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#323 - Nuevas Perspectivas Acerca De Los Tóxicos -- Parte 2: El Sistema Reproductor Masculino Resulta Dañado Por Las Exposicione

Los antiguos griegos observaron que los hombres con altas exposiciones
al plomo se volvían estériles. Pero este conocimiento no fue pasado a
los romanos, quienes almacenaban su agua potable y su vino en envases
con revestimiento de plomo. Los romanos también añadieron plomo a
algunas de sus bebidas para endulzarlas. Basados en las evaluaciones
del plomo en los huesos de los romanos, algunos historiadores concluyen
que las clases altas romanas probablemente no se podían reproducir, lo
que contribuyó a la caída de Roma [1].

Hasta hace muy poco, los científicos le prestaron poca atención a los
efectos de los agentes ambientales sobre la reproducción humana. El
período moderno comenzó en 1941, cuando se reportó la ceguera, la
sordera y la muerte en los hijos de las mujeres embarazadas expuestas a
la rubéola. La catástrofe de la talidomida en 1954-1961 trajo a casa
los peligros potenciales de los químicos, en este caso una medicina con
receta. (Ver RHWN #322.) El nacimiento de casi 20.000 niños con
defectos luego de una epidemia de rubéola a principios de la década de
1960 confirmó la relación de los factores ambientales con los defectos
de nacimiento [2].

Todavía a principios de los años 70, pocos gobiernos estatales
mantenían registros de los defectos de nacimiento. En 1974, el gobierno
federal estableció el primer registro nacional de defectos de
nacimiento, controlando los registros de los hospitales que representan
aproximadamente 15% de todos los nacimientos [3]. Incluso hoy en día
este programa sigue sólo los defectos de nacimiento observados en los
recién nacidos, que probablemente representan sólo un sexto del total
de los defectos que realmente se presentan, debido a que muchos
defectos no se vuelven evidentes en varios años [2].

Para 1980, se calculó que hubo aproximadamente 200.000 defectos de
nacimiento en los E.U.A., constituyendo aproximadamente 7 por ciento de
todos los nacimientos vivos. Además, se registraron más de 560.000
muertes infantiles, abortos espontáneos, nacimientos muertos y abortos
debidos a defectos en el desarrollo fetal [2].

En 1990, los Centros federales para el Control de Enfermedades (federal
Centers for Disease Control, CDC) reportaron la existencia de
tendencias en los defectos de nacimiento entre 1979 y 1987 en los
E.U.A. Se observaron 38 defectos específicos y se encontró que 29 de
los 38 habían aumentado, dos habían disminuido y 7 se habían mantenido
estables [3]. Los mayores aumentos (29 por ciento y 20,2 por ciento)
ocurrieron en los defectos del corazón; sin duda una parte de este
aumento es debida a los mejores métodos de detección. Sin embargo,
también había un aumento de 9,6 por ciento en los defectos de los ojos
y un aumento de 2,7 por ciento en los labios leporinos, de manera que
parece probable que estén ocurriendo aumentos reales.

Como reportamos la semana pasada, la visión tradicional de los defectos
de nacimiento subraya el papel de las mujeres e ignora el papel de los
hombres, incluso cuando hay evidencias que muestran que los hombres
expuestos a químicos tóxicos engendran hijos con defectos. La razón
tradicional para ignorar tales investigaciones es que, hasta hace poco,
no había ninguna teoría satisfactoria que explicara de qué manera las
exposiciones masculinas podrían afectar a los hijos, así que no se
podía establecer una relación de causa y efecto. El argumento era que
las mujeres nacen con todos los óvulos que tendrán en su vida, así que
cada óvulo puede estar expuesto a las toxinas durante un largo tiempo.
Los hombres, por el otro lado, producen nuevos espermatozoides
constantemente, así que cada espermatozoide individual tiene sólo una

corta oportunidad para estar expuesto a las toxinas.

