Environmental Health News

What's Working

  • Garden Mosaics projects promote science education while connecting young and old people as they work together in local gardens.
  • Hope Meadows is a planned inter-generational community containing foster and adoptive parents, children, and senior citizens
  • In August 2002, the Los Angeles Unified School District (LAUSD) Board voted to ban soft drinks from all of the district’s schools

#775 - UNA NUEVA HERRAMIENTA PARA LA PROTECCION Y LA JUSTICIA AMBIENTAL, 06-Aug-2003

Necesitamos nuevas herramientas para la protección y la justicia
ambiental, debido a que los enfoques tradicionales no parecen estar
funcionando muy bien. Una de esas herramientas es la "doctrina del
fideicomiso público", la cual ha existido por mucho tiempo pero sólo ha
sido usada pocas veces y de manera restringida.

Antes de describir la doctrina del fideicomiso público, definamos el
problema que estamos enfrentando.

El actor principal en el teatro ambiental es la sociedad anónima grande
[1]. Las grandes corporaciones, y las élites que las controlan, toman
la mayoría de las decisiones que afectan nuestro aire, agua, tierra y
calidad de vida. En general, son las acciones y las políticas
corporativas las que perjudican a los trabajadores y al medio ambiente
y crean un impacto ambiental desproporcionado sobre las personas de
color y las comunidades de bajos ingresos. (Los gobiernos comparten la
responsabilidad de estos daños en la medida que ignoran, o aprueban,
algo que una corporación ha decidido hacer.)

El papel de las grandes corporaciones: el deber fiduciario con los
inversionistas

Por ley, los directores de las corporaciones que emiten acciones para
el público no pueden tomar decisiones cuyo objetivo principal sea
promover la justicia ambiental o proteger el medio ambiente [2].

Por ley, las sociedades anónimas deben intentar proporcionar una
ganancia constante y modesta a los inversionistas. Si los directores
corporativos toman decisiones que pudieran interrumpir el flujo
constante de ganancias de los inversionistas, pueden ser (y
probablemente lo serán) demandados por incumplimiento del deber
fiduciario. Este requerimiento legal de proporcionar una ganancia más o
menos constante restringe bastante la clase de decisiones que pueden
tomar los directores corporativos [2].

No queremos insinuar que los individuos que dirigen corporaciones
grandes sean malas personas o que carezcan de conciencia personal. Por
el contrario, sabemos por experiencia propia que muchos de ellos son
excelentes personas.

Sin embargo, cuando toman decisiones en nombre de la corporación, los
directores y gerentes tienen que poner su ética personal a un lado y
tomar decisiones que concuerden con su obligación legal de proporcionar
un flujo de ganancias a los inversionistas. Todo lo demás es secundario
debido a que la ganancia es la meta corporativa principal que DEBE
perseguirse como un requisito de la ley [2].

Resumiendo, los gerentes y los directores corporativos no pueden,
voluntariamente, hacer de la seguridad de los trabajadores o la
protección ambiental o la justicia ambiental una meta principal, debido
a que la ley impide que lo hagan siempre que aquellas metas discrepen
de la meta de proporcionarles ganancias a los inversionistas.

Por lo tanto, en lo que respecta a la justicia social y la protección
ambiental, las corporaciones no tienen un mecanismo confiable de
compostura o buen comportamiento.

De hecho, la mayoría de los incentivos empujan en la dirección opuesta.

Las corporaciones tienen importantes incentivos para "exteriorizar" sus
costos -verter materiales tóxicos en el aire y agua públicos, dar pasos
inadecuados para fomentar la salud y la dignidad de sus trabajadores, y
oponerse a casi todas las leyes, regulaciones y políticas que aumenten
la justicia social o protejan el medio ambiente pero pudieran afectar
las ganancias.

En la medida en que puedan según la ley (y ocasionalmente fuera de los
límites de la ley), los directivos corporativos TIENEN que tratar de
que otro pague sus costos. Con frecuencia es el público contribuyente
quien tiene que pagar directamente -para manejar montañas de sedimentos
de aguas residuales contaminados industrialmente, por ejemplo, o pagar
por la atención de emergencia de niños asmáticos, o financiar una gran
burocracia para que se ocupe de los efectos de la contaminación sobre
la salud pública. Y con frecuencia son los individuos quienes deben
pagar -trabajadores individuales discapacitados por enfisema o cáncer,
o miembros de la comunidad que deben permanecer adentro en días con
mucho smog o que tienen que comprar agua potable para sus familias, o
pescadores comerciales cuyo medio de vida se encuentra amenazado por
pescado o mariscos contaminados, por ejemplo.

