Environmental Health News

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  • Garden Mosaics projects promote science education while connecting young and old people as they work together in local gardens.
  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#500 - Donde Estamos Ahora, 26-Jun-1996

La mitad de los estadounidenses cree en los números de la suerte [1].
Nosotros no pertenecemos a esa mitad; sin embargo, un número redondo
como el 500 nos invita a reflexionar sobre los eventos de las 500
semanas que han pasado desde que comenzamos a publicar RACHEL'S
ENVIRONMENT & HEALTH WEEKLY ("SALUD Y MEDIO AMBIENTE"). Gran parte de
lo que ha sucedido ha sido fuertemente positivo, optimista e
inspirador, pero ha sucedido principalmente en respuesta a eventos y
tendencias que claramente son peligrosos y desalentadores.

En la década pasada han emergido nuevas y serias amenazas para la salud
humana y para el medio ambiente natural. No las catalogaremos aquí
debido a que ya lo hemos hecho en números pasados, los cuales están
disponibles de manera gratuita para todo aquel que tenga acceso al
correo electrónico. (Para más información, o para recibir una lista
completa de todos los ejemplares pasados, envíe la palabra HELP en el
cuerpo de un mensaje de correo electrónico a info@rachel.clark.net.)

Basta decir que la inmensa cantidad de tecnologías tóxicas (incluyendo
los productos petroquímicos tradicionales y ahora los organismos de
ingeniería genética ideados para ser usados en ambientes no médicos),
sumadas con las crecientes poblaciones humanas y la mentalidad
de "desarrollo" (la cual visualiza a la Tierra y a todos sus
habitantes, incluyendo los seres humanos, tan sólo como objetos a ser
manipulados para obtener ganancias privadas), amenazan las bases
fundamentales de la vida tal y como la conocemos.

La respuesta a estos problemas crecientes ha sido un enorme torrente de
reflexión y esfuerzo por parte de personas que trabajan principalmente
a nivel local. Comenzando con la lucha de Lois Gibbs por su familia en
Love Canal en 1978, ha emergido un enorme movimiento social para hacer
frente a las tecnologías tóxicas. Todavía es un movimiento joven,
incluso está en pañales. (Para comparar, recuerde que en este país tomó
un siglo de luchas para vencer la esclavitud, y que las mujeres
tuvieron que luchar casi un siglo por el derecho al voto.) Sin embargo,
durante la década pasada este movimiento social ha tenido éxitos
fenomenales.

Este movimiento ha limitado severamente el enterramiento de los
desechos radioactivos en el suelo; ha acabado con 80% de todos los
incineradores municipales planeados; ha cerrado por lo menos 90% de
todos los rellenos sanitarios y basureros de desechos sólidos; ha
empañado la reputación de las calderas y de los hornos industriales, de
los hornos de cemento y de los incineradores de desechos médicos y ha
obligado a una regulación mucho más estricta de los mismos; ha obligado
a los incineradores de desechos sólidos y de desechos peligrosos a
adoptar nuevas regulaciones; ha frenado y regulado severamente el
comercio internacional de los desechos peligrosos; ha obligado
prácticamente a ponerle fin al otorgamiento de permisos para nuevos
basureros de desechos tóxicos; ha puesto fin al vertimiento de desechos
radioactivos, de sedimentos de aguas residuales y de sedimentos del
dragado en los océanos; ha puesto fin a los barcos incineradores de
desechos peligrosos con destino al océano; ha detenido el vertimiento
de basura por parte de los barcos de la marina y los barcos con destino
al océano; ha frenado el vertimiento de desechos residuales crudos en
los océanos; ha obligado al "establishment" de la agricultura a
utilizar el manejo integrado de la plaga por lo menos de los dientes
para afuera y, lo que es más importante, ha convencido a una proporción
significativa del pueblo estadounidense de que los pesticidas son
peligrosos e innecesarios; ha obligado a adoptar legislación y a
invertir miles de millones de dólares para limpiar viejos basureros
tóxicos; ha acabado con la irradiación de los alimentos; ha acabado con
la irradiación de los sedimentos de aguas residuales; ha aprobado leyes
que les exigen a los contaminadores corporativos a reportar el inmenso
tonelaje de tóxicos que vierten de manera rutinaria en las comunidades
(a través del aire, de plantas de tratamiento de aguas servidas y de
descargas directas en ríos locales); etc.

Este es claramente un movimiento poderoso que está cambiando la manera
en que los industriales se relacionan con la Tierra. Los niños
escolares que crecen hoy en día ven la Tierra de una manera totalmente
diferente a la manera en que se visualizaba incluso hace 10 años -ahora
se les enseña a los niños que la Tierra es algo que debe respetarse y
protegerse, no "desarrollarse" y agotarse. (Cuando estos niños crecen y
van a trabajar para las corporaciones, estas consideraciones de los
niños deben ser sublimadas y suprimidas, pero ese es un problema
diferente. Aquellas consideraciones ahora residen en los corazones de
una mayoría abrumadora de gente joven, y la forma corporativa que evita
que aquellas consideraciones cristalicen es ahora, ella misma, un
blanco para el cambio.)

