Environmental Health News

What's Working

  • Garden Mosaics projects promote science education while connecting young and old people as they work together in local gardens.
  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#725 - Los Enemigos De La Democracia, 23-May-2001

Los enemigos de la democracia están calentando motores. Un grupo
corporativo de fachada que se denomina a sí mismo Frontiers of Freedom
ha elevado una petición a los oficiales de impuestos de los E.U.A. para
que revoquen la condición de desgravación fiscal de Rainforest Action
Network (RAN), una importante organización ambientalista (www.ran.org).
Si da resultado, la petición haría que Rainforest Action Network
tuviera que cerrar y abriría la puerta a ataques mortales a otros
defensores ambientales. Frontiers of Freedom admitió en el diario WALL
STREET JOURNAL que, si triunfa contra RAN, "desafiará a otros grupos
ambientalistas" [1].

Frontiers of Freedom fue fundada en 1995 por Malcolm Wallop, antiguo
Senador de los E.U.A. (R-Wyo.) y "amigo del vicepresidente Dick
Cheney", según el WALL STREET JOURNAL. El JOURNAL reporta que Frontiers
está financiada por Philip Morris Companies, R.J. Reynolds Tobacco
Holdings, Inc. y la Corporación Exxon Mobil.

Este último ataque corporativo a la libertad de expresión, a la
libertad de asociación y a la libertad de reunión, no es al azar. Es
parte de una campaña acelerada de sustituir la democracia
representativa por el control por las élites corporativas.

Ahora un nuevo libro, TRUST US, WE'RE EXPERTS! ("¡CONFIE EN NOSOTROS,
SOMOS EXPERTOS!") por Sheldon Rampton y John Stauber, nos proporciona
una historia documentada y escalofriante de los esfuerzos corporativos
que se están llevando a cabo para usar la propaganda y las "relaciones
públicas" para distorsionar la ciencia, manipular la opinión pública,
desacreditar la democracia y consolidar el poder político en las manos
de unas pocas personas adineradas [2].

La gran idea detrás de este movimiento antidemocrático de poder
corporativo es que no se puede confiar en el pueblo para tomar
decisiones políticas debido a que es irracional, afectivo e ilógico.
Esta visión cínica de los seres humanos se encuentra muy extendida
entre los expertos de la industria de las relaciones públicas, pero
también entre los expertos científicos que ellos emplean para 'guiar'
al público. Por ejemplo, el profesor de física H.W. Lewis (Universidad
de California, en Santa Barbara), un muy conocido evaluador de riesgos,
dice que el pueblo se preocupa por cosas que no son problemas, como los
desechos nucleares y los pesticidas, debido a que es irracional y tiene
poca educación. "El bien común resulta perjudicado por el proceso
democrático", dice Lewis (pág. 111).

Si el pueblo no es racional, no puede ser guiado por la razón; así que
tiene que ser manipulado mediante las emociones, dicen los expertos en
relaciones públicas (justificando así sus propios servicios
propagandísticos). Por ejemplo, un vocero de Burson-Marsteller, una
firma de relaciones públicas que manipula al público en nombre de
Philip Morris, Monsanto, Exxon Mobil y otros, le dijo a la Sociedad de
la Industria Química (Society of Chemical Industry) en Londres en
1989: "Todas estas investigaciones son útiles para idear una estrategia
para la industria química y sus productos. Ellas sugieren, por ejemplo,
que una estrategia basada en la lógica y en la información
probablemente no tendrá éxito. Estamos en el mundo de lo ilógico y lo
afectivo y tenemos que responder con las herramientas que tenemos para
manejar los aspectos afectivos de la psiquis humana... La industria
debe ser como el psiquiatra..." (pág. 3)

