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#781 - CRÍTICAS AL PRINCIPIO DE LA PRECAUCIÓN, 29-Oct-2003

Esta semana nuestra buena amiga Mary O'Brien describe las críticas más
comunes al principio de la precaución, y estudia la ordenanza
preventiva de San Francisco para ver si estas críticas son válidas.
Mary está especialmente bien capacitada para hacer esto, ya que los
funcionarios de San Francisco se basaron en el libro de Mary, Making
Better Environmental Decisions ("Tomando mejores decisiones
ambientales") [1] para escribir su ordenanza. Como todos ustedes ya
saben, el principio de la precaución es el enfoque de "mejor seguro que
arrepentido" con respecto a las decisiones.

Este verano pasado, cuando la Ciudad y el Condado de San Francisco,
California, adoptaron el principio de la precaución para guiar todas
las políticas públicas que afectan el medio ambiente [2], hubo pánico
en la industria química.

Durante 100 años la industria química ha estado exponiendo a
trabajadores y comunidades a químicos tóxicos sin el consentimiento
informado de nadie; una falla ética (y una responsabilidad legal) de
proporciones titánicas. Ahora el enfoque preventivo sugiere que los
químicos deberían ser evaluados antes de que la gente resulte expuesta.
¿Quién sabe adónde nos llevarán esas ideas tan locas?

A finales de noviembre, la organización Environmental Working Group
(www.ewg.org) publicó un memorándum secreto [3], escrito por el Consejo
Americano de Química ([American Chemistry Council, ACC]; anteriormente
conocido como la Asociación de Fabricantes de Químicos [Chemical
Manufacturers Association]) [4].

El memorándum filtrado explica resumidamente una campaña secreta de la
ACC a ser dirigida por una firma de relaciones públicas agresiva,
Nichols-Dezenhall, para "estigmatizar" el principio de la precaución
(PP) y "ganar el control de la guerra de los mensajes" en California.
El memorándum dice que el principio de la precaución (PP) es
una "prioridad principal" para el Consejo Americano de Química debido a
que el PP tiene demasiado sentido común: "Durante demasiado tiempo, el
llamado al 'sentido común' del PP no ha tenido oposición", dice el
memorándum. "Además, California es un estado indicador, y cualquier
éxito que se obtenga aquí podría extenderse fácilmente a otras partes
del país", dice el memorándum. ¡Miedo a que se extienda el sentido
común! Esto SÍ es algo serio.

Por favor lea usted mismo este gracioso (y escalofriante) memorándum
[3], y la cobertura que le dio la prensa en California [4, 5]. He aquí
el estudio de Mary O'Brien sobre la crítica de la industria al
principio de la precaución. -Peter Montague

Críticas al principio de la precaución

Por Mary O'Brien*

Hay cinco críticas al principio de la precaución que son
particularmente comunes:

1. El principio de la precaución es vago y, por lo tanto, inútil.

2. Trata de los valores y la emoción, no de la ciencia.

3. Si se implementa, estrangularía el progreso tecnológico y económico.

4. Surge de un deseo ingenuo de un mundo sin riesgos.

5. Ignora la evaluación de los riesgos, llevando por lo tanto a la
peligrosa posibilidad de que una alternativa que se haya adoptado pueda
causar muchos más daños que la actividad propuesta originalmente.

En contraste con estas críticas, la ordenanza del Principio de la
Precaución de San Francisco de julio de 2003 [2], proporciona un
ejemplo clásico de qué tan razonable, práctico y prudente puede ser la
implementación de la precaución, y qué tan infundadas son las críticas
al principio.

Crítica #1: El principio de la precaución es vago.

Respuesta: La ordenanza de San Francisco (SF) describe claramente los
detalles del principio de la precaución.

Cualquier afirmación de cualquier enfoque preventivo es vaga para
empezar, igual que el juramento hipocrático que hacen todos los
médicos, "no hacer daño", es vago. Pero cuando una comunidad, estado,
nación o tratado expresa e implementa un enfoque preventivo en una
situación específica, no es vago. La ordenanza de San Francisco, por
ejemplo, deja claro quién, qué, cuándo, dónde, cómo y por qué:

POR QUÉ: Bienestar general

La primera conclusión pronunciada por el Comité Supervisor de SF en su
ordenanza del principio de la precaución es que todo habitante de San
Francisco tiene el mismo derecho a que el aire, el agua, la tierra y
los alimentos sean de una calidad suficientemente alta "...de manera
que los individuos y las comunidades puedan vivir vidas sanas,
satisfactorias y dignas".

