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#327 - Cómo Llegamos Aquí -- Parte 1: La Historia De Los Bifenilos Policlorados (PCB), 03-Mar-1993

Si usted tuviera que seleccionar el químico que mejor ejemplificara
nuestra situación moderna, bien pudiera elegir los PCB (bifenilos
policlorados).

Los PCB fueron fabricados comercialmente por primera vez en 1929 por la
Swan Corporation, que más tarde se convirtió en parte de la Monsanto
Chemical Company de St. Louis, Missouri [1]. Monsanto autorizó después
a otras compañías para fabricar PCB y el producto tomó vuelo. Los PCB
conducen muy bien el calor, no conducen la electricidad y no se queman
fácilmente. Además, no cambian químicamente -son estables- y no son
solubles en agua. Por consiguiente son aislantes ideales en los grandes
transformadores y capacitores (aparatos que almacenan electricidad)
eléctricos. Al extenderse el uso de la electricidad durante la primera
mitad de este siglo, los proveedores de equipos como GE y Westinghouse
se convirtieron en grandes consumidores de PCB.

Muchas de las características que hacen a los PCB ideales en las
aplicaciones industriales crean problemas en el ambiente. Al igual que
muchos otros hidrocarburos clorados, los PCB son solubles en las grasas
pero no en el agua, así que tienden a acumularse en los seres vivos y a
entrar en las redes alimenticias, en donde se concentran. Los
predadores más viejos y grandes tienden a acumular PCB en sus tejidos
grasos, incluidos los huevos (en el caso de las aves y los peces) y la
leche (en el caso de los mamíferos). La primera vez que se reconoció a
los PCB como un problema ambiental fue en 1966, cuando un investigador
sueco reportó haber encontrado PCB en 200 lucios atrapados por toda
Suecia, en otros peces y en un águila [2]. Durante la siguiente década,
los científicos acumularon información acerca de los PCB, encontrando
que trastocaban las redes alimenticias en todo el planeta. Para 1976,
la destrucción ocasionada por los PCB era tan obvia y se comprendía tan
bien que incluso el Congreso de los E.U.A. comprendió el peligro y tomó
medidas, prohibiendo la fabricación, venta y distribución de los PCB
excepto en sistemas "totalmente cerrados". Entre 1929 y 1989, la
producción mundial total de PCB (excluyendo la Unión Soviética) fue de
3,4 mil millones de libras, o aproximadamente 57 millones de libras al
año. Incluso después de que los E.U.A. prohibieron los PCB en 1976, la
producción mundial continuó en 36 millones de libras al año desde 1980
hasta 1984 y en 22 millones de libras al año, de 1984 a 1989. El final
de la producción de los PCB todavía no está a la vista [3].

El paradero de 30 por ciento de todos los PCB (aproximadamente mil
millones de libras) continúa sin conocerse. Otro 30 por ciento se
encuentra en rellenos sanitarios, almacenado, o en los sedimentos de
lagos, ríos y estuarios. Aproximadamente 30 por ciento a 70 por ciento
continúa en uso. Las características de los PCB (su estabilidad y su
solubilidad en las grasas) tienden a hacer que se muevan hacia los
océanos a medida que pasa el tiempo. Sin embargo, se calcula que sólo
uno por ciento de todos los PCB ha llegado hasta ahora a los océanos
[3].

Este uno por ciento que YA llegó a los océanos está causando grandes
problemas. Como se indicó arriba, los PCB tienden a concentrarse en la
cadena alimenticia; mientras más arriba esté un animal en la cadena
alimenticia, mayor será su concentración de PCB. Los peces grandes y
las criaturas que comen peces grandes, tienden a acumular miles de
partes por millón (ppm) en su carne. Además, por una cruel treta del
destino, las aves y los mamíferos marinos grandes (focas, leones
marinos, ballenas y algunos delfines) carecen de sistemas enzimáticos
para eliminar la toxicidad de los PCB eficientemente. Como resultado de
esto, los PCB se concentran en los cuerpos de los predadores oceánicos
y son pasados a sus crías por medio de los huevos (en el caso de los
peces y las aves) y de la leche (en el caso de los mamíferos). Los PCB
imitan las hormonas y son potentes trastocadores del sistema endocrino
que dirige la reproducción. Los mamíferos marinos ya están teniendo
problemas para reproducirse [4]. Es perfectamente posible que, al ir
entrando más PCB en los océanos, todos los grandes mamíferos
desaparezcan [5].

