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#355 - Un Experimento Sin Control Con El Planeta, 15-Sep-1993

El contragolpe antiambientalista está en pleno desarrollo. Las
compañías de relaciones públicas y sus científicos contratados dicen
que los químicos tóxicos son seguros. Dicen que el agujero de ozono no
es real. Dicen que el calentamiento global no es un problema.

Algunos escritores en los medios de comunicación de la corriente
dominante han recibido el contragolpe con los brazos abiertos. Keith
Schneider, el escritor ambientalista del diario NEW YORK TIMES, dice
que el movimiento antiambientalista Wise-Use "es quizás uno de los
movimientos más importantes e interesantes que han aparecido en el
ambientalismo en largo tiempo, debido a que está indagando en las
preguntas ambientales con las que todos hemos lidiado durante dos
décadas: ¿En verdad existe el calentamiento global? ¿Existe realmente
un problema con el ozono?" [1].

El movimiento antiambientalista está realizando esfuerzos especiales
para convencernos de que no hay ningún problema con el calentamiento
global. Por ejemplo durante el año pasado apareció una revista
deslumbrante, a cuatro colores, llamada WORLD CLIMATE REVIEW, publicada
por el Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de
Virginia en Charlottesville. Está dedicada a dos ideas claves: (a) el
calentamiento global no está sucediendo; y (b) cuando suceda, podremos
sobrellevarlo, e incluso pudiera ser algo bueno. La revista está siendo
enviada gratis a todos los miembros de la Sociedad de Periodistas
Ambientales (Society of Environmental Journalists). La producción y
distribución de la revista las paga la Western Fuels Association -un
grupo de compañías del carbón. Un vocero de la Asociación nos dijo que
la misma invertía aproximadamente un tercio de millón de dólares al año
en la revista [2]. Quemar carbón es, por supuesto, una de las fuentes
más importantes de dióxido de carbono, el principal "gas invernadero"
responsable de atrapar el calor y eventualmente calentar la Tierra.

La ciencia presentada por las relaciones públicas, como WORLD CLIMATE
REVIEW, está teniendo un efecto. El contragolpe a la idea del
calentamiento global está ganando terreno en los medios de comunicación
de la corriente dominante. Esta semana, el NEW YORK TIMES publicó un
artículo sobre el mismo contragolpe, sobre el cual se dijo que está
siendo promovido por "grupos conservadores e industriales" [3]. El
artículo del TIMES, escrito en columnas regulares, tenía un largo de 45
pulgadas y el lector tenía que abrirse camino a través de 41 pulgadas
de "quizás esto, quizás aquello" antes de llegar al punto más
importante:

"Los problemas en ciencia no se deciden por votación, pero las
encuestas a los investigadores climáticos muestran que la mayoría
piensa que hay una probabilidad mayor de que el clima se caliente en
por lo menos 3,5 grados durante el próximo siglo", decía el TIMES.

"Los climatólogos también saben que una vez en la atmósfera, el dióxido
de carbono se queda ahí por siglos; sea cual sea el efecto climático
que tenga, no se podrá echar atrás en varias generaciones humanas. Esto
pudiera explicar en parte por qué la opinión que más pesa entre los
científicos del clima, tal como lo indican las encuestas, es que la
falta de certeza no debería estorbar los pasos prudentes para controlar
las emisiones de los gases invernadero", decía el TIMES.

El objetivo del contragolpe es impedir "los pasos prudentes para
controlar las emisiones de los gases invernadero", debido a que tales
pasos implicarían quemar menos petróleo, gas y carbón, y significarían
desarrollar maneras de capturar, almacenar y usar la energía solar, una
tecnología para la cual el combustible es gratuito.

Mientras los medios de comunicación de la corriente dominante en los
E.U.A. celebran el contragolpe y le dan gran importancia a "quizás
esto, quizás lo otro", la Academia Nacional de Ciencias (National
Academy of Sciences), las Naciones Unidas y la industria aseguradora
mundial están tomando el calentamiento global seriamente.