Otra razón para ignorar el efecto de las toxinas sobre la reproducción
masculina era la teoría del "espermatozoide macho", la cual decía que
sólo los espermatozoides más aptos eran suficientemente fuertes como
para recorrer la distancia necesaria para fertilizar un óvulo [4].
Según esta teoría, los espermatozoides con defectos nunca podrían
llegar a un óvulo para fertilizarlo, así que los hombres no podrían ser
responsables de producir hijos con defectos. Ahora las investigaciones
han mostrado que las vías reproductoras femeninas tienen maneras de
mover espermatozoides hacia los óvulos, bien sea si los espermatozoides
están sanos o si tienen defectos.

Los investigadores solían creer que existía una barrera efectiva entre
los vasos sanguíneos y los tejidos donde se producen los
espermatozoides en los testículos. Ahora se sabe que la barrera no es
efectiva contra muchos químicos.

Y por supuesto que también está la predisposición cultural, que llega
tan atrás como los juicios de las brujas de Salem, para culpar a las
mujeres por todos los problemas. "Usted no tiene que ser Sigmund Freud
para entender que existen factores culturales para decir que le hemos
prestado tanta atención a la mujer y tan poca atención al hombre", dice
la Dra. Devra Lee Davis, epidemióloga del Consejo Nacional de
Investigaciones (National Research Council).

Durante la década pasada, las investigaciones mostraron que hay dos
maneras básicas en las que los químicos pueden afectar la reproducción
masculina [5, 6]. Los químicos pueden afectar directamente los
testículos, donde se originan los espermatozoides. La cantidad de
espermatozoides puede resultar disminuida, o algunos espermatozoides
pueden resultar perjudicados, o los espermatozoides incluso pudieran
transportar toxinas directamente hacia el interior del óvulo. Por otra
parte, las toxinas pueden atacar el sistema nervioso masculino o el
sistema endocrino, afectando el flujo de hormonas que actúan como
mensajeros regulando los procesos químicos complejos que deben
funcionar bien para que suceda la concepción.

No importa cuál sea el mecanismo del daño, existen cada vez más
evidencias que muestran que la exposición masculina a las toxinas puede
producir hijos con defectos. He aquí unos ejemplos:

** Un estudio de 99.186 embarazos en toda la nación de Finlandia mostró
un aumento en la probabilidad de abortos espontáneos si el padre estaba
expuesto profesionalmente al óxido de etileno, a los químicos del
caucho, a los solventes usados en la fabricación de productos de caucho
o a los solventes usados en las refinerías de petróleo [7].

** Un estudio de 22.192 niños nacidos con defectos de nacimiento en la
Columbia Británica mostró que la profesión de bombero del padre estaba
relacionada con la incidencia de los defectos del corazón.
Frecuentemente los bomberos están muy expuestos al monóxido de carbono
y a los hidrocarburos aromáticos policíclicos (PAH, por sus siglas en
inglés) -los químicos repugnantes en el humo y el hollín [8].

** Un estudio de la profesión de los padres de 149 pacientes con tumor
de Wilm (un cáncer del riñón de la infancia) mostró que un número
significativamente mayor de padres estaban expuestos al plomo en su
lugar de trabajo, comparados con los padres de un grupo control de
niños que no tienen la enfermedad [9].

** En Finlandia, un estudio de 6000 hombres mostró que la exposición
paterna a los solventes orgánicos casi triplicaba la probabilidad de
abortos espontáneos como resultado del embarazo, comparados con los
controles no expuestos a solventes orgánicos. Se encontró que los
pintores y los trabajadores de la madera (por ejemplo, los carpinteros
en la construcción, en la industria de los muebles y en la industria de
las barcas) estaban en peligro. El solvente tolueno sobresalía como un
agente particularmente malo en este estudio [10].

** Un estudio de los anestesistas en la región de West Midlands de
Inglaterra (la mitad eran hombres y la otra mitad mujeres) mostró que,
durante un lapso de 20 años, 9,3% de sus hijos nacieron con defectos y
31% de los anestesistas reportaron haber tenido problemas para
engendrar hijos. Además casi todos los niños presentaron bajo peso al
nacer. El sexo de los anestesistas no afectó la probabilidad de los
problemas en sus hijos, pero las niñas parecían sufrir mayores defectos
de nacimiento [11].