Los seres humanos también están contaminados con PCB y están pasando
estas poderosas toxinas a sus bebés a través de la leche materna. En
los E.U.A. y en otros países industrializados, los PCB están presentes
en la leche materna en concentraciones de aproximadamente 1 parte por
millón (ppm) en la grasa de la leche. Un bebé que toma leche
contaminada a este nivel, ingerirá una cantidad de PCB 5 veces mayor
que el "consumo diario permitido" recomendado para un adulto,
establecido por la Organización Mundial de la Salud [6].

Se ha encontrado que los niños expuestos a los PCB en el útero a
niveles considerados "niveles ambientales" en los E.U.A. experimentan
hipotonía (pérdida del tono muscular) e hiporeflexia (reflejos débiles)
al nacer, retrasos en el desarrollo psicomotor a los 6 y 12 meses de
edad, y reducción de la memoria de reconocimiento visual a los 7 meses
[7].

¿Cómo llegamos hasta aquí?

En 1937 -sólo ocho años después de que Swan Chemical comenzó a fabricar
PCB en cantidades comerciales- la Escuela de Salud Pública de Harvard
fue sede de un encuentro de un día sobre el problema de los "efectos
sistémicos" de ciertos hidrocarburos clorados incluyendo el "difenilo
clorado" (un primer nombre para los PCB) [8]. A la reunión asistieron
representantes de Monsanto, General Electric, el Servicio de Salud
Pública de los E.U.A. (U.S. Public Health Service) y la Halowax
Corporation, entre otros.

Antes de la primera Guerra Mundial, la Halowax Corporation comenzó a
fabricar naftalenos clorados como recubrimiento para cables eléctricos
y las compañías como General Electric comenzaron a usarlo. El
presidente de Halowax, Sandford Brown, dijo en la reunión que ellos no
habían observado problemas en sus trabajadores hasta "los pasados 4 ó 5
años... Entonces llegamos a niveles más altos de organización molecular
[mayor número de átomos de cloro en la mezcla], combinados con difenilo
clorado y otros productos, y de pronto se nos presenta este problema"
[8].

Para mediados de la década de 1930, los trabajadores de Halowax y de
GE, e incluso algunos de sus clientes, tenían brotes de cloracné -
pequeñas espinillas con pigmentación oscura del área expuesta, seguidas
por puntos negros y pústulas. En 1936, tres trabajadores de la Halowax
Company murieron y Halowax contrató entonces a investigadores de la
Universidad de Harvard para que expusieran ratas a estos compuestos
clorados, para ver si podían descubrir la causa subyacente. Los
investigadores de Harvard hicieron "una cantidad de cálculos de los
hidrocarburos clorados en el aire de diferentes fábricas", luego
diseñaron experimentos para exponer a las ratas a niveles similares.
Reportaron que "el difenilo clorado ciertamente es capaz de hacer daño
en concentraciones muy bajas y probablemente es el más peligroso [de
los hidrocarburos clorados estudiados]" [8]. Y dijeron: "Estos
experimentos no dejan dudas acerca de la posibilidad de los efectos
sistémicos de los naftalenos clorados y los difenilos clorados" [8].

De un breve reporte de la conferencia podemos sacar que los problemas
causados por las exposiciones a los PCB fueron serios y ampliamente
conocidos. F.R. Kaimer, subgerente de la fábrica de cables General
Electric's Wireworks en York, Pa., dijo: "Sólo fue hace un año y medio
que tuvimos 50 a 60 hombres afectados con varios grados de este acné
del que todos ustedes saben. Ocho o diez de ellos estaban severamente
afectados -casos horribles en lo que respecta a las condiciones de su
piel. Un hombre murió y el diagnóstico pudo haber atribuido su muerte a
vapores de halowax, pero no estamos seguros de eso..." [8]

El director médico de GE, Dr. B. L. Vosburgh, de Schenectady, N.Y.,
asistió a la reunión. Vosburgh dijo: "Aproximadamente al mismo tiempo
que estábamos teniendo tantos problemas en nuestra fábrica de York,
algunos de nuestros clientes comenzaron a quejarse. Nosotros pensamos
que había una histeria de 'halowax manía' en todo el país".

La Monsanto Chemical Company estaba representada en la reunión por R.
Emmett Kelly. Kelly dijo en la reunión: "No puedo añadir nada más a los
estudios de laboratorio, pero ha habido bastante experimentación humana
en los últimos años, especialmente en nuestras plantas donde hemos
estado produciendo este difenilo clorado". Kelly continuó describiendo
los resultados de los experimentos humanos de Monsanto: "Una serie más
o menos extensa de erupciones en la piel a la que nunca fuimos capaces
de atribuirle una causa, bien fuera la impureza del benceno que
estábamos usando o el difenilo clorado" [8].