Existen dos hechos indiscutibles acerca del calentamiento global:
primero, los gases invernadero (dióxido de carbono, metano, CFC, óxido
nitroso y ozono) son capaces de atrapar calor en la atmósfera, de igual
manera que las láminas de vidrio atrapan calor en un invernadero y lo
calientan. Y segundo: la concentración de gases invernadero en la
atmósfera está aumentando constantemente debido a las actividades
humanas. La conclusión obvia es que, a menos que los seres humanos se
comporten de otra manera, tarde o temprano el planeta Tierra se
calentará. Los científicos sólo discrepan respecto a la tasa a la que
sucederá el calentamiento y respecto a cuáles serán las consecuencias
del mismo.

La Academia Nacional de Ciencias piensa que el calentamiento está
sucediendo ahora o sucederá pronto: "Los científicos han sabido por
décadas que una acumulación de dióxido de carbono en la atmósfera
podría calentar el clima de la tierra", dijo la Academia en 1990 [4,
pág. 64]. Y: "Este principio, conocido como el efecto invernadero,
explica por qué los gases producidos por las actividades humanas
probablemente harán que la temperatura promedio de la tierra aumente
dentro del tiempo de vida de la mayoría de las personas que viven hoy
en día" [4, pág. 63].

¿Qué efectos pudiera tener eso? "Un clima más cálido podría cambiar las
probabilidades de las olas de calor y posiblemente de los grandes
huracanes", dice la Academia. Más olas de calor harían que la tierra
perdiera humedad, reduciendo la producción agrícola. La Academia nos da
el ejemplo del verano de 1988: "En el verano de 1988, los cultivos de
maíz de Norteamérica resultaron atrofiados por la sequía en la faja del
cereal y la productividad cayó por debajo del consumo (probablemente
por primera vez en la historia de los E.U.A.); de manera que no se
agregaron granos a las reservas de la nación" [4, pág. 65].

La Academia hace notar que, como resultado del calentamiento global,
deberíamos esperar que suban los niveles de los mares, no sólo debido
al derretimiento de los casquetes glaciares sino también debido a que
el volumen del agua se expande a medida que se calienta; de hecho,
durante este siglo, el nivel promedio del mar ha subido 6 pulgadas o
más, y el aumento continúa, nota la Academia [4, pág. 91].

Otro efecto del calentamiento global, dice la Academia, será el aumento
en la evaporación del agua de los océanos. Esto pondrá más agua en la
atmósfera, pero la atmósfera tiene una capacidad limitada para
almacenar agua, de manera que la lluvia aumentará en algunas áreas, al
mismo tiempo que los períodos calientes y las sequías están aumentando
en otras [4, pág. 83]. Esto aumentará la probabilidad de inundaciones
en algunas regiones.

Para los científicos, estos problemas son de interés teórico. Pero para
la industria de los seguros, son muy factibles y reales. Es una cruda
realidad que los tres desastres climáticos más perjudiciales en la
historia de los E.U.A. hayan ocurrido dentro de los últimos 12 meses.
Primero, el huracán Andrew azotó el sur de Florida el pasado
septiembre, costándole a la industria de los seguros $20 mil millones.
Entonces, el 12 de marzo una enorme tormenta de nieve, a la que el
Servicio Nacional de Meteorología (National Weather Service) llamó "la
tormenta más grande del siglo" barrió desde Florida hasta Maine. Luego
vino este año la inundación del valle del Mississippi, la cual ya
podría competir con Andrew por el título de "el desastre más caro de
todos". "Tomado todo junto, las tormentas lo hacen a uno pensar que hay
cambios de patrones ocurriendo en nuestro clima", dice Elbert Friday,
director del Servicio Meteorológico de los E.U.A. (U.S. Weather
Service) [5].

Las compañías de seguros están haciendo más que especular. En los
E.U.A., 36 compañías han cancelado o limitado la cobertura de seguros
de las propiedades en las áreas costeras de Florida. Donde continúa la
cobertura, las primas han aumentado hasta 40 por ciento. Algunas
compañías también han comenzado a limitar su cobertura en partes de
Hawai, Texas, Louisiana, Nueva Jersey y Nueva York.

La industria reaseguradora (compañías que aseguran a las compañías de
seguros) está tomando el calentamiento global muy seriamente,
contratando sus propios climatólogos para evaluar la situación. Gerhard
Berz, un meteorólogo, dirige la sección de investigación técnica de
Munich Re, la compañía reaseguradora más grande del mundo. "El aumento
en intensidad de todos los procesos de convección en la atmósfera
ocasionará un aumento en la frecuencia y severidad de los ciclones
tropicales, los tornados, las granizadas, las inundaciones y las
tormentas inesperadas en muchas partes del mundo, con consecuencias
serias para todas las clases de seguros de propiedades", dice [6].

