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#726 - Ciencia, Precaución y Pesticidas, 06-Jun-2001

Los linfomas son cánceres de los glóbulos blancos de la sangre, y la
mitad de la gente que los desarrollan mueren en menos de 5 años. Esos 5
años probablemente serán una combinación infernal de miedo,
preocupaciones, dolor y enfermedades causadas por las terapias médicas
habituales -radioterapia, cirugía (incluyendo los transplantes de
médula ósea o de células embrionarias indiferenciadas) y/o
quimioterapia. Los efectos secundarios de las terapias pueden incluir
dolor, nauseas, vómitos, llagas persistentes en la boca, e infecciones
secundarias como resfriados y gripes después de que las terapias contra
el cáncer dañan el sistema inmune. Peor aún, el linfoma puede entrar en
remisión y luego empeorar sin previo aviso, requiriendo que se repitan
todas las terapias. Esta es una enfermedad que les da a sus víctimas un
paseo aterrador de altos y bajos por el valle de la muerte.

Existen dos tipos principales de linfomas -los linfomas Hodgkin y los
no Hodgkin o NHL (por sus siglas en inglés). Los NHL representan
aproximadamente 88% de todos los linfomas. En los E.U.A., en todo
momento, hay unas 287.000 personas que viven con NHL. Aproximadamente
55.000 casos nuevos de NHL serán diagnosticados este año en los E.U.A.
y aún más serán diagnosticados el próximo año, debido a que los
linfomas son el segundo tipo de cáncer con más rápido crecimiento.
Entre 1975 y 1998, la incidencia de linfomas aumentó a un ritmo de
aproximadamente 2,2% al año, a pesar de que la tasa de aumento
disminuyó durante la década pasada [1].

Nadie sabe qué causa los linfomas, pero sabemos que todos los cánceres
son causados por múltiples mutaciones en los genes (requiriendo
probablemente de 5 a 10 daños individuales) y/o por daños a las partes
del sistema inmune que normalmente destruyen las células cancerosas.
(Ver REHN #693.) En las dos décadas pasadas, investigadores en medicina
han llegado a sospechar que los linfomas aparecen por varias
combinaciones de factores -un sistema inmune debilitado, la exposición
a ciertos tipos de químicos y quizás la exposición a uno o más virus.
Los estudios parecieran implicar a una clase de químicos en particular:
los clorofenoles. Los clorofenoles son químicos que contienen cloro.
Entre los clorofenoles se incluyen las dioxinas, los PCB, el DDT y los
llamados "fenoxiherbicidas", incluyendo los herbicidas contra las
malezas 2,4,5-T y 2,4-D. Este último es el herbicida más popular para
matar "crabgrass" y dientes de león en los E.U.A., vendido con los
nombres de Weed-B-Gone, Weedone, Miracle, Demise, Lawn-Keep, Raid Weed
Killer, Plantgard, Hormotox y Ded-Weed, entre otros nombres comerciales.

Ahora, la Fundación Estadounidense del Linfoma (Lymphoma Foundation of
America) ha recopilado y resumido, en un folleto de 49 páginas, todos
los estudios disponibles de la relación entre los linfomas y los
pesticidas [2]. Es un admirable trabajo de Susan Osburn, quien dirigió
el proyecto, y una junta de revisión científica de 12 médicos e
investigadores de linfomas. El folleto resume 99 estudios de seres
humanos y un estudio de perros mascotas (ver REHN #250) en relación con
las exposiciones a los pesticidas.

De los 99 estudios de seres humanos, 75 indican una relación entre la
exposición a los pesticidas y los linfomas. Veinticuatro estudios no
muestran ninguna relación [3]. El estudio de los perros mascotas indica
que el popular herbicida contra el "crabgrass", 2,4-D, duplica la
probabilidad de que el perro se enferme de cáncer. (Ver REHN #250.)

¿Acaso todo esto "prueba" que la exposición a los pesticidas causa
cáncer? No, no lo prueba.

En cualquier cosa tan complicada como las exposiciones a los pesticidas
o incluso al humo de los cigarrillos, la ciencia nunca puede probar más
allá de cualquier duda posible que X causa Y. Siempre hay lugar para
que un investigador empleado de Philip Morris o de la Asociación para
la Protección de los Cultivos (Crop Protection Association) -el grupo
que comercia los pesticidas- diga: "¿Esta enfermedad no puede ser
causada en parte por algún factor que ustedes no hayan tomado en
consideración? Quizás es causada, en parte, por algún factor en el que
ustedes ni siquiera han pensado". Y la respuesta honesta siempre debe
ser: "Sí, existe una pequeña posibilidad de que sea así". En lo que
respecta a los químicos, los seres humanos y los ecosistemas la
complejidad es enorme, las herramientas de la ciencia son rudimentarias
y siempre es mucho más lo que no se sabe, que lo que se sabe.