F.R. Kaimer, de GE, describió la reacción HUMANA de los ejecutivos de
GE a la desfiguración y al dolor de los trabajadores de GE expuestos a
los PCB: "[T]eníamos otros 50 hombres en muy mala condición en lo que
se refería al acné. La primera reacción que tuvieron varios de nuestros
ejecutivos fue tirarlos [los PCB] -sacarlos de nuestra planta. Ellos no
querían algo así para tratar los cables. Sin embargo, eso era fácil de
decir pero difícil de hacer. También hubiéramos podido tirarlo todo por
la borda y decir: 'cerraremos', debido a que no había un substituto y
todavía no hay ninguno hoy en día, a pesar de los esfuerzos que hemos
hecho a través de nuestro propios laboratorios de investigaciones para
encontrar uno" [8]. Y así, los ejecutivos de GE -contrariamente a su
ética personal- llegaron a la decisión comercial de continuar usando
los PCB.

[Continuará la próxima semana.]

--Peter Montague

=====

[1] Robert Risebrough y Virginia Brodine, "More Letters in the Wind",
en Sheldon Novick y Dorothy Cottrell, editores, OUR WORLD IN PERIL: AN
ENVIRONMENT REVIEW (Greenwich, Conn.: Fawcett, 1971), págs. 243-255.

[2] Soren Jensen, "Report of a New Chemical Hazard", NEW SCIENTIST Vol.
32 (1966), pág. 612.

[3] Kristin Bryan Thomas y Theo Colborn, "Organochlorine Endocrine
Disruptors in Human Tissue", en Theo Colborn y Coralie Clement,
editores, CHEMICALLY-INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL
DEVELOPMENT: THE WILDLIFE/HUMAN CONNECTION [Advances in Modern
Environmental Toxicology Vol. XXI] (Princeton, N.J.: Princeton
Scientific Publishing Co., (1992), págs. 342-343.

[4] Ver, por ejemplo, Robert L. DeLong y otros, "Premature Births in
California Sea Lions: Association With High Organochlorine Pollutant
Residue Levels", SCIENCE Vol. 181 (Sept. 21, 1973), págs. 1168-1170; y
Peter J. H. Reijnders, "Reproductive failure in common seals feeding on
fish from polluted coastal waters", NATURE Vol. 304 (Dec. 4, 1986),
págs. 456-457.

[5] Shinsuke Tanabe, "PCB Problems in the Future: Foresight from
Current Knowledge", ENVIRONMENTAL POLLUTION Vol. 50 (1988), págs. 5-28.

[6] Kristin Bryan Thomas y Theo Colborn, "Organochlorine Endocrine
Disruptors in Human Tissue", en Theo Colborn y Coralie Clement,
editores, CHEMICALLY-INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL
DEVELOPMENT: THE WILDLIFE/HUMAN CONNECTION [Advances in Modern
Environmental Toxicology Vol. XXI] (Princeton, N.J.: Princeton
Scientific Publishing Co., [1992).] págs. 365-394. Para la comparación
entre el consumo de los bebés estadounidenses amamantados frente a los
parámetros de la Organización Mundial de la Salud para los adultos, ver
pág. 385.

[7] Hugh A. Tilson y otros, "Polychlorinated Biphenyls and the
Developing Nervous System: Cross-Species Comparisons", NEUROTOXICOLOGY
AND TERATOLOGY Vol. 12 (1990), págs. 239-248.

[8] Cecil K. Drinker y otros, "The Problem of Possible Systemic Effects
From Certain Chlorinated Hydrocarbons", THE JOURNAL OF INDUSTRIAL
HYGIENE AND TOXICOLOGY Vol. 19 (September, 1937), págs. 283-311.
Agradecemos a Bridget Barclay del Hudson River Sloop Clearwater por
enviarnos este artículo revelador. Barclay y sus colegas de Hudson
Clearwater han trabajado incansablemente durante años para obligar a
una limpieza a fondo de los PCB que GE vertió, contaminando a lo largo
del río Hudson; Hudson Clearwater está en Poughkeepsie; teléfono (914)
454-7673.

Palabras claves: pcb; ge; cloro; sandford brown; halowax corp; phs;
westinghouse; electricidad; monsanto; animales silvestres; peces; mo;
rellenos sanitarios; océanos; swan corp;

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