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#399 - Canarios en el Océano, 20-Jul-1994

¿Realmente importa la contaminación? Sólo mire los océanos. En Puget
Sound, hacia el noroeste, ya no hay salmón del Pacífico ni
truchas "steelhead"; este año por primera vez no habrá pesca de salmón
del Pacífico.

Cerca de Gloucester y New Bedford (las pesquerías más antiguas de los
E.U.A.) en Massachusetts, los tres principales peces comerciales -
bacalao, abadejo y platija- casi han desaparecido. Las pesquerías están
agotadas y los pescadores del Atlántico le han pedido al gobierno
federal que los traten de la misma manera que a las víctimas de un
terremoto [1].

En la bahía de Chesapeake, donde las ostras alguna vez fueron
infinitamente abundantes, ahora son escasas y de pequeño tamaño por las
enfermedades. Los investigadores de la Universidad de Maryland dicen
que los sistemas inmunes de las ostras han sido debilitados por la
contaminación; ahora las enfermedades y la pesca indiscriminada están
acabando con ellas [2]. En el Golfo de México, la lubina y el pargo
siempre fueron abundantes, pero ya no es así.

En todo el mundo, 13 de 17 zonas pesqueras principales están agotadas o
en descenso abrupto. ¿Las causas de esto? La contaminación y la pesca
indiscriminada, según los expertos de las Naciones Unidas y del
gobierno de los E.U.A. [1].

Si los peces están resultando perjudicados por la contaminación, ¿qué
pasa con otras especies marinas -tortugas marinas, morsas, leones
marinos y focas?

Entre 1986 y 1991, comenzaron a aparecer tortugas verdes marinas con
enormes tumores llamados fibropapilomas. Ahora, la mitad de las
tortugas de esta especie tienen estos enormes crecimientos que pueden
matarlas al dificultar su capacidad para nadar y comer. Los
fibropapilomas se han relacionado con la infección de un virus parecido
al herpes [3].

En 1987, en el lago Baikal de Siberia, grandes cantidades de focas
murieron por un virus de moquillo -que después se encontró que era muy
parecido al microbio de moquillo que mata a los perros, zorros y lobos
dañando sus sistemas respiratorios, gastrointestinales y nerviosos.

En 1988, delfines de "flancos blancos" sufrieron una epidemia
misteriosa y mortal en las aguas frente a Lubec, Maine. Ese mismo año
en los mares del Norte y Báltico, unas 25.000 focas de puerto -
aproximadamente 60 a 70% de todas las focas que viven en esa zona-
murieron abruptamente. Investigaciones posteriores identificaron la
fuente de la epidemia como el virus de moquillo similar al moquillo
canino.

En 1989, 274 delfines "nariz de botella" fueron encontrados muertos a
lo largo de las costas del Golfo de México, muchos de ellos cubiertos
de un raro hongo. Entre 1990 y 1992, más de 1000 delfines "rayados" del
Mediterráneo murieron de una infección parecida al moquillo canino.
Pruebas en los cuerpos de los delfines del Golfo y del Mediterráneo
revelaron altos niveles de PCB [bifenilos policlorados] en sus tejidos.
Los PCB son químicos industriales esparcidos por todo el planeta por
una sola compañía química y por quienes manejaban sus licencias, entre
1929 y 1976.

Todos estos casos involucraron poblaciones de animales que llevaban
altos niveles de compuestos organoclorados en sus tejidos. Ahora, los
científicos de los Países Bajos tienen evidencias de que la
contaminación industrial perjudica los sistemas inmunes de los
mamíferos marinos [4].

En un experimento controlado, el virólogo holandés Albert D.M.E.
Osterhaus, de la Universidad Erasmus en Rotterdam, alimentó dos grupos
de focas de puerto con pescado de diferentes fuentes. Un grupo de focas
recibió pescado relativamente limpio del Atlántico Norte y el otro
grupo recibió pescado del mar Báltico, contaminado industrialmente. El
pescado del Báltico estaba 10 veces más contaminado con organoclorados
que el pescado del Atlántico. Osterhaus recalca que ambas clases de
pescado fueron tomadas de cargamentos destinados al consumo humano.