Esto no es ciencia. Esto es un valor. Y sin embargo cada
palabra, "sana", "satisfactoria" y "digna" tiene un significado con el
que la mayoría de los ciudadanos estaría abiertamente de acuerdo.

QUIÉN: Gobierno, residentes, grupos ciudadanos, empresas

La ordenanza de San Francisco exige explícitamente que "todos los
funcionarios, las juntas, las comisiones y los departamentos de la
Ciudad y el Condado" implementen el principio de la precaución al
llevar a cabo asuntos de la ciudad. También afirma que las empresas,
los grupos comunitarios y el público general comparten la
responsabilidad de ejercer "acciones en anticipación para prevenir
daños".

QUÉ: Ordenanzas y decisiones de la Ciudad

La ordenanza exige que se aplique el enfoque preventivo no sólo a las
ordenanzas y resoluciones, sino también a la manera de llevar a cabo
los asuntos ordinarios de la Ciudad.

CÓMO: Proceso público

La ordenanza de San Francisco deja claro que su enfoque preventivo es
un proceso agresivo para incluir al público en lo referente a la toma
de decisiones transparente, el derecho del público a conocer el impacto
ambiental y económico de las opciones, y la participación del público
para determinar la gama de alternativas a ser consideradas.

El "cómo" de la ordenanza también incluye una guía basada en los
valores para seleccionar entre aquellas alternativas: preguntarse si
una actividad peligrosa determinada es necesaria, y si no lo es,
escoger la alternativa con el menor impacto potencial sobre la salud
humana y el medio ambiente. "Inherente a la política del principio de
la precaución", se observa en las conclusiones, "está la creencia de
que un riesgo que sea innecesario, y que no haya sido escogido
libremente, no es aceptable".

Por lo tanto, las alternativas prudentes no sólo deben ser
consideradas, sino que deben ser escogidas.

DÓNDE: Todas las decisiones que afecten el medio ambiente

La ordenanza menciona específicamente aplicar el principio de la
precaución a "...áreas tales como el transporte, la construcción, el
uso de la tierra, el urbanismo, el agua, la energía, la asistencia
médica, la recreación, las adquisiciones y el gasto público". Esto es
algo ambicioso y a la vez es un gran desafío.

CUÁNDO: Pasado, presente y futuro

Las conclusiones en la ordenanza notan que a través de la Ley del Sol
de San Francisco (San Francisco's Sunshine Act) y varias ordenanzas
ambientales tales como su Ordenanza del Manejo Integrado de la Plaga y
la Ordenanza de los Edificios Eficientes con respecto a los Recursos,
la precaución no es nada nuevo para San Francisco. Por lo tanto, la
ordenanza del principio de la precaución es una expansión, no un
cambio, de los enfoques pasados.

Dentro de tres años de la aprobación de la ordenanza, la Comisión
Ambiental debe presentar un informe sobre la efectividad de la política.

Crítica #2: El principio de la precaución trata de los valores, no de
la ciencia.

Respuesta: El Principio de la Precaución de San Francisco trata de los
valores y de la ciencia.

La conocida crítica de que el principio de la precaución abandona la
ciencia para darle prioridad a un valor de riesgo cero se contradice
con la simple afirmación de San Francisco de que la aplicación del
principio de la precaución implicará una "evaluación cuidadosa de las
alternativas disponibles usando la mejor ciencia disponible". Debería
considerarse todos los costos razonablemente previsibles, "incluso si
tales costos no se encuentran reflejados en el precio inicial".
Además, "a medida que haya disponibles más datos científicos, la Ciudad
revisará sus decisiones y hará ajustes cuando se justifique".

Crítica #3: El principio de la precaución reprime el progreso.

Respuesta: El Principio de la Precaución de San Francisco fomenta tanto
el progreso tecnológico como también el progreso de la conducta.