Es hora de que nos confesemos a nosotros mismos que la ciencia nunca
proporcionará respuestas definitivas para algunas de las preguntas más
importantes que enfrentamos. Aún así, como individuos y, como sociedad
humana, NECESITAMOS respuestas. Podemos leer los cien estudios sobre
los linfomas y pesticidas -75% de los cuales nos dicen que hay un
peligro al acecho- y después tenemos que decidir:

(a) ¿queremos reducir nuestra exposición a los pesticidas
personalmente?; y

(b) ¿queremos comenzar a preguntar dónde adquirieron las corporaciones
de pesticidas el derecho a esparcir sus productos peligrosos en la
tierra, el agua y el aire de los que todos nosotros dependemos?

El folleto de la Fundación del Linfoma enumera 12 formas en las que la
mayoría de nosotros estamos expuestos rutinariamente a los pesticidas
en nuestra vida cotidiana, incluso si no usamos pesticidas en nuestros
hogares: el rociamiento rutinario de apartamentos, condominios,
oficinas (y los céspedes relacionados), edificios públicos y espacios
públicos (parques, áreas verdes a lo largo de las carreteras, vías de
cableado eléctrico) y en los moteles, hoteles y restaurantes. Los
pesticidas también se encuentran en cantidades medibles en la mayoría
de los alimentos, en gran parte del agua que bebemos, en el aire e
incluso en el agua de lluvia. (Ver REHN #660.) Bien podemos preguntar:
¿de dónde sacaron estas corporaciones el permiso de violar nuestro bien
establecido derecho humano a la seguridad personal? Y ¿por qué
permitimos que sucedan estas invasiones tóxicas en nuestros cuerpos sin
nuestro consentimiento informado? [4].

En otras palabras, pudiéramos comenzar a ver las exposiciones a los
pesticidas no como una cuestión científica, sino principalmente como
una cuestión de moral y ética, una cuestión de derechos humanos. Si
vemos el problema de esta manera, entonces podremos revisar las
evidencias científicas sin esperar que proporcionen "la respuesta" a
nuestras preguntas, debido a que la ciencia no puede responder
preguntas de moral y ética y derechos humanos. La ciencia puede
proporcionar alimento para el pensamiento -a veces un alimento muy
convincente para el pensamiento- pero nosotros debemos proporcionar el
pensamiento. Si usamos o no usamos pesticidas -y si queremos o no
permitirles a otros que nos expongan a nosotros y a nuestros hijos a
los pesticidas- son cuestiones éticas y políticas. Las respuestas están
dentro de cada uno de nosotros y no dentro de un panel de científicos
expertos.

¿Qué nos da la ciencia para orientarnos? Aquí es donde el folleto de la
Fundación del Linfoma nos resulta tan útil:

1) Las evidencias disponibles indican fuertemente que las personas
expuestas a pesticidas en su trabajo tienen más probabilidad de padecer
de linfomas en cantidades mucho mayores que las personas no expuestas o
menos expuestas.

2) Existen algunos estudios que nos dicen que es más probable que los
padres que usan pesticidas críen hijos con linfomas en cantidades mucho
mayores (que quienes no los usan). En otras palabras, necesitamos
considerar la posibilidad de que, al usar pesticidas, estemos
aumentando no sólo nuestra propia probabilidad de adquirir esta
horrible enfermedad, sino también la [probabilidad] de nuestros hijos.
(De la misma manera en que nuestros perros recogen los pesticidas de
los céspedes y los llevan a las casas, los niños hacen lo mismo.)

3) El folleto de la Fundación del Linfoma nos informa que, en
comparación con los investigadores independientes, es más probable que
los científicos empleados por las corporaciones de pesticidas no
encuentren una relación entre los pesticidas y los linfomas. En otras
palabras, de manera consciente o no, la fuente de financiamiento de un
científico frecuentemente influencia el resultado de la investigación.
(Ver REHN #581.) Lo que es peor, existen evidencias de que algunos
científicos empleados por las corporaciones químicas llevan a cabo
estudios que es imposible que revelen una relación entre los pesticidas
y los linfomas debido a que carecen de la "importancia estadística"
para hacerlo; algunos de esos científicos afirman entonces falsamente
que sus estudios proporcionan evidencias positivas de que los
pesticidas no están relacionados con los linfomas. Algunas
corporaciones evidentemente les exigen a los científicos que dejen sus
principios éticos en la puerta cuando entran a trabajar.

4) A través del estudio de la Fundación del Linfoma nos enteramos de
que no sólo los pesticidas de clorofenol, sino también el atrazine y el
glifosato están relacionados estadísticamente con los linfomas. El
atrazine se usa en 96% del cultivo del maíz de los E.U.A. cada año; se
encuentra en la mayoría de las provisiones de agua potable en la región
central de los E.U.A. durante la estación de cultivo y ha sido
relacionado fuertemente con los defectos de nacimiento en los hijos de
los agricultores de la región central de los E.U.A. (Ver REHN #665,
#660 y #553.)

