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#486 - Nuestro Futuro Robado -- Parte 1, 20-Mar-1996

Esta semana, el diario NEW YORK TIMES le declaró la guerra a la teoría
y a las evidencias de que los químicos sintéticos, tales como la
dioxina, interfieren con las hormonas, causando daños en animales
silvestres y seres humanos -una historia que hemos venido siguiendo
desde 1991 [1]. Con un titular excepcional en la sección de ciencia que
aparece los martes en el Times [2], la escritora del TIMES Gina Kolata
reseñó el nuevo libro de Theo Colborn, Dianne Dumanoski y John Peterson
("Pete") Myers, OUR STOLEN FUTURE ("NUESTRO FUTURO ROBADO"). OUR STOLEN
FUTURE está basado en una revisión de literalmente miles de estudios
científicos que llegan hasta 60 años atrás [3]. La idea principal del
libro es que los químicos sintéticos (creados por el ser humano)
pudieran estar afectando a las hormonas que controlan y regulan el
crecimiento, la salud y el comportamiento en animales silvestres y
seres humanos, ocasionando defectos de nacimiento, problemas del
desarrollo sexual, cáncer de seno, cáncer de la próstata e incluso
problemas mentales tales como el síndrome de inatención, la reducción
del coeficiente intelectual y el comportamiento violento. Tanto Colborn
como Myers tienen títulos de Ph.D. en zoología y son científicos
calificados, sin embargo la reseña de Kolata comienza de esta manera:

"En una advertencia respaldada por aliados entre los que se incluyen
Robert Redford y el Vicepresidente Al Gore, algunos ambientalistas
están afirmando que los seres humanos y los animales silvestres se
están enfrentando a una nueva y seria amenaza de los químicos
sintéticos".

Así, en su primer párrafo, Kolata logra quitarle importancia al
problema y desacreditar a los autores dando la impresión de que (a) la
fuente de los datos la constituyen "algunos ambientalistas"; (b) quizás
algunos otros ambientalistas no piensen lo mismo; (c) las principales
personas que apoyan el libro son políticos y actores de cine; (d) los
científicos no están en el panorama.

No es sino hasta el cuarto párrafo que nos enteramos de que Theo
Colborn es una científica, pero para ese momento ya se nos ha dicho que
el mensaje de OUR STOLEN FUTURE es "controversial" y que "los hechos
que conforman las bases de las alarmas que lanza el libro... han sido
refutados por estudios meticulosos" y que el coautor Pete Myers
dirige "un grupo ambientalista" (que es la descripción que Kolata le da
a la Fundación W. Alton Jones en Charlottesville, Va.). Kolata nunca
llega a decirles a sus lectores que el Dr. Myers es un científico
preparado. Tampoco describe ni menciona ni un solo "estudio meticuloso"
que refute ninguna de las premisas de OUR STOLEN FUTURE.

A partir de allí, la reseña de Kolata se precipita cuesta abajo. No es
sino hasta el sexto párrafo que nos enteramos de que "aparte del apoyo
de Gore, OUR STOLEN FUTURE ha sido apoyado por varios biólogos y
toxicólogos, quienes dicen que hay que prestarle atención al libro".
Incluso entonces, Kolata nunca nombra ni cita ni un solo biólogo o
toxicólogo que apoye a OUR STOLEN FUTURE. En lugar de esto, le dedica
largos párrafos a cuatro científicos quienes, ella dice, son críticos
de la teoría de que los químicos sintéticos pueden bloquear hormonas y
por lo tanto causar daños a los animales silvestres y a los seres
humanos.

Sin embargo, incluso al citar a estos científicos que afirman lo
contrario, Kolata engaña a sus lectores distorsionando sus opiniones
selectivamente.

Por ejemplo, Kolata cita al Dr. Michael Gallo, de la Universidad de
Rutgers, diciendo que OUR STOLEN FUTURE es un compendio de "hipótesis
vestidas de hechos". Sin embargo, el 15 de mayo de 1990, el mismo NEW
YORK TIMES citó al Dr. Gallo con un propósito muy distinto [4]. Este es
el contexto: el escritor de aquel artículo de 1990 (el redactor del
TIMES, Jon R. Luoma) dijo: "Las investigaciones ahora parecen haber
establecido que [las dioxinas] pueden afectar a los animales y seres
humanos al imitar las hormonas esteroides, las cuales son ellas mismas
químicos extremadamente potentes".

Luoma concluyó en aquel artículo de 1990 en el TIMES que los síntomas
de la exposición a la dioxina "van desde la supresión del sistema
inmune hasta asombrosos trastornos en el crecimiento y la
diferenciación celular, específicamente en el desarrollo fetal". Este
es justamente el mensaje de OUR STOLEN FUTURE.