Hoy en día, la industria de la manipulación psiquiátrica de las
relaciones públicas es enorme. Las corporaciones gastan por lo menos
$10 mil millones cada año contratando expertos en propaganda de
relaciones públicas (pág. 26) y nuestro gobierno federal gasta
aproximadamente otros $2,3 mil millones (pág. 27) -y sin duda nos
estamos quedando cortos. Pero estas enormes sumas no son malgastadas -
ellas les proporcionan importantes beneficios a los clientes. Por
ejemplo, aproximadamente 40% de todos los artículos que aparecen en los
diarios son colocados allí por firmas de relaciones públicas en nombre
de un cliente específico que los paga. Debido a que la mayoría de las
noticias de radio y televisión simplemente son versiones de artículos
de diarios, una proporción substancial de las "noticias" que llegan al
público se origina como propaganda de relaciones públicas. Lógicamente,
la conexión con la fuente de las relaciones públicas es eliminada.

La revista COLUMBIA JOURNALISM REVIEW analizó el diario WALL STREET
JOURNAL y encontró que más de la mitad de sus artículos están "basados
únicamente en comunicados de prensa" a pesar de que muchos llevan la
frase engañosa: "Por un Periodista del WALL STREET JOURNAL". Así, lo
que hoy en día pasa como noticia es, la mayoría de las veces,
propaganda corporativa. Medio en broma, Rampton y Stauber se refieren a
los medios noticiosos importantes como la industria de la
desinformación y el entretenimiento.

Desafortunadamente, como Rampton y Stauber lo hacen ver muy claramente
con un ejemplo tras otro, toda esta manipulación tiene consecuencias
devastadoras para las personas. Los medios noticiosos en gran parte
definen los límites de la discusión pública y, por lo tanto, del debate
de las políticas públicas. Lo que se excluye de las noticias
frecuentemente es más significativo que lo que se inserta. Por ejemplo,
cada año hay aproximadamente 800.000 casos nuevos de enfermedades
profesionales, lo que hace que dichas enfermedades profesionales
exhiban cifras mucho mayores que el SIDA y aproximadamente equivalentes
al cáncer y a todas las enfermedades circulatorias, pero la mayoría de
las personas no sabe que esto es así. (Ver REHN #578.)

Sumadas con los accidentes en el trabajo, las enfermedades relacionadas
con el trabajo matan a unos 80.000 trabajadores cada año -casi el doble
del total nacional de muertes por accidentes automovilísticos. En 1991,
el antiguo corresponsal laboral del diario NEW YORK TIMES, William
Serrin, reportó (pero, notablemente, NO en el NEW YORK TIMES) que unos
200.000 trabajadores habían resultado muertos en el lugar de trabajo
desde que se aprobó la Ley de Seguridad y Salud Ocupacional
(Occupational Safety and Health Act, OSHA) en 1970, y que otros 2
millones de trabajadores habían muerto por enfermedades causadas por
las condiciones que había donde trabajaban [3]. Estas son 273 muertes
relacionadas con el trabajo DIARIAS, un día tras otro. Esta carnicería
corporativa es ignorada por los medios noticiosos, los cuales prefieren
mantenernos enfocados en los accidentes automovilísticos de
los "yuppies" en vehículos caros, y en los crímenes pasionales.

Durante el mismo lapso de 20 años, de 1970 a 1990, 1,4 millones de
trabajadores más resultaron permanentemente discapacitados por
accidentes en el lugar de trabajo. Sin embargo durante aquellos 20
años, sólo 14 personas fueron procesadas por el Departamento de
Justicia por violación de los parámetros de seguridad en el lugar de
trabajo y sólo una persona fue a la cárcel -por 45 días por dos
trabajadores que murieron asfixiados en el derrumbamiento de una zanja.

