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#453 - Principios Conservadores, 02-Aug-1995

A comienzos de esta semana, miembros de ambos partidos en el Congreso
que se llaman a sí mismos "conservadores", lograron destruir casi dos
docenas de leyes y regulaciones ambientales y rebajar 30% de los $7 mil
millones anuales de presupuesto de la Agencia de Protección Ambiental
de los E.U.A. (U.S. Environmental Protection Agency) [1]. Un veto
presidencial todavía podría rescatar una parte de lo que quedó,
obligando a otra lucha en el Congreso, pero el significado de esto
parece inequívocamente claro: este Congreso "conservador" muestra poco
interés en conservar la salud, la seguridad, los animales silvestres,
los bosques, los ríos o los pantanos. El credo de estos "conservadores"
parece ser: 'Todo lo que los contaminadores corporativos desean, lo
logran'.

Las corporaciones, como hemos visto, no son capaces de frenar sus
propios excesos -es parte de la naturaleza de la institución
corporativa que la misma deba buscar ganancias monetarias a corto
plazo, sin importar qué o a quién haya que sacrificar. (Ver REHN #449,
#433 y #388.) Esto no es una cuestión de maldad -es simplemente la
naturaleza de la corporación como nosotros, el pueblo, la hemos creado
en la ley. (Y seguirá siendo así hasta que nosotros, el pueblo, lo
cambiemos.) Los INDIVIDUOS de una corporación no pueden cambiar su
curso de destrucción de la tierra, sin importar qué creencias
desinteresadas y profundas puedan tener aquellos individuos (por
supuesto, a menos que se encuentre una manera de que la corporación se
beneficie por el cambio).

Pero el Congreso no es una corporación. En la práctica, es cierto que
la mayoría de los miembros del Congreso le vendieron sus almas a los
pocos ricos que proporcionan las montañas de efectivo necesarias para
llevar a cabo una campaña electoral. Sin embargo, cuando se propone la
reforma del financiamiento de las campañas electorales, en un esfuerzo
por eliminar la venenosa influencia del dinero privado en el proceso
electoral, los miembros del Congreso insisten en que ellos sólo votan
según su conciencia y que el dinero no los influencia. Por lo tanto,
debemos suponer que los "conservadores" en el Congreso creen
personalmente que es bueno y que está bien sacrificar los pocos
ecosistemas que quedan sanos en la nación por las ganancias
corporativas, extinguir los animales silvestres dondequiera y cuando
quiera que las corporaciones consideren conveniente hacerlo y exponer a
los niños de la nación a químicos tóxicos y trastornadores del sexo
desde el momento de la concepción en adelante.

Esto plantea la pregunta: ¿qué significa ser un conservador a finales
del siglo 20? ¿De verdad TODOS los conservadores creen en sacrificar la
salud humana y el medio ambiente para maximizar las ganancias
monetarias a corto plazo de unos pocos inversionistas adinerados?
Ciertamente, la conducta de este Congreso apunta amenazadoramente hacia
esa conclusión. Sin embargo un nuevo libro, THE MAKING OF A
CONSERVATIVE ENVIRONMENTALIST ("HISTORIA DE UN AMBIENTALISTA
CONSERVADOR"), ofrece una perspectiva bastante diferente sobre cómo
piensa un conservador moderno.

Gordon Durnil, el autor, ha pasado casi 30 años siendo un republicano
leal, manejando campañas electorales y dirigiendo la política estatal
de Indiana a lo largo de una ruta conservadora tradicional. Amigo y
admirador de Dan Quayle, Durnil sirvió desde 1981 hasta 1989 como
Presidente del Comité Republicano por Indiana y como miembro del Comité
Nacional Republicano. Sus credenciales conservadoras son impecables.

Cuando George Bush designó a Durnil para ser el Presidente de la
Comisión Mixta Internacional (International Joint Commission, IJC) por
los E.U.A. en 1989, Durnil no sabía casi nada sobre contaminación; el
mismo admite que era un abogado y político que nunca había pensado
mucho sobre el medio ambiente. Pero Durnil se tomó sus
responsabilidades de la IJC en serio y pasó noches leyendo montones de
estudios esotéricos para educarse. Creada por un tratado entre los
E.U.A. y Canadá en 1909, la IJC tiene la responsabilidad oficial por la
calidad del agua en los Grandes Lagos -un ecosistema inmenso y muy
contaminado que contiene 20% de todo el agua dulce de la tierra.

Inicialmente, Gordon Durnil no quería creer que la contaminación fuese
un problema serio. "La verdad es que, al comienzo de mi ejercicio, no
quería creerlo", escribe. "Pero siendo un buen conservador, con la
capacidad para pensar por mí mismo en lugar de que se me diga cómo
hacerlo, estaba dispuesto a cambiar mi manera de pensar. Las evidencias
son evidencias y los hechos son, en efecto, hechos".