** Una revisión reciente de varios estudios de exposiciones
profesionales paternas en relación con el cáncer de la infancia en los
hijos mostró consistentemente que el trabajo en los oficios vinculados
con los hidrocarburos (las industrias químicas y del petróleo),
especialmente la exposición a la pintura, está relacionado con el
cáncer del cerebro. La exposición masculina a la pintura también está
relacionada con la leucemia en los hijos [12].

¿Qué significa toda esta evidencia? Significa que ni los hombres NI las
mujeres pueden estar expuestos de manera segura a los químicos tóxicos.
En vez de prohibirles a las mujeres estar en el lugar de trabajo, el
lugar de trabajo debería ser limpiado.

--Peter Montague

=====

[1] S.C. Gilfillan, "Lead Poisoning and the Fall of Rome," JOURNAL OF
OCCUPATIONAL MEDICINE Vol. 7 (Feb. 1965), págs. 53-60.

[2] Raymond D. Harbison, "Teratogens," en John Doull y otros, editores,
CASARETT AND DOULL'S TOXICOLOGY 2da edición (N.Y.: Macmillan, 1980),
págs. 158-175.

[3] Larry D. Edmonds y Levy M. James, "Temporal Trends in the
Prevalence of Congenital Malformations at Birth Based on the Birth
defects Monitoring Program, United States, [1979-1987."] MORBIDITY AND
MORTALITY WEEKLY REPORTS CDC SURVEILLANCE SUMMARIES Vol. 39, No. SS-4
(December, 1990), págs. 19-23.

[4] Sandra Blakeslee, "Research on Birth Defects Turns to Flaws in
Sperm," NEW YORK TIMES (January 1, 1991), págs. 1, 36.

[5] Lowell Sever y Nancy A. Hessol, "Toxic Effects of Occupational and
Environmental Chemicals on the Testes," en J.A. Thomas y otros,
editores, ENDOCRINE TOXICOLOGY (N.Y.: Raven Press, 1985), págs. 211-248.

[6] Harold Zenick, "Mechanisms of Environmental Agents by Class
Associated With Adverse Male Reproductive Outcomes," en REPRODUCTION:
THE NEW FRONTIER IN OCCUPATIONAL AND ENVIRONMENTAL HEALTH RESEARCH
(N.Y.: Alan R. Liss, Inc., (1984), págs. 335-361.

[7] Marja-Lusa Lindbohm y otros, "Effects of Paternal Occupational
Exposure in Spontaneous Abortions," AMERICAN JOURNAL OF PUBLIC HEALTH
(August, 1991), págs. 1029-1033.

[8] Andrew F. Olshan y otros, "Birth Defects Among Offspring of
Firemen," AMERICAN JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY Vol. 131 (1990), págs. 312-
321.

[9] Arlene F. Kantor y otros, "Occupations of fathers of patients with
Wilm's tumour," JOURNAL OF EPIDEMIOLOGY AND COMMUNITY HEALTH Vol. 33
(1979), págs. 253-256.

[10] Helena Taskinen y otros, "Spontaneous abortions and congenital
malformations among the wives of men occupationally exposed to organic
solvents," SCANDINAVIAN JOURNAL OF WORK, ENVIRONMENT AND HEALTH Vol. 15
(1989), págs. 345-352.

[11] P. J. Tomlin, "Health problems of anesthetists and their families
in the West Midlands," BRITISH MEDICAL JOURNAL (24 March, 1979), págs.
779-784.

[12] David A. Savitz y Jianjua Chen, "Parental Occupation and Childhood
Cancer: Review of Epidemiological Studies," ENVIRONMENTAL HEALTH
PERSPECTIVES Vol. 88 (1990), págs. 325-337.

Palabras claves: peligros reproductores; salud; defectos de nacimiento;
plomo; rubeola; bloqueadores endocrinos; solventes; pahs; occupational
safety and health; hombres; padres; niños; abortos espontáneos;
industria petrolera;

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