Luoma citó entonces al Dr. Michael Gallo, de la Universidad de Rutgers,
diciendo que la TCDD [dioxina] "es tan potente como cualquier hormona"
y "no hace falta mucha hormona, o dioxina, para que haya un efecto
tremendo". El Dr. Gallo también dijo: "Desde el punto de vista
toxicológico, nada de lo que hayamos aprendido nos ha hecho apartarnos
de la idea de que estas [dioxinas] son químicos muy, muy potentes".
¿Acaso Gina Kolata no lee el NEW YORK TIMES?

En su afán por socavar la credibilidad de OUR STOLEN FUTURE, Kolata
cita entonces al Dr. Stephen Safe, de Texas A&M University, riéndose de
las evidencias de Colborn y Myers de que los químicos sintéticos
afectan a las hormonas en los seres humanos.

Pero en mayo de 1990, el TIMES citó a Stephen Safe con un propósito muy
distinto. Este es el contexto:

El artículo de Jon Luoma en el TIMES del 15 de mayo de 1990 señalaba
que estudios en animales han mostrado que la dioxina tiene
una "toxicidad impresionante" y que la dioxina causa un amplio espectro
de respuestas tóxicas en animales de laboratorio. "En los animales de
laboratorio, parecía como si la dioxina ocasionara casi cualquier
efecto que usted pudiera imaginar", dijo Steven Safe, profesor de
toxicología en Texas A&M University. "Usted lo menciona y [la dioxina]
lo hace, y a dosis extraordinariamente bajas", dijo. "Nuevas
investigaciones no han echado atrás estos hallazgos, solamente han
ayudado a explicarlos", dijo el Dr. Safe. Luoma continuó señalando
que: "...Estudios de seres humanos expuestos accidentalmente al TCDD
[dioxina] mostraron niveles de enzimas inusualmente altos que son
inducidos típicamente por hormonas esteroides; una fuerte pista de que
también se dispara una respuesta hormonal parecida en los seres humanos
expuestos a la dioxina". Precisamente de esto trata OUR STOLEN FUTURE,
excepto que ahora la dioxina no es el único culpable que se conoce: se
ha demostrado que otros 50 químicos sintéticos tienen la capacidad de
bloquear hormonas. ¿Acaso Gina Kolata no lee el NEW YORK TIMES?

En su afán por desacreditar OUR STOLEN FUTURE, Kolata eleva a Theo
Colborn y luego la derriba citando a otro científico quien
aparentemente rechaza el argumento de Colborn de que los químicos
sintéticos imitan las hormonas y afectan el cerebro. Observe cómo esto
funciona para desacreditar a Colborn:

Kolata escribe: "Al preguntársele acerca de la evidencia más fuerte y
más convincente de que los bloqueadores endocrinos están afectando a
los seres humanos, la Dra. Colborn dijo que eran estudios que indicaban
que estos químicos están causando hiperactividad en niños. 'Las
evidencias se están acumulando', dijo, citando estudios en animales.

Colborn agregó que también estaba preocupada de que los químicos
bloqueadores endocrinos estuvieran causando una disminución en la
inteligencia y dijo que estudios en animales mostraban que tales
químicos podrían debilitar la memoria a corto plazo en roedores.

'Si usted tiene problemas con la memoria a corto plazo, usted tiene
problemas de inteligencia', dijo. 'Recuerde, la tiroides se encuentra
ahí', dijo. 'Existen problemas de la tiroides en prácticamente cada pez
de los Grandes Lagos. Y los especialistas en la tiroides dicen que sólo
hace falta un pequeño cambio durante las épocas críticas en el
desarrollo del cerebro y usted tendrá problemas de conducta y problemas
de inteligencia'.

Pero la Dra. Maria I. New, jefa de endocrinología pediátrica en el
Hospital de Nueva York -Centro Médico de la Universidad de Cornell en
Nueva York, dijo que no había evidencias de que las dificultades de
aprendizaje, la violencia o una reducción en el coeficiente intelectual
tuvieran algo que ver con la exposición prenatal a los estrógenos o
químicos bloqueadores endocrinos".

NO HAY EVIDENCIAS, dice la Dra. Maria I. New. Suena como un caso
cerrado, ¿no le parece? Colborn debe estar equivocada: no debe haber
evidencias de que estas hormonas puedan afectar el cerebro.

Pero espere. El 3 de mayo de 1994, la escritora del TIMES, Natalie
Angier, citó a la misma Dra. Maria I. New diciendo que estaba llevando
a cabo investigaciones para determinar si la cantidad de andrógeno
(hormona sexual masculina) en un feto femenino afectaba el desarrollo
neurológico [sistema nervioso] de una mujer. "Definitivamente hay
efectos de los andrógenos sobre el cerebro", dijo la Dra. New [5].
¿Acaso Gina Kolata no lee el NEW YORK TIMES?