Es el marco de la ley lo que les exige a las corporaciones comportarse
de esta manera, y deberíamos reconocer en qué clase de problema se ha
convertido esto. Las corporaciones pueden vivir por siempre, pueden
crecer sin límite, y no tienen una conciencia confiable inherente. Si
un individuo se comportara como una corporación, podría
llamársele "sociópata" o en casos extremos de "personalidad
psicopática" [3]. Enron no fue una aberración [4].

De nuevo, no queremos insinuar que menospreciamos a la inmensa mayoría
de individuos que controlan las corporaciones. La ley restringe mucho
las metas que ellos pueden buscar [2].

Cuando buscan ganancias, los directores corporativos SI tienen la
obligación legal de acceder a las leyes, regulaciones y políticas
públicas (a pesar de que los incentivos financieros constantemente los
tienten a hacer lo contrario) [4].

Por lo tanto, para proteger la salud pública y el medio ambiente, el
comportamiento de las corporaciones TIENE y PUEDE ser restringido por
el gobierno -mediante las leyes, las regulaciones y las políticas.

El gobierno es la única entidad que puede proteger y defender de manera
confiable a los miembros del público, y su medio ambiente, de la
tendencia natural de las corporaciones de exteriorizar sus costos [5].

El papel del gobierno: el deber fiduciario con el fideicomiso público

Todos reconocen que un medio ambiente diverso, autoregulador y
autoregenerador es esencial para la vida, la libertad y la búsqueda de
la felicidad. La historia nos enseña que cuando se permite que el medio
ambiente natural se deteriore, incluso las civilizaciones más grandes y
poderosas pueden colapsar [6].

Cuidar de los bienes comunes es un antiguo deber del soberano. A veces
este deber se considera tan básico que se da por sentado y no se
menciona. Otras veces, a este deber se le da un nombre: el fideicomiso
público.

Como lo describe el erudito legal Peter Manus: "Según la teoría
democrática estadounidense, el pueblo de la nación posee una forma
abstracta de soberanía sobre la tierra y sus recursos naturales que
puede llamarse de propiedad original. Al crear el gobierno, el pueblo
delegó muchos poderes y deberes en su autoridad soberana, incluyendo
las responsabilidades del manejo de los recursos del país. En términos
fiduciarios, el pueblo designó al gobierno como guardián de la tierra y
otros recursos naturales y a sí mismo como beneficiario. Este esquema
es especialmente análogo al de un fideicomiso de caridad, el cual puede
incorporar un propósito público, el gobierno como guardián, y los
beneficiarios en general" [7, pág. 325].

El Profesor Manus continúa diciendo: "Ciertamente el concepto del
fideicomiso, como estructura de la ley, era parte de la ley común sobre
la cual se basaron las protecciones constitucionales estadounidenses.
Por lo tanto, la idea de que una parte puede ejercer control sobre los
bienes de una segunda parte en nombre de esta última, y no en
supeditación a la segunda parte, es un principio que estaba entre las
presunciones fundamentales de los colonos estadounidenses originales,
como también de los artífices de la constitución" [7, pág. 361].

He aquí otra manera de formular el concepto del fideicomiso público:

"El gobierno tiene el deber fundamental de cumplir con un programa de
cuidado ambiental dirigido a mantener un medio ambiente natural
regenerativo. Esta obligación es perpetua y requiere tanto medidas
preventivas para proteger la salud ambiental, como medidas de
reparación donde el comportamiento pasado haya incumplido el
fideicomiso. Así que el fideicomiso público sirve a la ciudadanía
general, incluyendo los futuros ciudadanos, asegurando que el medio
ambiente natural prospere y continúe prosperando como un hábitat humano
sano y diverso" [7, pág. 322].

Resumiendo: el gobierno tiene el deber de fomentar y mantener un medio
ambiente natural sano en nombre de los ciudadanos actuales y futuros.
Este deber no es opcional: es un deber obligatorio y afirmativo que el
gobierno no puede alienar, repudiar o negar.

El papel de guardián le da al gobierno un aspecto nuevo y positivo. El
gobierno tiene un papel heroico en el cumplimiento de su deber
principal de proteger el futuro para nosotros y para aquellos que aún
no han nacido. El gobierno es el protector, el defensor, el escudo del
fideicomiso público. Este es el papel que los funcionarios del gobierno
pueden proclamar con orgullo, puesto que es su deber único y específico
proteger nuestra herencia común para que podamos pasarla a las
generaciones futuras en forma intacta e, idealmente, mejorada.

