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#724 - Fluoración: Hora De Darle Un Segundo Vistazo?, 09-May-2001

por Paul, Ellen y Michael Connett*

En 1997, el gremio que representa a los científicos, ingenieros y
abogados en la Agencia de Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S.
Environmental Protection Agency, EPA) en Washington, D.C., votó para
apoyar una iniciativa ciudadana en California para detener la
fluoración del agua potable pública. En 1999, el vicepresidente del
gremio publicó un artículo explicando la oposición de dicho gremio a la
fluoración [1].

La fluoración es la práctica de agregar fluoruro a la provisión de agua
pública para reducir las caries dentales. En los E.U.A., las pruebas de
fluoración comenzaron en 1945 y para 1992 aproximadamente 56% del
público estadounidense recibía el agua potable de sistemas fluorados
[2].

Típicamente se agregan al agua compuestos que contienen (o que
producen) fluoruro para elevar el nivel de este ion hasta llegar a 1
miligramo por litro (1 parte por millón). En 1986, la EPA fijó el Nivel
Máximo de Contaminante (MCL, por sus siglas en inglés) para el fluoruro
en el agua potable en 4 ppm [3]. El MCL estaba basado sólo en un efecto
adverso para la salud: la fluorosis del esqueleto, una enfermedad que
inmoviliza los huesos.

La fluoración de la provisión pública de agua ha causado un apasionado
debate durante más de 50 años. Ahora datos nuevos están mejorando el
debate. Parecería que algunas de los afirmaciones iniciales de los
beneficios de la fluoración eran exageradas. En años recientes, las
caries dentales han disminuido tanto en las comunidades fluoradas como
en las no fluoradas. De hecho, el sondeo más grande en los E.U.A.
indica que el beneficio para las comunidades fluoradas suma 0,6
superficies dentales cariadas menos por niño, lo cual es menos de uno
por ciento de las superficies dentales en la boca de un niño [4].

La comunidad de la salud pública justificaba medicar las comunidades
enteras a través del agua potable pública usando ciertos argumentos que
son falsos según han demostrado las investigaciones recientes. Por
ejemplo, en 1945 los científicos pensaban que el fluoruro debía
tragarse para ser efectivo. Sin embargo, los Centros para el Control de
Enfermedades (Centers for Disease Control, CDC) recientemente
reconocieron que el mecanismo de acción del fluoruro es
fundamentalmente tópico, no sistémico [5]. Esto significa que usted no
tiene que tragar fluoruro para cosechar sus pequeños beneficios.

Una segunda creencia que ahora se sabe es falsa, es que el fluoruro es
un nutriente esencial. No hay evidencia de ninguna enfermedad
relacionada con la deficiencia de fluoruro. Los niveles naturales de
fluoruro en la leche humana (0,01 ppm) son aproximadamente cien veces
menores que los de la leche de fórmula infantil reconstituida con agua
fluorada [6].

Una tercera creencia era que la fluorosis dental (un defecto del
esmalte de los dientes causado por la interferencia del fluoruro con
los dientes en crecimiento) aparecería en sólo aproximadamente 10% de
los niños que bebían agua fluorada a 1 ppm y aparecería sólo en su
forma más leve. Hoy en día la fluorosis aparece en dos o más dientes en
30% de los niños en las áreas en las que el agua está fluorada, y para
nada en su forma más leve [7].

Una cuarta creencia era que 1 ppm de fluoruro en el agua potable
proporcionaba un amplio margen de seguridad respecto a sus efectos
tóxicos. No sólo no hay un margen de seguridad para la fluorosis
dental, sino que cada vez hay más evidencias de que puede ser que no
haya un margen de seguridad para los cambios en la estructura de los
huesos y los impactos sobre el cerebro, la tiroides y otros tejidos
suaves, especialmente cuando está asociado con deficiencias en
nutrientes, en especial el yodo.

LAS EVIDENCIAS

1) En 1998 se publicaron los resultados de un estudio a largo plazo y a
dosis bajas llevado a cabo con ratas [8]. Dos grupos de ratas fueron
expuestas a dos clases diferentes de fluoruro a 1 ppm en agua
destilada. Un tercer grupo recibió sólo agua destilada. Se observó un
aumento en los depósitos de amiloides (relacionados con la enfermedad
de Alzheimer y otras formas de demencia) en los cerebros de ambos
grupos fluorados, comparados con el grupo control. Los autores
especulan que el fluoruro permite que el aluminio atraviese la barrera
que está entre la sangre y el cerebro.