En su afán por desacreditar OUR STOLEN FUTURE, Kolata llega a extremos
absurdos. Parafrasea a Pete Myers diciendo "las evidencias fueron
suficientes para presionar por lo menos por la prohibición mundial del
DDT y por más restricciones sobre los PCB" -siendo el DDT y los PCB dos
de los químicos bloqueadores de hormonas mejor documentados y más
dañinos. Pero Kolata no deja que el Dr. Myers tenga siquiera esta
posición modesta. Kolata insiste en que "varios científicos destacados
ven tal posición por lo menos como prematura". ¿Prematuro abogar por la
prohibición global del DDT? Los E.U.A. prohibieron el DDT hace 25 años,
en 1971. ¿Prematuro restringir los PCB? Los E.U.A. restringieron
severamente el uso de los PCB hace 20 años, en 1976. Kolata escribe que
esos "científicos destacados" dicen que las razones para limpiar el
mundo de DDT y PCB "parecen estimuladas más por hipérboles que por
hechos y que muchas de las afirmaciones de daños demostrables, cuando
son examinadas, resultan ser un castillo de naipes".

¿Acaso Kolata no lee el NEW YORK TIMES? ¿Acaso no lee siquiera los
artículos que ella misma ha publicado previamente en el TIMES? El 2 de
agosto de 1988, Kolata reportó en el TIMES que un accidente industrial
en Taiwan en 1979 expuso a un grupo de personas a PCB y aquellas
exposiciones "han causado una epidemia de defectos de nacimiento" [6].
¿No es del simple sentido común abogar por restricciones sobre un
químico que pueda causar una epidemia de defectos de nacimiento en los
seres humanos?

La reseña de Gina Kolata de OUR STOLEN FUTURE es injusta, tendenciosa,
engañosa y distorsionada y está dirigida claramente a desacreditar
todas las ideas del libro, incluso las ideas más comunes y corrientes y
establecidas. Me recuerda a las críticas feroces realizadas al libro
SILENT SPRING de Rachel Carson en 1962. La reseña de Kolata da lugar a
la pregunta obvia: ¿quién en la industria química "llegó hasta" Kolata
y de qué manera lo hizo?

Pero la pregunta más importante es: ¿por qué los redactores del TIMES
asignan a alguien tan superficial para reseñar un libro tan importante?
OUR STOLEN FUTURE es un trabajo muy serio con un mensaje profundamente
importante. Quienquiera que lea el NEW YORK TIMES sabe que los
problemas planteados en este libro han sido descritos y discutidos en
encuentros científicos serios, y en las columnas del mismo TIMES, ya
por algunos años [7]. Permitirle a un crítico prejuicioso sugerir que
estas ideas no están basadas en hechos y que tienen poco o ningún apoyo
en la comunidad científica es una desecración de los valores
periodísticos que el TIMES está comprometido a mantener. La reseña de
Kolata es injusta, falsa, distorsionada, tendenciosa y engañosa. Todos -
me refiero a TODOS- deberían leer este libro, y cada persona debería
darle una copia a su médico familiar. OUR STOLEN FUTURE está bien
escrito y es fácil de entender. Se merece una lectura justa -la cual
Gina Kolata no tuvo la capacidad intelectual o moral de darle. El TIMES
puede hacerlo mejor. Mucho mejor.

--Peter Montague

=====

[1] Ver REHN #263, #264, #322, #323, #343, #364, #365, #372, #377,
#432, #438, #446, #447, #448.

[2] Gina Kolata, "Chemicals That Mimic Hormones Stir Alarm and Debate":
NEW YORK TIMES March 19, 1995, pág. C1. Y: Gina Kolata, "Sperm Counts:
Some Experts See a Fall, Others See Poor Data", NEW YORK TIMES March
19, 1995, pág. C1.

[3] Theo Colborn, Dianne Dumanoski, y John Peterson Myers, OUR STOLEN
FUTURE (N.Y.: Dutton, 1996).

[4] Jon R. Luoma, "Scientists Are Unlocking Secrets of Dioxin's
Devastating Power", NEW YORK TIMES May 15, 1990, pág. C4.

[5] Natalie Angier, "Male Hormone Molds Women, Too, In Mind and Body",
NEW YORK TIMES May 3, 1994, págs. C1, C13.

[6] Gina Kolata, "PCB Exposure Linked to Birth Defects in Taiwan", NEW
YORK TIMES August 2, 1988, página desconocida.

[7] Ver, por ejemplo, puntos citados en las notas 1 hasta 6; y ver Jon
R. Luoma, "New Effect of Pollutants: Hormone Mayhem", NEW YORK TIMES
March 24, 1992, pág. C1.

Palabras claves: bloqueadores endocrinos; dioxina; hormonas; sistema
endocrino; new york times; gina kolata; theo colborn; dianne dumanoski;
john peterson myers; reseñas de libros; periodismo; ética periodística;

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