Durante 2 años, los investigadores tomaron muestras de sangre de las
focas cada seis a nueve semanas e hicieron diversas mediciones del
funcionamiento de su sistema inmune. Casi inmediatamente después de
comenzado el experimento, los niveles de vitamina A cayeron 20 a 40 por
ciento en la sangre de las focas alimentadas con pescado del Báltico y
permanecieron bajos a lo largo del experimento de 2 años. La vitamina A
está relacionada con la resistencia a las enfermedades; niveles más
bajos de vitamina A en sangre corresponden a una mayor vulnerabilidad a
las enfermedades.

Las focas alimentadas con pescado del Báltico mostraron otros cambios
en la sangre. La concentración de granulocitos estaba consistentemente
elevada 10 a 15 por ciento, comparada con la de las focas alimentadas
con pescado del Atlántico. Los granulocitos son células blancas de la
sangre que combaten las infecciones bacterianas. Osterhaus especula que
las focas alimentadas con pescado del Báltico pueden haber sufrido de
infecciones crónicas a niveles más altos.

Las focas alimentadas con pescado del Báltico mostraron otro cambio
importante: el nivel de células NK en sangre permaneció 20 a 50 por
ciento por debajo de lo normal durante todo el estudio. Las células NK
son pequeñas células "asesinas" que atacan cuerpos extraños en la
sangre, proporcionando así una importante protección inmunológica.

Las focas alimentadas con pescado del Báltico tenían problemas con
otros componentes claves del sistema inmune. En un sistema inmune sano,
las células B producen anticuerpos y las células T dirigen la respuesta
inmune contra los invasores extraños. En las focas alimentadas con
pescado del Báltico, la respuesta de las células T a un conjunto de
antígenos estandár cayó 25 a 60 por ciento, en comparación con la
respuesta de las focas alimentadas con pescado del Atlántico. Después
de entrevistar a Osterhaus, Janet Raloff reportó en la revista SCIENCE
NEWS que: "Datos adicionales no publicados sugieren que las respuestas
de las células B a los anticuerpos también estaban afectadas".

Los experimentos de Osterhaus no son la última palabra respecto a qué
es lo que ha venido matando a las focas durante los últimos 10 años,
pero parecen indicar fuertemente que la contaminación perjudica el
sistema inmune de los mamíferos marinos. Estando al final de la cadena
alimenticia, los mamíferos marinos tienden a concentrar compuestos
organoclorados en sus cuerpos debido a que dichos compuestos se
acumulan en las grasas y los mamíferos marinos almacenan grandes
cantidades de grasa. Durante lapsos de estrés (tales como enfermedades
o hambruna) estos compuestos organoclorados pueden regresar al torrente
sanguíneo y ser distribuidos por todo el cuerpo.

El pasado diciembre varios especialistas en animales silvestres,
representando diversas disciplinas, se reunieron para discutir la
situación global. En abril emitieron una declaración conjunta que
decía, en parte: [5]

"Estamos seguros de lo siguiente:

En el continente norteamericano está sucediendo la disminución en la
cantidad de especies y en muchas familias de seres vivos (incluyendo
plantas). Algunas de estas disminuciones están relacionadas con la
exposición a químicos fabricados por el hombre. Tales disminuciones no
son un problema exclusivo de los E.U.A. o de Norteamérica, sino que
están sucediendo a escala mundial...

Las poblaciones de muchas especies de vida larga están disminuyendo,
algunas hasta el extremo de la extinción, sin que la sociedad lo sepa...

Los animales silvestres están expuestos a compuestos [químicos
industriales] que trastocan el desarrollo de sus sistemas
reproductores, inmunes, nerviosos y endocrinos, y de este modo
conllevan a la inestabilidad de la población. Los contaminantes que más
preocupan son aquellos que afectan los procesos celulares y moleculares
que regulan las funciones inmunológicas, endocrinas y del desarrollo...

La liberación de químicos en un continente puede no sólo afectar a los
animales en ese continente, sino a los animales en otros continentes y
en otros hemisferios. Ellos son transportados por todos los continentes
y de un continente a otro en forma de partículas o gases por el aire,
las aguas superficiales, las aguas subterráneas, las corrientes
oceánicas y los animales que viajan largas distancias desde el lugar de
la contaminación. El contaminante, por lo tanto, puede entrar en la red
alimenticia en sitios lejanos al lugar en el que fue liberado...

La contaminación del hábitat aparentemente útil no siempre puede
percibirse y puede no causar mortalidad evidente. En lugar de esto, los
contaminantes pueden causar cambios en el funcionamiento que amenacen a
la población. Por ejemplo, las poblaciones pueden no ser capaces de
recuperarse de enfermedades infecciosas debido a: inmunosupresión; la
incapacidad de obtener suficiente alimento o de evitar los predadores;
la pérdida del instinto paterno debido a efectos neurotóxicos; o el
resultado del desarrollo anormal desde el punto de vista anatómico o de
la conducta sexual, debidos a trastornos endocrinos...