Los hechos pronto convencieron a Gordon Durnil (y a los 5 otros
comisionados con quienes sirvió Durnil -2 estadounidenses y 3
canadienses) de que los químicos tóxicos muy probablemente estaban
perjudicando a los niños de Norteamérica. Como dice Durnil: "En el
QUINTO REPORTE BIANUAL [de la IJC en 1990], ...nosotros, por consenso,
concluimos que existía una amenaza para la salud de nuestros hijos
emanando de nuestra exposición a las substancias tóxicas persistentes,
incluso a niveles ambientales muy bajos". Las lecturas de Durnil lo
convencieron de que: "Las evidencias científicas que confirman los
problemas de los seres humanos en cuanto a la reproducción, el
aprendizaje, el comportamiento y la capacidad de protegerse contra las
enfermedades, ahora están siendo ampliamente aceptadas".

Durnil señala hechos como estos (entre muchos otros):

** La Oficina General de Contabilidad de los E.U.A. (U.S. General
Accounting Office) dijo en octubre de 1991: "En 1988 nacieron unos
250.000 niños estadounidenses con defectos de nacimiento, 600.000
mujeres experimentaron un aborto o muerte fetal y muchos niños jóvenes
estuvieron expuestos en sus hogares y vecindarios a químicos que
reducirán su capacidad de desarrollar las habilidades intelectuales
necesarias para funcionar en el siglo 21. Existen cada vez más
evidencias científicas de que la exposición a químicos ambientales
causa un amplio espectro de resultados adversos en la reproducción y el
desarrollo y que son prevenibles si se controlan mejor las
exposiciones".

** Entre 10% y 16% de todas las parejas en los E.U.A. no son fértiles.

** En Michigan, los hijos de madres cuya leche contenía un químico
industrial de combustión lenta tenían una mayor incidencia de anomalías
testiculares y penes de menor tamaño de lo normal.

Durnil -con la ayuda de la junta científica asesora de la IJC y una
serie de reuniones públicas a lo largo de 3 años para recopilar
evidencias de la industria, el gobierno y el público- se convenció de
que las exposiciones a los químicos muy probablemente están
perjudicando a los niños norteamericanos de muchas maneras -reduciendo
su capacidad de prestar atención en la escuela; disminuyendo sus
coeficientes intelectuales; volviéndolos hiperactivos, agresivos,
hostiles y rebeldes; dañando sus sistemas inmunes y por lo tanto
reduciendo su capacidad de combatir infecciones comunes y enfermedades
serias tales como cáncer; quizás incluso predeterminando sus
características, preferencias y conductas sexuales antes de nacer.

La respuesta de Durnil, como conservador, fue simplemente: poner a
nuestros hijos en peligro al exponerlos a químicos industriales es
peligroso e inmoral y debe parar. Durnil, que dice que ha "pasado toda
una vida apoyando a la industria", tiene poca compasión por los
contaminadores peligrosos. Con una claridad característica, dice: "La
ciencia nos habla de los malos efectos que ciertas clases de descargas
pueden tener sobre nuestros hijos, nacidos y no nacidos; pero nosotros
no parecemos ver la analogía entre un individuo pervertido sexualmente
que abusa de un niño y una descarga industrial que afecta la sexualidad
elemental de un niño. Me pregunto por qué". Es una buena pregunta.
Durnil ve como un principio conservador básico que la invasión de
nuestros cuerpos por substancias tóxicas es una violación fundamental
de uno de nuestros derechos más fundamentales.

La respuesta de Durnil no fue esquivar, palabrear, retrasar, negar,
tergiversar, desviar o pasar la pelota. Durnil vio como su
responsabilidad, como conservador y líder político, concebir soluciones
conmensuradas con el alcance y la escala del problema. Así, Durnil
llevó a la IJC a crear (y tomar prestado de otros) una serie de
principios que protegerían a los niños. Ellos son, en pocas palabras:

** El principio de la "obligación inversa". Todos los químicos, nuevos
y viejos, deberían ser considerados dañinos hasta que se pruebe que son
seguros. Los químicos que no se pueda demostrar que son seguros
deberían ser finalizados (eliminados por un proceso metódico tan rápido
como sea posible, sin desbaratar la industria por completo).

** Debido a que nunca podemos probar que los químicos que persisten por
largos períodos en el medio ambiente y entran en las cadenas
alimentarias son seguros, todos los tóxicos persistentes y que se
bioacumulen deberían ser finalizados.

** El principio de la acción preventiva, el cual dice que tan pronto
como haya una razón para sospechar que un químico es problemático,
debería ser finalizado -no esperar por la certeza científica.