La ordenanza indica: "La ciencia y la tecnología están creando nuevas
soluciones para prevenir o mitigar los problemas ambientales". En otras
palabras, la ciencia y la tecnología no tienen que crear sólo
tecnologías peligrosas ambientalmente; también están creando, y son
capaces de crear, soluciones para prevenir o mitigar los problemas
ambientales. Por lo tanto, el principio de la precaución es un eficaz
facilitador del progreso tecnológico.

Pero la ordenanza de San Francisco también expande el significado del
progreso más allá de la tecnología. "Lograr una sociedad que viva
respetuosamente dentro de los límites de la naturaleza", indica la
ordenanza, "implicará una revolución de la conducta". Es más fácil
decirlo que hacerlo, por supuesto, debido a que todos somos criaturas
de hábitos y algunas empresas e individuos defienden la manera en que
normalmente se hacen las cosas, incluso cuando esta manera ignora los
límites de la naturaleza o está matando a nuestros hijos. Por ello es
el uso consciente del término "revolución" por parte de la ciudad.

Crítica #4: El principio de la precaución exige un mundo libre de
riesgos.

Respuesta: El Principio de la Precaución de San Francisco exige menos
daños, no cero daños.

Prudentemente, la ordenanza de San Francisco no les exige a quienes
defienden una actividad potencialmente peligrosa que prueben que es
segura. Esencialmente nada de lo que hacemos es "seguro". Nuestro uso
diario de electricidad no es "seguro" para el salmón que queda
bloqueado por las represas hidroeléctricas. El vertimiento diario de
nuestros propios desechos personales en las aguas limpias no
es "seguro" para la biodiversidad acuática autóctona.

En lugar de esto, la ordenanza de San Francisco está dirigida a reducir
el impacto sobre el medio ambiente, lo cual significa una mayor salud.
Antes de escoger una alternativa, existe "el deber de considerar todos
los costos [de las alternativas] razonablemente previsibles". El
análisis de los costos -ambientales, económicos y a la salud-
razonablemente previsibles de cualquier alternativa normalmente revela
algún potencial de daño. Después del análisis, a quienes toman las
decisiones se les ordena "escoger la alternativa con el menor impacto
potencial sobre la salud humana y el medio ambiente". Así, la ordenanza
de San Francisco no plantea ninguna expectativa de que todos los daños,
todo el impacto, todos los riesgos de daños estén ausentes de las
alternativas escogidas.

Crítica #5: El principio de la precaución desecha la evaluación de los
riesgos; las alternativas pudieran causar más daños.

Respuesta: El Principio de la Precaución de San Francisco evalúa los
riesgos y los beneficios de las alternativas.

San Francisco entiende que el principio de la precaución requiere "una
exploración minuciosa y un análisis cuidadoso de una amplia gama de
alternativas". Advierte con respecto a concentrarse sólo en el impacto
inmediato o a corto plazo: "Debería considerarse los beneficios a corto
y largo plazo y los límites de tiempo". Lo que la ordenanza evita
mediante la consideración de alternativas es la práctica generalizada
de la "evaluación de los riesgos" de aceptar una actividad peligrosa
como principio y fin, y después analizar qué tan segura es la actividad
o tecnología, o si tiene un riesgo insignificante o por lo menos
aceptable. La aceptabilidad o no de una actividad o tecnología
determinada usualmente varía de manera significativa dependiendo de la
consideración o carencia de consideración de las alternativas. El
cloruro de polivinilo (PVC), por ejemplo, durante mucho tiempo pareció
un estupendo material de construcción: duradero, versátil, de poco
mantenimiento. Sin embargo, cuando se presta atención a lo tóxico de su
proceso de producción, la dificultad para desecharlo, su peligro en
caso de incendio, y la disponibilidad de alternativas [6], el uso del
vinilo como material de construcción pierde su aceptabilidad
rápidamente.