Lo que es más importante: este nuevo y joven movimiento social ahora
reconoce por completo que los problemas más importantes son la
justicia, el poder y el control. No existe una pregunta más importante
que ¿QUIÉN DECIDE? Como resultado de esta conciencia, lo que solía ser
el "movimiento ambientalista" ahora es el "movimiento de justicia
ambiental". La famosa "Cumbre del Liderazgo Ambiental de la Gente de
Color" ("People of Color Environmental Leadership Summit") en 1991, que
adoptó formalmente los "Principios de Justicia Ambiental", cambió por
siempre el activismo de la base en este país y probablemente en el
mundo. Ahora nos parece que el movimiento de justicia ambiental en sí
está ampliando su campo de visión para tratar la justicia económica y
el desarrollo económico local y exigir la responsabilidad corporativa,
convirtiéndose así en algo mucho más grande, que llamamos el movimiento
de democracia. (Todavía existe un vestigio del movimiento ambientalista
tradicional, el cual no valora particularmente la toma de decisiones
democrática, que frecuentemente trabaja en contra de aquellas cosas en
las que trabajan los activistas comunitarios, y el cual, para mantener
su base de apoyo que cada vez se reduce más, plagia y se adjudica el
crédito por los logros de los activistas de la base y adopta el
lenguaje de justicia ambiental a la vez que forja alianzas con los
envenenadores corporativos antidemocráticos. Pero su tiempo ha pasado
y, a menos que adopten totalmente la democracia, no sobrevivirán
excepto como aduladores mantenidos por los contaminadores corporativos.)

Este nuevo movimiento de justicia/democracia ambiental no tiene
ilusiones respecto al poder que enfrenta. Este movimiento sabe que este
año las campañas electorales federales gastarán más de $600 millones en
buscar el apoyo de los votantes, y que tales sumas enormes sólo pueden
venir de las corporaciones (y de sus ejecutivos, abogados y asesores)
quienes de este modo compran y subvierten el gobierno para sus propios
fines egoístas y antidemocráticos.

Este nuevo movimiento de democracia bien sabe que los medios de
comunicación son propiedad de, y están controlados por, industrias como
Walt Disney, General Electric y Westinghouse, y que por lo tanto las
noticias de nuestra democracia anémica, nuestra distribución económica
vergonzosa y nuestro medio ambiente peligrosamente degradado
generalmente serán tapadas en las noticias de la noche. Si un
electorado informado es esencial para la democracia, el control
ultraconcentrado de los medios de comunicación es un peligro claro y
presente. Si vemos el lado bueno, han aparecido y se han desarrollado
medios de comunicación alternativos de sorprendente vigor y destreza
para llenar aquellas enormes brechas con vetas de veracidad [2].

Además, este nuevo movimiento de justicia/democracia ambiental ha
revertido la tendencia de las décadas de 1960 y 1970, reconociendo que
la fuente de la mayoría de nuestros males no es el gobierno sino una
entidad legal llamada la corporación, un invento social
sorprendentemente poderoso que ahora está completamente fuera de
control, saqueando sistemáticamente la Tierra, demoliendo aquí y en
Europa un siglo de instituciones para el bienestar humano, y, más
recientemente, incluso destrozando la misma democracia, comprando y
desmantelando gobiernos para servir mejor a las demandas egoístas de
los mercachifles corporativos [3]. La última lucha por la democracia se
librará -probablemente hasta la muerte- por el control del
comportamiento corporativo. ¿Pueden estas entidades ser hechas
verdaderamente responsables frente a sus vecinos, sus compatriotas, sus
accionistas, sus empleados y sus clientes? ¿O deben ser desmanteladas y
proscritas por siempre en su forma actual? Esta es una pregunta abierta
[4]. Una cosa está clara: no podemos tener un gobierno sensible a las
necesidades del pueblo hasta que pongamos de nuevo a las corporaciones
en su sitio, adecuado y subordinado; el mismo sitio donde los Padres
Fundadores evidentemente las querían tener.

Por último, el nuevo movimiento de justicia/democracia ambiental ha
dado lugar a nuevos criterios para la toma de decisiones. Aquí
Greenpeace ha marcado el camino. Bajo la dirección de Peter Bahouth, el
personal de Greenpeace como Dave Rapaport, Jim Vallette, Ken Bruno,
Charlie Cray, Bill Walsh, Jack Weinberg, Sebia Hawkins, Ann Leonard,
Pat Costner y otros pasaron la década de 1980 desarrollando lo que
resultaron ser nuevos criterios técnicos para la toma de decisiones.
Aunque la organización se dio a conocer por su estilo directo y su
manera de enfrentarse a los problemas, en realidad Greenpeace se
convirtió en un puntal intelectual que juntó nuevos principios
importantes para la toma de decisiones. Entonces, a principios de la
década de 1990 emergieron criterios ÉTICOS para la toma de decisiones
de los lugares menos pensados, para completar un nuevo sistema de toma
de decisiones para las tecnologías peligrosas.