Estos principios (y algunos otros que adoptó la IJC), tomados en
conjunto, proporcionan un programa para el desarrollo industrial
sustentable. En esencia, Gordon Durnil y la IJC hicieron en 4 años lo
que los grandes grupos ambientalistas y 20 años de Congresos liberales,
controlados democráticamente han sido incapaces de hacer: plantear
ideas que realmente pudieran funcionar para proteger el medio ambiente.

¿Qué es un conservador después de todo? Los verdaderos conservadores
trazan sus raíces intelectuales hasta personas como Edmund Burke (1721-
1797), el filósofo y estadista irlandés. Burke creía que la generación
actual posee el presente como un patrimonio de sus ancestros recibido
con ciertas implicaciones morales y debe pasarlo a la posteridad -
mejorado, si es posible, pero a toda costa no disminuido. Gordon Durnil
dice algo parecido: "La simetría de la naturaleza se nos presta para el
uso humano durante lapsos de tiempo relativamente cortos; setenta u
ochenta años, si tenemos suerte. Cada uno de nosotros tiene la
obligación moral de no trastocar ese equilibrio".

Compare esto con lo que está pasando en Washington y podrá ver
rápidamente que la palabra "conservador" no se aplica de manera
apropiada a la mayoría de este Congreso. Entre los términos apropiados
que describen a los autodenominados "conservadores" en este Congreso se
pudieran incluir: oportunistas, canallas, explotadores, necios, zafios,
insensatos, racistas, pusilánimes, imprudentes, empobrecedores,
pérfidos, amorales, oprobios, sin principios, con dos caras, crueles,
mezquinos, malevolentes, miserables, codiciosos, engañosos, falsos,
insinceros, deshonestos, bajos, egoístas, sobornables, proxenetas y
corruptos. Pero no conservadores, definitivamente no conservadores.
Pero por favor no me den cuerda.

Se les debería proporcionar copias del excelente libro de Gordon Durnil
a todos aquellos que se llaman a sí mismos "conservadores" (en todos
los niveles del gobierno) pidiéndoles que reafirmaran sus principios
conservadores de la protección ambiental -o que den buenas razones
éticas para rehusarse. En realidad, deberían dársele copias a todos los
políticos liberales -así como también a todos los grupos ambientalistas
de la corriente dominante- pidiéndoles que hagan lo mismo. Esto
separaría rápidamente a los verdaderos ambientalistas de los apóstoles
del apaciguamiento y los aduladores corporativos, y engendraría un
debate que bien valdría la pena sobre los fundamentos. En pocas
palabras, este es un libro importante.

ADQUIERA: Gordon K. Durnil, THE MAKING OF A CONSERVATIVE
ENVIRONMENTALIST (Bloomington, Indiana: Indiana University Press, 1995)
$19,95. Vale la pena.

--Peter Montague

=====

[1] John H. Cushman Jr., "G.O.P. Leaders in House Succeed in Restoring
Limits on the E.P.A.", NEW YORK TIMES August 1, 1995, págs. A1, A10.
Hace dos semanas, el TIMES describió qué clase de "límites" tenían en
mente los conservadores del Congreso: eliminar dinero del presupuesto
de la Agencia de Protección Ambiental de los E.U.A. (U.S. Environmental
Protection Agency) que la agencia estaba pensando usar "para hacer
cumplir los permisos de contaminación del aire, para regular la
contaminación tóxica del aire por las refinerías de petróleo, para
fomentar inspecciones estatales más estrictas de los automóviles, para
exigir planes para la prevención de accidentes en la industria química,
para limitar la contaminación de los hornos de cemento, para fomentar
planes estatales de uso compartido de automóviles, para recopilar y
publicar datos sobre el uso de químicos, para proteger los pantanos,
para determinar pautas de la calidad del agua para los Grandes Lagos,
para establecer nuevas regulaciones de la contaminación industrial del
agua, para emitir reglas para el agua arrastrada de las tormentas, para
controlar los desbordamientos de aguas residuales en ríos y mucho más".
Como dijo el TIMES: "Algunas de las propuestas son impresionantes en
cuanto a su efecto potencial". Ver John H. Cushman, Jr., "G.O.P.'s Plan
for Environment Is Facing a Big Test in Congress", NEW YORK TIMES July
17, 1995, págs. A1, A11.

Palabras claves: congreso; epa; presupuesto; conservadores; liberales;
grupos ambientalistas; gordon durnil; ijc; grandes lagos; contaminación
del agua; animales silvestres; salud humana; bloqueadores endocrinos;
canadá; defectos de nacimiento; niños; sistema nervioso central;
sistema inmune; esterilidad;

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