2) Millones de personas en India y China sufren de una enfermedad que
inmoviliza los huesos llamada fluorosis del esqueleto, causada por los
niveles naturales de fluoruro de moderados a altos (1,5 a 9 ppm) en el
agua [9]. La fluorosis del esqueleto tiene varias fases de severidad,
siendo la menos severa el dolor crónico de las articulaciones. "Debido
a que algunos de los síntomas clínicos son iguales a los de la
artritis, las primeras dos fases clínicas de la fluorosis del esqueleto
podrían ser fácilmente mal diagnosticadas" [3]. En este momento, la
artritis se encuentra a niveles epidémicos en los E.U.A. La
contribución verosímil del fluoruro ha sido ignorada, pero tiene que
tomarse en serio.

3) Desde que comenzó la fluoración en 1945, nuestra exposición a otras
fuentes de fluoruro ha aumentado substancialmente. Estas otras fuentes
de fluoruro incluyen el procesamiento de los alimentos y bebidas con
agua fluorada; la contaminación del aire por las industrias que
despiden fluoruro; los residuos de pesticidas; las vitaminas y los
productos dentales. Si la única fuente de fluoruro fuese la 1 ppm en el
agua potable, la persona promedio ingeriría 2 miligramos (mg) de
fluoruro cada día, aunque algunas personas recibirían menos debido a
que beben agua embotellada o a que beben menos agua que el adulto
promedio. En 1991, el Departamento federal de Salud y Servicios Humanos
(federal Department of Health and Human Services, DHHS) calculó que la
exposición al fluoruro en las comunidades que tienen aproximadamente 1
ppm de este ion en el agua estaba entre 1,58 y 6,6 mg por día [10].

4) La dosis de 1,58 a 6,6 mg por día traslapa la dosis que se ha
encontrado hace reducir el funcionamiento de la glándula tiroides
humana. Se ha encontrado que el fluoruro, desde 2,27 mg/día hasta 4,54
mg/día, "alivia por completo" los síntomas del hipertiroidismo
(tiroides demasiado activa) [11]. Con la conocida capacidad del
fluoruro para reducir la actividad de la tiroides, pareciera que
pudiera haber una relación entre el consumo actual de fluoruro y la
preponderancia de hipotiroidismo (tiroides poco activa). Más de veinte
millones de personas en los E.U.A. reciben tratamiento por problemas de
la tiroides y se piensa que muchas otras no están diagnosticadas [12].

5) El fluoruro es un perturbador hormonal. Imita la acción de muchas
hormonas solubles en agua mediante la interacción con proteínas G, que
transmiten mensajes hormonales a través de las membranas celulares
[13]. Además, el fluoruro se acumula en la glándula pineal y pudiera
reducir la producción de melatonina [14].

6) El fluoruro (50 mg/día a 75 mg/día) dado a pacientes con
osteoporosis para fortalecer sus huesos en realidad ha aumentado su
índice de fracturas de cadera [15, 16]. De 18 estudios llevados a cabo
desde 1990, 10 han encontrado una relación entre la fluoración del agua
y las fracturas de cadera en los ancianos [17]. Según la Oficina de
Registro de la Agencia de Sustancias Tóxicas y Enfermedades (Agency for
Toxic Substances and Disease Registry, ATSDR): "Si se confirma este
efecto, significaría que las fracturas de cadera en los ancianos
sustituye a la fluorosis dental en los niños como el extremo más
sensible de la exposición al fluoruro" [18]. Las fracturas de cadera no
son un problema menor: en los E.U.A. mueren, cada año, unas 50.000
personas por fracturas de cadera relacionadas con la osteoporosis [19].

7) Algunas evidencias sugieren que el fluoruro causa cáncer de los
huesos en ratas machos y quizás en hombres jóvenes [20, 21].