¿Qué tan serio puede volverse esto? En áreas de alta densidad de gente
adinerada, donde los edificios están fuertemente asegurados, Berz dice
que el potencial de pérdida de las catástrofes individuales puede
alcanzar un nivel en el que las industrias aseguradoras nacionales e
internacionales no tengan la capacidad, o las reservas, para pagar. Una
tormenta grande con vientos sostenidos que excedan las 150 mph azotando
Nueva York o Tokio podría generar reclamos cercanos a, o incluso que
excedan, los fondos totales disponibles para las reaseguradoras, que
actualmente están alrededor de los $160 mil millones.

Jefes ejecutivos tanto en Londres como en Zurich piensan que es posible
que ocurra un colapso completo de la industria reaseguradora si la
actual serie de grandes tormentas continúa o empeora [6, págs. 31-32].
Sin las compañías reaseguradoras, las aseguradoras directas
colapsarían. Parece haber poca probabilidad de manejar economías sanas
sin una sana industria de los seguros; sin embargo el fracaso de la
industria de los seguros rara vez, si alguna, es discutido en los
panoramas del calentamiento global.

Swiss Re, otra importante compañía reaseguradora, dijo: "Existe un
conjunto significativo de pruebas científicas que indican que las
pérdidas sin precedentes de bienes asegurados el año pasado [1990] como
consecuencia de catástrofes naturales fue... el resultado de cambios
climáticos que expandirán enormemente la responsabilidad de la
industria de las pérdidas de propiedades. En vista de la magnitud de
estas pérdidas, sería prudente actuar como si [el calentamiento global]
fuese cierto. No actuar volvería a la industria y a los asegurados
vulnerables a consecuencias verdaderamente desastrosas" [6, pág. 32].

La verdad es que nadie sabe en realidad cómo será el calentamiento
global, o cuáles serán las consecuencias totales. La Academia Nacional
de Ciencias dice: "En esencia, estamos llevando a cabo un experimento
no controlado con el planeta" [4, pág. 2]. Y: "Muy sencillo,
el 'resultado' de la evolución de la concentración de gases invernadero
es que estamos perjudicando el ambiente a un ritmo mayor del que
podemos predecir las consecuencias, y que en estas condiciones, las
sorpresas son virtualmente seguras" [4, pág. 76].

Como ciudadanos, debemos preguntarnos si es inteligente de nuestra
parte permitirles a los productores de combustibles fósiles y a sus
sirvientes del "contragolpe", que continúen jugando a la ruleta rusa
con nuestra atmósfera, nuestras propiedades, nuestras vidas, y en
efecto, nuestra civilización.

--Peter Montague

=====

[1] Keith Schneider, Comentarios grabados durante una discusión de
panel, "Covering the Wise Use Movement" en el evento Society of
Environmental Journalists' 2nd Annual National Convention, llevado a
cabo en Ann Arbor, Michigan del 6 al 8 de noviembre de 1992.

[2] Entrevista con Ned Leonard, Manager of Communications
andGovernmental Affairs, Western Fuels Association, 15 de septiembre
de1993. El teléfono del Sr. Leonard es (202) 463-6580.

[3] William K. Stevens, "Scientists Confront Renewed Backlash on Global
Warming", NEW YORK TIMES 14 de septiembre de 1993, págs. C1, C6.

[4] Cheryl Simon Silver y Ruth D. DeFries, ONE EARTH, ONE FUTURE; OUR
CHANGING GLOBAL CLIMATE (Washington, D.C.: National Academy Press,
1990).

[5] Citado el viernes en la revista LIFE (septiembre de 1993), pág. 31.

[6] Jeremy Leggett, "Who Will Underwrite the Hurricane?" NEW SCIENTIST
7 de agosto de 1993, págs. 29-33.

Palabras claves: calentamiento global; problemas ambientales globales;
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atmósfera; national academy of sciences; naciones unidas; industria de
los seguros; océanos; aumento del nivel del mar; sequías; inundaciones;
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