ELEMENTOS ESENCIALES DE UNA POLÍTICA PREVENTIVA

El enfoque de San Francisco con respecto al principio de la precaución
no es el único enfoque razonable ni es necesariamente el mejor. Pero
hay cuatro elementos que parecen esenciales en cualquier enfoque
preventivo significativo (independientemente de que lleve o no lleve
ese nombre); y estos cuatro elementos están presentes en la ordenanza
de San Francisco:

1. El compromiso de darle a la salud el beneficio de la duda cuando el
peligro es incierto, pero parece posible.

2. Permitir la participación total del público informado, especialmente
en el proceso de:

3. Formular una gama completa de alternativas razonables, y

4. Usar de manera transparente la información técnica y científica para
analizar las alternativas.

Es importante que los funcionarios del gobierno reconozcan que
frecuentemente no están bien entrenados o incluso que no son muy
versados en una amplia gama de alternativas relevantes a un proceso
urbanístico en particular, o a una meta sanitaria en particular, o a
otras decisiones que deban tomarse.

La participación por parte del público, de los vendedores y de las
empresas puede enriquecer enormemente el campo de las opciones a
analizar. Como científico que ha trabajado la mayor parte de los
pasados 22 años para organizaciones no gubernamentales que han
articulado y desarrollado alternativas en muchos proyectos
urbanísticos, no puedo recalcar suficientemente la sabiduría de incluir
a los ciudadanos como (para citar una vez más la ordenanza de San
Francisco) "...socios igualitarios en las decisiones que afecten su
medio ambiente".

Cuando escogemos entre diferentes alternativas, no queremos salir de
algo malo para entrar en algo peor. Necesitamos saber para tomar
decisiones informadas. Incluso la ausencia de suficiente información es
información: nos dice que aún sabemos demasiado poco sobre lo que le
estamos ocasionando al medio ambiente y, por lo tanto, lo que nos
estamos haciendo los unos a los otros. Y si nos importa lo que nos
suceda a nosotros y a las otras criaturas, el reconocimiento de nuestra
ignorancia debería llevarnos de nuevo al valor esencial de ponernos del
lado de la salud ambiental cuando deban tomarse decisiones y no haya
suficiente información.

¿Los ciudadanos de San Francisco han comenzado a implementar su nueva
ordenanza del principio de la precaución? Sí, pero hasta ahora en su
mayor parte en el ruedo de los tóxicos. Debbie Raphael, Directora del
Programa de Reducción de Tóxicos del Departamento del Ambiente de la
ciudad, ha venido ayudando a organizar reuniones públicas para guiar la
redacción de una ordenanza para las adquisiciones que sea
ambientalmente sólida.

"Desde hace mucho tiempo, el propósito de la Ciudad ha sido minimizar
los daños", observa Raphael, "pero con la ordenanza del principio de la
precaución, ahora estamos recibiendo una gran participación por parte
del público durante todo el proceso. Estamos prestando atención a cómo
trabajamos e implementamos la política, sin atenernos solamente a que
los empleados de la Ciudad piensen que sea suficientemente protectora".

"¿Quién sabe qué tanto cambiarán las cosas una vez que el público se
dedique por completo a determinar las alternativas para el transporte,
la construcción, el uso de la tierra, el agua, la energía, la
asistencia médica, la recreación y el gasto público?", pregunta Raphael.

Probablemente mucho.

==============

* Mary O'Brien, Ph.D., antigua científica de la Fundación para
Investigaciones Ambientales (Environmental Research Foundation), es la
autora de Making Better Environmental Decisions: An Alternative to Risk
Assessment ("Tomando mejores decisiones ambientales: una alternativa a
la evaluación de los riesgos") (Cambridge, Mass.: MIT Press, 2000).
Actualmente está trabajando en alternativas para tres planes de bosques
nacionales en Utah.

[1] Mary O'Brien, Making Better Environmental Decisions: An Alternative
to Risk Assessment (Cambridge, Mass: MIT Press, 2000).

[2] http://rachel.org/library/getfile.cfm?ID=195

[3] American Chemistry Council, "Nichols-Dezenhall Precautionary
Principle Campaign Proposal" (sin fecha, pero filtrado el 21 de
noviembre de 2003). Ver http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=330

[4] Glen Martin, "Chemical industry told to get tough", San Francisco
Chronicle 21 de noviembre de 2003.
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=329

[5] Douglas Fischer, "Chemical industry may fight tests", Oakland
Tribune 21 de noviembre de 2003.
http://www.rachel.org/library/getfile.cfm?ID=328

[6] http://www.sfgov.org/sfenvironment/aboutus/
greenbldg/pvc_alternatives.pdf

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