8) Un reporte reciente realizado por la organización Greater Boston
Physicians for Social Responsibility revisa estudios que muestran que
el fluoruro interfiere con la función cerebral en animales jóvenes y en
niños, reduciendo su coeficiente intelectual [22].

La mayoría de los países europeos han rechazado la fluoración.
Reconociendo que existen alternativas simples y efectivas, han aplicado
el principio de la precaución. Los dientes de sus niños no han sufrido
como consecuencia de esto. Los padres que están dispuestos a exponer a
sus hijos al fluoruro sencillamente pueden comprar pasta dental
fluorada (la cual contiene de 1000 a 1500 ppm de fluoruro -lea la
advertencia en la etiqueta del empaque) [23]. La política
estadounidense de dar fluoruro a los niños medicando comunidades
enteras con una droga potente que pudiera perjudicar a algunas personas
pareciera, por lo menos, una práctica dudosa. En el peor de los casos,
viola el principio primario de la ética médica: en primer lugar, no
hacer daño. Además, viola el principio ético del consentimiento hecho
sobre una base.

En mayo de 2000 se formó la Red de Acción contra el Fluoruro (Fluoride
Action Network, FAN) con una coalición de activistas y científicos de
12 países (ver: http://www.fluoridealert.org). La meta de la FAN es
parar la fluoración y minimizar la exposición al fluoruro. Los miembros
fundadores de la FAN incluyen el difunto David Brower; Teddy Goldsmith;
Michael Colby; Gar Smith; Terri Swearingen; el gremio que representa a
los empleados profesionales en las oficinas centrales de la EPA; y el
Dr. Hardy Limeback, principal autoridad dental de Canadá en cuestiones
de fluoración, quien en 1999 se disculpó por haber promovido la
fluoración durante 15 años.

Instamos a nuestros colegas que trabajan en temas de salud pública y
ambiental a que se involucren y le echen un segundo vistazo a la
fluoración.

=====

* Paul Connett es profesor de química en la Universidad St. Lawrence en
Canton N.Y.; Ellen Connett es editora de WASTE NOT , 82 Judson, Canton
N.Y. 13617; Michael Connett es el webmaster de la FAN
.

[1] J. William Hirzy, "Why the union representing U.S. EPA's
professionals in Washington D.C. opposes fluoridation," WASTE NOT #448
( May 1, 1999), págs. 1-4. Ver también http://-
www.fluoridation.com/epa2.htm.

[2] Centers for Disease Control and Prevention, National Center for
Prevention Services, Division of Oral Health, "Water Supply Statistics"
(Atlanta, Georgia: Centers for Disease Control and Prevention, 1993).
Disponible en http://www.cdc.gov/nohss/- FSSupplyStats.htm.

[3] Bette Hileman, "Fluoridation of water. Questions about health risks
and benefits remain after more than 40 years," CHEMICAL & ENGINEERING
NEWS Vol. 66 (August 1, 1988), págs. 26-42. Disponible en
http://www.fluoridealert.org/hileman.htm.

[4] J.A. Brunelle y J.P. Carlos, "Recent Trends in Dental Caries in
U.S. Children and the Effect of Water Fluoridation," JOURNAL OF DENTAL
RESEARCH Vol. 69, Special Issue (February 1990), págs. 723-727 y págs.
820-823 de la discusión.

[5] Centers for Disease Control, "Achievements in Public Health, 1900-
1999: Fluoridation of Drinking Water to Prevent Dental Caries,"
MORBIDITY AND MORTALITY WEEKLY REPORT Vol. 48, No. 41 (October 22,
1999), págs. 933-940.

[6] C.J. Spak y otros, "Fluoride in Human Milk," ACTA PAEDIATRICA
SCANDINAVICA Vol. 72, No. 5 (September 1983), págs. 699-701.

[7] Keith E. Heller y otros, "Dental Caries and Dental Fluorosis at
Varying Water Fluoride Concentrations," JOURNAL OF PUBLIC HEALTH
DENTISTRY Vol. 57, No. 3 (Summer 1997), págs. 136-143.

[8] Julie A. Varner y otros, "Chronic administration of aluminum-
fluoride and sodium-fluoride to rats in drinking water: alterations in
neuronal and cerebrovascular integrity," BRAIN RESEARCH Vol. 784, No. 1-
2 (February 1998), págs. 284-298.