Los nuevos criterios técnicos incluyen:

** El objetivo debe ser la prevención, debido a que manejar los
problemas después de que han sido creados es demasiado costoso.

** La única manera de lograr la prevención es fijar una meta de
descarga cero para las substancias tóxicas persistentes y/o que se
bioacumulen.

** La única manera de lograr la descarga cero es terminar y prohibir
las substancias tóxicas que sean persistentes y/o se bioacumulen; las
palabras tóxico, persistente y bioacumulativo están definidas, así que
esto constituye una receta bastante rigurosa para un desarrollo
industrial sustentable.

** Para maximizar la probabilidad de la prevención, los químicos de
carácter desconocido deben suponerse perjudiciales hasta que se pruebe
lo contrario. (Las limitaciones de la ciencia evitarán que esto proteja
totalmente la salud humana y el medio ambiente; sin embargo, ello
ofrece un importante paso hacia la sustentabilidad, comparado con las
técnicas de toma de decisiones basadas en la evaluación de los riesgos,
de las que dependemos hoy en día.)

** Para maximizar la probabilidad de la prevención, la evaluación de
los riesgos químico por químico debe ser sustituida por la regulación
simultánea de clases enteras de químicos (por ejemplo los compuestos
clorados; con pocas excepciones tales como los fármacos).

Estas son las bases técnicas de un nuevo enfoque regulador de los
materiales tóxicos. Además, en años recientes también ha emergido una
serie de principios éticos para la toma de decisiones:

** El contaminador debe pagar.

** La carga de las pruebas de la seguridad de un químico, o de una
actividad o tecnología, descansa en los proponentes, no en el público
general. (El principio de "obligación inversa".)

** Para tratar la incertidumbre científica debe invocarse el principio
de la acción preventiva. Como quedó establecido en la Declaración de
Río de 1992 sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, el principio de la
precaución dice que: "Donde haya amenazas de daños serios o
irreversibles, la carencia de una certeza científica total no debe ser
usada como una razón para posponer medidas efectivas respecto al costo
para prevenir la degradación ambiental".

** Por último Robert Goodland, del Banco Mundial, desarrolló en 1993 el
principio que reza: "Para ser ético, debería seleccionarse el proyecto
con el menor impacto ambiental" [5].

Este último principio tiene las implicaciones de más largo alcance:
significa que los proponentes de un nuevo químico, nuevo proceso, nueva
tecnología o nuevo proyecto de cualquier clase (incluso los
consumidores tomando decisiones individuales) tienen la obligación
ética de considerar alternativas (incluyendo la alternativa de no hacer
nada), Y ADOPTAR LA ALTERNATIVA MENOS PERJUDICIAL. Mary O'Brien de
Eugene, Oregon, ha desarrollado el concepto de la "evaluación de las
alternativas" en un nuevo libro a publicarse pronto. La evaluación de
alternativas fue incluida previamente en la Ley Nacional de Política
Ambiental (National Environmental Policy Act) de 1969, pero hasta ahora
no ha sido propuesta como la base para la toma de decisiones ÉTICA.
Esta es una nueva orientación, extremadamente importante.

Estos, entonces, son los principales acontecimientos de las últimas 500
semanas, tal como los vemos nosotros. Ellos son emocionantes y
trascendentales y están llenos de esperanza, y nosotros continuaremos
reportándolos. Agradecemos a nuestros lectores por su amable atención a
nuestro trabajo, pero lo que es más importante, por su propio
pensamiento y acción. Juntos podemos recuperar a los Estados Unidos de
las manos de los envenenadores.

--Peter Montague (National Writers Union, UAW Local 1981/AFL-CIO)

=====

[1] Encuesta reportada en H.W. Lewis, TECHNOLOGICAL RISK (N.Y.: W.W.
Norton, 1990), pág. 13.

[2] Ver THE WORKBOOK Vol. 21, No. 2 (Summer, 1996). Disponible por
$3,50 a través del Southwest Research and Information Center, P.O. Box
4524, Albuquerque, NM 87106.

[3] Edward S. Herman, TRIUMPH OF THE MARKET (Boston: South End Press,
1995). Y ver Herman E. Daly y John B. Cobb, FOR THE COMMON GOOD.
Segunda edición. (Boston: Beacon Press, 1994).

[4] David C. Korten, WHEN CORPORATIONS RULE THE WORLD (West Hartford,
Connecticut: Kumarian Press [teléfono: (203) 953-0214], 1995).

[5] Robert Goodland. "Ethical Priorities in Environmentally Sustainable
Energy Systems: The Case of Tropical Hydropower". Trabajo preparado
para el encuentro International Colloquium on Energy Needs in the Year
2000 and Beyond: Ethical and Environmental Perspectives. Montreal, 13-
14 de mayo de 1993.

Palabras claves: perspectivas; justicia ambiental; movimiento de
democracia; éxitos; corporaciones; ética; toma de decisiones;
evaluación de los riesgos; evaluación de alternativas; carga de las
pruebas; seguridad de los químicos; medios de comunicación; regulación;

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