Los expertos en relaciones públicas "hilan" artículos para los medios
de comunicación suponiendo que la mayoría de los periodistas están
demasiado agotados (o son demasiado flojos) para buscar la verdad por
su propia cuenta. Pero Rampton y Stauber documentan exhaustivamente que
el "hilamiento" va mucho más allá de sólo proporcionar un "gancho
noticioso", un punto de vista o unos pocos hechos. La propaganda
corporativa moderna supone comprar opiniones científicas y colocarlas
en revistas científicas (por supuesto, sin mencionar la relación
monetaria con el benefactor corporativo). Las compañías tabacaleras
inventaron esta técnica, pero ahora otros la están usando libremente.
Por ejemplo, a principios de la década de 1990, las compañías
tabacaleras pagaron $156.000 a unos pocos científicos para que firmaran
cartas escritas por abogados de compañías tabacaleras. Las cartas
fueron publicadas en las revistas JOURNAL OF THE AMERICAN MEDICAL
ASSOCIATION, LANCET, JOURNAL OF THE NATIONAL CANCER INSTITUTE y en el
diario WALL STREET JOURNAL y fueron citadas entonces por las compañías
tabacaleras como si hubiesen sido escritas por científicos
independientes. "Es un esfuerzo sistemático por contaminar la
bibliografía científica", dice el profesor de medicina Stanton Glantz
(Universidad de California, San Francisco), un viejo crítico del Gran
Tabaco (pág. 199)

En 1999, la compañía farmacéutica Wyeth Laboratories comisionó a
escritores fantasmas para escribir diez artículos médicos promocionando
una combinación de medicinas de Wyeth llamada fen-fen, como tratamiento
para la obesidad. Dos de los artículos incluso fueron publicados en
revistas de revisión crítica. Luego de que el fen-fen fue retirado del
mercado por dañar permanentemente las válvulas cardíacas de los seres
humanos, los abogados de las víctimas descubrieron que Wyeth había
editado los artículos para minimizar y ocasionalmente suprimir
descripciones de efectos secundarios causados por el fen-fen.
Científicos prominentes pusieron sus nombres en estos artículos a
cambio de sumas tan bajas como $1000 a $1500 -y los redactores de las
revistas publicaron los artículos como si los mismos representaran
investigaciones científicas independientes. Wyeth podía entonces decir
que estos estudios eran "independientes" para convencer a los médicos
de que recetaran el fen-fen.

En 1996, Sheldon Krimsky, de la Universidad Tufts examinó 789 artículos
publicados por 1105 investigadores en 14 revistas importantes de
ciencias biológicas y biomédicas. En 34% de los artículos, por lo menos
uno de los autores principales tenía un interés financiero
identificable relacionado con la investigación. Ninguno de estos
intereses financieros fue revelado en las revistas. Krimsky dijo que la
cifra de 34% probablemente era baja debido a que no podía indagar
acerca de la posesión de acciones y honorarios por asesoramiento
corporativo pagados a los investigadores.

La ciencia, al igual que la democracia, depende crucialmente del libre
flujo de la información. Cuando se impone el secreto, los errores pasan
desapercibidos y proliferan las falacias -sólo para ser descubiertas
años después, si es que son descubiertas [4]. Por ejemplo, el secreto
ha permitido que el ejército de los E.U.A. creara un "patrón de
exageraciones y engaños" en sus reportes al Congreso, de la misma
manera en que el secreto le permitió al ejército desperdiciar más de
$100 mil millones (!) en intentos fallidos para crear un sistema de
defensa con misiles "star wars" que funcionara [5]. En 1993, un
artículo de primera plana en el diario NEW YORK TIMES comenzaba
así: "Oficiales del proyecto 'Star Wars' amañaron una prueba crucial de
1984 y falsificaron otros datos en un programa de engaños que indujo a
errores en el Congreso..." [6]. El secreto invita al engaño y destruye
la responsabilidad democrática.

Rampton y Stauber señalan que "el financiamiento corporativo crea una
cultura de secretos que puede ser tan espeluznante para la
investigación académica libre como lo es el financiamiento por parte
del ejército. En lugar de la censura del gobierno, escuchamos el
lenguaje del comercio: acuerdos de no revelación, derechos de patente,
derechos de propiedad intelectual, capital intelectual" (pág. 214).