[9] S.S. Jolly y otros, "Human Fluoride Intoxication in Punjab,"
Fluoride Vol, 4, No. 2 (1971), págs. 64-79.

[10] Ad Hoc Subcommitttee on Fluoride of the Committee to Coordinate
Environmental Health and Related Programs, Public Health Service,
Department of Health and Human Services. REVIEW OF FLUORIDE: BENEFITS
AND RISKS, REPORT OF THE AD HOC COMMITTEE ON FLUORIDE OF THE COMMITTEE
TO COORDINATE ENVIRONMENTAL HEALTH AND RELATED PROGRAMS (February
1991), pág. 17.

[11] Pierre-M. Galletti y Gustave Joyet, "Effect of fluorine on
thyroidal iodine metabolism in hyperthyroidism," JOURNAL OF CLINICAL
ENDOCRINOLOGY Vol. 18 (October 1958), págs. 1102-1110.

[12] Beth Ann Ditkoff y Paul Lo Gerfo, THE THYROID GUIDE [ISBN
0060952601] (New York: Harper, 2000), notas de la cubierta.

[13] Anna Strunecka y J. Patocka, "Pharmacological and toxicological
effects of aluminofluoride complexes." FLUORIDE Vol. 32, No. 4
(November 1999), págs. 230-242.

[14] Jennifer Anne Luke, THE EFFECT OF FLUORIDE ON THE PHYSIOLOGY OF
THE PINEAL GLAND , Ph.D Thesis, University of Surrey, United Kingdom
(1997). Ver también Jennifer Luke, "Fluoride Deposition in the Aged
Human Pineal Gland," CARIES RESEARCH Vol. 35 (2001), págs. 125-128.

[15] L.R. Hedlund y J.C. Gallagher, "Increased incidence of hip
fracture in osteoporotic women treated with sodium fluoride," JOURNAL
OF BONE MINERAL RESEARCH Vol. 4, No. 2 (April 1989), págs. 223-225.

[16] B.L. Riggs y otros, "Effect of fluoride treatment on the fracture
rates in postmenopausal women with osteoporosis," NEW ENGLAND JOURNAL
OF MEDICINE Vol. 322, No. 12 (March 22 1990), págs. 802-809.

[17] Paul Connett y Michael Connett, "The Emperor Has No Clothes: A
Critique of the CDC's Promotion of Fluoridation," WASTE NOT #468
(October 2000), págs. 27-28. Disponible en http://-
www.fluoridealert.org/cdc.htm.

[18] Agency for Toxic Substances and Disease Registry, TOXICOLOGICAL
PROFILE FOR FLUORIDES, HYDROGEN FLUORIDE, AND FLUORINE (F) [ATSDR/TP-
91/17]. (Atlanta, Ga.: U.S. Department of Health and Human Services,
April 1993), pág. 57.

[19] K. Phipps, "Fluoride and bone health," JOURNAL OF PUBLIC HEALTH
DENTISTRY Vol. 55, No. 1 (Winter 1995), págs. 53-56.

[20] National Toxicology Program, TOXICOLOGY AND CARCINOGENESIS
(December 1990). Este estudio del NTP se encuentra resumido en la
referencia 10, págs. 71-73.

[21] Perry D. Cohn, A BRIEF REPORT ON THE ASSOCIATION OF DRINKING WATER
FLUORIDATION AND THE INCIDENCE OF OSTEOSARCOMA AMONG YOUNG MALES.
(Trenton, N.J.: New Jersey Department of Health, November 8, 1992).

[22] Ted Schettler y otros, IN HARM'S WAY: TOXIC THREATS TO CHILD
DEVELOPMENT (Cambridge, Mass.: Greater Boston Physicians for Social
Responsibility [GBPSR] , May 2000). Disponible en
http://www.igc.org/psr/ o a través de GBPSR en Cambridge, Mass.;
teléfono (617) 497-7440.

[23] Paul Connett y Ellen Connett, "The Fluoridation of Drinking Water:
a house of cards waiting to fall. Part 1: The Science," WASTE NOT #373
(November 1996). Ver Tabla 2 págs. 6-7.

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