¿Cómo podemos expresar este papel fundamental del gobierno? He aquí
algunos sustantivos:

abogado
administrador
centinela
conservador
cuidador
custodio
defensor
fideicomisario
fiduciario
guardián
paladín
protector

Y he aquí algunos verbos:

administrar
asegurar
conservar
custodiar
defender
guardar
mantener
proteger
resguardar
salvaguardar
salvar
vigilar

Un fideicomiso tiene cuatro partes: un creador, un beneficiario, un
guardián y una propiedad fiduciaria. El "fideicomiso público" fue
creado cuando se crearon los Estados Unidos. El beneficiario son las
generaciones presentes y futuras. El guardián es el gobierno. Así que:
¿cuál es la "propiedad fiduciaria" que el guardián tiene que mantener y
aumentar para las generaciones presentes y futuras?

Las siguientes frases intentan captar los elementos de la propiedad
fiduciaria:

** las cosas que poseemos en común, de las cuales ninguno de nosotros
es el propietario individual
** nuestra herencia común
** el aire
** el agua
** los animales silvestres y la biodiversidad
** el bien común
** todo lo que es esencial para la vida, la libertad y la búsqueda de
la felicidad
** las tierras fértiles y autoregeneradoras ** la suposición de que
todos fuimos creados iguales y que todos tenemos un derecho inherente a
la libertad y la justicia
** nuestra herencia genética (los genomas humano y de la flora y la
fauna)
** el conocimiento que pasa de generación a generación [8]
** ecosistemas autoreguladores, autoregeneradores ** el cielo, la luna,
las estrellas
** el espacio sideral
** el espectro electromagnético (que lleva las señales de radio y
televisión)
** la tranquilidad, la calma, el silencio
** la belleza natural de un lugar
** los servicios recreativos proporcionados por la naturaleza
** la satisfacción de saber que estamos preservando la vida
** nuestro derecho a vivir libres de amenazas tóxicas
** nuestro derecho a criar hijos libres de amenazas tóxicas
...etc.

Esta "propiedad fiduciaria" es un legado cultural que le debemos a las
generaciones futuras.

El fideicomiso público y la propiedad privada

Tenemos que reconocer que, al cumplir su deber afirmativo del
fideicomiso público, el gobierno tendrá la obligación de tiempo en
tiempo de limitar la prerrogativas de la propiedad privada:

"Un guardián público tiene como objetivo proteger a los ciudadanos
individuales de sus propios instintos de destrucción del fideicomiso"
[7, págs. 342-343].

"La perspectiva del fideicomiso público con respecto a la ley de
expropiación protege contra el acaparamiento de los regalos de la
naturaleza, negándose a permitir que los intereses de la propiedad
privada incluyan presuntamente el derecho a destruir los recursos
naturales" [7, pág. 356].

"...El deber soberano del gobierno por encima de todo es proteger los
derechos ambientales de los ciudadanos beneficiarios de las tendencias
explotadoras de los mismos beneficiarios. Los derechos de acceso deben
ser secundarios" [7, pág. 334].

"El deber de esta generación para con las generaciones futuras debe ser
el ingrediente clave de un fideicomiso público efectivo y moderno" [7,
pág. 334].

El fideicomiso público requiere la acción preventiva

"En principio, los guardianes públicos deben reconocer que los modelos
futuros del uso de la tierra y el consumo de los recursos pueden crear
problemas ecológicos que disparen obligaciones del fideicomiso público
para regular estos usos y, consiguientemente, tener un impacto sobre
los dueños de propiedades privadas" [7, pág. 342].

Este es un punto importante: el guardián debe reconocer que las
circunstancias cambian, y el cambio de circunstancias puede traer
nuevas amenazas al fideicomiso que nunca antes habían existido. El
guardián debe prever y prevenir.

El guardián debe estar alerta, preparado, atento y consciente, y ser
prudente, vigilante y precavido. Como cualquier buen centinela, el
guardián debe anticipar y explorar audazmente las amenazas potenciales
a la propiedad fiduciaria. En su deber, el guardián encontrará en el
principio de la precaución una guía esencial [9].

Si el guardián espera que las amenazas se manifiesten enteramente, será
demasiado tarde -la propiedad fiduciaria habrá resultado perjudicada
para el momento en que se tome la medida. La acción preventiva es
esencial para salvaguardar el fideicomiso público. De hecho, la Corte
Suprema de Hawai ha determinado que la doctrina del fideicomiso público
EXIGE el uso del principio de la precaución [9].