Tenemos la certeza de que:

En muchos casos, los animales silvestres y los seres humanos han
excedido su capacidad para compensar su exposición a los químicos...

Cuando un animal resulta expuesto al mismo tiempo a muchos químicos que
individualmente están en niveles no tóxicos, su adición, antagonismo,
potenciación y sinergía [efectos multiplicadores] pueden traer
consecuencias impredecibles. La exposición concomitante [simultánea] a
múltiples químicos puede tener efectos grandes o imperceptibles, pero
potencialmente trágicos...

Los animales silvestres son centinelas confiables de los efectos que
tienen los químicos sobre las poblaciones humanas...

Pensamos que:

Las evaluaciones tradicionales de los riesgos que representan los
químicos individuales no son adecuadas para evaluar los riesgos para
los embriones expuestos a múltiples químicos...

Pocas cosas cambiarán hasta que haya más personas que comprendan la
insidiosa naturaleza de los tóxicos del desarrollo. Más artículos de
prensa popular y otros medios de comunicación deberían transmitir el
mensaje acerca de los efectos de los tóxicos del desarrollo, usando la
conexión que hay entre los animales silvestres y los seres humanos..."

Los mineros solían tener canarios enjaulados en las minas de carbón
para advertir la concentración de gases tóxicos. Si los canarios
morían, servían como una cruda advertencia de que las condiciones se
estaban deteriorando peligrosamente.

Hoy en día nuestros canarios están en el océano. Sólo los tontos los
ignorarán.

--Peter Montague

=====

[1] Timothy Egan, "U.S. Fishing Fleet Trawling Coastal Water Without
Fish", NEW YORK TIMES March 7, 1994, págs. A1, B7.

[2] Merrill Leffler, "Bay Oysters: Battered by Disease", MARINE NOTES
[publicación del Sea Grant Program de la Universidad de Maryland]
(Septiembre de 1992), págs. 1-3.

[3] Janet Raloff, "Something's Fishy", SCIENCE NEWS Vol. 146 (July 2,
1994), págs. 8-9.

[4] R.D.L. Swart y otros, "Impairment of immune function in harbor
seals (Phoca vitulina) feeding on fish from polluted waters", AMBIO
Vol. 23 No. 2 (March 1994), págs. 155-159.

[5] "Statement from the Work Session on Environmentally-Induced
Alternations in Development: A Focus on Wildlife; Wingspread Conference
Center, Racine, Wisconsin December 10-12, 1993". [Declaración consenso
de 23 científicos publicada el 20 de abril de 1994 por la organización
World Wildlife Fund en Washington, D.C.; para obtener una copia de la
declaración y la nota de prensa adjunta, llame al: (202) 778-9510 ó
(202) 778-9536.] Y ver: Peter J.H. Reijnders y Sophie M.J.M.
Brasseur, "Xenobiotic Induced Hormonal and Associated Developmental
Disorders in Marine Organisms and Related Effects in Humans: An
Overview", en Theo Colborn y Coralie Clement, editores, CHEMICALLY-
INDUCED ALTERATIONS IN SEXUAL AND FUNCTIONAL DEVELOPMENT: THE
WILDLIFE/HUMAN CONNECTION [Advances in Modern Environmental Toxicology
Vol. XXI] (Princeton, N.J.: Princeton Scientific Publishing Co., 1992),
págs. 342-343.

Palabras claves: océanos; peces; animales silvestres; focas; focas de
puerto; salmón; puget sound; trucha steelhead; ma; gloucester, ma; new
bedford, ma; océano atlántico; mar báltico; ostras de la bahía de
chesapeake; sistema inmune; inmunotoxinas; lubina; pargo; bacalao;
abadejo; platija; tortugas verdes marinas; fibropapilomas; virus;
herpes; lago baikal; moquillo canino; lubec, me; me; mar del norte;
delfines; golfo de méxico; mar mediterráneo; pcb; compuestos
organoclorados; albert osterhaus; focas de puerto; estudios;
declaración wingspread; theo colborn; pérdida de especies; sistema
endocrino; sistema nervioso; sistema reproductor; desórdenes del
desarrollo;