El glifosato es vendido como Roundup, Rodeo, Touchdown, Rattler, Sting
y Pondmaster, entre otros nombres comerciales. (Ver REHN #660.) El
Roundup es la razón inicial de la Corporación Monsanto para entrar en
el negocio de los cultivos de alimentos de ingeniería genética. Ahora
Monsanto vende semillas "Roundup ready" de maíz, soya y algodón; el
trigo será el próximo. Estas son semillas manipuladas genéticamente
para resistir el sofocamiento a fondo con Roundup, el cual mata las
malezas sin matar los cultivos "Roundup ready". Para hacer que las
semillas "Roundup ready" fueran legales, la Agencia de Protección
Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection Agency, EPA)
tuvo que triplicar la cantidad permitida de residuos de glifosato sobre
los cultivos. Durante años, el Roundup ha sido el producto más
lucrativo de Monsanto, y la ingeniería genética ha permitido que se
vendan -y que se esparzan por la tierra y el agua- grandes cantidades
más de este pesticida. (Ver REHN #637, #639, #660, #686.)

Al sopesar si queremos tomar medidas en contra de quienes nos exponen a
nosotros y a nuestros hijos a los pesticidas, no estamos limitados a
pensar en los linfomas.

Las exposiciones a los pesticidas parecen dar lugar a la enfermedad de
Parkinson (REHN #635) -una horrible enfermedad degenerativa del sistema
nervioso. Las exposiciones a los pesticidas reducen la memoria, la
resistencia física, la coordinación de los niños y su capacidad para
llevar a cabo tareas fáciles como dibujar la figura de un ser humano a
base de palitos. (Ver REHN #648.) Las exposiciones a los pesticidas
parecen volver más agresivos a los niños. Las exposiciones a los
pesticidas parecieran contribuir con la epidemia de síndrome de
inatención e hiperactividad (ADHD, por sus siglas en inglés) que en
años recientes se ha propagado entre los niños de todos los E.U.A. (Ver
REHN #678.) Y, como vimos más arriba, los pesticidas están muy
relacionados con los defectos de nacimiento.

Si decidimos luchar en contra de las exposiciones a los pesticidas,
deberíamos considerar cuidadosamente la base de nuestra estrategia.
Durante 30 años, el movimiento ambientalista ha luchado en contra de la
ciencia con la ciencia, empatando la pelea. El uso de los pesticidas ha
aumentado constantemente, a pesar de toda la evidencia científica de
daños.

No, la ciencia no nos solucionará este problema. ¿No es hora de
considerar un enfoque de derechos humanos, un desafío ético para los
envenenadores? ¿No es hora de encontrar nuevos aliados -quizás los
trabajadores químicos expuestos a estos venenos? Ellos necesitan buenos
empleos, como todos nosotros, pero ¿quieren ellos dejar como legado una
calavera? ¿Quieren ellos que sus hijos se enfermen? Por supuesto que
no. Ellos necesitan nuestra ayuda, nosotros necesitamos la de ellos.

La vieja estrategia basada en la ciencia ha fallado. Quizás una nueva
senda de precaución pueda llevarnos adonde tenemos que ir. El principio
de la precaución dice: "cuando una actividad amenace con dañar la salud
humana o el ambiente, deberían tomarse medidas preventivas; incluso si
algunas relaciones entre causas y efectos no están totalmente
establecidas científicamente". (Ver REHN #586.) Es un principio ético
amplio. Puede orientarnos a todos -trabajadores y ambientalistas- en
una lucha justificada contra la codicia corporativa.

--Peter Montague
(National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

Agradecemos a Rachel Massey por su ayuda en la investigación.

[1] http://www.cfl.org/resources_factsheet_non-hodgkins.cfm

[2] Susan Osburn, RESEARCH REPORT: DO PESTICIDES CAUSE LYMPHOMA?
Disponible por correo de los E.U.A. a través de Lymphoma Foundation of
America, P.O. Box 15335, Chevy Chase, MD 20825. Teléfono (202) 223-
6181. ISBN 0-9705127-0-8. Disponible en:
http://www.lymphomahelp.org/docs/research/researchreport/rr_2000.pdf.

[3] No todas las relaciones reveladas en estos 75 estudios
son "estadísticamente significativas" si bien la gran mayoría lo son.
Si un estudio revelaba una correlación positiva entre la exposición a
los pesticidas y el aumento en los linfomas, lo conté como que "muestra
una relación". De igual manera, si un estudio no revelaba una relación
entre los pesticidas y los linfomas -incluso si el estudio estaba tan
mal diseñado que no podía revelar de ninguna manera una relación aún si
ésta existía- lo conté como que "no muestra una relación". --P.M.

[4] La Declaración Universal de los Derechos Humanos, firmada por los
E.U.A. en 1948, dice (Artículo 3): "Todas las personas tienen el
derecho a la vida, la libertad y la seguridad personal". El Artículo 4,
Sección 4 de la Constitución de los E.U.A. obliga al gobierno federal a
proteger a la ciudadanía contra la "violencia doméstica", lo que podría
decirse que incluye las formas modernas de violencia doméstica, tales
como el asalto tóxico. Ver http://www.article4.com/.

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