Por el bien de todos: lo que puede hacer el gobierno

Existe un fuerte consenso entre muchos biólogos de que el mundo natural
se encuentra en un gran problema [9, 10, 11]. La biosfera, de la que
depende toda la vida, está siendo destrozada. Y existen evidencias
abundantes de que el deterioro ambiental ha llevado a enfermedades
crónicas serias entre los seres humanos, especialmente entre la gente
de color y las poblaciones de bajos ingresos [12, 13]. Esto es
injusticia ambiental.

Es obvio que tenemos que desarrollar una base industrial ambientalmente
benigna. También está claro que las corporaciones, de la manera en que
están constituidas actualmente según la ley, no están en capacidad de
hacerlo.

Existen muy pocas evidencias de que los directores corporativos (en el
desempeño de su función) son capaces de imaginar este objetivo; mucho
menos expresar el objetivo o recomendar pasos para llegar allí. Por el
otro lado, los directores corporativos invierten enormes recursos
defendiendo el status quo, atacando ideas nuevas y positivas como el
principio de la precaución, y desviando las preocupaciones de las
personas lejos de la fuente principal de nuestros problemas, la cual es
principalmente las políticas corporativas.

No, después de una revisión seria (y aleccionadora) de las evidencias
disponibles, nos vemos obligados a concluir que el sector corporativo,
en su forma legal actual [2], nunca podrá ser el motor para lograr la
justicia social o la protección ambiental.

Proteger el medio ambiente y lograr la justicia social es el deber -y
el honor- del gobierno. El gobierno tiene instrucciones claras de hacer
el trabajo, de proteger nuestra herencia común, Y de lograr la
justicia, por supuesto incluyendo la justicia ambiental.

El papel del gobierno NO es vender el fideicomiso público al mejor
postor.

El papel del gobierno NO es "lograr un equilibrio" entre aquellos que
quieren preservar nuestra herencia común y quienes quieren gastarla
toda o desperdiciarla. Demasiadas veces escuchamos de funcionarios
desalentados del gobierno que deben estar haciendo algo bien si "ambas
partes" están insatisfechas con el trabajo que ellos hacen. Eso es un
disparate. El gobierno tiene el deber de fallar como es debido y con
orgullo a favor de la protección de nuestra herencia común, incluyendo
el medio ambiente natural y las condiciones que hacen posible la
justicia -incluyendo la justicia ambiental.

En su mejor momento, los funcionarios del gobierno proporcionan
ejemplos inspiradores del servicio a la comunidad. Proteger el
fideicomiso público mediante la acción preventiva proporciona una
manera en la que el gobierno celebre y se entregue a su papel de
servicio para el bien común. Como guardián del fideicomiso público, el
gobierno puede ayudar a los Estados Unidos a recobrar su equilibrio, a
sanarse y a redescubrir sus valores espirituales centrales de
protección y autosacrificio. Como escribiera Peter Manus:

"Definido como una responsabilidad del gobierno de preservar un medio
ambiente natural sano para el pueblo estadounidense, el fideicomiso
público captura la esencia del principio del administrador. Al mismo
tiempo, haciendo énfasis en el deber de todas las partes -los
guardianes del gobierno, los participantes del mercado y los ciudadanos
beneficiarios- de comprometer los valores de explotación personal antes
de las necesidades del medio ambiente, el fideicomiso público captura
el ideal de una sociedad democrática de individuos que trabajan por el
bien general incluso cuando trabajan por sus beneficios individuales"
[7, pág. 370].
--Peter Montague y Carolyn Raffensperger

===============

[1] Sarah Anderson y John Cavanagh, Top 200; The Rise of Corporate
Global Power (Washington, D.C.: Institute for Policy Studies, Dec. 4,
2000. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=147 .
A lo largo de todo SYMA #775, la palabra "corporación" se refiere
exclusivamente a las sociedades anónimas grandes. Las corporaciones
privadas son libres de hacer lo que sus propietarios deseen, dentro de
la ley, sin importar cuál pudiera ser el efecto sobre las ganancias.

[2] Robert Hinkley, "Twenty Eight Words to Redefine Corporate Duties",
Multinational Monitor Vol. 23, Nos. 7 y 8 (julio/agosto 2002);
disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=237 . Y
asegúrese de ver The Model Uniform Code for Corporate Citizenship,
disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=236 .