Una característica clave de la estrategia corporativa antidemocrática
de los pasados 20 años es la reducción en el financiamiento del
gobierno para las investigaciones necesarias, invitando así a
participar a los financistas corporativos. Esto es lo que realmente
significa el "recorte en los impuestos". Los recortes en los impuestos
no están dirigidos principalmente a darles a las familias otros $300
para gastar -su propósito principal es reducir la capacidad de los
gobiernos para financiar los servicios públicos necesarios, tales como
las investigaciones médicas. Como resultado de esto, se les pide a las
corporaciones que proporcionen los fondos y así ellas ganan una
oportunidad para influir en la agenda nacional de investigaciones y en
los resultados.

En 1994 y 1995, investigadores del Hospital General de Massachusetts
entrevistaron a más de 3000 científicos académicos y encontraron que
64% de ellos tenían lazos financieros con corporaciones. Los
investigadores reportaron en la revista JOURNAL OF THE AMERICAN MEDICAL
ASSOCIATION (JAMA), que 20% de los 3000 investigadores admitieron que
han retrasado la publicación de resultados de investigaciones durante
más de 6 meses para obtener patentes y para "enlentecer la diseminación
de resultados indeseables". "A veces, si usted acepta una subvención de
una compañía, usted tiene que incluir una condición de que no
distribuirá nada si no tiene su visto bueno. Esto tiene un impacto
negativo sobre la ciencia", dice Paul Berg, bioquímico ganador del
Premio Nóbel (pág. 215). En 1999 Drummond Rennie, director de JAMA,
dijo que el financiamiento privado de las investigaciones médicas
estaba causando "una carrera hacia el fondo ético... El comportamiento
de las universidades y los científicos es triste, escandaloso y
aterrador", dijo Rennie. "Ellos son seducidos por el financiamiento de
la industria y son atemorizados con que si ellos no cumplen estas
órdenes amordazantes, el dinero irá a instituciones menos rigurosas",
dijo (pág. 217).

En este rico y profundo libro, Sheldon Rampton y John Stauber han
documentado meticulosamente las técnicas específicas que usan los
expertos en relaciones públicas y sus amos corporativos para engañar a
las cortes, las asambleas legislativas, los medios de comunicación, los
educadores y el público. La próxima vez que alguien lo acuse a usted de
tener "quimiofobia" o de confiar en "ciencia chatarra", usted sabrá que
está tratando con manipuladores corporativos que están siendo guiados
por los sujetos de reputación dudosa de las relaciones públicas. Su
meta primordial es desacreditar la toma de decisiones por el público y
sustituirla por el control por las élites corporativas. Ellos saben
más, ellos son expertos, confíe en ellos.

El último capítulo de este importante libro nos dice cómo defendernos.
Si a usted le importa la democracia, la ciencia o la simple verdad y
quiere saber exactamente de qué manera las élites corporativas
subvierten a estas tres, este es el libro para usted.

--Peter Montague

=====

[1] Anne Marie Chaker, "Conservatives Seek IRS Inquiry On Environmental
Group's Status", WALL STREET JOURNAL (June 21, 2001) pág. desconocida.

[2] Sheldon Rampton y John Stauber, TRUST US, WE'RE EXPERTS HOW
INDUSTRY MANIPULATES SCIENCE AND GAMBLES WITH YOUR FUTURE (New York:
Tarcher/Putnam, 2001). ISBN 1-58542-059-X. Y vea su sitio web:
http://www.prwatch.org/cgi/spin.cgi.

[3] William Serrin, "300 Dead Each Day: The Wages of Work", THE NATION
Vol. 252, No. 3 (January 28, 1991), págs. 80-81.

[4] Tim Weiner, "Military Accused of Lies Over Arms", NEW YORK TIMES
(June 28, 1993), pág. A10 citando una investigación de 3 años llevada a
cabo por la Oficina General de Contabilidad de los E.U.A. (U.S. General
Accounting Office).

[5] William J. Broad, "After Many Misses, Pentagon Still Pursues
Missile Defense", NEW YORK TIMES (May 24, 1999), págs. A1, A23.

[6] Tim Weiner, "Lies and Rigged 'Star Wars' Test Fooled the Kremlin,
and Congress", NEW YORK TIMES (August 18, 1993), págs. A1, A15.

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