182.

[2] Barry Commoner y otros, ZEROING OUT DIOXIN IN THE GREAT LAKES:
WITHIN OUR REACH (Flushing, N.Y.: Queens College, Center for the
Biology of Natural Systems, June, 1996). Teléfono (718) 670-4182.

[3] Louis B. Brzuzy y Ronald A. Hites, "Global Mass Balance for
Polychlorinated Dibenzo-P-dioxins and Dibenzofurans," ENVIRONMENTAL
SCIENCE & TECHNOLOGY Vol. 30, No. 6 (1996), págs. 1797-1804. Un
reciente estudio del "equilibrio de masa" de las emisiones de dioxina
en los E.U.A. (no global) es el de Valerie M. Thomas y Thomas G. Spiro,
AN ESTIMATION OF DIOXIN EMISSIONS IN THE UNITED STATES [PU/CEES Report
No. 285] (Princeton, N.J.: Princeton University, Center for Energy and
Environmental Studies, December, 1994).

[4] Jean M. Czuczwa y otros, "Polychlorinated dibenzo-p-dioxins and
dibenzofurans in sediments from Siskiwit Lake, Isle Royale," SCIENCE
Vol. 226 (1984), págs. 568-569. Y ver Jean M. Czuczwa, y Ron A.
Hites. "Airborne Dioxins and Dibenzofurans: Sources and Fates."
ENVIRONMENTAL SCIENCE AND TECHNOLOGY Vol. 20 (1986), pág. 195 y páginas
siguientes.

[5] Richard Wiles y Mark B. Childress, "Pesticide Bill Guarantees
Protection for Children and a Citizen's Right to Know," comunicado de
prensa de fecha 17 de julio de 1996 de Environmental Working Group,
1718 Connecticut Avenue, N.W., Suite 600, Washington, DC 20009;
teléfono: (202) 667-6982. Environmental Working Group (EWG) sabe igual
que nosotros que la evaluación de los riesgos no puede "garantizar la
protección de los niños". Al Presidente Clinton evidentemente le gustó
tanto la desinformación de la organización EWG que después la repitió
él mismo; ver Associated Press, "Clinton Praises Bill Regulating
Pesticides," NEW YORK TIMES, August 4, 1996, pág. 17. Y ver John H.
Cushman, Jr., "Pesticide Measure Advances In House, Without Rancor,"
NEW YORK TIMES, July 18, 1996, pág. 20.

Palabras claves: dioxina; grandes lagos; fábricas de papel; cloro; msw;
incineración; incineradores de desechos médicos; industria del acero;
fundidoras de acero; prevención de la contaminación; hornos de cemento;
desechos peligrosos; fuentes de dioxina; combustión de biomasa;
fundición del cobre; automóviles; gasolina; plomo; sinterización del
hierro;

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