[3] La definición que da el diccionario de una "personalidad
psicopática" es: "un estado emocional y de conducta enfermizo
caracterizado por una percepción clara de la realidad excepto por las
obligaciones sociales y morales del individuo..."

[4] Por ejemplo, ver Kurt Eichenwald, "After a boom, there will be
scandal. Count on it.", New York Times 16 de diciembre de 2002.
Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=308 .

[5] Las campañas corporativas de los ciudadanos a veces pueden cambiar
el comportamiento corporativo. En las circunstancias actuales, lo más
probable es que las leyes, las regulaciones y las políticas públicas,
SUMADAS A las campañas corporativas, sean el disuasivo MAS eficaz del
abuso corporativo. Sin embargo, tarde o temprano, pensamos que la forma
corporativa en sí tendrá que ser modificada para permitirles a los
directores corporativos perseguir otras metas además de las ganancias.
Ver nota 2 arriba.

[6] Clive Ponting, A Green History of the World; The Environment and
the Collapse of Great Civilizations (London: Sinclair-Stevenson, 1991;
New York: Penguin Books, 1993).

[7] Peter Manus, "To a Candidate in Search of an Environmental Theme:
Promote the Public Trust", Stanford Environmental law Journal Vol. 19
(mayo 2000), págs. 315-369. Disponible en
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=234 .

[8] Joseph L. Sax, "Implementing the Public Trust in Paleontological
Resources", artículo inédito (?) fechado 2001 (?). Disponible en el
Internet en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=235 .

[9] James T. Paul, "The Public Trust Doctrine: Who Has the Burden of
Proof?" Artículo presentado en el encuentro de julio de 1996 de la
Asociación Occidental de Administradores de la Fauna, la Flora y las
Pesquerías (Western Association of Wildlife and Fisheries
Administrators). Disponible en:
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=190

[10] Ver, por ejemplo, Peter M. Vitousek y otros, "Human Domination of
Earth's Ecosystems", Science Vol. 277 (25 de julio de 1997), págs. 494-
499. Disponible en http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=200 .

[11] Jane Lubchenco, "Entering the Century of the Environment: A New
Social Contract for Science", Science Vol. 279 (23 de enero de 1998),
págs. 491-497. Disponible en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?
ID=203

[12] William K. Stevens, "Lost Rivets and Threads, and Ecosystems
Pulled Apart", New York Times 4 de julio de 2000, pág. F4. Disponible
en: http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=233 .

[13] Ver, por ejemplo, Michael McCally, editor, Life Support: The
Environment and Human Health (Cambridge, Mass.: MIT Press, 1002; ISBN
0262632578). Y ver cualquier ejemplar de la revista del gobierno de los
EE.UU. Environmental Health Perspectives, en
http://ehpnet1.niehs.nih.gov/docs/allpubs.html .

[14] Ver Richard Wilkinson, Unhealthy Societies: The Afflictions of
Inequality (New York: Routledge, 1997; ISBN: 0415092353); y ver la
bibliografía en D. Raphael, Inequality is Bad for Our Hearts: Why Low
Income and Social Exclusion Are Major Causes of Heart Disease in Canada
(Toronto: North York Heart Health Network, 2001). Y ver, por ejemplo:
Ana V. Diez Roux y otros, "Neighborhood of Residence and Incidence of
Coronary Heart Disease", New England Journal of Medicine Vol. 345, No.
2 (12 de julio de 2001), págs. 99-106. Y: Michael Marmot, "Inequalities
in Health", New England Journal of Medicine Vol. 345, No. 2 (12 de
julio de 2001), págs. 134-136. Y ver las extensas bibliografías en: M.
G. Marmot y Richard G. Wilkinson, editores, Social Determinants of
Health (Oxford y New York: Oxford University Press, 1999; ISBN
0192630695); David A. Leon, editor y otros, Poverty, Inequality and
Health: An International Perspective (Oxford y New York: Oxford
University Press, 2001; ISBN 0192631969); Norman Daniels y otros, Is
Inequality Bad for Our Health? (Boston: Beacon Press, 2000; ISBN:
0807004472); Ichiro Kawachi, y otros, The Society and Population Health
Reader: Income Inequality and Health (New York: New Press, 1999; ISBN:
1565845714); Alvin R. Tarlov, editor, The Society and Population Health
Reader, Volumen 2: A State Perspective (New York: New Press, 2000; ISBN
1565845579).

Error. Page cannot be displayed. Please contact your service provider for more details. (11)